El fin de semana pasado estuvimos mi marido y yo en Zaragoza. Solitos, sin nene, todo un acontecimiento. Fuimos el sábado por la mañana (mi ciudad está a menos de 3 horas de allí así que, madrugando un poco, para las 11 ya estábamos allí, con casi todo el día por delante) y volvimos el domingo después de comer. Sólo nos íbamos a alojar en la ciudad una noche así que buscamos en internet un hotel majo, de cuatro estrellas al menos, que estuviese céntrico, con parking para dejar el coche allí nada más llegar y olvidarnos de él hasta la vuelta.

Hoteles en Zaragoza hay muchos y la elección puede ser un lío. Nuestro criterio era que la situación fuese céntrica de tal forma que pudiésemos ir andando a todos los sitios visitables y que el hotel fuese decente. Por ello, buscamos entre los hoteles de cuatro y cinco estrellas. Al principio pensamos darnos el lujo de coger un hotel de cinco estrellas aunque el que nos gustaba -de diseño minimalista, muy moderno y nuevecito, estaba en la zona donde estuvo la Expo, así que nos imaginamos que estaría un poco alejado del centro. Pero nos había gustado lo que vimos en la página web de la cadena Palafox así que nos fijamos en uno de los hoteles a ella pertenecientes: el Goya. Su categoría es de cuatro estrellas y la situación inmejorable. El precio resultó también ajustadísimo, como luego os comentaré, así que éste fue nuestra elección. Con dudas, eso sí, porque vimos opiniones aquí y en trivago sobre él, y no eran muy halagüeñas. No obstante, nos arriesgamos y he de decir que acertamos de pleno: para lo que nosotros queríamos y pedíamos, el hotel Goya resultó perfecto.
Generalidades
El hotel Goya, como digo, pertenece a la cadena hotelera Palafox. Es una cadena local, zaragozana, que incluye seis hoteles (bueno, actualmente, cuatro, pero en breve abrirán dos nuevos): tres de cinco estrellas y tres de cuatro; podríamos decir, por tanto, que aúna hoteles de lujo o semilujo.
Los hoteles de cinco estrellas son Reina Petronila, Hiberus y Palafox; los de cuatro ,Goya, Alfonso I y Playa Victoria (éste es el único que no está en Zaragoza, ya que se encuentra en cádiz).
El hotel Goya está situado en la calle Cinco de Marzo, nº 5
CP.:50004 Zaragoza
Tlf.+34 976 22 93 31
Fax:+34 976 23 21 54
E-mail: hotelgoya@palafoxhoteles.com
página web: http://www.palafoxhoteles.com/hotel.aspx?id=23
Coordenadas GPS: 41.651768, -0.88309
Situación
La calle Cinco de Marzo es una calle perpendicular al Paseo de la Independencia, una de las principales arterias de la ciudad. El hotel se encuentra situado en el número cinco, en la parte más ´próxima a dicho paseo.
Del hotel al Pilar hay un paso, no se tarda ni cinco minutos andando.
Como veis,
la situación es inmejorable.
La calle Cinco de Marzo es peatonal y sólo está permitido el acceso de los vehículos que van al hotel o al parking que se encuentra situado en el mismo lugar.
En esa calle hay tiendas, un par de establecimientos de ocio (como una Mejilllonera...) y una de las entradas de las galerías Palafox (situada contigua al propio hotel (la otra entrada está en el Paseo de la Independencia) donde, entre otras cosas, hay salas de cine.
Edificio
El edificio en el que está situado el hotel no tiene ningún encanto, no os voy a engañar. Es un edificio feo, oscuro, no llama para nada la atención. Ni siquiera da la impresión de que allí hay un hotel de cuatro estrellas.
Instalaciones
El hotel dispone de 148 habitaciones: 132 dobles, 13 individuales y 3 junior suites.
Da a dos fachadas: la principal da a la calle Cinco de Marzo, la trasera a una especie de patio interior que va a dar sobre las galerías Palafox. La calle Cinco de Marzo es una calle céntrica, con bares, peatonal, en la que hay mucha gente. Por ello, os recomiendo solicitar una habitación que dé a la parte trasera (como fue nuestro caso), para poder dormir más tranquilos.
El hotel dispone de
un bar, llamado Wellintong. Es un espacio muy clásico, que recuerda mucho a los clubs ingleses o americanos, donde se reúne la gente de dinero. Hacia las 9 de la noche del sábado estaba a tope, con gente de una cierta edad y, por la impresión que daban, de un cierto poder económico. Creo que era gente de allí, a nosotros nos dio la impresión de ser un punto de encuentro para "la flor y nata zaragozana".
