Mi mujer y yo tenemos un pequeño ritual: cada vez que vamos al FNAC y salimos sin comprar nada, hacemos un ‘high five’ al estilo de la NBA. Y es que ir a ese establecimiento y salir sin dejar la VISA quemada nos exige un esfuerzo de voluntad de proporciones titánicas. Raro es el dia en que un DVD, un libro o un disco (por no hablar de cosas más caras) decide no ‘adoptarnos’ y venirse a casita con nosotros... Pero bueno, a veces lo conseguimos, de ahí la celebración. Digo esto porque hay una tienda, concretamente una librería, en la que jamás de los jamases he conseguido entrar y no gastarme un ...
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