CASI MI CASA
30.03.2004 (31.03.2004)
Ventajas:
Su hospitalidad
Desventajas:
Sus precios
Recomendable:
Sí
 LadySylvia
Sobre mí:
usuario desde:13.12.2002
Opiniones:408
Confianza conseguida:1
Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 76 miembros de Ciao
Comíamos en el restorán del Grand Hotel, frente al lago helado. Era la una y media del mediodía (qué expresión más extraña tenemos en español) Yo había llegado cuarenta y ocho horas antes el aeropuerto de Arlanda, el de Estocolmo, por primera vez. Poco a poco, se hacía de noche. Sin embargo, la persona que estaba sentada frente a mí, me dijo: Suecia es el país del sol y de las flores. Estoy seguro de que te va a gustar.
¿El sol? ¿Las flores ? No había más flores que las que presidían el centro de la mesa. El sol huía por momentos del cielo gris y una manta blanca de nieve cuajada se extendía ante mi vista... ¿Qué clase de país era aquél, en el que se orgullecían de todo lo que necesitaban? Pues sí, aquello era verdad. Poco tiempo después llegó en deshielo. Las gruesas planchas nacaradas se quebraban horrísonamente, sobre todo durante la noche, sin permitirnos dormir...
Esta breve introducción ha sido para deciros de forma medianamente plástica las dos ciudades opuestas en que se convierte Estocolmo durante el invierno y el verano. Si visitáis esa ciudad en invierno, son fundamentales las botas de oso y un gorro de montaña en la cabeza. Sin ello, es posible que tengáis mareos y hasta pérdidas de conocimiento. Porque las temperaturas suelen ser bajas. Yo creo que Estocolmo está IDEAL entre los catorce y los dieciséis grados bajo cero, pero también hay gustos para todo y yo no quiero imponer mi visión a nadie. ¿Por qué lo digo? Porque todo el centro se recorre bajo tierra y, para colmo, hay calefacción bajo las aceras de las calles. La luminosidad de la nieve es fantástica y en toda la ciudad se respira PAZ. Durante el verano, en cambio, la vida bulle. Nada más salir del trabajo, es muy frecuente que los y las suecas se quiten la ropa y se tumben en cualquier sitio a tomar el sol. Porque toda la ciudad se convierte en puro lago, puro hedonismo, pura naturaleza. Hay flores por todas partes. La cantidad de pescadores que se ven en los puentes y las orillas, es abrumadora. Han desaparecido las fundas de los barquitos y éstos se mueven sin cesar... Con ello sólo nos demuestran que bajo la capa de hielo se agitaba la vida. Las plantas dormían un sueño invernal para surgir con una mayor pujanza. Los peces seguían nadando a pesar de las bajas temperaturas... sólo estaban esperando una mejor resurrección.
La ciudad de Estocolmo ha sido llamada ?La Venecia del Norte?, lo cual tampoco tiene mucho mérito porque ese mismo nombre se ha otorgado también a la de Ámsterdam... Pero no importa, porque para cualquiera de las dos puede servir. Son ciudades surcadas por canales aunque con una diferencia fundamental: El metro de Ámsterdam es muy reducido mientras que el de Estocolmo (tunnelbana) no sólo es estupendo, con su trazado en forma de estrella de mar, sino que las estaciones de los autobuses tienen una cercanía asombrosa entre ellas, precisamente por las bajas temperaturas que hay en invierno. Y ya metidos en la descripción de la ciudad, voy a explicaros los distintos barrios que hay en ellas. Cada uno de ellos suele coincidir geográficamente con un islote distinto, a los que se accede por medio de puentes sobre el lago: El más conocido y visitado por los turistas es Gamla Stan. Está formado por callecitas estrechas y casas que se mantienen desde casi la Edad Media. Por ello, no tienen cimientos y el Ayuntamiento gasta millones anualmente en inyectar bajo ellas una cantidad determinada de algo que creo que en español se llama hormigón para que no se hundan definitivamente en el abismo. Es una islita muy simpática, llena de tiendas de precios económicos, domde conseguir un regalito simpático que traer a la vuelta. En ella está el Palacio Real (Kungliga Slotet) al que va todos los días a trabajar el rey porque allí tiene su despacho y cumple un horario de oficina. Junto a él, está la Catedral (Storkyrka), de estilo tan indefinido para mí como todas las de la zona. Es un buen sitio para deambular y ver tipos simpáticos. Allí vivía Olof Palme, del que ya os hablé en una opinión anterior.