Dispone también de un restaurante. No comimos ni cenamos allí pero vimos el menú especial de fin de semana y, la verdad, es que tenía una pinta exquisita. El precio era bastante ajustado para el tipo de comida de que se trataba (creo recordar que no llegaba a 25 euros)
Dispone de
parking de pago, exclusivo para clientes del hotel. El parking es más bien pequeño, tendrá cabida para 30 coches más o menos. Nosotros, como llegamos a media mañana, no tuvimos problemas para aparcar el nuestro. El precio por día es de 16 euros con algunos céntimos. Carillo, pero como suele ser en este tipo de sitios. Eso sí, nosotros lo dejamos algo más de 24 horas y no nos cobraron suplemento.
La recepción está en la planta baja, a mano izquierda según se entra. El personal nos trató correctamente y en unos pocos minutos ya estábamos registrados y con las llaves (tarjeta en realidad) en las manos.
Junto a recepción hay dos '''ordenadores con acceso a internet. En el hotel no existe wifi (punto en contra) y la navegación es cara. Pero, un truquillo: justo enfrente del hotel hay una tienda de Apple donde disponen de unos cuantos ordenadores desde los que se puede acceder gratuitamente a internet. Para mirar el correo o algún otro trámite rápido están bien.
El hotel dispone de siete salones, con diferentes capacidades; uno de ellos puede alojar hasta 300 personas, lo que lo hace adecuado para reuniones, celebraciones, etc...
Nuestra habitación
Reservamos una habitación doble con cama de matrimonio pero nos encontramos con que, en realidad, tenía dos camas individuales unidas. No nos importó y no dijimos nada.
El '''tamaño de la habitación es majico''' (como dirían por allí). No es que sea una habitació enorme, pero tampoco es de esas que tienes que hacer equilibrismos para entrar. Una habitación hermosa.
Tiene un pasillo en el que tenemos un armario y que da, a mano izquierda al cuarto de baño y de frente al dormitorio.
'''El baño''' es antiguo, no está reformado. Sin embargo, su estado es bueno: todo funciona perfectamente y no hay desperfectos visibles. Tiene bañera con media mampara, chorro de ducha con buena presión, un gran espejo y dos lavabos.
Como '''artículos de cortesía''', nos pusieron un gel y un champú en frasquito (de los que a mí me gusta, ya que los sobres no valen para nada), un jabón, un gorro de ducha, pañuelos de papel y una esponja limpiadora de calzado. Bien.
Lo más destacable en el baño es la calidad de las toallas, hechas de un algodón de rizo gordo gordo y superesponjoso. Todo estaba escrupulosamente limpio.
En el '''dormitorio '''había dos camas de 90 unidas, dos mesillas, una mesa escritorio, una televisión pequeña, una nevera, un armario pequeño y una mesilla con dos sillas bajo la ventana. La iluminación de las habitaciones de hotel no suele ser demasiado generosa, ya que usan luz indirecta, sin halógenos ni lámparas de techo, pero en ésta, yo diría que había un poquito más de luz de lo normal, lo que viene bien a quienes siempre llevamos un libro encima.
Había una hojita que nos avisaba de que tenían carta de almohadas con varios modelos (latex, ergonómicas, etc...) para quien lo desease. Como sólo íbamos a estar una noche, no hicimos uso.
El colchó no era incómodo pero, para mi gusto, era un poco blando. No obstante, mi marido dijo que había dormido genial (lo cual, en mi opinión, tuvo que ver mucho con el cansancio que teníamos tras patearnos la ciudad).
El suelo de moqueta y los muebles de madera oscura.
He leído en algunas opiniones que el hotel necesita actualizarse. Yo diría que sí y que no. El hotel es como es, un hotel clásico, tradicional, con sabor a tiempos antiguos. Yo prefiero los hoteles con encanto y, si no, los modernos, con muebles de diseño en tonos claros, tipo Ikea. Pero tampoco me echa para atrás una decoración clásica. El hotel es como es y no engaña a nadie. Pienso que un hotel no puede reformarse cada cinco o diez años para adaptarse a las nuevas modas. Y una cosa es lo que a mí me guste y cómo decoraría mi casa, otra muy distinta es que si un hotel está bien, si está todo limpio y los muebles, aunque viejos, están en buen estado, funcionan y no tienen desperfectos, no me parece adecuado poner como desventaja que necesita actualizarse. Depende lo que pidas. Nosotros pedíamos un hotel bueno, céntrico, limpio y aseado, y eso tuvimos. No es justo que luego le de dos estrellas porque no sea bonito (según mis gustos, claro, hay gente a la que la decoración que más le gusta es la clásica)...
