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Ya va a hacer un mes desde que pasamos un fin de semana en La Coruña. Siempre es un placer absoluto ir a esta ciudad y pasar allí un par de días muy agradables, da igual que sea verano o invierno, Coruña siempre te ofrece su mejor cara. La verdad es que con este frío invierno pasamos un fin de semana acorde al resto del tiempo, aunque no podemos quejarnos demasiado, ya que días después dieron comienzo los grandes temporales, mientras que cuando nosotros estuvimos allí incluso nos hizo sol, también tuvimos tardes de lluvia y viento, pero tampoco fue para tanto. Lo cierto es que pasamos un finde genial, que además nos sirvió para desconectar del mundanal ruido madrileño, pasear frente al mar y cambiar de escenario, de rutina y de ritmo.

En esta ocasión, nos alojamos en un hotel que se encuentra muy próximo a la casa de nuestros amigos en el Barrio de San Andrés. Estoy hablando de la zona alta de la ciudad, cercana a la Torre de Hércules, en la zona más septentrional de la península en la que se encuentra La Coruña. Concretamente la zona donde se halla el hotel Eurostars Ciudad de la Coruña no es el barrio de San Andrés en sí, sino el barrio o zona conocida como Adormideras. Hacía mucho tiempo que yo deseaba alojarme en este hotel, que desde fuera tiene una pinta magnífica. Además, en las ocasiones anteriores en que me he alojado en un hotel de la cadena Eurostars siempre ha sido un acierto seguro. Sin embargo, normalmente íbamos a La Coruña por el verano, y precisamente en esa época, además de que el hotel está prácticamente lleno, las tarifas suelen ser altas. No dudo de que realmente por el hotelazo que es, no merezca la pena pagar, pero si puedo encontrar un alojamiento por un precio más asequible, pues prefiero decantarme por éste. Así que, aprovechando que en enero casi nadie va a La Coruña, pudimos alojarnos en este maravilloso hotel, del que os voy a hablar con más calma.
LA CORUÑA: UNA CIUDAD BELLÍSIMA
Yo soy asturiana, y aunque soy de Oviedo y no hay mar, no puedo evitar sentir una atracción especial por el mar en general, y específicamente por al mar de mi tierra, el Cantábrico, que es el mismo que baña la costa norte gallega, y por ello también la bellísima ciudad de La Coruña. Por ello, visitar una ciudad con mar siempre es una alegría y un placer, si encima se hace en plena cuesta de enero más aún, y si ya como broche final la ciudad es La Coruña, no se puede pedir más.
La Coruña es una ciudad preciosa y muy fácil de pasear. Es una península rodeada por mar en sus tres cuartas partes, con una forma que se hace más ancha en la parte norte de la ciudad y una zona estrecha bañada dos veces por el mar: a un lado las playas de Riazor y Orzán, y al otro el puerto marítimo. En medio de ambos se encuentra la zona vieja de la ciudad, presidida por las imponentes torres del Ayuntamiento en la Plaza de María Pita (la gran heroína local), de cuyos soportales salen un montón de callejuelas llenas de bares con típica comida gallega, siempre muy animados.
El centro de La Coruña es bonito, con casas de galerías que recuerdan a tiempos pasados, plazas y recovecos, una ciudad muy humana y en la que resulta muy fácil pasearla y enamorarse de ella. Pero si sales del centro histórico, del entramado de callejuelas y plazoletas, y te vas hacia el mar, encontrarás la verdadera belleza de La Coruña.

