DÉJATE SORPRENDER
21.05.2008
Ventajas:
un país maravilloso por descubrir
Desventajas:
que ya se haya acabado el viaje
Recomendable:
Sí
 ITACA213
Sobre mí:
La primavera sabe que la espero en Madrid www.itacabuscandoaulises.blogs pot.com. Take a smile :) ...
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Después de haber empezado el relato de mis aventuras por tierras belgas y holandesas poniendo a Brujas como punto de inicio ya que fue la ciudad que sin duda más me impresionó y me fascinó, creo que debo seguir haciendo una opinión general sobre la bellísima Bélgica, país que no conocía y que también me ha gustado muchísimo. Así que vamos a aprovechar el producto "General Bélgica" que ciao tiene en su listado para describiros a grandes rasgos las características del país, las ciudades que debemos visitar, las cosas que podemos comprar, su gastronomía, sus peculiaridades... en fin, un poco de todo. La primera parte de mi viaje fue por tierras belgas, en las que visité varias ciudades y en las que pasé unos días que estoy segura que se quedarán grabados en mi memoria a fuego durante mucho tiempo. Había oído o leído acerca de las maravillas de algunas de las ciudades belgas, de Bruselas y su Grand Place, de la impresionante Brujas medieval, de Gante, donde nació Carlos V, de Amberes y su comercio de diamantes... Sin embargo este viaje nunca había surgido y cuando la posibilidad se presentó ante mí este año, decidí no desaprovecharla y embarcarme en este viaje que resultó muchísimo más apasionante aún de lo que yo hubiese pensado.
BÉLGICA. UN PAÍS POR DESCUBRIR
Bélgica era hasta hace poco uno de los países desconocidos para mí. Las ideas que tenía de este país además de escasas estaban relacionadas con la idea de una reina española, Fabiola, y una capital, Bruselas, que se había convertido en la capital de Europa y sus instituciones. La idea de un país católico pero guiri, alejado del concepto latino. Lo que me encontré allí en parte se asemejaba a mi idea pero en otra parte no tenía absoultamente nada que ver. En Bélgica existen dos partes claramente identificadas: la parte de influencia francesa o latina y la parte flamenca. Las diferencias habidas entre ambas son simplemente abismales, desde el idioma (en una parte francés y en la otra flamenco) hasta la gastronomía o la forma de entender la vida. Bruselas y la parte francesa tienen un clarísimo espíritu latino, mientras que la parte flamenca es guiri total y se asemeja más al estilo de vida holandés.
Lo cierto es que Bélgica es un país tranquilo, con una economía consolidada, unas bellas ciudades y un buen nivel de vida. Su capital, Bruselas, lejos de ser una ciudad donde nunca brille el sol, yo la encontré maravillosa, a más de treinta grados de temperatura (un calor insoportable), con un ambiente genuinamente latino. Las plazas estaban llenas de gente, las calles repletas de terrazas y miles de personas hacían de la ciudad una auténtica fiesta, tanto viajeros y turistas como los propios habitantes de Bruselas. El resto de las ciudades belgas que visité, de las que os iré hablando pormenorizadamente, creo que no poseen el marcado carácter latino de Bruselas, sino que son algo más guiris, pero todas ellas maravillosas, llenas de encanto y con unas edificaciones de ensueño.
No hay que olvidar la importancia económica e histórica que ha tenido Bélgica a lo largo de la Edad Media y la Edad Moderna. Los territorios de la antigua Flandes poseían un gran poder económico debido al gran comercio que hubo de sedas, lana y diamantes. Amberes fue el punto más importante del mundo en cuanto a tráfico de diamantes nada menos, pero además el comercio de telas hizo que estos territorios fuesen de los más influyentes y ricos de toda Europa. Gracias a ello, no solamente Flandes se convirtió en uno de los lugares donde el arte fue más desarrollado, ya que los burgueses y comerciantes de la época invirtieron parte de sus fortunas en diversas pinturas y diferentes obras de arte que dieron lugar a la Escuela Flamenca, de la que podríamos hablar largo y tendido y no acabar nunca. Pero a lo que yo iba es que toda esa riqueza se materializó en la construcción de magníficas ciudades llenas de edificios impresionantes. Allá donde vas sólo tienes que levantar la vista y te verás rodeado de edificios maravillosos, en ocasiones opulentos, otros clásicos o sencillos, pero todo en conjunto hacen que cuando recorres las calles de cualquiera de sus ciudades parezca que te encuentras dentro de un cuento de hadas. Por todo ello, es un destino muy a tener en cuenta para unas futuras vacaciones.
