Hace un par de semanas, con motivo de mi cumpleaños, Alex me regaló una tarde-noche de lo más entretenida. Me invitó a ver la obra de teatro de la que os voy a hablar, y luego fuimos a un restaurante muy mono, del que os hablaré en cuanto saque tiempo.
El caso es que fue una celebración íntima, puesto que, hasta que no me vaya para mi ciudad, no habrá celebración más a lo grande con mi familia y mis amigos. Aún así, no puedo quejarme porque como os digo, pasé un día muy bueno y lleno de momentos bonitos (qué cursi).
Bueno, pues resulta que teníamos intención de ir a ver “La Cena de los Idiotas”, pero nos pusimos demasiado tarde a ver si quedaban entradas y, claro, cuando nos decidimos se habían agotado para el sábado.
Alex me comentó que había visto esta obra buscando por internet y que si me apetecía podíamos ir a verla. Estuve leyendo el argumento y me pareció una especie de medio drama, pero acabamos comprando las entradas, a pesar de todo. Reconozco que no me van mucho los dramas en el teatro, prefiero comedias e historias que me hagan reír y pasar un buen rato, o a lo sumo, historias como “La Ratonera”, de misterio y suspense.
El caso es que, lo que según mi mala intuición parecía un drama o similar, acabó siendo una historia cómica que nos hizo disfrutar y pasar un buen rato sin esperar nada en concreto de la misma.
Por cierto, casualidades de la vida, el mismo día y en la misma sesión, nuestra compi
Itaca también estaba por allí, sólo que dos filas más para atrás de las nuestras. Os remito a la opinión que dejó sobre esta obra de teatro, por cierto, que ya sabéis que aquí la amiga es una experta en estas lides:
http://www.ciao.es/FUGA_TEATRO_ALCAZAR__Opinion_1829487
EL TEATRO ALCÁZAR Y EL PRECIO DE LAS ENTRADAS
Esta obra de teatro se está llevando a cabo en el Teatro Alcázar, situado en Madrid, en la
calle Alcalá, 20.
Como podéis ver, está en todo el centro de Madrid, lo cual es un rollo si vais en coche, como fue nuestro caso. Justo delante del teatro, hay un parking público donde podréis dejar el coche si hay suerte y no está completo.
En nuestro caso, por razones de comodidad, siempre que vamos a Madrid lo hacemos en coche, y esta vez como íbamos con el tiempo un poco justo, nos fuimos directos al parking donde estuvimos al menos como veinte minutos a la entrada esperando en la cola.
En caso de que decidáis ir en transporte público, la parada de metro Sevilla está al lado, y sin duda os ahorraréis tiempo y dinero escogiendo esta forma de llegar.
Sobre el teatro en sí, deciros que ninguno de los dos habíamos estado antes, aunque sí habíamos pasado muchas veces por delante.
Exteriormente es un
edificio de corte señorial muy bonito, con una fachada en blanco que yo considero “muy madrileña” (por el tipo de edificio en sí), y con muchos años a sus espaldas, puesto que fue inaugurado en 1925.
Es un teatro bastante grande, con una capacidad de más de 800 localidades, con una sala de considerable tamaño donde encontramos estas localidades repartidas a distintas alturas.
Precisamente, nosotros nos hicimos con dos localidades en la zona del anfiteatro al que se accede subiendo dos tramos de escalera, también muy señorial. Para mi gusto, el precio de las entradas me resultó algo caro teniendo en cuenta la distancia en vertical que distaba del escenario.
Como tengo un poco de vértigo, al principio y con las luces aún encendidas, lo pasé un algo mal, puesto que me daba la sensación que estábamos “muy en el aire”. Os dejo una foto tomada desde las alturas para ilustraros lo que digo.
Por cierto, el precio de las entradas varía desde los 16 euros hasta los 25. Nosotros las compramos por 18 euros más gastos de gestión en la página web www.entradas.com.
Imagino que entre semana el precio de las entradas será más barato que durante el fin de semana, especialmente, viernes y sábados, lógicamente.
FUGA, ¿QUÉ VAMOS A ENCONTRARNOS?
El argumento de esta obra, escrita por Jordi Galcerán y dirigida por Tamzin Townsend,
nos cuenta la historia de un ministro del gobierno, el de industria, concretamente, que acaba de dimitir de su puesto al verse salpicado por un escándalo de corrupción urbanística (tan de moda en los últimos tiempos), y es que un constructor que había contratado para su ministerio, le ha reformado el chalé gratis. Con su carrera política ida a pique, el “pobre” ministro se ve encima abandonado por su mujer, que para más inri, se ha liado con el periodista que destapó el caso de corrupción.
Ante esta situación, y hundido en una fuerte depresión, el suicidio se plantea como la única salida a todos sus problemas. ……………………………………………………………………………………………………………..
Como os decía, cuando leí este argumento pensé que la obra iría sobre una tragedia o un drama actual, aunque no me cuadraba mucho que José Luis Gil, el actor protagonista, protagonizara precisamente una historia de este género.
Parece que la comedia le va más, aunque no sé si son prejuicios míos después de haberle visto en la serie “Aquí no hay quién viva” en su papel de presidente de la loca comunidad donde vivía.
Por supuesto, os adelanto, sin mucho mérito por mi parte tampoco, que esta historia no es ningún drama, al contrario, es una comedia socarrona que cuenta algo que ya casi tenemos como tan normal en las noticias del día a día, la corrupción urbanística en la que caen algunos políticos.
Un argumento interesante y actual, sólo que estirado casi hasta el extremo, lo cual convierte la historia en una especie de tragicomedia donde nada es como se nos presenta.
