ATENCIÓN: esta opinión está realizada bajo criterios de evaluación referentes a la puesta en escena de las instalaciones.
Una curiosa combinación entre el clásico zoo y un parque botánico; la alternativa perfecta para aquellos cansados de ver a los animales a distancia optando así por la interactuación casi presencial que provocan los entornos en los que el público observa a estas
Lejos de hacer una profunda crítica trascendental sobre la moral y la ética que se remueve en mi interior al presenciar este tipo de 'atracciones' que burlan la naturaleza y ponen en evidencia la prepotencia del ser humano; voy a analizar, de manera más académica, la puesta en escena de este curioso 'zoo' y su evocación al espectador. Aunque, más concretamente, debo señalar que esta sensación de espectador viene sobre un conocimiento adquirido 'a priori' de la finalidad analizadora para la cual estaba siendo realizada la visita; lo que dotaría a este comentario de una serie de implicaciones que intentaré desechar continuamente.
Las instalaciones del parque podría clasificarla en 3 tipos de 'puesta en escena': 12 instalaciones que englobo en lo que es la "interactuación en directo" de los espectadores con la fauna animal, 2 como espectáculos en vivo y otras 2 como proyecciones audiovisuales; todo ello acompañado de la parafernalia que todo parque de atracciones lleva consigo (restaurantes, heladerías, tiendas de promoción… etc.). Tras ser atendido por el personal de la entrada, un camino de presentación al parque biológico, tu mochila y un mapa orientativo de tu posición serán lo único necesario para pasear tranquilamente por el recinto, pues no volveremos a ver al personal de las instalaciones en mucho tiempo (ni a penas a los cuidadores, los cuales a penas hacen presencia mientras interactúas con el lugar). Pronto así nos daremos cuenta de que, a pesar del infantilismo de las instalaciones (público mayoritario afluente al parque) se nos irá poco a poco yendo la sensación de 'estupidez' según nos vayamos encontrando con curiosos animales que se acercan a nosotros y se dejan acariciar, hablar y dar de comer. Dicho sea así, nos iremos preguntando en ocasiones qué animal está cerca de nosotros; no solamente evitando pensar en si es peligrosa su compañía, sino más bien para dar a tu conocimiento el placer de haber compartido un momento junto a dichos pacíficos animales.
Lo dicho; una vez eliminada la sensación de ridiculez frente a las instalaciones infantiles ya será tarde para dejar de implicarnos con la naturaleza y reconocer la insignificancia de tu vida cotidiana ante tales tesoros de la vida que se van mostrando ante tus ojos. Asimismo, la música que te acompañará durante tu recorrido será aliciente suficiente para adentrarte en un entorno tranquilo donde nos acabaremos fusionando con el paisaje del rededor. ¿Será quizá la simpatía del perro de la pradera, o la idea de que haya ciertos parecidos entre los simios y nosotros lo que nos haga quedarnos minutos asombrados ante dichos animales?
Y es que, en Faunia, el espectáculo acaba siendo la naturaleza, sus animales y su biodiversidad, y es quizá la recreación de los entornos lo que nos haga, cada vez más, sumergirnos en otro universo diferente al cual sigue perteneciendo el parque: al de Madrid.
No es quizá reconocida la esencia pura de este parque hasta que nos adentramos en lugares como 'la casa de las mariposas', 'la colmena', 'el aviario' o 'la jungla'; nombres de atracciones que nos adentran en su propia belleza, pues podremos compartir espacio con los animales e insectos en la recreación de sus respectivos entornos. Así nos encontramos con una doble finalidad de las instalaciones: una para los animales, que encuentran más fácilmente su entorno pudiendo libremente buzcar sus alimentos y su zona vital, y otra para los espectadores que se adentran en el entorno de los animales para olvidar, desinhibirse y 'flotar' en una diferente realidad a la que el suelo del asfalto de dichas atracciones pertenecen. Sin embargo, la doble vertiente puede tornarse en otra perspectiva en la cual, finalmente, nos encontramos con que ni el animal está en su entorno, ni lo conoce (teniendo en cuenta que muchos de estos han sido criados en cautividad) ni el ser humano que lo visita realmente va a acabar viviendo una experiencia ni lo más similar a aquello a lo que la atracción está emulando (pues aún estando de paseo por la antártica tuve que abrigarme con ningún anorak).
Ni me ha picado una araña, ni una abeja, ni me ha mordido un mono, y ni he metido ningún pie en la piscina de las pirañas… sin embargo, sigo con la sensación de que he estado más cerca de la naturaleza que en ninguna anterior ocasión… o es la sensación de salir de los esquemas tradicionales de un parque zoológico lo que me ha provocado una simpática reacción; pero la verdad es que otro condicionante a la buena sensación que he experimentado se debe a la poca afluencia de público -aún siendo un día festivo- en el cual estuvimos paseando por el lugar. La sensación de no aglomeración en este tipo de parque es quizá también un condicionante que permita alejarle a uno también de su entorno cotidiano, evitando tener que estar diciendo continuamente "disculpe", "me permite" y acabar pronunciando onomatopeyas más afines a los animales que te rodean para intentar sacarles algo de 'conversación'; aunque admitamos también una cosa, y es que fui un espectador solitario que acabó ensimismándose más con los animales que aquel que va de paseo familiar con amigos a su lado.