El barrio elegante es Östermalm. Ahí es donde vive la gente ?de toda la vida? y en él, yo destacaría su mercado, muy cerca de Östermalmstoget, en el que los peces colean todavía sobre los estantes, y hay unos restoranes magníficos, de los mejores para mi gusto ya que, también, tienen buenos precios. La calle más elegante y cara para vivir está en ese barrio, Strandvägen (avenida de la playa), donde se encuentra el Grand Hotel, lugar en el que se hospedan los premios Nobel y de lo más agradable para comer o tomar un café junto a sus grandes ventanales. No hay que asustarse con el precio de los cafés porque puedes volver a servirte cuantas veces quieras. Además, el restorán tiene permiso de alcohol (:P) y se puede beber un buen vino... carísimo, claro. En Östermalm hay tiendas selectas, como sus habitantes, y se respira un claro ambiente ?de derechas?. También encontramos allí el Dramaten, el teatro de más antigua tradición. Y ahí mismo tenemos el equivalente a la Puerta del Sol de Madrid, Sergelstorg, enclavada en lo que se considera ?el centro de la ciudad? y que corresponde a la estación del Metro T-Centralen. Toda esa zona es moderna. Antes, las casas y edificios eran como los de Gamla Stan, pero en los años 50 le metieron un bombazo controlado, saltó todo por los aires y rehicieron la zona por completo. Esa gran plaza está llena de gentes variopintas y es muy divertido recorrer los corrillos. También se utiliza, por ser una gran explanada, para las manifestaciones pequeñas, con una perfecta organización. Yo he visto al mismo tiempo a un grupo que se manifestaba a favor del régimen islamista de Iran y otra, enfrente, en contra del mismo. Entre los dos grupos había un cordón de policía. No hubo ni un solo incidente... Hasta que metieron ese bombazo del que os he hablado, la plaza estaba llena de banquitos que iban girando como las agujas de un reloj de manera que sus ocupantes tuvieran la cara siempre hacia el sol. También tenemos Hötorget, con la Konsertshus, donde se entregan los premios Nobel. Esta plaza aparece siemrpe llena de puestecitos de comida porque mantiene la tradición de los mercados de los pueblos. También está ahí el almacén donde trabajó Greta Garbo antes de dedicarse al cine. Y, ¿cómo olvidar el Kungsträdgarden? Es un parque maravilloso, en el que en invierno hay una pista de patinaje sobre hielo, que se sustituye en verano por macizos de flores. También está ahí el restorán Viktoria, y unos enormes ajedreces sobre el suelo, con grandes fichas de unos 60 cm de altura, donde puede jugar cualquiera una partidita... Justo enfrente está el gran almacén más elegante de la ciudad, NK, donde mataron a la ministra de Exteriores Anna Lind. Un poco más allá, cruzando un puentecito, nos encontramos con otra isla muy interesante: el Djurgarden. En ella hay multitud de embajadas extranjeras, entre ellas la española, en el palacete que fue del príncipe Carl, y que tiene su nombre y el de su mujer grabado en el cristal del que fue su dormitorio con el diamante de un gemelo. También hay varios museos, entre ellos, mi preferido, el Nordiska Muséet, en el que se da un repaso histórico sobre la vida en el país, con sus trajes, tradiciones, zapatos, utensilios de cocina y mesa etc, y que tiene al ladito el Vasa, un barco que se hundió nada más salir del puerto y que fue recuperado en el siglo XX. Como estaba todo intacto, se puede ver perfectamente: cañones, camarotes, cocinas... TODO. Han puesto unos muñequitos vestidos para que veamos todo a la perfección. En la misma isla tenemos el Gröna Lund, el parque de atracciones, que no es demasiado bueno pero tampoco muy malo y... La atracción máxima, el Skansen. Se trata de un recinto en el que encontramos un pueblecito típico sueco reproducido. Se han llevado allí expresamente casitas tradicionales y parece un viaje en el tiempo. Ah! Y alrededor de su iglesia de madera se recibe el año nuevo. Un actor recita una poesía tradicional que todo el mundo escucha con mucho respeto y esa es la forma de despedir el año. Tras ella, empiezan a sonar las tracas y los cohetes...
Otro de los barrios importantes es Kungsholmen, donde se encuentran la mayoría de los edificios oficiales de la ciudad. En él encontramos el Ayuntamiento, no demasiado espectacular desde fuera, pero en el que encontramos un patio cuyo techo se sostiene milagrosamente, pues no hay ni una sola columna en su interior. En él se celebra la cena posterior a la entrega de los premios Nobel. También tenemos en la misma isla el espléndido edificio de los Juzgados (Radhuset) en la estación de metro del mismo nombre, y el palacio más bonito de toda la ciudad para mi gusto, claro, la Central de Policía. Es una enorme tarta de nata y limón, pintada de color amarillo y blanco y, de verdad, que resulta precioso. Hacia el sur, una vez atravesada la islita de Gamla Stan, llegamos a Slussen (las exclusas) donde empieza la parte popular de Estocolmo.
Y con respecto a los museos... no sé cuál añadir, porque creo recordar que tiene 57 (:P), así que os recomendaría la casa en que vivió August Strindberg (jejeje, no dejo de pensar en el teatro) El Ayuntamiento tiene una página web desde la que podéis acceder a todo tipo de información (en letra diminuta, eso sí) y hasta reservar hotel on line. La dirección es www.stockholmtown.com.
Espero que con mis explicaciones os divirtáis un poco más en vuestro viaje.
Leer más sobre este producto
Etiquetas relacionadas con Estocolmo
|
|
24.11.2009 18:23
Tenia ganas de vistar Estocolmo, pero una vez leida tu opinion mas ganas me entran...enhorabuena por la opinion...muy currada.
24.05.2009 01:06
Buena esa idea sobre al dicotomía entre el invierno y el verano, es muy gráfica
10.09.2007 02:39
uau, yo voy dentro de un par de dias... preciosa opinion!! volvere con un excepcional!!