LLEGADA Y DESPLAZAMIENTOS EN BÉLGICA.
Supongo que lo más normal es llegar en avión a Bruselas, ciudad que posee dos aeropuertos. El primero y más importante es el de Bruselas en sí o aeropuerto que podríamos denominar central. Este aeropuerto es el que tiene el mayor tráfico de todo el país y donde vuelan las principales compañías mundiales. No hay que olvidar que Bruselas es una de las urbes más importantes en cuanto a economía y política se refiere, por lo que el tráfico de personas que van y vienen de Bruselas es enorme. Pero además de este aeropuerto existe otro más pequeño y que es el utilizado como sede por compañías de bajo coste en general. Se trata del aeropuerto Bruselas Charleroi, donde en general los vuelos resultan más económicos. Yo no volé hasta Bruselas, estuve mirando vuelos y recuerdo que me salían muy bien de precio, ya que volar al aeropuerto de Bruselas con Iberia me salía la ida por 57€ y en el caso de Charleroi con RyanAir por 47€..
Fotos de General : Bélgica
Sin embargo, la vuelta desde Amsterdam se disparaba de precio, por lo que al final tuve que coger ida y vuelta a Amsterdam para que saliese más asequible, porque si no, no hubiese podido pagar la tarifa y no me hubiese podido ir de viaje. Sé que existe un tren que conecta el aeropuerto de Bruselas con la estación central de trenes y que es un tren directo y que funciona muy bien. En cuanto a los desplazamientos desde Charleroi, la verdad es que no os puedo decir, pero seguro que hay transporte asiduo que une el aeropuerto con la ciudad. Normalmente, quien llega a Bruselas desemboca en la estación central de trenes, un lugar algo desangelado que sin embargo dispone de una situación privilegiada. La estación se encuentra a unos diez minutos andando del punto neurálgico de Bruselas, la Grand Place. Desde esta estación salen trenes con una alta frecuencia a las principales ciudades belgas, así como a algunas de las principales ciudades europeas, como es el caso de Amsterdam o París. En mi caso, yo llegué a Bruselas en el tren procedente de Amsterdam, con lo que el punto de llegada fue la Estación Central y desde allí primero fuimos al hotel y luego a explorar el centro de la ciudad y la Grand Place, lugar que os puedo asegurar que os deja con la boca abierta y literalmente sin palabras. Antes, habíamos parado en Amberes y al día siguiente continuaríamos viaje hacia Brujas haciendo una parada en Gante. Por ello, creo que no me equivoco si digo que recorrí medio país en tren y puedo afirmar que los trenes belgas funcionan muy bien, son rápidos, cómodos y a buen precio. Además, en el caso de hacer los trayectos durante fin de semana o festivo, tienen una tarifa especial denominada "weekend return", que sale muchísimo más económica. En nuestro caso, salimos de La Haya un sábado y estuvimos en tierras belgas hasta el lunes, que era festivo, por lo que pudimos acogernos también el lunes a esta tarifa. Deciros que el billete de ida y vuelta de La Haya a Bruselas nos salió por 30€ y el de ida y vuelta de Bruselas a Brujas por 13€.
Los billetes de tren en Bélgica, y también en Holanda, además tienen una peculiaridad muy ventajosa. Si tú te sacas el billete por un trayecto, mientras no llegues a tu destino final puedes subirte y bajarte del tren cuantas veces quieras. Por ejemplo, si en el camino de Amsterdam a Bruselas quieres bajarte en La Haya, después en Delf, luego en Amberes y finalmente en Bruselas, sin tener que sacar billetes independientes. Y eso fue precisamente lo que hicimos nosotras y salió perfectamente.
En cuanto al desplazamiento por autopistas y carreteras, no os puedo dar información al no haber pisado ni una sola carretera, aunque conociendo las de Holanda, supongo que serán del estilo, buenas, anchas, bien asfaltadas y bien reguladas, por lo que el desplazamiento en coche resultará una buena opción, aunque normalmente mucho más cara ya que en ocasiones existen peajes muy elevados.
LAS CIUDADES FUNDAMENTALES.
Creo que en este viaje he tocado los palos fundamentales de Bélgica, me refiero a las cuatro ciudades principales del país que merecen una visita expresa. La primera de ellas, como no podía ser de otro modo, es su capital, Bruselas, a la que siguen la bellísima Brujas, una ciudad medieval de ensueño, Gante, cuna del emperador Carlos V, y Amberes, puerto principal del comercio de diamantes. Aunque de Brujas ya os he hecho una opinión amplísima, creo que es imposible hablar en general de Bélgica dejando fuera de la opinión a esta bellísima ciudad, joya belga por antonomasia. Así que, con vuestro permiso, voy a hablaros de todas y cada una de ellas.
