Tal vez escriba bajo un halo engañoso e ilusorio cuando transmito mis impresiones positivas sobre esta facultad y esta carrera, típico de quien emprende algo con una desmesurada ilusión, pero creo que no me equivoco en algunos detalles sobre los inconvenientes que tiene esta facultad en concreto y algunos de sus perennes moradores.
Esta universidad data del 1531 y en un pasado no muy lejano estuvo considerada como la universidad más culta de España (según citó hoy mismo el Dr. Cerezo en su exposición sobre Cervantes y la Filosofía) No cabe duda de que ese prestigio es un reclamo para estudiantes de diversas partes del globo y la prueba está en que cada día cuando asisto a clase me encuentro con el mismo número de estudiantes Erasmus provenientes de Rumanía, Inglaterra, Francia, Chequia, Italia...como nativos españoles que tampoco son en su mayoría granadinos, sino de otras provincias andaluzas. El tema de los acentos es genial, estar rodeado de tan distintas formas de hablar confiere a la estancia en la universidad un descubrimiento cada día además de provechosas risas porque es los andaluces son la caña y en la guagua no puedo parar de reírme a veces con esa sotura y carencia absoluta de vergüenza que tienen para ser ellos mismos sin ningún problema o complejo. ¡Eso me encanta!
El ambiente entre clase y clase es de puro movimiento, ya que la gente no para ir de un aula a otro y alternando algunos minutos para hacer interminables e inútiles colas en la fotocopiadora o para tomar un buchito rápido de café y evitar dormirse en según qué clases. Es lo habitual, sin embargo el tema de la fotocopiadora es un enigma no sólo para alumnos sino para el propio profesorado y es que todos alucinamos de ver que no saben captar la idea de hacer unas fotocopias de un determinado libro. El profesor da las indicaciones de lo que tienen que fotocopiar y ellos que no están capacitados porque apenas saben manejar las máquinas, no sólo no pasan por la maquinita las hojas que les han indicado sino que además las colocan al revés y es imposible leer como es debido un artículo porque se vuelve una tarea heroica el leer dándole la vuelta mil veces al papel, o imaginándote las 6 ó 7 páginas que faltan.
Para los que tenemos todas las horas todos los días de lunes a jueves es un verdadero infierno estar esperando de 40 a 60 minutos por unas hojas que no son las que el profesor nos ha mandado leer y analizar para el próximo día. Se pierde tiempo, dinero y energía y no entiendo cómo la gente que lleva este tema no hace algo para remediarlo. Es normal que si las chicas son nuevas no se enteren, pero lo lógico es que alguien con experiencia las instruya. Da la sensación de que las han soltado ahí en plan "apáñatelas como puedas". Es la primera incongruencia de una prestigiosa entidad que a mi juicio debe tratar en lo posible de funcionar bien en todas sus áreas.
La solución suele ser que los profesores acaban dejando los apuntes en otra empresa de fotocopias que está en Cartuja (hay que salir del campus y bajar una cuestecita interesante) y así les está saliendo de bien a estos últimos.
Siempre alguien gana a partir de los fallos ajenos. Así son las cosas y mientras tú estudiante, has de hacer malabarismos con tu tiempo e idear un horario que incluya la visita al extrarradio del Campus para ponerte al día con el material escrito que se facilita en las asignaturas, bueno...en algunas porque en otras, sólo cuenta lo que el profesor dice. Y aquí viene el problema.
El programa de las asignaturas está muy claro, además en internet se puede ojear la asignatura y ver en qué consiste.
