Disfruto cada vez que escribo acerca de un coche, y esta opinión no va a ser menos. Me llaman, como ocurre con frecuencia, la atención algunas opiniones que ponen a este coche por los suelos, y si fuera por ellos, por debajo de los mismos.
El Fiat Sedici es el resultado de la convergencia de Suzuki y Fiat. Ambos aportan parte de su "expertise" en la realización de este vehículo. Entre otros, Suzuki aporta su experiencia en la fabricación de todo-terrenos, mientras que Fiat aporta el diseño y la mecánica turbodiésel multijet.
Lo cierto es que el Sedici no es un coche particularmente bonito, pese a haber sido diseñado por los mejores de la firma italiana. Esto es debido entre otras cosas no sólo a un error de concepción visual, si no también a que sobre el vehículo han pasado ya unos cuantos años sin que haya sufrido mayores variaciones.
Tampoco es un coche feo, no nos confundamos, porque para ese elenco tenemos los Ssanyong con su esperpéntico Rodius. Se trata de un pequeño SUV (coche híbrido entre todo terreno y turismo) con formas redondeadas y proporcionadas, cuya mayor baza en contra se encuentra en cierta desproporción entre el pequeño capó y el elevado techo, que cae sobre la parte trasera sin gracia. Si lo comparamos con cualquier SUV, del tamaño que sea, es un vehículo que a efectos visuales entra en desventaja, y si lo comparamos con un turismo, ocurre tres cuartos de lo mismo. Su conjunto no logra nada especial de ambos mundos, y sin embargo es un coche simpático, mucho más en persona que en fotos. Probablemente para mejorar su diseño se agradecería una parrilla frontal más imponente y una caída trasera que tratara o bien de emular un turismo o un todo terreno, y no una retorcida mezcla de ambos. De todos modos, como hablamos de gustos, esta es una opinión personal. El resto de la opinión es más pragmática, y trata de atender a razones empíricas contra las emocionales.
La carrocería goza de una chapa de dureza media. Si tuviera que compararlo con vehículos que conozco bien, encuentro que su chapa aparenta mayor resistencia al contacto que vehículos como un Citröen C1 (o un Aygo), o que cualquier modelo de Dodge. Está en la línea de modelos Citröen de mayor calaje como el C3, ligeramente inferior a cualquier Ford y muy por debajo de autos como un Mercedes, un Jaguar o un Audi. Para que nos entendamos, una forma que tengo de evaluar la dureza de la chapa es con el contacto con otras puertas en el aparcamiento en batería. Aunque la mayoría de los coches se resienten en estas circunstancias, los coches de gama alta lo experimentan en la capa de pintura, mientras que coches como el Sedici lo notan más en un ligero abollamiento de la chapa. No es de los peores que he tenido en este caso, y está acorde a su precio.
Esta dureza no tiene por qué ver con la seguridad o la rigidez torsional, aunque puede tener una relación sin ser determinante.
Su motor 2.0 JTD de 135 y tracción integral (4x4) que es el que me ocupa es su mayor exponente. Arranca con facilidad incluso en situaciones de heladas pese a ser un diésel (no lo he probado en temperaturas extremas, pero sí a -5º).
Es bastante silencioso para ser un motor de combustión, incluso en frío, y no transmite vibraciones al interior. Su sonoridad está muy contenida. Se trata de un motor muy progresivo, gracias a la tecnología Multijet (sucesora del Common Rail y patente de Fiat). Carece de tirones aunque los busquemos, y tiene un recorrido de revoluciones relativamente corto que nos invitará a utilizar marchas largas. Afortunadamente ofrece muy buena respuesta desde muy bajas vueltas, sin que el el motor tiemble. De hecho el margen de revoluciones en el que mejor se desenvuelve el motor oscila entre las 1500 y las 2500 vueltas (esta es una percepción que tengo por su uso, no por las curvas de par oficiales).
Su consumo es bastante bajo, quedándose en "bastante" debido a que a día de hoy existen motores de potencia similar con un consumo inferior. Esto puede ser debido fundamentalmente a dos factores: el primero es que la tecnología Multijet, aparte de repartir la potencia de una forma extraordinaria, tiende a ser más consumidora que el Common Rail; la segunda que se trata de un tracción integral, que cuando se pone en marcha, provoca mayor desgaste mecánico y por ende mayor consumo.
