Este puente me he quedado en Madrid, así que he aprovechado para descansar, leer, dormir, ir a comer fuera, acercarme al centro... en definitiva planes de andar por casa para pasar este finde en Madrid. Al fin y al cabo, cuando yo vivía en Oviedo venía de viaje a Madrid en los puentes de noviembre o diciembre, pues ahora tampoco está tan mal quedarse de vez en cuando un finde en casita y aprovechar para descansar y para hacer algunas de las cosas que te ofrece Madrid en estas fechas. Y en este puente coincidía la Feria de Expo-Ocio, así que a priori no resultaba un mal plan para invertir uno de los días del puente. He de decir que era la primera Feria a la que asistía en Madrid, por raro que pueda resultar nunca antes había estado en el Recinto Ferial, así que allí nos fuimos de excursión el trío la-la-lá, como si fuéramos de mercadillo enorme. Además, teniendo en cuenta que fue un día completo de mercadillo (ya que antes de ir al Expo-Ocio fuimos a la Feria de Minerales que anualmente se celebra en el Hotel Convención en O'donnell, en busca de algún buen regalo para reyes que no se saliese del presupuesto.
DATOS PRÁCTICOS. EXPO-OCIO 2008 Ésta es la trigésimo segunda edición de esta feria, así que arraigue y veteranía ya tiene sin lugar a dudas. El lugar de celebración es el Recinto Ferial Juan Carlos I en Madrid y las fechas siempre suelen coincidir más o menos con el puente de la Constitución, aunque suele durar varios días. Concretamente en la edición de este año ha durado desde el 29 de noviembre hasta el 8 de diciembre. Siento escribir la opinión después de su clausura, pero es que precisamente esperamos a ir el último día con el propósito de encontrar algún "chollete de fin de feria", cosa que por cierto no encontramos. Con ello, no quiero decir que no los haya, porque realmente hay verdaderos chollos a alta escala (por ejemplo un sofá de los de masajes te puede valer la mitad de lo que te vale en una tienda, de 7000€ a 3500€), pero así cosillas pequeñitas, muchos chollos no vimos, aunque tampoco es que hiciéramos un análisis exhausto, la verdad, ya que cuando llegamos allí era por la tarde y estábamos ya cansados de patear media ciudad. El lugar donde se celebra la Feria de Expo-Ocio, como indiqué antes es el Recinto Ferial Juan Carlos I. Para llegar allí, creo que normalmente lo más cómodo es ir en transporte público y específicamente en metro. La línea 8 de metro (que es la que une Nuevos Ministerios con el Aeropuerto) te deja justo a la entrada del recinto, por lo que para mí es sin duda la forma mejor de llegar. De todas formas, también existe la posibilidad de ir en cualquiera de las líneas de metro que te llevan hasta allí. Existen dos líneas habituales que te dejan bien, el 22, que sale de Avenida de América, y la 112, que une Mar de Cristal con la Alameda de Osuna. Además de estas dos líneas urbanas existe una interurbana, la 828, que sale de la Universidad Autónoma; y los días en que está la feria pusieron un servicio especial con salida del metro Canillejas.
El horario en el que la feria estaba abierta al público era de 11 de la mañana a 9 de la noche ininterrumpidamente. Indicar que en el propio recinto ferial hay restaurantes y cafeterías si queréis comer allí y pasar el día. Entre ellos, el burguer, una cadena de bocadillos y restaurantes de comida rápida en general. También hay cajeros de distintos bancos, bueno en realidad yo vi uno del Santander y otro del CajaMadrid; en el caso del Santander ni siquiera funcionaba, pero estar al menos sí estaba, por lo que entiendo que normalmente debería funcionar. Indicaros que en la gran mayoría de los stands de la feria aceptan pago con tarjeta, pero en algunos de ellos no. Por ello, no está de más llevar el dinero de casa, y en el caso de no tenerlo y comprar en alguno de estos stands que no admite tarjeta, siempre podemos ir al cajero, aunque aviso que hay colas.
BIENVENIDOS AL MARAVILLOSO MUNDO DE EXPO-OCIO, ¡PASEN Y VEAN!
