FRANKENSTEIN DE MARY SHELLEY
INTRODUCCIÓN
Me gustaría empezar con una pregunta: ¿Quién es Frankenstein? Esa es la pregunta a la que la mayoría de la gente suele fallar: una criatura creada artificialmente, de gran altura y con los brazos en alto, cuya frente es cuadrada y con un tornillo a cada lado del cuello.
El primer error que se comete en esta definición es que Frankenstein no es la criatura, sino el creador de ésta, Víctor Frankenstein. El segundo error está en que dicha imagen física corresponde a la interpretada por Boris Karloff en el El Doctor Frankenstein de James Whale, de 1931, y es que, la creadora literaria de la criatura, Mary W. Shelley, planteaba una fisonomía bastante distinta. Sin embargo, si por algo perdura hoy en día el mito de Frankenstein en la mente de millones de personas es por la película de Whale que, lejos de ser fiel a la novela original, ha dejado su huella en la historia del cine.
Algo parecido pasa con Drácula que, gracias a la película de Tod Browning del mismo año y productora que el film de Whale, creó el estereotipo de un vampiro refinado, aristocrático, con esmoquin y capa negra, y un perfecto peinado hacia atrás con gomina, lo que se alejaba también de la concepción original de su autor, en este caso, el irlandés Bram Stoker.
Tras las distintas versiones que años más tarde haría la Hammer Films de ambos mitos, Francis Ford Coppola decidió hacer la versión fílmica definitiva de Drácula, alardeando de ello en su título, Drácula de Bram Stoker. Aunque en sí es una magnífica película, plenamente visual y rica en referencias a otras películas basadas en la novela de Stoker, peca de ser infiel en el aspecto más importante de la película: el protagonista, y es que, Drácula pasa de ser una criatura despiadada y carente de sentimientos a todo un romántico caballero que acaba enamorándose de su víctima.
Este mismo afán por recuperar los clásicos
pervertidos por las adaptaciones de la Universal, llevó a Coppola a querer hacer la película definitiva de la novela
Frankenstein o el moderno Prometeo, quien dirigió finalmente Kenneth Branagh, gran adaptador cinematográfico de obras de Shakespeare (
Mucho ruido y pocas nueces ,
Hamlet …)
Sinopsis
Tras que la madre de Víctor Frankenstein muriera en el parto de su hermano, Víctor se obsesiona con la muerte y la posibilidad de evitarla mediante la medicina y la ciencia. Durante su estancia en la escuela de medicina de Inglostadt conoce un viejo profesor quien le confiará sus experimentos, entre ellos revivir partes muertas de un cuerpo. Pasan los años y Víctor, llevado por su obsesión, consigue lo que nunca nadie ha conseguido: crear vida a partir de cuerpos muertos. Sin embargo, el experimento se sale de control y su criatura reclama venganza…
Un nuevo Prometeo y otras referencias
Uno de los temas principales que trata esta película, (y por tanto la novela en la que se basa), es el acto de crear vida artificialmente. Como bien indica el título original de la novela de Shelley,
Frankenstein, o el moderno Prometeo , este argumento no es nuevo y se remonta al mito griego del titán Prometeo.
Éste cuenta como Prometeo crea al hombre a partir del barro, lo que provoca la ira de Zeus ya que sólo un dios puede hacer semejante tarea. Por si fuera poco, Prometeo roba el fuego del Olimpo y se lo entrega a los hombres de modo que puedan prosperar y no depender de los dioses. Por todo ello, Prometeo es castigado siendo encadenado en el monte Cáucaso.
Tanto Frankenstein como Prometeo crean vida a través de la inteligencia y de la técnica de la que disponen, sin necesidad de la reproducción sexual. Sin embargo, en la novela de Mary Shelley hay un factor que juega un papel importante: la ciencia, cuyo tratamiento en la película será abarcado más adelante en este trabajo.
Se podría decir que la supuesta reacción de Dios en la historia de Frankenstein (y digo
supuesta porque hay diferentes interpretaciones) es similar a la de los dioses del Olimpo, ya que las consecuencias del acto de Víctor Frankenstein son tan horribles que parece indicar que exista una fuerza divina que manipula su suerte como venganza por su intento de suplantar a Dios en su cometido de crear vida.
