Desde hace tiempo quería hablaros del viaje que realizamos mi marido y yo a las Islas Seychelles.
Como muchos sabréis, estoy casada, aunque desde hace bien poquito, para ser más exactos, desde el 5 de Diciembre del 2009, casi 8 meses.
Con motivo de la Luna de Miel aprovechamos para permitirnos un viaje más especial y teníamos varias opciones: Orlando, Japón y Kenia, entre otros, no obstante, ganó la posibilidad de un viaje para descansar y para descubrir el paraíso donde se combina a la perfección playa y montaña.
¿DÓNDE ESTÁN, CÓMO LLEGAR? MÁS DATOS BÁSICOS
Las Seychelles están ubicadas en el océano Índico, al noreste de Madagascar, son más de 100 islas, muchas de ellas privadas.
La lenguas que utilizan allí son principalmente el inglés, francés y criollo, es muy difícil encontrar a alguien que hable español.
La moneda es la rupia, no obstante, por el gran volumen de turistas franceses que acuden, ya trabajan con normalidad con el €uro, casi hasta podríamos decir que lo prefieren ya que los nativos saben perfectamente donde ir para salir ganando con el cambio. Nosotros al final no cambiamos en ningún momento moneda, aunque hay que andar pendientes del cambio que te hacen, ya que 1€ por aquel entonces equivalía a 15-16 rupias, algunos comerciantes tiraban más a la baja, pero ninguno ofreció menos de 15 rupias.En relación al clima los meses más calurosos son de Octubre a Marzo, aunque es justo en estos meses cuando las posibilidades de lluvias son más frecuentes, no así de vientos - que son en el resto de meses los más frecuentes -.
Deciros que nosotros fuimos con cierta preocupación por el tema de lluvias, pero son tal como nos informaron en la agencia, lluvias tropicales, fuertes y de corta duración, de hecho, sólo llovió alguna de las noches y fueron abundantes en cortos períodos de tiempo, pero al amanecer ya estaba todo seco. Clima muy húmedo, obviamente.
Por cierto, en algunas playas informaban, si mal no recuerdo, que la época de tiburones en celo, y por lo que el baño no era recomendable, era de mayo a septiembre, porque haberlos haylos todo el año, de hecho en la playa donde más practicamos snorkel aparecían por la noche (menos mal que no nos dimos cuenta hasta el último día).
Más cosas – que no quiero olvidarme de nada -, para viajar desde España sólo es necesario el pasaporte, nada de visados, ni de pagar en aduana.
En la actualidad no es necesaria ninguna vacuna, aunque es recomendable llevar un seguro de viaje con asistencia médica, mejor prevenir.
Es casi obligatorio el uso de algún repelente de mosquitos, en especial lo notamos en la isla de Praslin, eran como aviones. Mejor llevároslo de aquí, nosotros es el único e importante olvido que tuvimos y usamos el que vendían allí, bastante fuerte, que nos dio una pequeña urticaria, pero sin más percances.
El uso horario es muy parecido, sólo son 3 horas en invierno y 2 en verano, por lo tanto, no cuesta acostumbrarse apenas al cambio horario.
Para llegar lo más fácil es ir en avión, no hay vuelo directo desde ninguna de las ciudades españolas.
Tenemos dos posibilidades, ir desde París o desde Roma, pero se recomienda la primera.
Nosotros salimos desde Barajas el 7 de Diciembre a las 15:30, hora llegada prevista al aeropuerto parisino de Charles de Gaulle a las 17:40. Nos tocó correr, nuestro vuelo de salida de París a Seychelles era a las 19:30, pero de Madrid salimos tarde, a pesar de que el embarque fue puntual con Air France, salimos con 45 minutos de retraso que no disminuyeron a la llegada a París.
Habiendo pasado durante un rato momentos de tensión con tantos arcos de seguridad que tuvimos que pasar en París, a pesar de ser una transferencia, llegamos con 15 minutos de antelación a la puerta de embarque de Air Seychelles con rumbo al paraíso.