Los estilos de cada profesor en Hispánicas son diametralmente opuestos. Se puede encontrar desde la profesora que con su estilo infantiloide de BUP, ahora Bachiller, trata de hacerte ver los pormenores de cierta lengua infumable pero necesaria hasta el punto de que no te das cuenta de que tus ojos se están cerrando, pasando por el profesor tipo locutor propagandístico de los micromachines al que sólo le pillas el principio y final de casa frase, o la que te repite una y otra vez la misma frase para que no te pierdas con toda su buena voluntad, tampoco podemos olvidar al profesor que te dicta los temas a la velocidad del rayo sin parar intercalando en su exposición nombres de personajes en la vida conocidos por ti y cuyos apellidos te rechinan en tu mente...pfffff invéntatelos, ya los buscarás por internet, pienso yo. Tu mano echa humo... y sólo anhelas que alguien haga una pregunta, que le interrumpa por Dios para poder recobrar las fuerzas perdidas y leer lo que has escrito puesto que desde hace dos páginas y media no te has enterado de nada
Sin embargo, de entre todos ellos destacan las "eminencias" esos intocables seres superiores, eruditos estudiosos de nuestra rica lengua o nuestra extensa literatura que son venerados por público tanto entendido como profano, y es que sus iguales los consideran unos dioses cuya palabra es La Palabra mientras sus alumnos no se atreven ni a mediar pregunta o duda alguna, pues sería un sacrilegio interrumpir al poeta en mediod e su soliloquio. Yo, qué quieren que les diga, he venido aquí, gastándome lo poco que he reunido para aprender y no para asistir a clases en las que independientemente de que se digan y se toquen temas interesantes, apenas le pueda sacar todo el jugo que me gustaría puesto que algunos de ellos llegan tarde y se van antes y hablan taaaaaaaaaaaan despaaaaaaaaacio que lo que consigues apuntar de manera legible son cuatro frases para las que harían falta 10 minutos y no 60. Soy consciente de la talla de nuestros profesores, y no me refiero a los que han escrito grandes libros, los que no los han escrito son igual de buenos en lo suyo, pero ante todo tienen una obligación y es la de enseñar. Una universidad de prestigio ha de transmitir valores y calidad en la enseñanza y aunque ahora lo veo con más "normalidad" que los primeros días, sigo pensando que algunos deben bajar a la Tierra, por lo menos de lunes a viernes y en el horario en que duran sus clases.
A Don Quijote, aprendí hoy, porque hace siglos que no leo la novela, se le subió también a la cabeza su heroicismo y cuando las cosas cambiaron y lo elogiaban por su valentía y demás historias, el hidalgo se apuntó al lujoso carro de la vanidad, perdiendo así todos sus valores y viviendo una especie de inversión de los roles, destacando al final Sancho por lo que Alonso Quijano destacó en su momento, su integridad.
Pues digo yo que la Facultad está embriagada por momentos de esa vanidad o al menos yo lo percibo así. De todas formas, el balance de este primer año no es tan negativo, todo lo contrario, me quejo porque soy algo exigente con las cosas que me apasionan...creo que por mis venas no corre sangre sino palabras, sintagmas nominales, lexemas y literatura...adoro todo lo que se cuece en las aulas cuando los cocineros lo hacen a fuego lento y con esmero, con amor por su asignatura y con dedicación e interés por que bebamos de esa sabiduría y experiencia que sin duda tienen de sobra.
Había olvidado a otro personaje curioso y es el "prepotente sin razón" Me produce risa por no decir pena su trato casi despectivo hacia sus alumnos, es cínico a rabiar y pretende ser gracioso en clase. Es bueno, no digo lo contrario, sabe mucho y por eso me crispa la sangre que no lo transmita....¿qué es lo que pasa? ¿no quieren que les quitemos el puesto de aquí a unos años? no sé la respuesta, de todas formas, éste está ya caduco así que no creo que sea éste el temor...su asignatura es preciosa y apenas da la hora y media entera.
Quitando estos episodios poco agradables el balance es bueno y dicen que la carrera se vuelve aún más interesante conforme pasa el tiempo...si estoy alucinando ya, ¡cómo será en años posteriores! La decana de la facultad que ha cedido parte de sus colecciones de libros a la biblioteca, es una mujer accesible y correcta con quien tuve la oportunidad de hablar no hace mucho para ver si podía indicarme cómo solucionar un ligero problemilla que tenía, no me solucionó la papeleta pero me proporcionó toda la información pertinente que necesitaba saber. Creo que da clases en algún curso.
Granada te ofrece la posibilidad de asistir a mil y un cursos y conferencias sobre temas increíbles y creo que estar vinculada de alguna manera al campus te da la facilidad y el privilegio de la información...otra cosa es que puedas asistir a todos ellos, porque también -hay que decirlo- se trata de un negocio redondo y un sacadero de perras. Sin embargo, uno no se puede abstraer de la tentación que supone un ciclo de Chaplin (más aún si es gratis) como el que hubo en el Campus de ciencias de Fuentenueva a principios de octubre y otros eventos parecidos.
El otro negocio viene de la mano de un banco, ése sí que es redondo, porque casi todos picamos. El BSCH y su convenio con la UGR facilita el carnet inteligente con el que te engatusan con numerosos descuentos...yo aún estoy esperándola, y es que me la saqué por necesidad porque yo a los bancos les tengo alergia sean del color y siglas que sean. El rojo y el azul son los colores de la puñetera y omnipresente Coca-Cola, como son -por separado- los colores de los dos colosos más importantes que ahora mismo pueblan nuestros días de angustias y temores porque no sabemos si podremos hacer frente a sus astronómicas comisiones e intereses a veces por nada. Hay que ir ya amortizando el carnet para pedir todo descuento viviente en todo establecimiento que se precie.