Este argumento también lo podemos encontrar en las leyendas judías que hablan de los golems , unas estatuas de arcilla que cobran vida al pronunciarse el nombre de Dios. Al estar hecho por un rabino – la leyenda cuenta que el rabino Judá Loew consiguió fabricar uno en el año 1500 en Praga – la precisión con la que son creados estos seres no es la misma con la que la crearía Dios, por tanto es visto con malos ojos ya que se intenta emular el acto de creación divina.
También encontraríamos la figura de Pigmalión de Las Metamorfosis de Ovidio, cuya estatua cobra vida gracias a la diosa Venus, de la cual se acaba enamorando. Este discurso, sin embargo, se aleja bastante de la relación creador-creación en Frankenstein.
El argumento de esta historia también tiene sus similitudes con el
Edipo Rey de Sófocles, obra que narra cómo Edipo, tras ser abandonado por sus padres de sangre real debido a una predicción que anunciaba el futuro asesinato del padre, emprende la búsqueda de su verdadera familia y acaba matando a su verdadero padre sin tener conocimiento de ello. Edipo sustituye su lugar en el trono tras haber resuelto el enigma de una esfinge y se casa con su madre y, tras una serie de investigaciones, descubre la verdad, lo que provoca el suicidio de su madre y que Edipo se arranque los ojos.
Aunque la Criatura de Frankenstein está bastante lejos de ser “el moderno Edipo”, existen bastantes similitudes entre ambas figuras. En primer lugar, el destino de Edipo y la Criatura viene a ser el mismo, matar a su padre / creador. Mientras que Edipo lo mata físicamente, el otro lo lleva a la muerte haciéndolo sufrir con el asesinato de sus seres queridos. (A partir de aquí, en este apartado, hay spoilers )
Asimismo, la relación incestuosa que mantiene Edipo con su madre, se repite de alguna manera con la Criatura y Elizabeth (prima y esposa de Frankenstein), ya que el engendro acabará por matarla y privar a Víctor de ella, lo que le produce un deleite similar al que experimentaría al mantener relaciones sexuales.
Sin embargo, mientras que en la novela esta forma de incesto termina con la muerte de Elizabeth, en la película de Branagh se lleva esta “relación” mucho más allá, ya que decide revivir a su amada, con lo que termina haciendo lo que le negó a su Criatura: una compañera de su misma condición. Por tanto, al ser Elizabeth un engendro creado también a partir de fragmentos de cadáveres, la Criatura desea convertirla en la compañera con quien compartir el resto su vida, de manera que (sin consumarse ningún tipo de relación carnal) se establece un incesto con su madre política, por así decirlo.
Esta relación Elizabeth-Criatura, uno de los grandes aciertos de esta película según mi opinión, conlleva reminiscencias de otras historias y argumentos universales como el de La Bella y la Bestia
y, consecuentemente, nos trae a la memoria la relación Drácula-Mina en el film de Coppola. En esta misma película entra un tercer factor: el intento de Jonathan Harker por recuperar el amor de su esposa, algo que en
Frankenstein también sucede cuando la Criatura intenta atraer hacia él a la confundida criatura-Elizabeth. Esta competición por el amor de Elizabeth tiene mucho juego, ya que el engendro femenino está en una encrucijada, por un lado recuerda y sigue enamorada de Víctor, pero por otro lado se identifica con la Criatura ya que se ha convertido en un ser igual de repugnante. Esto nos lleva de nuevo a
Drácula (en este caso tanto el film de Coppola como la novela de Stoker son válidos para hacer la comparación), ya que Mina es convertida en un vampiro al beber la sangre del Conde, de modo que se torna como él, pero, por otro lado, su corazón todavía pertenece a su amado Harker. En el caso de Elizabeth, la solución que da a ello es su propia destrucción, quemándose viva provocando así el incendio de toda la mansión Frankenstein; detalle que en la novela no tiene lugar pero que Branagh utilizó para establecer una conexión con la escena en la que la Criatura quema la cabaña en la que vivía la familia que le rechazó. Además, también se puede considerar como un homenaje o un guiño a la escena del film de James Whale en la que el molino donde la Criatura se refugia también prende en llamas.
