Como cada tarde el niño acompañaba a su madre en su paseo diario por las casetas del mercado. En cada puesto, desde la charcutería a la pollería, su madre sonreía y ponía buena cara hasta delante de los productos mediocres o los directamente estropeados.
“¡Muy buenas manzanas!, me llevo la bolsa… ¡Muy buen filete! Me lo voy a llevar… Unos huevos muy buenos, póngame una docena…”
El niño veía como su madre iba llenando el carrito con cosas innecesarias o fruta de poca calidad. Una vez, intentó alzar su pequeña voz… “Mamá, estos aguacates están podridos”. La respuesta de su madre no se hizo esperar: “Calla niño, que me sacas los colores, no le digas eso al frutero a ver si se va a deprimir. Ponga dos kilos más.”
Después del mercado tocaba el infierno, la larga vuelta a casa a través del barrio, ruidoso y lleno de coches, gente y vecinos plastas, todos con palabras amables para su madre y cachetitos o tocamientos de mofletes para su hijo-¡cómo ha crecido el pequeño!-. Éste miraba sin comprender a su madre, para la cual todo era fantástico y maravilloso, desde las mierdas de perro que decoraban las calles –da suerte pisarlas- hasta la operación de vesícula de Don Jacobo, el del quinto izquierda, un hombre sudoroso que apestaba a Varón Dandy.
El olor a col y humedad de la entrada de su apartamento fueron casi como una bendición para el niño, ¡por fin algo de silencio! Su madre volvió a estropear ese breve instante de paz: “¡Venga, a hacer los deberes! Espero que todos estén muy bien.”
El chico se fue a su cuarto y sacó de su mochila deshilachada – me la vendió de segunda mano una amiga-, los cuadernos y los libros, mientras ponía música en su equipo de sonido barato- comprado de oferta en Galerías Preciados-. Desde su silla escuchó la llegada a casa de su padre, los dos besos de rigor y el parloteo incesante de su madre en la cocina, entre el estruendo de ollas y peroles. “¡A cenaaaaarrr! “La voz de su madre era como el grito de Tarzán, como la llamada de la selva, como el alarido que hacía que hasta los monos se quedaran quietos por un instante y los leones no atacaran al héroe… El niño llegó hasta la mesa, que ya tenía puesto el mantel de hule y los platos, humeantes y rebosantes de sopa. “Es sopa de letras. Muy buena” Su madre actuaba como siempre, ignorando que odiaba la sopa, y más aún esa con tropezones y letras. Su padre estaba explicando cómo había plantado cara a González, el vendedor de repuestos del taller, antes de aceptar mansamente la bronca de su jefe, Don Eduardo. En resumen, su día había ido “muy bien”, su trabajo marchaba “muy bien” y esperaba que su sueldo subiera “muy pronto”.El inesperado silencio en la conversación pilló al chico desprevenido, sus progenitores contemplaban absortos la pantalla de la televisión. El concursante del 1, 2, 3… esperaba ganar un SEAT Marbella o un apartamento en Torrevieja, aunque lo más probable es que se fuera a casa con un traje de jardinero y una carretilla.“Mamá, lo he decidido, no quiero ser como vosotros. No quiero llegar al mercado y que todo el mundo me tome el pelo, no quiero aguantar las charlas absurdas de los vecinos. “No quiero que todo sea muy bueno y muy útil. No quiero beberme la leche en el comedor sólo porque tenga vitamina D y calcio aunque no me guste ni un poquito. No quiero ser el que se viste en el cole con prendas sacadas de los patrones de las revistas. No quiero ver la televisión, si hace falta esperaré 20 años a ver si los programas mejoran. No quiero ser tratado como un idiota o como un niño de tres años cuando ya tengo diez. No quiero que mi parecer no sirva para nada, que nadie me haga caso, que yo no cuente en mis decisiones… Mamá, quiero opinar. Quiero ser crítico.”El silencio que siguió fue aún más rotundo. El padre tenía adherido un guisante a su barbilla y contemplaba el programa como si le fuera la vida en ello. El número de baile estaba en su apogeo. La madre le pasó una mano por el pelo al hijo y sonrió: “¿Qué decías, Ender? No te estaba escuchando. Cómete los guisantes que son muy útiles para crecer…”