Nada más y nada menos que cinco pabellones albergan esta feria. ¡Pasen y vean!, y sobre todo vayan con tiempo, que lo van a necesitar. Salvando las distancias, esto podría ser el equivalente a un mercadillo medieval pero en plan macro-mercadillo del siglo XXI, donde lo mismo puedes encontrar una empanada gallega que un sofá masajeador, y uno casi al lado del otro.
No sé cuánto tiempo se podrá invertir en ver la feria más o menos completa, porque nosotros estuvimos unas tres horas, acabamos cansados de tanto dar vueltas y no debimos de ver ni la mitad de lo que había. De hecho hay cinco pabellones enooooormes, y únicamente en recorrer cada pabellón echando un vistazo por encima podrías tardar horas, así que multiplicando por cinco, os podéis hacer una idea... Aún así, hubo pabellones enteros que yo ni siquiera los pisé. Por ejemplo, el primero de ellos estaba lleno de piscinas y ¿qué queréis que os diga? como no ponga una piscina en el parque de enfrente de mi casa, desde luego en mi casa no cabe de ninguna de las maneras. Aún así, reconozco que ni tengo espacio ni aún menos tengo dinero para comprarme un sofá masajeador de 7000€ del ala, pero lo de poder tirarme allí como gato panza arriba y disfrutar de un masaje gratis era una ocasión que no podía desperdiciar.
En Expo-Ocio uno puede encontrar prácticamente de todo. Personalmente, antes de ir, no sabía muy bien qué encontrarme allí. Gran Feria del Ocio, ¿pero qué clase de ocio?, el concepto en sí puede tener una extensión inabarcable. Después de ir, tampoco me queda muy claro, la verdad. La Feria es un auténtico cajón de sastre donde lo mismo encuentras un stand del Carrefour, como uno en el que te venden minipimers, sofás de masaje, cojines especiales, bolsos de seda, piscinas o productos que Iker tendría en su programa Quinto Milenio. ¿Todo eso es ocio?, pues quizá, y también pudieran serlo muchísimas otras cosas que no veremos en la feria. Por eso, lo mejor es ir como fuimos nosotros, de turisteo y cotilleo, un plan adecuado para pasar una de las tardes del puente, que con el mal tiempo que hacía, tampoco daba para mucho más.
Como experiencia está bien, probablemente para personas que tengan tiendas o empresas puede venir bien para sacar ideas, pero para gente normal y singular, no es precisamente la panacea. Pasas un buen rato y está.
PRECIO.
Es necesario comprar una entrada para acceder al recinto. La tarifa general es de 8€, aunque los niños pagan 4€ y los mayores de 65 años entran gratis. Personalmente creo que 8€ es demasiado, pero para eso están las invitaciones por internet. En la propia web del evento www.expo-ocio.es podréis imprimir vuestra invitación a la feria totalmente gratis. Te piden que introduzcas una dirección de correo electrónico y te envían a ésta la invitación en sí. Después, lo único que tienes que hacer es imprimirla y recortarla. Es imprescindible que la recortes ya que hay que pasar el código por los tornos de la entrada. Teóricamente por cada email te mandan una invitación que sólo puede ser utilizada una vez. Se supone que tiene un código de barras y que en el momento en que la quieras pasar por segunda vez da error. Esto tiene fácil solución, ya que no tienes que dar ningún dato, sino sólo poner una dirección de email, por lo que en el caso de que precises varias invitaciones, no tienes más que enviarte cada una de ellas a un mail diferente y en paz. De todas formas, mi amiga Olga me dijo que ella se había impreso la misma entrada varias veces y que yendo con una impresion diferente cada vez y con el mismo código era suficiente, que no había tenido ningún problema. Esto no os lo puedo asegurar de primera mano, pero me fío totalmente de lo que ella diga.