Es inevitable mencionar también la relación que este hecho mantiene con Morir todavía , película también dirigida y protagonizada por Branagh, en la que un detective de Los Angeles (Branagh) intenta ayudar a recuperar la memoria de una mujer (Emma Thompson) que tiene constantes recuerdos de una vida anterior en los años 40 en la que también se encontraba el detective.
Frankenstein da la espalda a Dios
El deseo expresado por la Criatura de tener una compañera que pueda entender su desgracia y así vivir en paz lejos del hombre se asemeja al deseo que, en el discurso bíblico de El paraíso perdido de John Milton (obra a la que se hace mención en la novela), Adán expresa a Dios, el cual, a partir de una costilla de Adán, crea a Eva.
Asimismo, si la Criatura se asemeja a Adán, Frankenstein realiza la función de Dios que, al igual que éste, crea un ser humano (con la diferencia que Víctor lo hace mediante restos cadáveres y aplicaciones científicas) y después lo repudia y lo aleja de él.
El contraste se encuentra en que Adán da motivos para provocar el desprecio de Dios y su expulsión del Edén, mientras que la Criatura no ha cometido pecado ni crimen alguno.
En consecuencia, el ser creado por Víctor (que también ha sido rechazado por la sociedad) se trasforma en una criatura corrompida e inicia el asesinato de los seres queridos de su creador. La similitud con Satán, el ángel que fue expulsado del cielo, por tanto, también está presente, ya que ambos se mantienen ocultos entre las sombras acumulando odio y esperando el momento para vengarse.
Este discurso bíblico es indiscutible, ya que incluso la autora del relato lo incluye en su novela en boca de la Criatura. Sin embargo, hay bastantes dudas respecto al significado del paralelismo Víctor –Dios. Como ya he dicho al principio, en los diversos relatos mitológicos, el hecho que no fuera un dios quien creara vida era motivo de enfurecimiento de los dioses y, por tanto, de la desgracia de quien osaba imitarlos. Se ha llegado muchas veces a la conclusión que las desdichas que le ocurren a Frankenstein son consecuencia del enfurecimiento de Dios por su atrevimiento. ¿Nos encontramos ante una crítica a los científicos que buscan llegar a límites inimaginables e inmorales? ¿Se pretende acaso crear una moraleja de semblante religioso? Las respuestas que se dan normalmente a estas preguntas son afirmativas, pero aún así, se puede interpretar de maneras totalmente opuestas:
El desprecio que siente Víctor por su creación y, por consiguiente, su abandono, es quizás una crítica a Dios, quien ha creado el hombre y lo ha abandonado a su suerte, lo ha desertado en un mundo donde todo de tipo de infortunios y maldades tienen lugar. Esta otra interpretación es la que parece adoptar Branagh en su versión del mito, ya que en la escena en la que Víctor intenta disuadir a Elizabeth de que le abandone podemos ver como Branagh le da la espalda a una cruz cristiana, como despreciando a su Dios por todo lo que ha permitido que pase, por su no intervención.
Por tanto, la lección moral que adquiere el capitán Walton al terminar de escuchar el relato de Víctor no es en ningún momento temer a la ira de Dios. La ambición de Frankenstein era crear vida, pero su fallo residió en el hecho que no fue un buen creador, un padre que amase a su hijo. En el caso de Walton, su ambición es encontrar una ruta que le lleve al Norte y el fallo que cometería, en el caso de que quisiera seguir adelante, es llevar a su tripulación a una muerte segura y, por tanto, no sería un buen patrón o capitán.
El Frankenstein de Branagh
No han sido pocos los que han puesto en duda la fidelidad de la versión cinematográfica de Kenneth Branagh. Tal como Coppola hacía en su
Drácula de Bram Stoker , se alardea de la fidelidad del film respecto a su original literario con la inclusión en el título del nombre de la autora:
Mary Shelley’s Frankenstein .
