No soy muy dada a comprar mantecados en Navidad, aunque sí que me gustan. Cuando estaba soltera y en casa de mis padres, era mi madre la que se encargaba de comprarlos y ahora que estoy casada y sólo estamos dos, tampoco los había comprado, ya que los solemos comer cuando vamos a ver a la familia. Pero sobre principios del mes pasado mi marido se presentó con una enorme caja que le habían vendido con motivo de un viaje de fin de curso y no pudo decir que no. Yo la verdad que cuando vi el pedazo de caja le regañé porque pensé que era demasiado para nosotros dos, ya que visitas tampoco tenemos ...
Más