LOS ACTORES Y SUS INTERPRETACIONES
El elenco de actores de esta obra forman los cinco personajes que cobran vida a lo largo de esta historia.
No todos tienen el mismo peso en la obra, aunque todos son importantes en el conjunto de la misma (o eso me pareció a mí).
El actor protagonista es
José Luis Gil, que da vida al ministro corrupto, su interpretación me pareció bastante buena (aunque yo no soy una entendida ni de lejos), da al personaje los matices suficientes para hacernos ver que al principio se encuentra totalmente deprimido (e incluso en la primera escena lo vamos a ver con una pistola decidiendo si quitarse la vida o no), luego cuando conoce a Carmen empieza a ver que sus problemas no son realmente tan graves como cree, y aparece un punto de optimismo en él, y ya hacia el final, vemos a un personaje renovado y feliz, ya que se ha enamorado de Carmen y su vida ha dado un giro inesperado.
La otra gran protagonista es Amparo Larrañaga, que interpreta a Carmen, que también me pareció que actuó muy bien, y que quizás fue ella la que durante toda la obra puso el punto más cómico de la historia.
Al principio aparece como una vendedora de la compañía del gas, y como suele pasar, intenta venderle los milagros de unos quemadores (o algo así) cueste lo que cueste, al pobre ministro justo cuando éste está barajando la posibilidad de pegarse un tiro.
En esta primera escena aparece una Carmen que habla rapidísimo (me remito a la opinión de ITACA), aunque en mi caso, yo lo achaqué a la forma de ser del personaje, por eso de que estos vendedores que van por las casas tienen que vender sea como sea su mercancía, e intentan soltarte la retahíla de su discurso en un tiempo record casi sin respirar para que no les des tiempo a decirles que no.
Durante el resto de la historia, el personaje se va haciendo “más fino”, pues digamos que al principio Carmen es una mujer que viene de un mundo humilde y con multitud de problemas y cargas familiares (un marido borracho que le pega, un padre minusválido, un trabajo que apenas le permite vivir, etc.). A su lado, los problemas del ministro no son nada, la verdad, y así se lo hace ver ella.
En general, el personaje de Carmen tiene mucha fuerza y se lleva para adelante al ministro, mucho más comedido y pusilánime en su forma de ser en esta historia.
La tercera en discordia es
Kira Miró en su interpretación de una prostituta de lujo. No me hacía yo a ver a esta actriz en el teatro, y bueno, aunque su actuación es bastante corta y tiene poco diálogo, la escena que se da al principio con ella junto con Carmen y el ministro, es bastante divertida y rocambolesca.
Conforme se va desarrollando la historia, su papel pierde fuerza, aunque sigue siendo relevante porque nada es lo que parece en esta historia de locos.
Por otro lado, el actor
Mauro Muñiz da vida a Manolo, el marido de Carmen, al que ella pinta como un borracho, vago y que le da palizas de vez en cuando. Sientes cierta tirria por este tipo sólo con la descripción que de él se nos hace al principio, lo que pasa es que, una vez más, esta historia da un giro tremendo, y Manolo acaba cayéndonos bien y provocando buenos momentos de risas.
El quinto actor es
Francesc Albiol, que es el padre de Carmen. Está paralítico y el hombre parece no enterarse de nada – o eso nos dicen -. Realmente el papel de este actor es muy pequeño, puesto que apenas habla un par de veces durante toda la representación, lo que ocurre es que su figura como padre de Carmen está muy presente a lo largo de toda la obra y acaba dando un punto de lo más surrealista a la historia.
En general, creo que las interpretaciones se adaptan bien a los papeles que cada uno de los actores está interpretando, quiero decir, que sin ser personajes que tengan unos matices muy marcados y tengan muchos giros, me parece que los actores los llevan con gracia y les dan ese punto socarrón que hace que el público se divierta y se ríe de ellos.
Destacaría la actuación de Amparo Larrañaga por ser esta actriz la que mueve el cotarro, pues parece que el resto de los personajes (y actores) se dejan arrastrar por su fuerza interpretativa. Me llamó la atención porque tiene un punto macarra y a veces no parece ni que esté actuando, ya que se expresa y actúa de un modo que a mí me pareció muy natural. De hecho, la semana después de haber visto la obra, salió en el programa "El Hormiguero" y se expresaba igual. Aunque también me gustó José Luis Gil, estoy de acuerdo con Itaca en que no se desmarca mucho de su papel del Señor Cuesta, y eso hace que lo asociemos continuamente a cómo era en la serie.
SI OS SURGE LA OPORTUNIDAD, ¿DEBERÍAIS PERDÉROSLA?
Hombre, no es una obra de estas de las que te vayas a acordar mucho de aquí a unos meses, la verdad, sí recordaré que me lo pasé bien y me sorprendió porque no tenía ni idea de qué iba realmente.
Creo que no me gastaría 25 euros en unas entradas, pero si las encontráis por un buen precio o alguna ofertilla, sí os la recomiendo, básicamente por os hará pasar un buen rato y os hará reír, y eso, se quiera o no, se agradece.
La historia es actual y está contada con gracia, además de que el giro que da me pareció muy acertado, y respecto a los actores, estos están bien en sus papeles, lo cual se agradece, ya que tampoco es fácil hacer que la gente se ría o mantenga la sonrisa durante toda la representación, para qué engañarnos.
En fin, que si queréis pasar un buen rato, esta puede ser una buena opción a tener en cuenta. Mi puntuación es de cuatro estrellas por todo lo dicho, ya que no esperaba encontrarme con una comedia y, encima, con una historia que mantuviera el nivel durante la hora y media que dura, que por cierto, se pasa volando.
Gracias por leerme.
pues parece una obra bastante entretenida, saluditos.