El paseo marítimo de La Coruña es absolutamente precioso, tanto en verano como en invierno, llueva o haga un sol espléndido. Es un paseo mucho más grande que cualquier otra ciudad de mar que me pueda venir ahora mismo a la memoria, ya que al enclavarse la ciudad dentro de una península, está rodeada de agua por todas partes. Por ello, recorrer todo el litoral costero de la propia ciudad de La Coruña, tanto andando como en el tranvía que recorre partes del mismo, es una auténtica gozada. Si sales desde el puerto puedes ascender hacia el norte pasando al lado de la tumba de Moore y pasear toda la costa hasta llegar hasta las playas de San Amaro, la Torre de Hércules, y luego dar la vuelta pasando por el Acuario, El Domo, las playas de Orzán y Riazor, y volver ya al centro. Bueno, que esta opinión no va estrictamente sobre Coruña, pero es que es una ciudad tan bonita, que no podía dejar pasar la oportunidad de hablaros de ella. EL HOTEL EUROSTARS CIUDAD DE LA CORUÑA: LOCALIZACIÓN Y CARACTERÍSTICAS
El Hotel Eurostars Ciudad de La Coruña es un auténtico hotelazo de cuatro estrellas que quizá incluso merecería tener mayor categoría. En el caso de los hoteles de tres o de cuatro estrellas la verdad es que existen grandes diferencias entre distintos hoteles dentro de una misma categoría, pero cuando encuentras un buen hotel de cuatro estrellas, su calidad, servicio, instalaciones, personal etc, suelen ser realmente excepcionales. Éste es sin duda el caso, entre otros, de este hotel. Se trata de un hotel de cuatro estrellas, pero con una calidad realmente increíble, un verdadero cinco estrellas.
Como os dije antes, se ubica en el norte de la ciudad de La Coruña, es una zona conocida como Adormideras, en el punto más septentrional de la ciudad, justo arriba del todo de la península en la cual se ubica la ciudad de La Coruña.
Los datos completos del hotel son los siguientes:
HOTEL EUROSTARS CIUDAD DE LA CORUÑA
Calle Juan Sebastián Elcano, 13
15002 A CORUÑA
Teléfono: 981211100
Fax: 981224610http://www.eurostarshotels.com/ES/hoteles-en-espana-coruna -eurostars-ciudad-de-la-coruna.htmlemail: reservas@eurostarsciudaddelacoruna.com
Para llegar hasta Adormideras, donde se encuentra el hotel, es posible utilizar transporte público (autobús y también tranvía que sube por el paseo marítimo) o también simplemente ir dando un paseo por la cosra o por la zona centro a través de Plaza España y hasta llegar al Barrio de San Andrés. Es cuesta arriba pero resulta un paseo muy agradable, especialmente si vamos por el paseo marítimo en un día soleado. De todas formas, si llevamos coche, tampoco suele haber mucho problema. El propio hotel dispone de un pequeño parking gratuito al aire libre justo frente a la entrada principal.
pero es que además en la zona hay bastantes plazas de aparcamiento de zona blanca. Se trata de un área residencial en la que en invierno resulta bastante fácil encontrar aparcamiento, pero teniendo en cuenta que Adormideras está rodeado de playas y que muchísima gente acude a ellas durante el verano, el tema del aparcamiento en esa época ya se complica bastante.
RESERVA Y PRECIO.
Como prácticamente siempre cuando viajo, me sumerjo en el maravilloso mundo de internet, a la caza y captura de ofertas interesantes. En este caso, creo recordar que al final reservé con atrápalo, una web que casi siempre utilizar para mis reservas, pero recuerdo que el precio era el mismo en todas las webs: desde la propia del hotel hasta otras como atrápalo, booking, venere etc, tenían un precio de 53€ por noche. Al final, creo recordar que lo reservé por atrápalo, aunque en todas las webs valía exactamente lo mismo. Ya sabéis lo que siempre os digo, mirad cuantas más web mejor, porque a veces de una a otra hay verdaderas diferencias, y todo lo que sea ahorrar, muchísimo mejor, que lo que nos ahorremos del hotel, nos vendrá muy bien para gastárnoslo luego en La Coruña, una ciudad realmente maravillosa, bien de tiendas, o comiendo marisco, hay mil cosas que hacer en La Coruña.INSTALACIONES Y HOTEL.
