Sobre mí:"...¿Qué amigo es el que buscáis para matar las horas?.
Buscadlo siempre para vivir las horas....
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Estas últimas Navidades, mi marido y yo, optamos por pasarlas de una manera diferente. Hacía mucho frío y me apetecían temperaturas algo más suaves, pero teniendo en cuenta que solo teníamos tres días, o lo que es en relación a la estancia... dos noches, significaba que no podíamos alejarnos mucho. Residimos unos kilómetros al sur de Barcelona así que empecé a dar vueltas y más vueltas al mapa virtual que tengo instalado en mi ordenador. Me di cuenta de que no había estado en el Levante Español desde mi primera adolescencia y de eso hacía muchos lustros...
Escogí la provincia de Alicante, después de todo tengo algunas gotitas de sangre de aquellas tierras, mi abuelo materno era de Alcosser de Planes un pequeño pueblo relativamente cercano a Alcoi. Buscando, buscando... encontré la población de Benidorm, "paraiso" de veraneo para muchos, aunque en este caso se trataba de ir en pleno mes de Diciembre, nada que ver.
A la hora de reservar alojamiento dudaba entre dos hoteles:
¿El Meliá Benidorm? o... ¿El Gran Hotel Bali?
Y aunque el primero es más nuevo, el segundo me pareció, por lo menos exteriormente, espectacular. Asi que realicé, una vez más, una reserva on-line, sistema práctico y rápido donde los haya.
Los edificios altos siempre han sido uno de mis ancestrales temores, me parecen auténticas ratoneras en caso de incendio o terremoto, por no hablar del blanco tan útil que resultan ser para algunos terroristas..., por si fuera poco odio los ascensores, debo padecer algo de claustrofobia porque cuando se cierran sus puertas me pongo tensa, mi respiración se agita por momentos, me invade un sudor frío y en definitiva... lo paso fatal. Y si a eso le añadimos que no soy amiga de las alturas... pues que me pareció un lugar perfecto donde tendría oportunidad de afrontar algunos de mis más remotos miedos..., asi mataba dos (o tres) pájaros de un tiro, es un decir, !pobrecillos¡.
No fue difícil encontrar el Gran Hotel Bali, ubicado en la Platja de Ponent, aunque no hubiera llevado el plano ni el nombre de la calle hubiéramos dado con él. Destacaba entre el resto de erectas y horribles moles de Benidorm. Su forma, apuntando como una flecha al cielo lo hacía diferente (aunque no menos invasivo respecto al entorno). Si desde la lejanía imponía, lo más espectacular fue cuando aparcamos el coche a unos metros de la entrada y nos apeamos...
Como dice un sabio erudito del "arte" taurino, "en dos palabras": "IM" "PREZIONANTE"
Había visto fotos por Internet del Hotel o alguna rauda imagen televisiva en su momento, pero estar a sus pies resultó sér una experiencia de lo más novedosa.
186 metros de altitud (más aun si añadimos su parte superior sobresaliente...) se erigían ante
Fotos de Gran Hotel Bali, Benidorm
Vista del Hotel con ambos edificios
nosotros. 52 plantas de Hotel... Acostumbrados a construcciones mucho más modestas nos producía vértigo el solo hecho de mirar hacia arriba e imaginarnos en su interior. Teníamos ante nuestros ojos al, hasta el momento, edificio más alto del país. Se trata de una construcción inaugurada el 17 de Mayo de 2002, que ocupa el sexto lugar en Europa en cuanto a su altura. En su constucción, que duró catorce largos años, se utilizaron 22.000 m3 de hormigón, 1.100 toneladas de acero, 200 de vidrio, 1.200 cristaleras, que según he leído, limpian expertos alpinistas (¿una nueva profesión? alpinista-limpiador, que cosas...), y si alguien decide subir hasta la última planta prescindiendo del ascensor, que sepa que le esperan, nada más y nada menos que unos 3.400 escalones... ¿como estamos de piernas?... La entrada a este Hotel de cuatro estrellas, es de grandes dimensiones, posee un cierto aire glamouroso, y es como una antesala a su grandiosidad, enorme. Una vez dentro, en el hall descubrimos un espacio muy luminoso, acristalado y con bastante altura interior. Desde este lugar podemos dirigirnos a cualquier zona del hotel. Entrando a mano derecha accedemos a los ascensores de la torre Bali (Bali II) y su mirador (este puede ser visitado por quienes no se alojan