Es el gimnasio al que va mi hermano. Si, ese hermano que tiene un guimnasio propio mintado en su casa, pero que no debe de serlesuficiente porque todos los días acude a este establecimiento profesional en el que se deja las fuerzas y las grasas, y en el que se ha empeñado en inscribirme a mi sin ningún éxito, todo hay que decirlo. Yo estoy muy bien con mis tres dias a la semana de piscina y ya no me veo yo poniendome toda musculosa y cachas a mi edad. Claro que está bien cuidarse, pero lo de mi hermano es ya una obsesión. Está como un armario ropero de fuerte, pero todo le parece siempre poco ...
Más