El hotel es una verdadera maravilla, de hecho su silueta en medio de Adormideras es realmente impresionante. Y no sólo eso, sino que las vistas del hotel sobre el mar son fantásticas. Nosotros pedimos una habitación con buenas vistas sobre el mar y la verdad es que eran fantásticas. Se divisaba todo el horizonte marino y el parque de menhires, a los que hice fotos desde la ventana y que les hice algunas fotos que os cuelgo junto a la opinión.
Como siempre, las instalaciones del hotel no las disfruté demasiado. Llegamos un sábado por la mañana, aterrizamos en recepción, pedimos la llave de la habitación, subimos a dejar las maletas en ella y poco más. Ya desde que pones un pie en el hotel, casi antes de eso, desde que te sitúas delante de la puerta principal te das cuenta del fenomenal hotel que se eleva ante ti. Se trata de un hotel urbano, moderno, con muy buena decoración. Nada más traspasar las puertas, la cafetería se encuentra a mano derecha y la recepción a mano izquierda. Ya desde el primer momento en recepción, el personal del hotel se mostró muy amable y dispuestos a ayudarnos en todo momento, dándones indicaciones sobre el propio hotel y también sobre la ciudad. En la cafetería sí que tomamos un café rapidito antes de coger zapatilla e irnos a recorrer la ciudad con ganas. Y ahí se acaba toda mi experiencia en cuanto a las instalaciones de este hotel, al menos en cuanto a este viaje se refiere. Si en el futuro volvemos a alojarnos allí, intentaré ver más cosas de utilidad para poder contaros.
Indicar, aunque sea de pasada, que el menú y el desayuno estaban expuestos en el ascensor, y como me fijo en todo, pues la verdad es que también le eché un vistazo a la carta. No estaba mal, pero lógicamente tenía precios de hotel de cuatro estrellas, y estando en La Coruña, desde luego no merece la pena cenar ni comer en el hotel, ya que muy cerca de allí, en el barrio de San Andrés, a escasos diez minutos andando, podemos encontrar verdaderos templos gastronómicos; en concreto, tres casi seguidos en hilera en la calle Navarra: La Marisquería Manda Truco, la Pulpería O'Fiuza y el Asador La Cabaña del cazador, cada uno a su estilo, todos ellos imprescindibles.
LA HABITACIÓN.
Sin exagerar, ya sé que yo vivo en una casa de reducidas dimensiones, pero es que la habitación que nos dieron en el hotel era más grande que mi casa. Empezamos porque la habitación en sí era sencillamente espectacular, y además de ello enoooooorme. Para que os hagáis una idea, la cama medía de ancho más de dos metros, ¡de ancho! y de largo parecido, aquéllo no era una cama, ¡parecía más bien un campo de golf!, estoy segura de que cuatro personas habrían podido dormir en ella con anchura suficiente, y dos personas ni se tocaban ni por casualidad!!!!. A cada lado de la cama había su correspondiente mesita con lámpara, cabecero y todo lo necesario. Además había en la propia habitación un maletero, unos armarios empotrados impresionantemente grandes (a juego con el resto, una vez más eran mayores que los que yo tengo en mi casa), un escritorio con su mesa, una butaca etc.

Pero si eso no fuese suficiente, además delante de la cama había una especie de banquito y frente a él a más de dos metros un sofá de nuevo enooooorme, que por supuesto era sofá cama, y que supongo que sería de dos plazas, aunque podría ser perfectamente de cuatro, porque menudas dos plazas. Concluyendo... que se trataba teóricamente de una habitación doble, y estoy segura de que habrían podido dormir allí por lo menos siete personas, pero no creáis que apretados, noooo, con mucha holgura. Imaginad por un momento los dos metros del sofá frente a los dos metros de la cama, pero no todo justito, nooo, con sitio de sobra, y luego le metéis el resto del mobiliario con un montón de sitio entre medias... el resultado final una habitación de unos treinta metros o más, calculo yo.