en el Hotel previo pago de una módica cantidad y sus clientes abonan tan solo 1€), también se hallan en la zona un par de tiendas y un amplísimo bar (aunque en realidad creo que son dos, de hecho los huéspedes disponen de un total de 6 bares), en un segundo piso de este sector se halla un cyber-café, al que tuvimos ocasión de acudir un ratito, pero debo decir que la mitad de los ordenadores tenía problemas de funcionamiento o fallaba la conexión a Internet y se nos tragó unas cuantas moneditas... En la zona central de la entrada encontramos el acceso a más ascensores (hay 18 nada menos...), a unas escaleras y a las piscinas. A mano izquierda la recepción, otro bar, un restaurante y el acceso al segundo edificio Bali (Bali I), de nada despreciables 17 plantas, y donde por cierto, se halla en el último piso, el Spa del complejo hotelero, pero como no acudí, no puedo dar mi opinión personal al respecto. Hay también un edificio bajo, anexo a este, que pertenece al Bali y se utiliza para Congresos. Para quien lo precise, el establecimiento ofrece: Peluquería, Lavandería, Guardería, Discoteca, Parking, Área de juegos infantiles, etc., aunque algunos de estos servicios, al ser temporada baja, es posible que no estuvieran en funcionamiento. Entre el Bali I y el Bali II aúnan casi 800 habitaciones, entre ellas, varias suites, que se sitúan en las plantas más altas del edificio principal, debe ser un sueño, ya que algunas disfrutan de hermosas terrazas abiertas al paisaje... ¡mmmm!
Llegamos hasta el mostrador de recepción e hicimos el check-in (regentado en aquel momento por varios eficientes chicos en la veintena, a los que no hubiera otorgado nunca el premio de Mister Simpatía... que no se enfaden si alguno me lee, lo digo con todo el cariño), y tal y como les había pedido en el momento de la reserva, nos asignaron el alojamiento en un piso alto: el 26... O_O
Para subir a la habitación, mi marido y yo tomamos caminos diferentes, él utilizó uno de los ascensores corrientes y yo me dirigí al panorámico, ¡empezaba ya bien pronto a curarme de mis temores!. Y asi fue, me introduje en aquel pequeño habitáculo acristalado de forma cilíndrica, que a gran velocidad y con panorámicas de espasmo, me depositó con toda suavidad en la planta 26 en muy pocos segundos, me temblaban, creo, un poco las piernas por la experiencia, pero lo había conseguido... ¡buf... y sin casco! :-)
Nuestra habitación estaba orientada al mar, os podeis imaginar (o no) las vistas que hay a esa altura...
Se trataba de un espacio amplio, con una decoración, para mi gusto, quizás cuestionable (me pareció un poco anticuado para haber sido inaugurado en el 2002, pero teniendo en cuenta que tardó tanto en construirse, puede que los acabados estuvieran diseñados e instalados con bastante antelación, lo que explicaría esa sensación). Tenía lo que suelen poseer, en general, los hoteles de esta categoría, minibar, aparato de TV, caja fuerte, secador, calefacción o aire acondicionado, etc. El baño dividido en dos zonas, una de lavabo, muy cálida y agradable, con paredes forradas de espejo y moqueta, y atraveseando una pequeña puerta de dos hojas de cristal opaco se hallaba la zona de la bañera, wc y bidé. Disponíamos, para nuestro goce y disfrute, de una terracita, un balcón al mar, desde donde divisábamos el paisaje marítimo y casi todo Benidorm, un placer para los sentidos (y no lo digo porque sea esta una ciudad muy bonita precisamente, sino por la oportunidad de poder ver a muchos metros del suelo aquel "conglomerado" de cemento y hormigón que forman docenas de edificios de gran altitud a escasa distancia de la playa flanqueados por un precioso mar azul). Si orientábamos nuestra vista hacia abajo podíamos ver la zona donde se ubican las piscinas (3 para adultos y 1 infantil), desde alli arriba se divisaban pequeñitas, muuuuy pequeñitas.. y en esa época del año, como es lógico, estaban vacías de bañistas. Era, en líneas generales, una habitación bastante confortable. Según he podido leer, y para tranquilidad de algunos/as, se trata de un hotel moderno, preparado con los mejores sistemas informáticos y de seguridad, aunque claro, mejor que no pase nada para poder comprobarlo... ¿verdad?