En el caso del título de Coppola se puede discutir dicha presunción ya que, aunque respeta muchos de los pasajes de Stoker (recordemos la estancia de Harker en el castillo del Conde o las conversaciones de Reinfield con el doctor Seward) y la mayoría de sus personajes, el añadido origen de Drácula como Vlad el Empalador y su historia de amor con Mina Harker hacen que el personaje de Drácula se distancie enormemente del ideado originalmente por su autor.
En el caso de la adaptación escrita por Frank Darabont y Steph Lady no encontramos diferencias excesivamente destacables en los personajes, es más, el trabajo de caracterización psicológico está bastante logrado, sobre todo por parte de la Criatura, interpretada por Robert De Niro.
Mientras que la novela explicita muy poco acerca de los primeros encuentros de la Criatura con los habitantes de Ingolstadt y pasa casi directamente a narrar su experiencia con la familia que vive en una pequeña cabaña, en la película podemos seguir el trayecto que siguió la Criatura desde el principio. Branagh se toma la libertad de ambientar Ingolstadt como una ciudad asaltada por la peste, con lo cual las calles están llenas de cadáveres. De ahí que, tras escapar del laboratorio de su creador, se encuentre con una multitud asustada y atemorizada por la peste que, al ver el horrible aspecto del desorientado ser, acusan a éste de ser el portador y es apedreado y maltratado por la muchedumbre. Una vez ha pasado el peligro, la Criatura se refugia en un carro lleno de cadáveres y, de esta manera pasa totalmente desapercibido, como si se tratara de un cadáver más, lo cual es una ironía ya que pocas horas antes no era más que partes de distintos cadáveres.
El proceso de aprendizaje y de toma de consciencia de su injusta situación es también llevada de manera fidedigna al celuloide, pasando por su estancia en el cobertizo de la familia pobre (que aquí se omite su origen noble y la increíble historia que los llevó a ser pobres campesinos) en donde aprende a hablar y a leer, hasta la irrupción de su ira y deseo de venganza hacia Frankenstein. Incluso el magnífico cara a cara en la cueva de hielo entre Víctor y su creación es retratado con una gran fidelidad.
Cabe destacar la fidelidad en este punto en comparación con la Criatura interpretada por Karloff en la adaptación de 1931, ya que éste era un ser cuyos sentimientos estaban muy poco desarrollados (se comportaba como un niño pequeño que tiene miedo y se enfada) y nunca llega a desarrollar su capacidad del habla, únicamente emite gruñidos. De esta manera, mientras que en el
Frankenstein de Branagh la relación amor-odio entre creador y creado es uno de los temas más importantes, en la versión de Whale no hay ni un solo atisbo de esto, centrándose únicamente en lo espectacular que resulta ver a un monstruo de altura considerable causar el pánico.
Por otra parte, aunque el personaje de Víctor Frankenstein adopta aspectos dramáticos más dignos de Shakespeare que de Shelley (sólo hace falta recordar los monólogos en los que expresa sus pensamientos y parece dirigirse a un público de teatro), Branagh se justifica haciendo entender que su adaptación recupera el Romanticismo de la época. Esto se materializa en los constantes vaivenes y movimientos circulares de cámara – que sólo tienen lugar cuando la historia se centra en los momentos de júbilo y excitación de Frankenstein (cabe destacar la escena de la creación), mientras que cuando la Criatura es la protagonista los planos se estabilizan.
La genial banda sonora de Patrick Doyle, los decorados, el vestuario, etc., también contribuyen a ello.
Hay un cambio muy curioso: el del profesor Waldman, quien apenas tenía importancia en la novela y que en el film de Branagh es el empujón que necesita Víctor para realizar su acto de creación. Al Waldman encarnado por John Cleese se le atribuyen hazañas que no poseía en la novela: había experimentado con insuflar vida a animales muertos e incluso llegó a probar suerte con un ser humano pero, según sus palabras, el resultado fue una abominación. Se establece así un curioso paralelismo con Frankenstein, ya que éste seguirá sus mismos pasos y terminará también en un fracaso. Es un paralelismo similar al que se produce al principio y al final de la película entre Víctor y el capitán Walton, que tiene la misma obsesión romántica que el protagonista.
