Tengo un Fiat 500 JTD 1.3 de 75 cv con acabado Lounge. La compra fue en su día un capricho para mi ex-mujer y ahora que el término "ex" se ha afianzado, dado que no es un coche de características familiares, ha pasado a mis manos como habitual urbanita.
Tanto los 75 caballos marcados, como el emblema de la marca Fiat, no dejaron de hacerme desconfiar, habiendo estado acostumbrado a marcas alemanas y japonesas caracterizadas por una excelente calidad de acabados. Sin embargo, bien sabía que Fiat si hay algo que siempre ha sabido hacer ha sido motores. El MultiJet 1.3 de 75 caballos, ahora superado por otro modelo, era en su día uno de los motores turbodiésel más potentes y modernos, superando (lo digo por haber probado ambos) a otros motores como los del grupo PSA de 1.2 litros que montan el C3 o el C1 (o el 107, aunque ligeramente modificado, por lo que me consta).
Por tanto la adquisición de este vehículo entró por los ojos, como les pasará a muchos que pretendan adquirirlo o que no tengan una visión formada más allá de sus formas, conocedores de los problemas adyacentes a los acabados de Fiat. Pero les voy a salvar de sus dudas (espero) con los pros reales y los contras reales que he podido apercibir tras varios años de utilización de este pequeñajo.
INTERIOR Y ELECTRÓNICA
El Fiat 500 en su acabado Lounge no parece un Fiat (con todos mis respetos a la marca, pues creo que mantiene una buena relación calidad-precio). De hecho, precisamente, es algo más caro, y desproporcionadamente de mayor calidad que sus hermanados de la misma marca. Los remates exceden lo correcto, los plásticos tienen brillos nacarados sobre el total del salpicadero, volante, pomo y reposacabezas están hechos en buen cuero, la tela de las tapicerías está excelentemente rematada.
El conjunto no está al nivel de ningún Mini (en los cuales me he subido y probado varios con cierta frecuencia), dado que la marca de BMW pone un esmero sinigual. Pero comparativamente a Fiat, tiene unos acabados excepcionales, con un gusto excelente (muy propio de lo que mejor saben hacer los italianos, que es diseñar, perdónenme la licencia).
Algunos botones o palancas tienen un tacto blando y de apariencia frágil, aunque de momento se queda en "apariencia" dado que hasta la fecha no he tenido mayores problemas. El único problema reseñable figuraba en las rendijas de ventilación, de las cuales una de ellas se ha deformado ligeramente por la presencia de un soporte de teléfono/navegador de peso liviano (por ese motivo entiendo que no debiera haber ocurrido, aunque no descarto que haya sido por un trato agresivo de este soporte).
La tapicería de tela (con reposacabezas de cuero activos) es muy fácil de limpiar, dada su solidez. Los asientos sujetan con extrema eficacia, sin llegar a ser deportivos. La pretensión de este vehículo es urbanita. El climatizar a estos efectos es muy eficiente, tanto en invierno como en verano, permitiendo hacer una selección de temperatura precisa.
El espacio para los pasajeros es muy bueno para la fila delantera, y correcto para la trasera.
El acceso a las plazas posteriores se realiza con cierta comodidad, y los asientos poseen un sistema de memoria electromecánica que desgraciadamente no funciona con la deseada constancia. Las plazas traseras son bastante pequeñas aunque personas de hasta mediana estatura los encontrarán cómodos, aunque algo claustrofóbicos (ésta es una impresión personal).
Como impresión negativa, tengo que apuntar lo siguiente.
El panel de información del salpicadero, tanto como delante del volante como en otras áreas, informa a través de un sistema de retroiluminación naranja que sufre en exceso con la luz del sol, provocando en ocasiones la imposibilidad de visualización en circunstancias de luz de sol intensa. Esto es especialmente apreciable en el salpicadero del conductor.
El ordenador de a bordo y las funciones del mismo (radio, manos libres, kilometraje, etc) es muy completo. Sin embargo, con una frecuencia alarmante (con el dedo al viento diría que una de cada diez o quince veces) falla de forma aleatoria tan pronto se enciende el contacto, quedándose colgado.
Este sistema basado en Windows Mobile (de Microsoft), demuestra ser bastante inestable, y requiere para su recuperación después de un comportamiento errático de varios minutos de contacto apagado para su funcionamiento normal. A cambio, ofrece un manos libres con algunas funciones de reconocimiento de voz muy eficaces y la conexión de dispositivos USB estándar, siendo aquellos basados en Windows Mobile los que más versatilidad pueden aportar.