Efectivamente, el Sedici es un pequeño todo-terreno de tamaño inferior a un VW Golf, aunque con unas buenas cotas interiores (como explicaré más adelante). Normalmente operará solamente con tracción delantera, repartiendo la fuerza al eje trasero cuando las condiciones de adherencia lo requieran, pudiendo otorgar un 50% de fuerza en cada eje. Posee un modo de bloqueo de la tracción integral que permite que la fuerza del motor esté repartida al 50% automatismos aparte, que se desconectará automáticamente para pasar al modo automático al superar los 60 km/h.
He podido conducirlo en situaciones de muy baja adherencia, concretamente con una gran nevada en el Valle de Arán, con temperaturas de -7º. Prácticamente todos los vehículos utilizaban cadenas y/o conducían a velocidades muy reducidas (de unos 30 km/h de media) debido a que la carretera ya tenía un palmo de nieve y seguía nevando copiosamente, incluso pese a la acción de los quitanieves que no daban abasto. Para desenvolverme en estas circunstancias opté por bloquear la tracción integral, dado que llevaba los neumáticos de serio (que no son de nieve si no de uso mixto). El resultado fue brillante. Partiendo de la base que en las muy viradas carreteras del valle hay curvas de 180º con elevada pendiente, debo decir que - obviamente con prudencia - el vehículo no tuvo problema alguno de tracción, y solo en una circunstancia (en una de esas curvas reviradas) tuvo una pérdida de adherencia que fue muy fácil de corregir. Durante los días siguientes, en los que los aparcamientos y accesos rodados de poco tráfico tenían varios palmos de nieve, el Sedici se desenvolvió con extraordinaria soltura, salvando situaciones de muy baja adherencia en la que otros vehículos de tracción delantera estaban atorados (en algunos casos, sorteamos una zona en la que un vehículo estaba siendo remolcado por un todoterreno con ruedas de nieve para poder avanzar unos metros).
En resumen, es excelente. No me lo puedo imaginar con ruedas de contacto.
Utiliza neumáticos de corte mixto tamaño 205, con llantas de 16".
En autopista tiene un comportamiento muy similar al de un turismo de similares dimensiones, pudiéndose detectar un comportamiento más errático en carreteras viradas. En este caso, percibo una rigidez torsional baja y un balanceo acusado. Pese a la percepción, el vehículo no pierde la trayectoria con facilidad, si bien requiere aplicar mayor fuerza sobre el giro. Los apoyos son cortos, hecho este que no impide que los pasajeros (y de forma muy particular el conductor) "sufran" el balanceo propio de un coche relativamente alto.
En ciudad se comporta como cualquier turismo de sus dimensiones, con la ventaja de tener un motor diésel que sale muy bien desde parado y un radio de giro decente. Sin embargo, tanto en parado como a bajas velocidades la dirección puede antojarse en ocasiones un tanto dura, especialmente comparado con coches de cariz más urbanita.
Ésta dirección, algo dura para ser urbanita, puede llegar a ser algo blanda a grandes velocidades, aunque a velocidades de legales de autopista es muy noble y produce poca fatiga con el paso de los kilómetros.
La suspensión, que en muchos reportajes la tildan (conjuntamente con la de su hermano gemelo el Suzuki SX4) como "dura", está muy bien resulta. Es confortable en suficiencia para los pasajeros, lo bastante dura para transmitir seguridad al conductor, lo suficiente equilibrada para salir de la carretera campo a través, y lo bastante bien planteada para hacer largos recorridos. No entiendo porqué se tacha de dura. Supongo que si tuviéramos que compararla con la de un VW Golf es menos confortable, pero ésta no es seca ni contundente. Dicha leve dureza es muy útil en el campo, y tampoco es un impedimento al confort fuera del mismo. Lo dicho, muy bien planteada.
Su altura libre al suelo (la altura que separa el cuerpo del coche del suelo) es de 19 cm. Esta es una altura más o menos estándar en muchos SUV y algunos todo-terrenos de intenciones menores. Esta altura le permite abordar caminos de tierra bacheados sin mayores complicaciones, y en este caso es muy de agradecer que la suspensión no tenga un largo recorrido, tanto para evitar que toquemos el suelo con partes del coche, como para garantizar el confort de marcha de los pasajeros.