BRUSELAS. LA CAPITAL. Aunque, como acabo de decir, creo firmemente que Brujas es la joya de la corona belga, la capital del país, Bruselas, no se queda muy a la zaga en cuanto a encanto se refiere. La verdad es que probablemente es la ciudad que más me sorprendió, quizá porque tenía la idea de una gran ciudad, algo triste y desangelada, con un espíritu muy guiri y frío. Y sin embargo, Bruselas me ofreció su mejor cara en primavera, con un tiempo totalmente estival (más de treinta grados), en plenas fiestas y llena de gente de todos los rincones del mundo. La alegría se respiraba en el ambiente mientras nos acercábamos a la GRAND PLACE, por estrechas callejuelas llenas de cientos de terrazas de los restaurantes. Dejamos las GALERÍAS DE SAN HUBERTO a nuestro paso y continuamos andando hasta la Grand Place. Cuando llegamos allí, os puedo decir que por mucho que os quiera hablar de las sensaciones de este lugar, resulta imposible recogerlas con palabras. La primera impresión que te llevas de la Grand Place te deja absolutamente boquiabierto, llegas hasta ella entre estrechas callejuelas y de repente te encuentras con un espacio fascinante, rodeado de bellísimos edificios impresionantes. Mires donde mires te quedas anonadado, de hecho resulta prácticamente imposible decantarte por la belleza de uno de los edificios sobre los otros, porque todos ellos son simplemente impresionantes. Llama la atención que en las fachadas de todos ellos se encuentra la fecha en que fueron construidos, y todos fueron realizados en un intervalo total de unos quince años, a finales del siglo XVII. Y es que la Grande Place, de día o de noche, es un escenario sobrecogedor, maravilloso, impactante, la plaza más bonita que yo haya visto jamás.
Después de anochecer en la Grand Place nos fuimos a comer los tradicionales moules (mejillones), plato más famoso de Bruselas por antonomasia, que todo el mundo come y que los preparan de varios modos y con varias recetas. Los presentan en una cazuela junto con una fuente de patatas fritas, y parece una tontería, pero llenan y mucho, por lo que una ración es demasiado para una persona e incluso quizá también para dos. Tras la tradicional cena de los moules encontramos un bar de noche con muchísimo encanto en el que nos tomamos un par de copas y descansamos sobre los sofás, intentando asimilar todas las maravillas que habíamos visto hasta entonces. Al salir de allí, la noche seguía siendo cálida, era más de la una de la madrugada y las terrazas seguían llenas de gente y el espíritu de fiesta seguía flotando en el ambiente.
Al día siguiente, desayunamos a lo belga en una brasserie de la PLAZA DE LUXEMBURGO y nos fuimos de nuevo al centro, que pateamos arriba y abajo, vimos el MANEKEN PISS, estatua más representativa de Bruselas, que por cierto me defraudó por su pequeño tamaño (yo la esperaba bastante más grande), la CATEDRAL, y una visita obligada al ATOMIUM. Igualmente es bonito ascender la colina hasta un mirador que hay sobre la ciudad subiendo por las calles que hay cerca del Maneken Piss y que constituye el barrio más latino de todos, donde hay epiceries magníficas donde comer al modo latino. En una de ellas comimos allá por las cuatro de la tarde después de toda la excursión y poco después nos encaminamos a la estación central, donde seguir camino a Brujas. Deciros que Bruselas me sorprendió muchísimo y de un modo realmente positivo. Me pareció una gran ciudad a la que espero volver pronto.
BRUJAS, UNA CIUDAD DE ENSUEÑO.
Aunque he hecho una opinión mucho más extensa sobre ella, no me resisto a no hablar una vez más de Brujas. Es una ciudad tan fascinante que no sólo te enamorará nada más llegar a ella, sino que te dejará sin palabras. Es sin duda la joya belga por excelencia, una ciudad medieval preciosa, recorrida por canales y perfectamente conservada, llena de romanticismo y magia y que cuando paseas por sus calles y canales parece que has regresado a la Edad Media.
