MI hija está en una edad complicada. Esa que siempre hemos llamado “edad del pavo” y que ahora comprende el final de la niñez, la preadolescencia, la adolescencia y, al parecer, parte de la juventud, aunque no lo acabo de ver claro. Lo que sí veo clarísimo es que ella, con trece años, se cree la reina del mambo, está desarrollando un carácter tremendo, y anda como loca por los trapos, zapatos, pinturines para la cara, móviles de última generación y el tuenti de los bevos. Pero en lo que parece que está sacando un master es en hacerse fotos. Adora hacerse fotos a sí misma en todas las posturas y en todo momento y no os digo nada si se pone toda pintona y monísima para salir. Las tarjetas de memoria corren a esconderse aterradas o acaban echando humo.

Y claro, la cámara que yo suelo tener para menesteres fotiles de todo tipo estaba siempre en su punto de mira... y en sus manos. Y eso que para su comunión mi tío el aventurero le regaló una pequeña cámara de foto y video de fácil manejo, pero que ella relegó después de darle un tute tremendo porque decía que la calidad de las fotos era “algo pobre”. Con esas palabras, sí. Así que tenía mi cámara secuestrada y trabajando como un galeote en galeras, la pobre. Tan hartita estaba de no poder contar con mi cámara cuando la necesitaba o me apetecía, que este año,
a la hora de llenar el camellito de los Reyes Magos, decidí que sus majestades le iban a regalar a mi modelo fotográfico en ciernes una camarita apañada, pero sin que me costase un Congo.
Tras patearme varias grandes superficies y comercios del ramo y horrorizarme de que una cámara sencillita no bajase de los 60 euros, decidí cotillear por internet. Y en Redcoon encontré la Fujifilm Finepix C10 por el módico precio de 35 euros más gastos de envío. Hice el pedido sin dudarlo un momento y en dos días tenía el aparatejo en casa (fantástico lo de Redcoon, pero esa es otra historia).
SENCILLA, LIGERA Y CON BUENOS RESULTADOS
Sin duda éste sería el resumen ideal para la cámara, porque no se puede definir mejor. Es una cámara digital compacta que apenas pesa y con un tamaño estupendo para llevar incluso en un bolsillo sin mayor problema. La mayor pega que le vi es que no traía funda y he tenido que comprarla aparte, pero por lo demás me parece genial.
Tiene la ventaja de que funciona a pilas, concretamente dos de las normales (las AA, creo que se llaman) y no hay que estarla cargando a la corriente o en el ordenador. De esa manera puede llevársela dónde quiera sin preocuparse de dónde la va a cargar. Eso sí, siempre y cuando recuerde echarse al bolso varios repuestos de pilas, porque la camarita las gasta a una velocidad pasmosa. Esa es la segunda pega porque, sinceramente, creo que no es normal que un par de pilas alcalinas apenas le duren cuatro o cinco días. Ni siquiera al ritmo de velocista de 100 metros con que mi hija le da al botoncito. Tenemos otra cámara en casa que va a pilas (una Nikon) y no alcanza esa rapidez de gasto energético ni de lejos.
El peso es de apenas 100 gramos, con pilas puestas y todo, y la pantalla trasera para visualizar la imagen es de 2,6 pulgadas.
No es demasiado grande, pero se aprecian muy bien todos los detalles a la hora de ir a hacer la foto y después, cuándo quieres ver si ha salido bien, si estamos todos o si hay que llamar a Iker Jiménez porque detrás ha aparecido un ancestro saludando.
Las fotos que saca son bastante buenas: capta muy bien la luz, sea la que sea, los colores quedan nítidos y muy vivos y las fotos de interior salen muy cálidas y sin reflejos oscuros. Además su manejo es francamente sencillo: ni siquiera necesitas estar buscando el botón o el menú para adaptarla a lo que vas a fotografiar, ella sola distingue si estás en interior o exterior, si es un primer plano o si necesita flash. Basta con encenderla y orientarla hacia lo que quieres plasmar y en la parte inferior izquierda de la pantallita aparece “escena nocturna”, “flash” o “normal”. Sólo hay que disparar y ya está. Incluso detecta el contraluz sin dificultad. Para una cría de 13 años es mucho más cómodo y menos enrevesado.
