A finales de noviembre, tras haberlo planeado con bastante antelación, por fin tuve la oportunidad de viajar para conocer -entre otras- una de las ciudades más bellas que he visto a día de hoy: Praga. Como todos sabemos, a la hora de organizar un viaje, elegir la estancia es una ardua tarea si queremos conseguir un buen hotel a un precio no demasiado elevado...
Es asombroso cómo de un día para otro, si te descuidas, cambian las tarifas las agencias de viajes on line, de manera que lo ideal es que si ves alguna ofertilla, tomes una decisión lo más pronto posible para que no se te escape. Éso precisamente es lo que hice yo con el hotel del que os hablaré a continuación, el
Hotel Gloria; vi una promoción en la que ofrecían la estancia y el desayuno buffet pagando sólo 2 noches de las 3 que teníamos pensado pasar, ¡lo que se conoce como un 3x2 en el ámbito de las grandes superficies! Pasen y lean las características de este hotel, al final de la opinión revelaré el precio... ¡Se admiten apuestas!
Ubicación del hotel: ¿cómo llegar?
El Hotel Gloria es un hotel de 3 estrellas, ideal para pasar unos días sin necesidad de invertir demasiado tiempo en tomar transportes. Es, por tanto, un hotel que, si bien no está en pleno centro, sí se encuentra perfectamente comunicado y el trayecto es bastante corto.
La parada de autobús está ubicada muy cerca del hotel, de manera que basta con tomar el número 133 para llegar al centro histórico, tanto a la ida como a la vuelta. Si la memoria no me traiciona, la parada en cuestión se llamaba "U památníku". El hotel no llama especialmente la atención en la calle en la que se halla situado (calle Prokopova), pero como indicación os señalaré que se encuentra haciendo esquina y enfrente hay salas de juego (que se ve que son comunes en Praga) y un bazar de chinos.
Nosotros llegamos sin problemas tomando ese autobús desde la estación de autobuses ÚAN Florenc, e incluso una vez fuimos andando desde el centro histórico hasta el propio hotel. No es demasiada la distancia, pero sí que es cierto que a pie se hace bastante más pesado el trayecto, y sobre todo, en este tiempo en el que oscurece tan temprano, que puedes tener la sensación de que no estás tomando el camino correcto. Por suerte, nos orientamos bien jeje.
Habitación, desayuno y otros detalles a tener presentes
Una vez llegamos al hotel, nos llamó la atención que para acceder al mismo había que llamar a un timbre para que la chica de la recepción abriera. Una vez que te dan la tarjeta de la habitación asignada, ya no es necesario llamar al timbre, de manera que no hay que tener temor alguno de no poder entrar porque sean altas horas: basta con pasar la tarjeta por una especie de scanner incluído en el timbre y la puerta se abre.
Nada más entrar al hotel, te das cuenta de que se trata de un hotel pequeño, de no demasiadas habitaciones. Prueba de ello es la pequeña recepción y el propio comedor, no diseñado para albergar a demasiados comensales. La chica de recepción nos atendió en inglés, por lo que deduzco que los idiomas en los que podrás dirigirte a ella serán éste y el checo, obviamente.
La habitación asignada se encontraba en la cuarta planta, junto al ascensor. El hecho de que estuviera situada tan cerca del ascensor no tuvo repercusión alguna en lo que a ruido se refiere. De igual modo, la habitación estaba bien aislada, ya que reinaba la tranquilidad en la misma. Igual en otra época hay más ambiente en el hotel, y quizás haya más ruido, pero en los 3 días que estuvimos no hubo ningún tipo de problema.
La estancia no destacaba precisamente por su amplitud, pero tampoco resultaba tan pequeña como para ser agobiante. Yo la consideré ideal para pasar la noche tras un agotador día de turismo por la ciudad. El colchón era bastante cómodo y las almohadas igual. El mobiliario era de líneas sencillas, contando la habitación con el típico escritorio y con un armario nada más entrar que venía muy bien para dejar los abrigos y bufandas (que tanta falta hacían allí...) Justo arriba del cabecero de la cama había un cuadro en el que se podía observar el famoso "Puente de San Carlos", detalle que se agradece para los que vamos a conocer la ciudad y nos hospedamos allí: siempre gusta que en la habitación haya algo que recuerde que estamos bien lejos de nuestra casa conociendo un país distinto con mucho que descubrir...
En relación al baño, he de decir que estaba bastante bien. No contaba con bañera, pero sí con su plato de ducha con mampara. Los geles y champús no los reponían, pero las toallas sí las cambiaban cada día. El baño disponía de una barra para calentar las toallas y cogerlas calentitas tras la ducha.
Respecto a la calefacción, aspecto importantísimo si optáis por visitar Praga en fechas como las que elegimos nosotros o en adelante, no tuve ninguna queja. La estancia estaba perfectamente acondicionada para el duro clima checo. En general, me pareció que en su conjunto la habitación estuvo fenomenal, e incluso yo diría que bien decorada pese a no ser lujosa. El suelo era de moqueta y todo estaba muy limpio.
En nuestro caso, como señalé antes, el desayuno estaba incluído en el precio, aunque eso sí, no esperábamos demasiado del mismo, ya que habíamos leído opiniones que decían que no era nada completo, calificándolo incluso de "pobre". Realmente, muy variado no es que fuera, pero sí tenía lo básico de cualquier desayuno buffet: bollería, tostadas, cereales, café, té de diversos tipos, mermeladas, mantequilla, embutidos, e incluso salchichas o pasta. Yo no tengo por costumbre desayunar demasiado, de manera que puedo decir que generalmente acostumbré a tomar durante esas tres mañanas un té de cereza que estaba riquísimo (sabía totalmente a piruleta de éstas de corazón) y unas rebanadas de una especie de bizcocho de almendras a las que untaba mermelada. No me puedo quejar, y sobre todo, teniendo en cuenta que no pagamos precio extra por el desayuno...
¿Un hotel recomendable para conocer Praga?
¡Claro que sí! La verdad es que los hoteles en Praga, al ser una ciudad de las más visitadas de Europa, suben de precio a la mínima, sobre todo, si ya optas por un hotel que se encuentre justo en el centro o tenga mayor categoría. En mi caso, no buscaba lujo, de manera que éste estuvo más que bien, me alegré bastante de la elección al estar bien acondicionado y contando con una parada de autobús tan cerca... A ello se une que el precio final de todo fue de... ¡tachán, tachán!...
¡82€! ¿qué os parece?
Adjunto una fotografía tomada de noche en el Puente de Carlos mientras llovía a mares...
el precio está genial, saluditos.