El centro histórico de la ciudad fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco hace ocho años y como os decía antes es uno de los centros históricos medievales mejor conservados de todo el mundo, un lugar digno de ver y pasear. Debido a sus canales hay quien ha querido llamarla la Venecia del Norte, aunque personalmente me resulta reiterativa dicha calificación ya que también se le aplica a otras ciudades como Amsterdam. Brujas fue una de la ciudades belgas más importantes en época medieval y una de las grandes joyas de la Corona española, ya que perteneció al imperio español desde la llegada al trono de Carlos V. Poseyó un gran tráfico comercial, especialmente de lana, que la convirtió en una de las ciudades más ricas de toda la Europa del momento, lo que propició la construcción del magnífico centro urbano que hoy en podemos visitar, repleto de edificios de ensueño, símbolo de buen gusto y también de un evidente fuerte poder adquisitivo. Históricamente Brujas ha tenido que ver mucho con la historia de nuestro país. Regida bajo la protección de los Condes de Flandes, estuvo bajo el poder del rey de Francia primero y del rey de España posteriormente. Posteriormente, perteneció a la corona de España desde el reinado de Carlos I y hasta el de Felipe IV, bajo su reinado se perdió una de las grandes joyas de la corona, esta riquísima y más bella aún ciudad de Flandes.
Lo mejor que se puede hacer en Brujas es pasearla con calma e imbuirse de su espíritu, recorrer sus canales e intentar captar toda la magia que emana y se respira en el ambiente. El punto central de la ciudad es la PLAZA CENTRAL, desde la que podemos dirigirnos a cualquiera de los maravillosos rincones que hay en Brujas. Muy próximo se encuentra la PLAZA DEL BURG donde está el AYUNTAMIENTO, con su SALA GÓTICA, La BASÍLICA DE LA SANTA SANGRE. Pero además en Brujas es imprescindible visitar su CATEDRAL y la IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA, así como resulta también interesante visitar alguno de los variados museos pictóricos que existen, donde se encuentran alguna de las obras más representativas de la Escuela Flamenca.
Pero sobre todo lo que hay que hacer en Brujas es pasearla, perderte en sus rincones, pararse en todo aquello que nos llama la atención, recorrer sus canales bien en barca o andando, empaparse de su atmósfera y enamorarse de ella. Si queréis más información, dirigiros a mi opinión sobre Brujas, en la que os hablo largo y tendido sobre la ciudad.
GANTE, LA CUNA DE CARLOS V.
Gante es una ciudad muy próxima a Brujas, de hecho yo me bajé del tren de camino a Brujas en la ciudad de Gante para al menos conocerla y estar en ella un par de horas o tres. En esta bella ciudad del norte de Bélgica nación el emperador Carlos V un frío 24 de febrero del año 1500. Se convertiría en el gran emperador Carlos V y rey de España con el nombre de Carlos I. Hoy en día, no se encuentra en pie el castillo donde el soberano vino al mundo, pero Gante sigue siendo hoy una bellísima ciudad llena de construcciones históricas y grandes monumentos.
Alrededor de sus plazas centrales se levantan la monumental torre de LA CATEDRAL DE SAN BAVÓN, destacando igualmente los CASTILLOS DE GRAVENSTEEN y el de GEERARD DE DUVEN STEEN. Desgraciadamente, nosotras encontramos la Catedral cerrada ya que era un domingo por la tarde, y no pudimos acceder a su interior, por lo que no vimos el famoso cuadro de Van Eyck que se encuentra en su interior: "La adoración del cordero místico". Nuestra visita a Gante fue breve, apenas algunas fotos en su casco histórico y un café en una de las terrazas de una de las plazas centrales, para seguir camino a la bella Brujas.
AMBERES, EL PUERTO DEL DIAMANTE.
Amberes fue en realidad la primera ciudad belga que yo visité, ya que en el trayecto desde Holanda el tren llega a Amberes y luego continúa en dirección a Bruselas. En Amberes pasamos unas cuantas horas y comimos allí, por lo que tuvimos tiempo a hacernos una idea general de la ciudad. Amberes tiene una parte comercial y moderna y otra histórica al lado del puerto, pero para llegar a ésta hay que atravesar primero la zona comercial. La ciudad de Amberes fue una riquísima ciudad durante siglos ya que fue el principal punto del comercio de diamantes a nivel mundial. Es la ciudad de Rubens, en ella se encuentra su casa, hoy reconvertida en el MUSEO DE RUBENS, y una estatua de éste se encuentra en la plaza central de la ciudad frente a LA CATEDRAL. Muy próximo a ésta se encuentra EL AYUNTAMIENTO, un bellísimo edificio en cuya plaza se encuentra una ESTATUA que representa a una figura que sostiene la mano cortada de un gigante. Y es que cuenta la leyenda que en Amberes existía un gigante que cobraba un canon a todo aquel que pisaba la ciudad, y a quien no pagaba ese canon le cortaba la mano, hasta que un héroe le cortó la mano, como él acostumbraba a hacer con los que no pagaban.
