Este es el nombre con que mis hijos bautizaron este producto de Nestlé que me dio por llevar a casa para satisfacer su deseo de algo frío que redujera, en alguna mediada, el monumental calor que está haciendo. Ayer se lo di al subir de la piscina y antes de la merienda y no llegaron a tomarse ni siquiera una quinta parte del mismo por no gustarles en absoluto. Paula, el monstruo de cuatro años lo bautizó inmediatamente con el apelativo de polo asco y todo quedó ahí. Pero hoy, vueltos de nuevo de la piscina hace escasamente veinte minutos para merendar, volví a ofrecerles un polo y dijeron que ...
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