Nuestra habitación era '''muy tranquila''', con los únicos ruidos tipicos de cualquier hotel: gente que pasa por delante hablando alto. Ni siquiera oíamos el ruido del ascensor -porque se encontraba lejos y porque, además, una puerta de cristal lo separa de las habitaciones, evitando así ruidos.
El desayuno
Nos decantamos por este hotel básicamente por el desayuno. Nuestra experiencia con los desayunos de los hoteles normalmente ha sido buena, de tal modo que pensamos que, normalmente, merece la pena pagar porque te incluyan el desayuno buffet.
El hotel de cinco estrellas que estuvimos mirando básicamente costaba como éste, pero sólo alojamiento. Estuvimos sopesando y al final pensamos que, para una noche, íbamos a disfrutar más de un buen desayuno que de una habitación chulísima que sólo usaríamos para dormir. Pienso que no nos equivocamos.
El desayuno se sirve en una sala que se encuentra en la planta menos uno del hotel. No es el restaurante.
Era una sala muy amplia y estaba casi llena. La mayoría de la gente eran parejas entre los 30-45 años, algunos extranjeros.
El desayuno es '''tipo buffet y la variedad de alimentos que ofrece es muy amplia'''. Alimentos salados como jamón (muy bueno), jamón york, queso, tortilla, huevos duros...; dulces (una gran variedad de donuts, donnetes, bizcochos, incluso tarta de queso) y fruta (incluyendo sandía que no sé de dónde la habrán sacado a estas alturas!). Varias clases de pan (incluyendo pan tumaca), cáfés, infusiones varias (siento decir que tuve que dejar el té que me había hecho proque no me gustaba nada su sabor...) y zumo (no natural pero de sabor bueno -y lo digo yo que soy muy tiquismiquis para los zumos y, aparte del natural de naranja, sólo me gustan Sunny Delight y alguna otra marca por ahí).Al ser buffet te puedes servir todas las veces que quieras. Los camareros están junto a la entrada y sólo entrar para reponer alimentos o retirar platos y tazas.
Nosotros nos pusimos como el quico. Tanto que, al desayunar un poco tarde y comer tanto, ni siquiera comimos y lo solucionamos todo con una merienda cuando llegamos a casa.
El desayuno viene incluido con la habitación; al menos yo no vi la posibilidad de reservar sólo alojamiento. Pero por allí pone que el precio del desayuno buffet es de unos once euros.
Conclusión
Tras reservarlo leí unas cuantas críticas y opiniones más bien negativas sobre él, por lo que iba con un poco de miedo. Miedo que resultó ser totalmente infundado porque el hotel cumplió todas nuestras expectativas. Eso me hace pensar que, o bien la gente es muy tiquismiquis, o bien yo no soy nada exigente. Pienso que hay que relativizar las cosas y saber lo que se quiere. Si me dan lo que pido, si no me engañas con imágenes o promesas falsa, no puedo quejarme porque no me den cosas que, ni he pedido, ni el hotel ofrece. Por ejemplo, el hotel no tiene spa. ¿Y qué? Yo no busco un spa; si lo buscase, el hotel lo ofrece y luego no lo tiene, podría quejarme; pero si no lo ofrece, de qué me quejo? No todos los hoteles pueden tenerlo.
Nosotros pedíamos '''un hotel céntrico, bueno, limpio y ajustado de precio'''. La noche con desayuno para dos personas '''nos costó 75 euros''' (garaje aparte). 75 euros por un hotel de cuatro estrellas en pleno centro de Zaragoza con un desayuno tan opíparo incluido, a mí me parece una buena opción, no sé a vosotros. Otra cosa es que por esa habitación me hubiesen cobrado 200 euros; entonces sí que exigiría algo más, algo especial. O que quisiese un hotel con piscina, áreas de ocio, jardines.... Pero, entonces, seguramente que ni siquiera iría a Zaragoza sino al sur...
Si, como nosotros, queréis pasar unos días en Zaragoza haciendo turismo y queréis un hotel que os sirva de base de operaciones, pienso que el Goya puede ser una elección acertada. Eso sí, para evitaros ruidos, pedid una habitación que dé a la parte trasera.
Tienes toda la razón: hay gente que se queja muchas veces de los hoteles no se sabe ni por qué. Un besazo.