La parte del MUELLE también merece una especial atención, con una pequeña FORTALEZA hoy convertido en MUSEO y unas vistas realmente magníficas de la ciudad con la Catedral al fondo. Asimismo, la parte histórica de la ciudad posee muchísimo encanto. Está llena de recovecos, plazuelas, tiendas muy originales y mucha vida. El espíritu de Amberes es una mezcla entre la rectitud holandesa y los signos de aire latino que se van desarrollando según nos vamos acercando a Bruselas. Es una ciudad bonita, agradable de recorrer y pasear, un buen punto de inicio para lo que sería un viaje fantástico.
OTROS DATOS. Hace tiempo Bélgica tenía moneda propia, pero desde que está en la zona euro su moneda es éste, por lo que no necesitamos cambiar dinero antes de ir, lo que es de agradecer. Los precios en Bélgica son como en España, o incluso algo más baratos, a excepción de Brujas, que es una ciudad totalmente turística, o también a veces Bruselas. Así como en Holanda no se puede pagar con tarjeta visa casi en ningún sitio, en Bélgica no te ponen pegas para pagar con visa al igual que en España.
El idioma de Bélgica no es sólo el francés como muchos piensan, sino que en la parte francófona, de Bruselas a Francia, se habla francés, en la parte flamenca, la zona del norte y el este, la zona de Brujas y Gante, se habla flamenco. Sin embargo, casi todo el mundo habla inglés, por lo que no tendréis ningún problema para entenderos en ese idioma. Igualmente, yo con el poco francés que chapurreo me entendía bien, así que tampoco tendréis problemas si habláis francés, eso sí, en la zona francófona.
En cuanto a gastronomía, la belga es realmente buena, con platos tradicionales de cocina de cuchara, estofados, carnes y buenísimos postres. Destaca el buen pan, el buen vino, los estofados con cerveza (sí, sí, con cerveza), así como una cerveza buenísima de muchos tipos y apta para todos los paladares. Os puedo asegurar que si sabéis buscar, en Bélgica no pasaréis hambre, y más aún, comeréis realmente bien.
Los belgas en general son amables y nosotros no tuvimos ningún tipo de problema sino todo lo contrario. Siempre nos trataron muy bien, nos ayudaron en todo lo que necesitamos y la forma de ser de los belgas es muy diferente a lo de los holandeses, más latinos, más desorganizados, más cariñosos y divertidos.
MI EXPERIENCIA EN BÉLGICA. No sé qué tipo de ideas anidaban en mi cabeza con referencia a Bélgica, pero fueran cuales fueran éstas, os puedo asegurar que Bélgica me impresionó y me fascinó tantísimo, que no me lo esperaba. Me pareció un país bellísimo y el viaje resultó simplemente perfecto. Quizá porque no esperaba que me fascinara de este modo, me sorprendió tantísimo, me encandiló de tal manera que he venido de este viaje totalmente alucinada. Os recomiendo encarecidamente que lo visitéis y que si os surge la oportunidad no lo dejéis pasar, porque estoy segura de que os alucinará tanto como a mí.
El viaje fue fantástico, lo hicimos a nuestro aire y nos reímos muchísimo, lo pasamos fenomenal. Además hizo un tiempo magnífico, quizá demasiado, llegó a haber más de treinta grados, pero eso hizo que los días fuesen preciosos, con una luminosidad magnífica, que las calles estuviesen llenos de gente, mucha fiesta y un ambiente muy agradable. Me encantó todo Bélgica, aunque me quedo especialmente con Brujas, que no se puede definir con palabras, y con Bruselas, dos ciudades de ensueño, cada una a su estilo. Si tenéis oportunidad de ir a Bélgica no lo dudéis, y si no, organizad un viaje en cuanto podáis. Es un país maravilloso que sin duda os sorprenderá.
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12.01.2012 20:46
Me ha encantado tu opinión.
29.11.2009 22:56
Perfecta y personalísima opinión sobre un destino al que estoy deseando ir (de hecho, lo tengo previsto para el año próximo). Tu opinión me sirve, y mucho, para darme una idea sobre cómo es Bélgica. Coincido contigo en que hay que descubrirlo. Besos.
02.02.2009 10:34
hola, excepcional opinion, me ha encantado la mezcla tu toque y experiencia personal con los datos historicos, te mando un privado