El gran cambio, no obstante, lo encontramos en el personaje de Elizabeth que, de manera parecida a Mina en Drácula de Bram Stoker, obtiene mucho más protagonismo y se convierte en un personaje más activo y emprendedor, dotado de una inteligencia equiparable a la de Víctor.
Por último, cabe destacar la inclusión de otro personaje, Justine Moritz, sirvienta y amiga de la familia Frankenstein que, en un momento de la película, sermonea a Elizabeth (
“Si fuera mío yo ya habría ido hasta allí, pero no es mío, es tuyo” ), lo que puede sugerir un amor no correspondido entre Justine y Víctor. Esta interpretación parece confirmarse cuando la Criatura pide a Víctor que le haga una compañera con el cuerpo de Justine, a lo que Víctor rechaza con desprecio. Sin embargo, cuando resucita a Elizabeth el resultado final es una unión de la cabeza de ésta y del cuerpo de Justine, de manera que acaba teniendo a las dos mujeres que amaba en una.
La música
Como he mencionado anteriormente, la banda sonora tiene un papel muy importante en esta película. Patrick Doyle, habitual en las películas de Branagh, compone una magnífica banda sonora, acorde con cada acción y sentimiento de las escenas. Ampulosa y grandilocuente intencionadamente en la escena de la creación, por ejemplo, consigue transmitir el descontrol y el ansia de insuflar vida a ese cadáver metido en un tanque repleto de líquido amniótico. Personalmente es una de las mejores obras de Doyle, y que vale la pena escuchar de manera separada a la película.
El blu-ray
Llamádme friki si queréis, pero poseo esta película en DVD y Blu-ray (no piratas). La edición en DVD era bastante pobre, la verdad: ningún extra más que un tráiler del propio film, y la película con una calidad de imagen algo precaria: mucho grano y algún que otro defecto de compresión (entre ellos la tasa de bits por segundo era bastante baja debido a que se usaba un DVD5 en vez de un DVD9, lo que provocaba una notable pixelación). Además, el audio en castellano sonaba bastante enlatado.
La edición en Blu-ray supera alguno de estos defectos, pero aún así deja mucho que desear. La imagen mejor notablemente (se quiera o no, la alta definición hace ganar mucho), pero se nota que parte del mismo master que el DVD ya que posee mucho grano, cosa que podría haberse solucionado con una limpieza del master o una masterización nueva y digital.
En segundo lugar, el audio en castellano está impecable, como si hubiese sido grabado hace cuatro días, lo único que los efectos sonoros y la música siguen escuchándose algo enlatados (supongo que esto ya es problema del master original, no del doblaje español). Tanto en inglés como en castellano el audio se presenta en 5.1 MasterAudio HD (algo que puede ponerse en duda visto la calidad del soundtrack).
En cuanto a los extras tampoco hay una gran mejora… en vez del tráiler original de la película, nos encontramos ante los trailers (que no tienen nada que ver con el film más que pertenecer a Sony Pictures) de
Los cazafantasmas ,
El código daVinci ,
Obsesionada ,
Terminator Salvation y un tráiler propagandístico del formato Blu-ray y sus ventajas.
CONCLUSIONES
El film de Kenneth Branagh no es que esté precisamente muy bien considerado, pero en mi opinión es una película que estaría bien rescatar y que tuviera una segunda vida a través del DVD y del Blu-ray.
Peca quizás en sus maneras, en su pomposidad, pero es un interesante trabajo de reinterpretación de una obra que, a su lado, se queda algo corta, especialmente en cuanto a definición y caracterización de personajes se refiere. La visión de Kenneth Branagh se documenta y crea una obra mucho más solida, rellenando los huecos dejados por Mary Shelley en su novela.
Branagh, además, lanza al espectador varios conflictos y posibles interpretaciones, sobre todo respecto al tema de la familia (creador-creado-amante), el amor y la religión.
Recomiendo encarecidamente a todos aquellos que no la han visto que le den una pequeña oportunidad.
Excelente opinión