En esta ocasión salimos puntuales, noche a bordo del avión con más de 11 horas de vuelo. Mención especial para Air Seychelles, aunque los precios de los vuelos me parecen desorbitados, como todos, la atención fue buena, aunque ninguna de las películas había posibilidad de verlas en español, pero me quedé dormida viendo Madagascar en versión original.Llegamos a las Seychelles aproximadamente a las 8 de la mañana, la vista espectacular según nos íbamos aproximando, sólo se veía naturaleza, aguas turquesas y un aeropuerto internacional, en la isla de Mahé, sorprendente. La pista, y digo bien la pista, porque sólo hay una, al lado del mar. Da un poco de miedo aterrizar con un avión tan grande en tan poco espacio.
Una vez descendimos del avión, el choque de calor y humedad es gigantesco, teniendo en cuenta el frío que hacía en Madrid y el frío que puedes pasar en el avión a esas alturas durante la noche.
El aeropuerto son escasos dos edificios, muy coloniales, rodeados de vegetación. La primera impresión buenísima, la gente de allí muy amable, casi hasta podría decir, demasiado servicial.
Como íbamos a pasar 7 noches, 2 de ellas en Mahé y 5 en Praslin, en el paquete contratado con la agencia incluimos traslados, con la empresa Creole.
A nuestra llegada ya estaba preparada la representante con el autobús que nos llevaría a nuestro hotel, ¡hablaba español!, no hay mejor que llegar y encontrarte con alguien que habla tu lengua. Nosotros nos defendemos en inglés, pero se agradecía en ocasiones dejar de pensar para expresarte y entenderlos.
MAHÉ. QUE VER.
Como os he contado hace un momento, pasamos las dos primeras noches en la isla más grande de toda Seychelles, Mahé.
En principio, por clima, nos aconsejaron pasar tan sólo una noche, no obstante, el vuelo doméstico era temprano y preferimos aprovechar un día más para conocer la isla a fondo.
En Mahé estuvimos alojados en el hotel
Meridien Barbarons en media pensión, allí no existe la pensión completa o el todo incluido.
El día que llegamos aprovechamos para visitar los alrededores del hotel, darnos el primer baño en sus playas de arena blanca finísima y aguas cristalinas, aunque también aprovechamos para nuestra primera siesta bajo las palmeras. Todos los complejos hoteleros están rodeados de vegetación, parece como si todo estuviese sin explorar, como si se tratase de selva virgen, increíble.
La fauna también es abundante, tanto en las islas, como en el agua del océano. De hecho, hacer snorkel en Seychelles es todo un privilegio para la vista.
Por la tarde teníamos reunión en el hall del hotel con la representante de Creole, se preocupó por si todo estaba bien en el hotel y nos mostró las excursiones en la isla, nos recomendó, ya que sólo nos quedaba el 2º día en la isla, una excursión privada con un taxista que chapurreaba español, nos enseñaría los lugares principales de la isla y haría a su vez de guía.
Lugares que visitamos en Mahé:
Capital de Victoria: Es pequeñita. Allí paseamos por sus calles y el taxista nos acompañó hasta el mercado de la ciudad, visita obligatoria. Es variopinto, muy colorido. Allí los lugareños venden los productos que les ofrece la propia naturaleza de la isla, desde fruta (cocos, papayas, frutas de la pasión, plátanos...) hasta pescados (atunes, tiburón...), además de ropas, recuerdos hechos en su mayoría con coco y joyas trabajadas con coral.
Una vez visitado el mercado, el taxista nos dejó para visitar nosotros por nuestra cuenta el resto de la capital y volver al punto común pasadas un par de horas para ir a comer.
En el centro de la ciudad hay un pequeño big ben y cercano a éste encontramos la primera iglesia católica de la zona rodeada de flora y zonas ajardinadas.
Pudimos pasear con tranquilidad por la zona, había algún que otro turista, pero la gran mayoría de transeúntes eran locales.