Con respecto al edificio en sí de la facultad decir que se trata de un edificio bastante antiguo. La de Filosofía y Letras fue la primera facultad que se edificó y es la más grande, pero también está muy bien conservada. Ahora están en proyecto de ampliarla porque la verdad es que se queda pequeña y muchos profesores comparten su despacho como sardinas en lata.
Hay numerosos servicios por todo el edificio que comparten titulaciones como Geografía e Historia, Historia del Arte, todas las filologías que te vengan a la mente (árabe, eslava, francesa, etc...), Musicología y una buena colección de otros estudios interesantísimos...pero desgraciadamente sólo nos reparten una vida sin otra simultánea a la que poder echar mano para meterse en Arte por ejemplo mientras se aprenden los secretos de nuestra lengua.
La cafetería es como el autobús a las 8 de la mañana o a las 2 y media de la tarde: siempre está rebosando de gente que no para de fumar y hacer cola para comprar un ticket con el que después pedir en la barra. Yo es que aún no sé lo que es sentarse en las viejas pero acogedoras sillas de la cafetería porque no tengo tiempo para poder tomarme un café que me sirva para despertar tras la intervención del Somnífero o para preparar el cuerpo cuando me toca con mi profesora de Bup, es fantástica por cierto porque sabe y da bien sus clases, pero su tono.....uffff es mortífero.
Los baños en general están limpios y hay en casi todas las plantas. El edificio es luminoso y tiene unas vistas, especialmente la biblioteca, preciosas al Monasterio de La Cartuja y las montañas. En la biblioteca hay por cierto, sesiones guiadas para orientarse y que nadie se desanime pensando en que en la Biblioteca de Letras A no hay libros de Hispánica...los hay pero están en una especie de búnker al final del todo, señalizado con flechas azules una vez que se baja a la planta baja donde está la hemeroteca. Las flechas amarillas conducen a Santiago, las azules a torres y torres de verdades imaginarias, ficciones noveladas y universos de palabras perfectamente enlazadas.
Si subimos una planta -frente a secretaría- encontramos los despachos de los distintos departamentos de Hispánicas....en Empresariales serían Estadística, Microeconomía, etc...aquí se reducen a dos: Lingüística y Literatura, ¿para qué más? y hay una genial y solitaria biblioteca rodeada de despachos para poder estudiar con tranquilidad (pero sin vistas) Estas bibliotecas están también en el departamento de Inglés o de Historia...por ejemplo. En la secretaría del departamento así como en la de la propia facultad son correctos. Hay una señora allí con el pelo corto que tiene la función de organizarnos a todos los que entramos desesperados a entregar papeles, pedir becas que sabemos que jamás nos van a conceder y formalizar matrículas que me cae muy bien, siempre con cara de querer ayudar. Es genial. También el personal de limpieza es genial y te echan un cabillo si estás perdido por alguna planta buscando una clase para la que has madrugado a conciencia pero que jamás se impartió.
Pero también hay personal en conserjería que se ve que está hasta el gorro y que no saben lo que es una sonrisa o que te abren el aula de informática (porque tú no sabes aún cómo funciona el invento de la tarjetita) con aire cansino, sin entender que tú tienes prisa y no puedes -por mucho que quieras- ir a su acompasado ritmo de procesión.
A mí en el fondo, todo esto me encanta, porque lo veo desde mi nebulosa particular del encantamiento y aunque me cuesta, mis sábanas térmicas son testigos fiables, levantarme a las 7 y a veces a las 6.30 para poder pillar el primer bus de las 8 menos algo y no el tercero o el cuarto, lo hago con placer a pesar de vivir el asfixiamiento térmico entre carpetas y mochilas dos veces al días. Por lo demás es un placer estudiar aquí y lo recomiendo.
UGR Virtual: la web de la universidad www.ugr.es es bastante completa con un enlace al vicerrectorado de alumnos en el que poder consultar otra información de utilidad como la bolsa de alojamiento que es http:// ve.ugr.es
Nota: desconozco los programas de becas para el extranjero así como el doctorado y la bolsa de trabajo, lo evalúo positivamente pero "en la media" para no sobrevalorar ni descalificar, y únicamente porque me obliga Ciao, de lo contrario no contestaría ;-)