No puedo dejar de apuntar que la inestabilidad frecuente del sistema es algo muy a mencionar, dado que inutiliza por completo todas las funciones del ordenador de abordo, no solo aquellas relacionadas con el multimedia.
El equipo de sonido del equipamiento Lounge ofrece una calidad excelente, especialmente en el ámbito de frecuencias graves. Los melómanos de cualquier espectro encontrarán el equipo más que satisfactorio.
Como guinda ofrece un techo eléctrico practicable que funciona a las mil maravillas y que se antoja útil (no sin cierta pretensión de capricho) tanto en invierno como en verano.
Otro apunte del interior es el maletero. Un urbanita por excelencia tiene un maletero pequeño y eso puede o no ser criticado, dado que se espera dicha circunstancia. Sin embargo, el 500 conjuga un maletero diminuto con unas formas muy irregulares que hacen que el portón choque con cualquier carga voluminosa, pese a tener un cubicaje mayor a muchos vehículos de menor o parecido tamaño.
EXTERIOR Y CONDUCCIóN
En cuanto al exterior no falte decir que se trata de un vehículo preciosamente diseñado (aunque sobre gustos no se debería opinar). La chapa es relativamente dura, más de lo que estoy habituado en coches genéricos (se nota en el peso de las puertas, por poner un ejemplo).
Hay ciertos cromados plásticos (o de apariencia plástica pero cromados) que dan al conjunto el aire retro pero transgresor que temo entendía la marca, y que ha sabido muy bien transmitirnos a los usuarios.
El motor 1.
3 JTD que nos ocupa es una delicia. Es extraordinariamente silencioso (he probado decenas y decenas de motores diésel), es bastante progresivo y ofrece bastante fuerza desde bajas revoluciones para ser un diésel. Normalmente soy más amigo de motores gasolina de baja cilindrada para ciudad dada su capacidad de aceleración inmediata (a bajas vueltas), pero este motor reacciona bastante bien ante estas adversidades en esa tesitura.
Curiosamente, y pese a sus "solo" 75 caballos es bastante elástico en carretera, y le hace perfectamente capaz para viajar.
No es lo mismo el binomio elasticidad/rigidez estructural, sumado a su corta suspensión. El vehículo no tiene ni mucho menos una suspensión dura (muchos urbanitas como el Matiz o el Aygo la tienen más dura) de hecho es bastante cómoda en ciudad. Sin embargo en carretera adolece un excesivo cabeceo, y se apercibe que su rigidez estructural (aparentemente muy sólida) entra en conflicto con su distancia entre ruedas, por lo visto muy corta. Esto le otorga bastante inestabilidad en vías bacheadas.
La frenada es muy buena, manteniendo el trazado del vehículo de forma precisa, salvo que la vía como mencionado se encuentre castigada por irregularidades.
El agarre sobre mojado es excelente. Sobre nieve he tenido la oportunidad de probarlo de forma muy ocasional. El vehículo sufre de pérdidas de tracción frecuentes que el sistema de tracción trata de corregir con cierto éxito. Se ve claramente aventajado por el hecho de tener una distancia entre ruedas corta y unas ruedas de ancho moderadamente pequeño, que permiten rectificaciones más precisas ante circunstacias de baja adherencia.
Por último, su dirección se desmultiplica de forma exponencial dependiendo de la velocidad, ofreciendo un modo City que resulta excepcional en la conducción en ciudad, debido a su tacto extremadamente blando.
En autopista u otras vías rápidas se endurece adecuadamente (siempre que no tengamos el modo City activado), contrastando con sus problemas de cabeceo y ergo suspensión.
Por cierto, su consumo es Irrisorio, con Mayúsculas, en cualquier circunstancia.
CONCLUSIÓN
El Fiat 500 (en este caso el 1.3 JTD Lounge) es un pequeño capricho con unas cualidades muy acordes e incluso superiores a su precio. Como urbano, es uno si no el más cómodo de cuantos he usado, y como tal, el mejor diésel que he utilizado como urbano (a veces hay que saber patinar un poco el embrague para ciertos apuros). La suspensión y rigidez torsional, así como el cabeceo, parecen estar diseñados precisamente para este propósito, que es la ciudad.
Una verdadera lástima, dado que la elasticidad del motor le permite mantener un ritmo de marcha soberbio en carreteras rápidas.
En acabados es quizás el mejor Fiat que he conocido / probado, aunque adolece fallos de electrónica y de acabado en la iluminación de los paneles.
¿Lo recomendaría?. Si quieres una alternativa al Mini pero no quieres gastarte tanto, desde luego.