A eso habría que añadirle el baño, que no podemos olvidarnos de él. Por supuesto, el baño era acorde al resto de la habitación y a las prestaciones de este hotel de cuatro estrellas, que bien podría ser un cinco estrellas por su inmensa calidad. El baño, totalmente nuevo, era amplísimo, tenía todo tipo de sanitarios en un blanco brillante y una magnífica bañera con hidromasaje, a la que no pude resistirme, así que a la mañana siguiente, el domingo, madrugué expresamente para introducirme entre la espuma y el agua calentita durante una media hora, que me dejó como nueva. Sólo faltaba un baño en cualquiera de las playas cercanas, pero teniendo en cuenta el frío invierno que estamos teniendo, no quiero ni pensar qué gélida temperatura puede tener el agua del mar. Otra vez será.
En conclusión, que el hotel es realmente formidable y en cuanto a la habitación, yo cuando la vi por primera vez me quedé literalmente sin palabras. Qué pena no haber llevado una cámara de fotos con un gran angular, las fotos que os cuelgo hacen parecer que la habitación era más pequeña, pero realmente os puedo asegurar que era impresionantemente enorme.
MI EXPERIENCIA.
Ir a La Coruña es siempre un placer, en cualquier época y ocasión. Sin embargo, normalmente siempre íbamos durante las vacaciones de verano, por lo que esta escapada relámpago en pleno mes de enero ha sido todo un regalo, porque cambiar de aires de esa manera, salir del mundanal metro de Madrid y de pronto verte comiendo maravilloso marisco frente al mar, no tiene precio.
Fue un fin de semana diferente, una manera fantástica de enfocar la cuesta de enero, de cambiar de aires y visitar de nuevo esta ciudad que a mí particularmente me gusta tanto.

En cuanto al hotel en sí, siempre tengo la sensación de que no lo disfruto como debiera, y es que en realidad no es una sensación, es pura realidad. Normalmente acabamos utilizando el hotel como campamento base, por lo que no disfrutamos no ya sus instalaciones, sino ni siquiera la habitación, ya que lo único que hacemos es dormir, al día siguiente una duchita rápida y a correr. En este caso ha sido así, a excepción del baño con hidromasaje, un pequeño capricho totalmente al alcance de nuestra mano en este hotel tan fantástico. Aún así, puedo sin duda recomendaros este hotel sin lugar a dudas. De todos los hoteles Eurostars en los que me he alojado, tengo un excelente recuerdo, y en el caso de este hotel en concreto, aún más. A algunos les parecerá que está un poco alejado del centro y les echará para atrás, pero está a un paseo de unos quince minutos del centro de la ciudad, la zona es tranquila y fantástica y merece la pena alojarse en el hotel y además pasear por sus alrededores y bajar al centro andando o en el maravilloso tranvía que recorre el paseo marítimo. Yo os lo recomiendo encarecidamente, estoy segura de que os encantará, es un gran hotel y además está totalmente reformado del año 2003, por lo que es un hotel totalmente nuevo, con una calidad realmente estupenda.
En cuanto al precio, normalmente suele ser más alto. 53€ como pagamos nosotros, es realmente una ganga, porque el hotel sin lugar a dudas vale muchísimo más, aunque todo lo que sea ahorrar, ¡bienvenido sea!. Eso sí, por el verano por menos de 100€ no encontraréis nada, es temporada alta y La Coruña se llena de turistas, los mismos que brillan por su ausencia en este enero más frío pero no por ello exento de encanto.
Lo dicho, que este hotel me ha dejado fascinada, por ese precio volvería una y mil veces. Espero poder alojarme de nuevo pronto en una de sus habitaciones y también disfrutar de nuevo de las maravillas de La Coruña y de Galicia en general, una tierra que jamás me canso de visitar y que cada vez me gusta más y más. .