Terminé esta novela ayer mismo. Lo primero que me gustaría aclarar es que ni le pondría cuatro ni le pondría tres estrellas, sino que me quedaría a la mitad. Una especie de siete sobre diez, para entendernos. Es contradictora esta calificación porque muchos elementos no me han gustado nada y casi por ellos esta novela estaría 'suspensa'. Sin embargo son ciertos aspectos los que la han salvado de la quema y le conceden un voto de confianza al autor.
Tenía ganas de hincarle el diente a esta novela desde hacía más de un año, cuando pude leer en esta misma web una reseña en la que dejaban la obra por las nubes. Por los ingredientes que incorpora (la metaliteratura, la época, cierta atmósfera de sordidez...), supuse que me gustaría.
Y no me equivoqué, me ha gustado... pero con ciertos matices.
Argumento
A comienzos de los felices años veinte en Madrid tres jóvenes de procedencia y carácter muy dispar se conocen en la famosa Residencia de Estudiantes.
Patricio Cordero es sobrino de un famoso escritor, y pretende seguir los pasos de si tío publicando una novela realista, al más puro estilo de Pérez Galdós, titulada 'Los Beatles'.
Pero ver su obra en las librerías va a resultar aún más difícil de lo que parecía: las modas que imperan atacan con ferocidad este tipo de literatura, tachándola de obsoleta y pasada. Como sucede en muchos campos, lo que se consideraba 'lo más' unas décadas atrás, unos años más tarde se contempla como una aberración, una horterada o cosas peores.
Sin embargo, en la novela se propone que detrás de estos cambios hay algo mucho más poderoso que la arbitrariedad de las modas. Quizá haya intereses ocultos, quizá haya dinero en juego. La Generación del 27 (a la cabeza José Ortega y Gasset, que en la novela es retratado prácticamente como el 'malo de la película'), es creada con el único propósito de estar a la vanguardia de la literatura de la época y desde esa posición, controlar el mercado, formando una especie de monopolio cultural.
La lucha de Patricio Cordero por publicar yendo a contracorriente contra el sistema establecido es de lo que básicamente trata 'Fabulosas narraciones por historias': los tres amigos boicotearán tertulias como protesta, y llegarán tan lejos que inlcuso habrá sangre... y ya no adelanto más acontecimientos.
El resto de cuadro de personajes principales lo completan Martiniano, sobrino de Azorín y Santos, de origen rural, sin apenas pretensiones en la vida y aficionado a la revista erótica 'La pasión', en la cual ve publicada cada carta subidita de tono que escribe.
¿Una ida de olla gigantesca o un escritor 'original'?
Antonio Orejudo, el autor, es ciertamente desconcertante. No sólo presenta en esta novela a personajes 'respetables' de la historia de la literatura y del siglo XX en general como hombres repletos de defectos: Juan Ramón Jiménez es un egocéntrico, José Ortega y Gasset es un mujeriego 'mafioso' y Lorca es un payasete, por citar unos cuantos ejemplos.
Desconozco si fueron así o se está exagerando en demasía.
El caso es que resulta chocante ver a estos tipos que tienes que estudiar en bachillerato como personajes sórdidos y desalmados. No sé qué pasaría por la cabeza del autor para retratarlos con tanto 'odio', la verdad.
La conspiración literaria contra Patricio Cordero unida a la idea de que la generación del 27 fuera creada como instrumento de control no es sólo una premisa original como argumento de una novela, sino que te hace cavilar porque esa situación es perfectamente plausible, y ya se ha visto que en otros campos unos cuantos controlan qué se pone de moda y qué no según sus intereses. ¿Por qué no iba a suceder lo mismo en el arte?
Tras leer más y más de esta novela, el argumento y,sobre todo, lo que les sucedía a los personajes iba volviéndose cada vez más surrealista, cada vez más inverosímil y disparatado. Finalmente, cuando uno concluye la novela tiene la sensación de haber leído una sucesión de pequeños chistes unidos con gracia, y una gran traca final que es el colmo de los colmos.
No, desde luego que el final no es previsible, pero eso no es siempre un punto positivo para el autor. En este caso, casi hubiera sido mejor que hubiera sido más comedido y no se le hubiera ido tanto la olla, porque el resultado es que el lector piensa que le han tomado un poco el pelo tras cuatrocientas páginas de historia.
Por eso me preguntaba ayer al terminar: ¿a Antonio Orejudo se le fue la olla o por el contrario, en su intento de ser original y único en su género se volvió demasiado excéntrico?
Atmósfera sórdida
Si hay algo que me recordó a mi ex-querido fabricante de símiles como churros y amante de palabros en desuso Juan Manuel de Prada, es el estilo que utiliza Antonio Orejudo para escribir su novela: algo barroco, repleto de detalles y juegos de palabras.
También les une que en sus novelas, las atmósferas son sórdidas a más no poder: escenas de sexo explícito, violencia explícita, suciedad y tipos rudos. Asimismo me fijé que en sus escritos se puede entrever cierto grado de misoginia.
Personajes
A pesar de que transcurren muchos años desde el comienzo al final de la obra, y a pesar de que siempre son los mismos protagonistas, los tres amigos, los principales personajes, no se observa una evolución clara en ellos. Se supone que sus creencias políticas varían, que la vida les lleva por caminos que nunca habían pensado tomar, que el destino les une y les separa según las circunstancias, pero no se ve una evolución coherente a lo largo de las páginas en sus personalidades.
Narraciones por historias
El humor y el cinismo son otras dos herramientoas de las que se vale el autor para construir su historia. Antonio Orejudo se mueve sin duda mejor en distancias cortas que en largas: las pequeñas subtramas están mucho más logradas que la que pretende mantener a lo largo de toda la novela.
Una novela demasiado IRREGULAR; esa es la palabra clave. Tal y como anuncia el título, esta obra es un conjunto de narraciones por historias, no forma un todo, sino que más bien se funden sin demasiado orden ni concierto en una argamasa pastosa sin homogeneizar.
Ese es el gran fallo de esta novela.
Estas intromisiones sólo retrasan la acción, que anda ya de por sí escasa de ritmo. De hecho, las constantes interrupciones que se producen en la trama principal, salpicándola de diversos incisos que a veces resultan interesantes (las cartas que Santos manda a la revista erótica de la época, 'La pasión', son, aunque surrealistas, muy amenas, curiosas y entretenidas), y otras veces son auténticos bodrios (las tertulias a las que acuden y las conferencias dadas por los personajes notorios de la época en general tienen poco o ningún interés).
Conclusión
Creo que lo que le falta a la obra para que sea una buena novela es simple y llanamente cohesión.
En cuanto a estilo y destreza con el léxico no tengo ninguna clase de objeción, pero sí en lo referente a lo anteriormente mencionado. Sólo si consigue superar estos fallos Antonio Orejudo logrará ser un buen novelista.
Los 'fallos' no concluyen aquí: el final de la novela (las últimas cien páginas) son de lo más bizarras. Una última ida de olla, la puntilla final a tanto surrealismo. Una sobredosis de locura literaria que termina casi matando la novela. Como ya dije, parece que a uno le han tomado el pelo y odio esa sensación cuando estoy metida de lleno en un libro.
Por último, señalar que no la recomiendo. Los pocos que la iban a disfrutar quedarían asqueados por el estúpido final, y a los demás, os ahorro la lectura porque creo que no merece la pena sufrir con las idas de olla del autor.
Sin embargo, hay talento y hay miga. Podría haber dado más de sí, y esto queda patente por la frescura, la originalidad y el humor que se puede encontrar entre las páginas de 'Fabulosas narraciones por historias'.
Valorada.