COSITAS TÉCNICAS
Aunque mi conocimientos de fotografía se resumen en apenas un par de líneas y las consabidas frases “ya ha salido con los ojos cerrados” y “¿por qué demonios me sale movida?”, hay algunas cosas que he ido aprendiendo con el tiempo y que en el caso de la Finepix C10 me parecen una ventaja. A pesar de su sencillez y de ser una cámara muy básica, cuenta con una
resolución de 10 megapíxeles. Y esto, según mi tío el aventurero y mi hermanísima, que se quedó con la copla cuándo él lo explicó, a más megapíxeles, mejor es la calidad de las fotos. Desde luego en este apartado tanto mi preadolescente pinturera como yo estamos encantadas, porque, como os decía antes, las fotos tienen una calidad estupenda y salen muy bien definidas, muy claras.
El objetivo cuenta con un zoom óptico 3x que, aunque suene a robot díscolo de la Guerra de las Galaxias, lo que nos está explicando es que la distancia ideal para que las fotos salgan bien con esta cámara es de tres a cinco metros. No es un zoom especialmente maravilloso, de hecho es el normal y estándar para una cámara corrientita. Pero como no nos vamos a poner a fotografiar famosos dádose el lote en la piscina del Hilton desde la copa de un árbol, digamos que con este zoom mi niña va que se mata.
Tiene varias funciones que ayudan a que el resultado de las fotos mejore mucho. Por ejemplo se puede elegir la función “Panorámica en movimiento”, que lo que hace es
unir de forma automática tres fotos consecutivas y así crear una única imagen panorámica. Además la guarda de esa manera en la tarjeta de memoria y cuando se descarga en el ordenador ya está montada. También, para seguir con lo de dar facilidades a la hora de hacer fotos, si no sabemos bien si hay que poner flash o no en una toma, tiene el modo “Luz natural y con Flash” en el que la lista camarilla
saca dos fotos seguidas, muy rápidas, una con flash y otra sin él, para que podamos elegir cuál nos gusta más. Desde luego, como decía mi abuela, lo que inventa el hombre blanco.
Para retratos, fotos de grupo o primeros planos, tenemos el modo “Sonreír y Disparar”.
Y no, no es que salga Harry el Sucio diciendo aquello de “alégrame el día” con la Mágnum 44 dispuesta. Quiere decir que esta función activa de forma automática el disparador y sólo saca la foto cuando la cámara ha detectado la sonrisa del protagonista de la instantánea.
A la hora de descargar las fotos en el ordenador, todo es sencillo y funcional. Muy intuitivo, que dicen los entendidos. Basta con conectarla al puerto USB gracias al cable que viene en la caja y el propio ordenador la reconoce, instalando sin hacer nada el MyFinepix Studio, que sirve para organizar las fotos, cargarlas en las carpetas deseadas y etiquetarlas si nos apetece. Imagino que hará mas cosas, pero ese apartado quien lo domina es mi hija del alma y yo me conformo con contemplar arrobada las setecientas fotos que se hace al día.
PUES UNA BUENA COMPRA, SÍ
Estoy muy contenta con la Finepix C10. No sólo me ha salido genial de precio, sino que para ser una cámara sencilla y sin alardes consigues unos resultados estupendos. Las fotos salen bonitas, muy nítidas y me encanta, sobre todo, lo bien que capta los colores. Es cierto que no es una cámara para hacer grandes reportajes o para llevarte a un viaje de esos que hay que inmortalizar para los restos, pero para el día a día está francamente bien. Sigo viéndole la pega de su descomunal gasto en pilas, que no se a qué se debe, porque con otras de esas características mi hija se ha eternizado haciéndose y haciendo fotos sin necesitar cambiarlas tan a menudo.
Por su tamaño, muy compacta, y por su escaso peso, la puedes llevar a todas partes en el bolso sin que acabe resultando un estorbo. La nuestra es negra, pero también la he visto en azul y rojo, por si os gusta más colorida. Y aunque en Redcoon sigue estando muy barata (hoy he cotilleado y costaba 38 euros, ha subido un poco), la he visto hace poco en tiendas de fotografía por unos 10 euros más, así que para un regalillo apañado quedas muy bien. Y si no que se lo digan a mi princesa divina, que a este paso se va a desgastar el perfil con tanto flashazo.
No sabría por donde empezar jejeje, desde que siempre es un placer leert cielo, pasando por darte ánimos y paciencia, hasta mandarte un montón de mimos y besos Yolanda! Todo ello en un batiburrillo es la mejor medicina que te mando hoy! Increíble precio el de ésta cámara, sé que hay una competencia brutal, pero no imaginaba que tanto! Yo dejé ya hace tiempo el tema de las cámaras, al final con las "medio" de los móviles ando tirando, en cámaras me quedé en una kodak de 3 megapixel jejeje, algo ridículo hoy en día! Con la peque paciencia cielo! Que te voy a contar que no sepas! Un besazo enorme cielo, un placer verte otra vez!