Volvimos al coche y nos dispusimos a ir a comer a un restaurante de confianza que conocía el taxista donde servían murciélago para comer. Allí es más caro que el pollo y es considerado manjar, aunque la apariencia con la que lo sirven es llamativa, parece que casi esté vivo en el plato. Deciros que yo tan sólo probé un cachito y seguí con mi pescado que estaba delicioso, el resto para mi chico. Es una carne bastante dura, y que salvo el lomo, tiene muchos tendones.
El precio de la comida fue bastante económico, 30€ los dos.
Por la tarde aprovechamos para ver el resto de la isla, especial mención para:
Jardín Botánico: En Victoria. Es pequeño, pero dispone de la mejor muestra de flora y fauna de las Seychelles, desde las palmeras con el Coco de Mer o coco culo, por su forma tan peculiar, únicas en el mundo. Además de las tortugas de tierra tan milenarias, como grandes, hasta los miles de murciélagos que habitan y transitan, incluso de día con total normalidad, en las islas, gran muestra dentro de este jardín. (Luego os pongo fotos).
Parque Nacional Morne Seychellois: Aquí se sitúa el punto más alto de toda la isla, unos 900 metros. Precioso el camino que lleva hasta el mirador y todo lo que lo rodea, lleno, como el resto de la isla, de vegetación. Desde el mirador se respira aire puro, las vistas desde aquí, de toda la isla, son impresionantes, un lugar para estar en silencio y escuchar como canturrean los pájaros autóctonos.
PRASLIN. QUE VER.
En el tercer día de nuestra luna de miel, madrugamos para coger el transporte que nos llevase de nuevo al aeropuerto de Mahé para coger un vuelo en avioneta hasta Praslin, segunda isla más grande de las Seychelles.
Comentar que también se puede ir en barco, pero el vuelo es barato entre islas y tarda apenas 15 minutos porque las islas sólo distan unos 30 kilómetros una de otra.
Tomamos el vuelo a las 07:15, no obstante, allí amanece a las 5 de la mañana y anochece a las 18-19, por lo que no nos costó estar preparados para salir del hotel con tiempo para coger el vuelo.
Como anécdota contaros que la ficha de embarque para el vuelo era una tarjeta de plástico reutilizable numerada, nosotros éramos los pasajeros 2 y 3.
El aeropuerto de Praslin es mucho más pequeño, de ahí que no se utilizase como internacional, de hecho, para aterrizar se pasaba a muy poca altura de la carretera principal de la isla que era controlada por semáforos cada vez que iba a llegar una avioneta.
Al igual que en Mahé, a nuestra llegada nos esperaban los representantes de Creole para llevarnos al hotel:
Lemuria Resort en media pensión.
De las 5 noches que pasamos en la isla, aprovechamos dos días para realizar excursiones. Uno de ellos alquilamos un coche para ver la isla de Praslin y otro nos apuntamos a una excursión para ir a la isla de la Digue.El resto de los tres días aprovechamos las playas del hotel, una auténtica pasada, el hotel además era de categoría superior, contaba con mejores servicios que el Meridien Barbarons. Ya os hablaré en opinión aparte de ellos a todo detalle.
Mencionaros los dos puntos más importantes que visitar en Praslin:
Valle de Mai: Considerado
Patrimonio de la Humanidad, plagado de palmeras con el Coco de Mer, me decepcionó un poco, eran palmeras y más palmeras, poca vegetación diferente, aunque pudimos observar algún animalillo, como un pequeño camaleón y otro animal – del que desconozco su nombre – mezcla ardilla-ratón, muy raro. Nos sorprendió que el camino estuviese plagado de hojas caídas de las palmeras sin apartar, resultaba incómodo y totalmente recomendable ir con calzado de senderismo o deportivas, nada de chanclas.
Playa Anse Lazio: La más conocida de las Seychelles, caracterizada por la presencia de las grandes rocas que componen formas más que curiosas. Es considerada una de las mejores playas del mundo. Es bastante extensa, de arena muy blanca y fina, así como aguas turquesas muy limpias. Pudimos darnos un baño, pero al segundo tuvimos que salir enseguida porque según un turista inglés estaba en el agua “yellow fish”, casi ni se veía, pero al meternos notábamos como pequeñas agujas nos pinchaban por todo el cuerpo, al fijarte en el agua y en reflejos, se veían como finas líneas de algún animal amarillo casi invisible.