UNA TARDE EN LA FERIA
Corta pero intensa, así podría definir mi experiencia. La verdad es que teniendo en cuenta que antes de ir al Expo-Ocio nos fuimos a la Feria de Minerales, en general tuvimos un día muy completito en cuanto a ferias y compras se refiere. La idea era poder encontrar algún regalo original y a ser posible a buen precio para las navidades que ya se aproximan. Bueno, al final en la feria de minerales en general todos los del grupo encontramos algo, en el caso del Expo-Ocio algunos sí y otros no. He de decir que tampoco nos lo tomamos muy en serio, ya cuando llegamos era media tarde y llevábamos todo el día fuera, por lo que ya estábamos un poco cansados como para recorrer la feria de cabo a rabo. Pero aún así, intentamos disfrutarlo al máximo, ver alguna que otra curiosidad y cada uno a su modo sacar la parte positiva de la feria.
Allí hay de todo, así que resulta prácticamente imposible indicar la cantidad de cosas que os podéis topar. Algunas de ellas rarísimas, otras normales que podríais encontrar en cualquier supermercado o cualquier mercadillo. Si buscáis algo en concreto, probablemente lo halléis allí, si no, simplemente dedicaros a pasearos y ver qué os interesa y qué no. Es muy curioso ver a la gente, tan pronto pasas al lado de un stand con productos paranormales como ves a uno que tiene montado algo así como una tómbola intentando empaquetar unas máquinas corta todo en las que poder despedazar todo tipo de fruta para haceros un zumo que no se yo si alguien podrá tragárselo.
Resulta muy divertido fijarse en el ambientillo, husmear aquí y allá y reirte un poco, que no viene mal. Empezando por mí misma, seguro que de mí se han reído bastante cuando estaba tirada encima de aquel sillón maravilloso que me dió un masaje estupendo. De hecho mi amigo Oscar no me grabó en vídeo para colgarme en el youtube porque no llevaba la cámara, pero de haberlo sabido, seguro que para allá se hubiese ido cámara en ristre, porque mi imagen cual gato panza arriba casi al borde de la siesta.
Yo me lo pasé muy bien, la verdad. Por ello, os lo recomiendo para una tarde de invierno gris y con lluvia, como la que nos pilló a nosotros. No me entusiasmó la feria, pero sí que fue interesante y nos reímos un montón. Además es que allí puedes encontrar prácticamente de todo, cosas inverosímiles y cosas de lo más normales. No sé muy bien qué criterios determinan para incluir los stands, era lo que os decía al principio; en el concepto de ocio caben muchas cosas, tal vez demasiadas, sobre todo por lo diferentes que son entre sí. Eso sí, yo creo que merece la pena si no tienes ningún plan mejor y siempre que vayas con la invitación, porque pagar 8€ por cada entrada, lo veo un poco carillo. Supongo que a las empresas les resultará barato, pero yo os hablo desde el punto de vista de un particular.
MI EXPERIENCIA.
A estas alturas de la película, voy coleccionando experiencias en la capi, muchas más de las que los oriundos suelen tener. Lo de ir al Ifema era una de las cosas que me seguían quedando pendiente sin hacer, pero poco a poco voy conociendo en profundida Madrid y sus secretos. El Expo-Ocio en general está bien, no es que sea maravilloso pero para darte un garbeo y pasártelo bien un rato sin más, está bien. Insisto en que siempre que os salga gratis (lo del ocio gratis tal y como se están poniendo las cosas es muy importante, de hecho hay hasta blogs en internet que hablan de ocio gratuito), porque los 8€ por cabeza para entrar me parece demasiado. Las personas que iban conmigo compraron casi todos, yo no compré nada, estuve a punto de picar en uno o dos stands, pero gracias al cielo me contuve y mi tarjeta está agradecida por ello.
Creo que la feria está realmente bien para:
- Empresas que busquen ideas
- Particulares que quieran comprar un producto específico, generalmente bastante caro y que gracias a la feria tengan un descuento considerable del 30 al 50%, que en ocasiones pueden ser hasta varios miles de euros.
Para los demás, simples humanos de a pie, está bien para pasar el rato, pero a mí personalmente no me entusiasmó, y mira que me gustan los mercadillos, pero esto es demasiado grande. En cualquier caso, al tratarse de una cita anual, no descarto volver a repetir el próximo año. Hasta entonces, la reportera dicharachera de ciao termina aquí su crónica de la Expo-Ocio del 2008.
No están nada mal los descuentos. Saludos.