---- ------- ------- ------ ---------- -------- ------- ----- ------ ------- ------ ----- ----- ----- -------------- 20 años después.PALACIO DE CONGRESOS. JUNTA GENERAL DE ACCIONISTAS DE MICROWORLD. Discurso de Enderlarkin, candidato a presidente de la compañía.Queridos amigos, Se puede ser parte de un proyecto de dos maneras. La primera es seguir en silencio las palabras y los movimientos del líder, aplaudiendo cada decisión errónea, cada contratación de un alto cargo, aunque sea un mandante; siguiendo al pie de la letra las recomendaciones de la sociedad y lo políticamente correcto. Hasta que nos duela la cara de sonreír falsamente y el alma haga eco en el vacío de nuestro interior…La otra forma es implicándose, alzando la voz en cada momento en que algo no funcione, proponiendo alternativas, aunque parezcan tan absurdas o irrealizables como construir un sueño en arenas movedizas. Este camino es más duro, supone luchar, tener que discutir con pelotas y lameculos de todo pelaje, con aquellos para los que todo es fantástico y maravilloso, aunque estemos condenados a la desaparición si todo sigue igual. No creo en eso de “es preciso que todo cambie para que todo siga igual”, sino más bien creo en que cada paso en la dirección correcta es un paso más cercano al logro, aunque a veces parezca que no avanzamos.
Las críticas a esta empresa son muchas, y casi todas ellas justificadas, pero con vuestra ayuda conseguiremos deshacer el mal creado con buenas acciones, sin tapar con un tupido velo los errores de los predecesores. No empezamos de cero, es cierto, pero hay tantas cosas por hacer y tantas voces que escuchar que este proyecto no será el mismo desde este preciso momento, desde que me otorguéis vuestra confianza, desde ya, si eso es lo que deseáis.
Sé lo que estáis pensando, os preguntaréis:¿Cuál es mi plan para cambiar la compañía? ¿Cómo se va a operar esta transformación?
En primer lugar mediante la sustitución de todos los altos cargos con denuncias pendientes ante la justicia y su sustitución por becarios y personal eventual que realizan el 90 % del trabajo real de la empresa, serán ascendidos inmediatamente, aunque sin mantener los lujos y prebendas.
En segundo término mediante una política responsable en todo el mundo. Se cerrarán los centros de trabajo infantil y se sustituirán por escuelas-taller, a la vez que se contrata a adultos con un salario digno. Se sustituirán las contaminantes fábricas por industrias limpias y verdes. Se dejarán de pagar sobornos, milicias y compras de políticos locales.
Por último, la empresa pasará a ser una cooperativa, en la que proveedores, trabajadores, accionistas y directivos controlarán una parte proporcional del capital. Esta Junta se disolverá para crear una nueva, formada por representantes de todos los sectores. Desde ese momento comenzarán a dividirse los respectivos departamentos siguiendo las recomendaciones del personal y de los ejecutivos.
Todos estos planteamientos son sólo el inicio de un camino nuevo e ilusionante, aún por decidir, pues cuento con vosotros para ello. Será una vía llena de dificultades, pero también de recompensas, aunque no todas serán económicas.
Otros vendrán y os harán promesas de buenos tiempos y dinero sin límite, os plantearán un futuro ideal lleno de gente maravillosa y utilísimos directivos que no precisarán más que un cheque en blanco de vuestra parte para que no tengáis que mover ni un dedo de ahora en adelante…
Yo también os coloco un cheque delante de vuestros ojos, pero no está en blanco, y no permite que permanezcáis inertes, es un cheque que tendremos que firmar cada día por esta empresa y por este mundo y que sólo tiene en blanco, todavía, vuestra voluntad no expresada, porque está lleno de sueños y proyectos. Os pido sólo una cosa: Ayudadme a llenarlo entre todos. Muchas gracias.Ender
23.05.2009 23:18
Voy bastante perdida en el tema este de GH, así que te dejo mi valoración y un fuerte abrazo ;)
23.05.2009 00:51
Excepcional puesto. Besos.
20.05.2009 16:18
Una propuesta perfecta si en este mundo hubiera gente capaz de llevarla a cabo. Las utopías son preciosas, lástima que no esté la población por la labor de pensar y autogobernarse ni en Microworld ni en ninguna parte. Volveré a valorarte. Besos