Comentaros que la circulación por las carreteras de las Seychelles se realiza por el carril izquierdo, al contrario que en España y al más puro estilo inglés. Sus carreteras no tienen pérdida, una carretera principal que rodea las islas y otras 2 ó 3 que cruzan la isla a modo de atajo. La verdad es que el asfalto, salvo puntos determinados, no estaba mal, aunque los nativos conducen muy rápido, en muchas ocasiones ocupan inclusive el carril del sentido contrario sin visibilidad de lo que se aproxima.
Así que tuvimos que circular con bastante precaución porque son carreteras en la gran mayoría con curvas.
LA DIGUE. QUE VER
Para la excursión de la Digue fuimos en barco hasta la misma. Una vez allí teníamos dos opciones, visitarla en bicicleta o en coche con guía en inglés. Nos decantamos por la segunda ya que la isla cuenta con bastantes desniveles y también queríamos contar con las explicaciones del guía.
En esta isla era muy habitual ver a rastas o Bob Marley, como denominaban allí. Según nos dijeron es la mala gente de allí, los que más problemas buscaban, aunque por lo que nosotros pudimos ver intentaban ganarse la vida la gran mayoría vendiendo cocos para beber o recuerdos hechos a base de conchas, dientes de tiburón...
En esta isla, aparte de sus playas y parajes, merece mención ver:
L’Unión Estate
: Una fábrica de pulpa seca del coco, para diversos usos, desde geles, cremas hidratantes... Aquí nos mostraron como se hacía de antaño la leche de coco y como se pelaba un coco desde el momento que cae de la palmera, con práctica inclusive.
Y hasta aquí llegaron nuestras vacaciones.
CONCLUSIONES
Una vez se terminaron las 7 noches que teníamos previstas de alojamiento cogimos el día 15 de Diciembre el vuelo doméstico de Praslin a Mahé para ir al aeropuerto internacional a coger el vuelo devuelta a París y de ahí, a Madrid.
Como podéis ver quedé encantada con las Seychelles. Repleto de naturaleza, con los atardeceres más bonitos que he visto hasta ahora, como dicen, se trata del paraíso, uno de los mejores lugares exóticos que visitar, con multitud de faunia (murciélagos, tortugas de tierra y marinas, cangrejos, peces de lo más coloridos, tiburones, arañas gigantes...).
La temperaturas durante nuestra estancia oscilaron los 26-30º todos los días, idóneas.
La gente de allí es muy hospitalaria, aunque se ve que tras las puertas de los complejos hoteleros la pobreza abunda, subsisten con lo que la naturaleza les propociona.
Al volver, que justo acababa de caer la primera nevada en Madrid, nos sentimos un poco tristes por dejar todo aquello, sin duda un viaje que hasta el momento ha sido el mejor de nuestra vida, no sólo por el hecho de ser nuestra Luna de Miel, sino porque el sitio lo merece, si no fuese porque el mundo es muy grande para ver más cosas, volveríamos sIn dudarlo.
Por último, por si a alguien le interesa, los vuelos por persona entre ida y vuelta oscilan los 1200-1300€ y las noches de hotel pueden ser por 200€, 400€, dependiendo, aunque obviamente hay todavía alojamientos en villas privadas muchísimo más caros. También los lugareños alquilan a veces casas, que son una buena alternativa más económica.
Os dejo una fotos representativas de todo aquello.Saludos!!!.
Hola, Que maravilla! yo me caso el año que viene, y estoy pensando ir alli de Luna de Miel, pero en tu opinion hay solo una cosa que me ha dado panico.... de verdad hay arañas gigantescas? pero hay muchas o solo en algunos sitios? tengo un panico terrible a las arañas... incluso las pequeñas. Un saludo! p.d. ese animal medio ardilla medio rata.. no seria un lemur? no se si son de alli pero puede que sea eso.