En su conjunto la sensación de conducción es muy agradable, dado que permite manejarlo como un turismo en muchas circunstancias, con similar aplomo pese al balanceo más acusado. El motor responde con potencia y firmeza, y aborda situaciones en las que se necesitan extras de fuerza sin mayores turbulencias. También responde muy bien con carga. Si bien no lo he probado con plena carga (cinco ocupantes y maletero lleno) sí lo he llevado con cinco ocupantes y una maleta, y apenas he notado grandes diferencias de empuje.
El interior del Sedici es espartano. No hay palabra que lo pueda definir mejor. Se trata de un coche que a la vista aparenta un tanto vetusto, con instrumentaciones y panelados de hace unos años.
No le falta equipamiento, aunque tampoco le sobra. Los plásticos son duros de tacto correcto, y algunos remates no son del todo acertados, aunque no existen aristas puntiagudas o defectos mayores similares. La tapicería es resistente, no acumula suciedad con facilidad aunque no es muy fácil de limpiar. Los asientos, tanto delanteros como traseros, no sujetan mucho. Esto es especialmente acusable en carreteras viradas, ya que se suma al balanceo del vehículo.
Las dos plazas delanteras son lo bastante espaciosas para dos adultos de talla media. Las tres traseras adolecen cierta falta de espacio para las piernas en horizontal, que no en vertical. De hecho en este respecto los ocupantes de las plazas traseras pueden ir bastante cómodos, salvo el de la plaza central, más estrecha y con el mullido más duro.
Aunque dos sillitas de niño caben perfectamente en las traseras, tres lo hacen a duras penas. Por el contrario, tres asientos elevadores caben bien, aunque algo justos. Se hecha en falta que las hebillas de los cinturones tengan un soporte rígido para facilitar su abrochado.
El maletero es bastante pequeño (270 litros), aunque es de formas regulares y de fácil acceso, lo que permite optimizar el reparto de la carga. Sólo posee un gancho para sujetar las bolsas o el equipaje, aunque es mejor que ninguno.
El Sedici posee climatizador monozona muy eficiente, de fácil manejo a través de un dial para tal efecto. El otro modelo de Fiat que he probado concienzudamente, el 500, tiene un climatizador mucho más ineficiente y de manejo más torpe.
El tacto del resto de los botones de los paneles es bastante bueno.
El equipo de sonido del modelo Emotion tiene radio CD-MP3, con un resultado correcto en cuanto a rango de frecuencias y amplitud, aunque mejorable dado que ni es capaz de ofrecer brillo o contundencia en los agudos y los graves, ni es capaz de desarrollar gran potencia sin distorsionar levemente el sonido.
La palanca del cambio de marchas tiene recorridos cortos y se encuentra en una posición estándar. Las marchas no siempre entran con suavidad, especialmente en las reducciones, y es especialmente quisquilloso en este último caso si no vamos con el número de vueltas adecuado, provocando el "rascado" del embrague.
El volante tiene buen tacto, pese a lo ya mencionado de la dirección, que puede resultar algo dura en parado. Todos los pedales tienen muy bien tacto y suficiente recorrido. Me ha gustado respuesta intuitiva del freno, que apenas requiere de curva de aprendizaje.
CONCLUSIÓN
El Fiat Sedici es un mini-SUV. Cubre un hueco en el mercado inexistente conjuntamente con el Suzuki SX4 (que es el mismo coche, casi al milímetro). Es muy manejable en casi cualquier circunstancia, se desenvuelve muy bien en caminos de campo no muy difíciles, así como en ciudad y autopista, y es un poco menos agradecido en carreteras de curvas si queremos conducir ágilmente.
Su motor es sobresaliente, progresivo, silencioso, poco sediento y con una magnífica curva de par. Encuentro que los recorridos de las dos primeras marchas son muy cortos, algo que en mi uso habitual no es muy práctico pero que puede serlo en campo.
Su interior es vetusto y espartano, con acabados correctos y sumamente funcional. Es cómodo pese a ello y el espacio para todos los ocupantes está muy bien resuelto.
Pese a ciertas características que evocan excesiva simpleza, por precio y características es imbatible.
Buena opinion. VALORADA.