¿Será quizá la belleza del Tucán o de los flamencos, o la sensación amenazante de un mono que persigue tu mochila la que te haga reaccionar positivamente a este espectáculo de la vida? Porque podríamos destacar que ni la búsqueda inaudita del parque en dicho barrio y su consecuente precio de recompensa podrían ser alicientes para que aquel con sus bolsillos raspados salga con una sonrisa del lugar, y es que ni si quiera el parque está bien anunciado ni promocionado. Estos últimos elementos podríamos tacharlos de manera negativa si no viéramos una finalidad en ello: la de evitar la saturación de afluencia al parque y asimismo el desgaste de los animales a la ardua tarea de aguantar el tipo ante nuestras inconscientes reacciones.
Y es que, evidentemente, no son asociaciones ecologistas ni protectoras de animales las personas que entran y pagan para ver este tipo de espectáculos: sino niños, y sus acompañantes (dígase de la familia al completo).
Tras señalar la experiencia vivida en las instalaciones interactivas vamos a hacer un análisis de los otros dos tipos de atracción más comunes: las proyecciones audiovisuales y los espectáculos en vivo. Curioso, es decir, lo que representa un espectáculo en el cual los protagonistas son los animales… Queremos decir; una 'obra de teatro' no se puede probablemente llevar a cabo ni con delfines ni con leones marinos… por lo que este espectáculo sería aquel más cercano a un 'espectáculo de circo' en el cual, la tensión manifestada para el público se desata en pequeños golpes maestros de piruetas y acrobacias acompañados por una banda sonora pegadiza que hacen asimismo al público partícipes de una diversión que podríamos definir como 'familiar'. Es decir, no hay guionista cualquiera, no hay vestuario más que aquel traje de buzo que llevan los cuidadores, y las posibilidades de 'actuación' se ven limitadas por la capacidad del animal expuesto (cuya finalidad más que el arte o el dinero, su más cercano referente lo destacaríamos en la mano de su cuidador: la comida).
No queremos decir que sea ridículo ni poco atractivo ver este tipo de espectáculo, pero sí podríamos decir que rebosa el límite de la prepotencia del ser humano expuesta anteriormente. Se echa tierra por encima del espectáculo de la vida y nos quedamos con la imagen visual de ver a un león marino dando piruetas en el agua mientras recitan sus aprendidos sonidos al son de un pescadito en las manos de su cuidador.
Como no nos queremos ensañar con este espectáculo -haciendo referencia a aquello que dijimos anteriormente de evitar las implicaciones menos académicas en el comentario- vamos a centrarnos en las proyecciones audiovisuales que aparecen en el parque: el 'naturascope' donde se nos proyecta un interesante documental realizado por 'National Geographic' y el 'Naturactiva' un poco más intermediario por la interacción. Son realmente atracciones que suponen una predisposición a parar el ritmo de marcha al que uno se somete cuando va al parque y necesita asimismo de una disposición a escuchar, entender y ver aquello que los autores de la producción audiovisual nos narran. Su puesta en escena no es llamativa pues se limita a la representación de una sala de cine.
El parque biológico que sostiene una puesta en escena en la que el espectador interactúa con el medio que se representa no está exento de carteles informativos y decoraciones naturales que en algún caso podríamos separar de las demás puestas: una atracción en concreto, 'los misterios bajo tierra' resume quizá todo aquello que acompaña a otras atracciones: la recreación de un ambiente similar a lo que se está exponiendo. En esta atracción no hay animales con los que interactuar, pero sí un entorno que emula una situación y un lugar en el que adentrarse… y caso afirmativo de su certeza es que puede que tengamos que tantear con las manos las paredes ante la poca visibilidad que parece haber cerca del centro de la tierra, y así, no será extraño tener la sensación de ir a darnos de bruces con alguna piedra mientras nos asombramos de las magnitudes de una estalagmita.
Quiero decir que, es maravilloso poder sentir eso aunque peligre nuestra salud, por el hecho de que podamos vivir menos pasivamente una situación que en cualquier otro parque de atracciones; cosa que definiría fielmente la esencia del parque.
No es que Faunia sea un lugar en el cual un científico vaya a encontrar información interesante sobre la naturaleza (en referencia a los carteles informativos excesivamente infantiles) o un artista vaya a sacar inspiración para rodar películas en la línea de Jean Jacques Annaud pero lo cierto es que entretiene y se escapa de lo normal, lo cual no quita que siga siendo una atracción sin el más mero fin que el de entretener fácilmente.
tengo q ir a conocerlo saludillos