Total que el día 24 de Diciembre, a primera hora de la tarde, ya estábamos instalados en el enorme edificio, que emerge provocativamente, frente al amplio litoral del cálido, y querido, Mediterráneo. Si me lo hubieran dicho unos años antes no me lo hubiera creído, ¡yo que detesto la imagen que ofrecen las ciudades frente al mar con edificios de esa altura!, mira tu por donde... me hallaba en una habitación del mayor rascacielos del pais en la costa Alicantina.
Salimos a conocer superficialmente Benidorm, andamos por su paseo, tomamos un tentempié y constatamos que aquel lugar estaba (está) tomado por los Británicos, nos dimos una vuelta por la zona más antigua de la población pero... duró poco porque me robaron la bufanda que en aquel momento mi marido sostenía encima de mi bolso, mientras yo me probaba una chaqueta en un Outlet de Zara... (donde por cierto, no me hicieron ni caso cuando les comenté lo que me había sucedido en su establecimiento...), era un bonito ejemplar Burberry's (no, no soy pija, simplemente me gustaba y era calentita) y ni corta ni perezosa me dirigí al Corte Inglés de Alicante... a comprarme otra para quitarme el disgusto, aunque sería más exacto decir que me la regaló mi marido... :-)
Llegó la hora de la cena; buffet libre en el restaurante ubicado en la planta sótano. La calidad de la comida... psé, psé... nada del otro mundo, sinceramente esperaba otra cosa. Era Nochebuena y se adivinaba cierto jolgorio en los bares y zonas comunes pero nosotros subimos a la habitación a descansar. Por cierto el colchón, elemento indispensable para dormir plácidamente... bien, me pareció agradable, un poco duro como a mi (y a mi espalda) nos gustan. Por la mañana ya, pudimos degustar el desayuno que también era en servicio buffet, y de la misma manera que la cena me pareció flojillo, no por la variedad, sino por la calidad. Aquel día 25, Navidad, debíamos comer en el hotel pues estabas obligado a pagar esa comida "extra" por ser fecha especial y no era cuestión de desaprovecharla..., llegamos un poco tarde y sin arreglarnos ya que una carretera con muchas curvas nos tuvo más entretenidos de la cuenta. Nos ubicaron en una mesa con dos matrimonios más. Si había un idioma dominante en el Bali era el Inglés, sin ninguna duda. El ágape Navideño resultó estar bien, aunque no era para dar saltos de alegría, en general la comida del Gran Hotel Bali resultaba floja, de calidad justita, no estaba, nunca mejor dicho, a la altura del mismo...
Ese día por la tarde tuvimos oportunidad de subir a la planta 43, donde se ubica el mirador, yo lo hice con el ascensor panorámico del que me había vuelto una incondicional (siempre lo hacía sola, mi marido decía que a el le daba mucho vértigo), cuando bajabas en él sentías un cosquilleo en el estómago ¡ziuuuuuuu! que sensación..., creo que volvería al hotel solo por eso, procuraba subir o bajar en solitario, me agarraba a la barandilla pegada al cristal y ahhhhhhhh, lo superé, creo que lo superé, pero no puedo decir lo mismo de los ascensores comunes, me siguen dando claustrofobia, que le haremos... En fin, el mirador no tiene desperdicio, si vais por allí recomiendo hacerle una visita. Lástima que a mi se me había acabado el carrete fotográfico a media estancia y no pude hacer prácticamente fotos en ese viaje, pero es una buena excusa para hacer otra escapada... quizás en Verano, a ver que tal...
Buscábamos una Navidad diferente y lo fue. En lugar de sentarme en la mesa familiar a comer "Escudella i Carn d'Olla", viví la experiencia de celebrar la fiesta (aunque yo no he dicho nunca que quisiera hacerlo) rodeada de Británicos y algunos Españoles, desconocidos todos, en un lugar de la Costa Blanca. Esa noche, la segunda y última, en uno de los bares ofrecian música en vivo, como de hecho, parecía que solía suceder, a menudo. Todo el espectáculo en Inglés, of course...
Otro año, al llegar esas fechas, y huyendo de la cansina tradición, creo que escogeré otra ubicación... ¿Ganímedes por ejemplo?
Me da la sensacion, que poco mas o menos, como lo que vivi en el Melia, pero como me temo que ya di por visitado Benidorm, u no tendre oportunidad de conocer el hotel, al menos me he hecho una idea, de lo que puede ser el Bali, muchas gracias.
nca, a sólo un paseo de cinco minutos de la playa de Poniente y un corto viaje en autobús a la playa de Levante y del centro de Benidorm. Gran Hotel Bali es ideal para fam...
776 habitaciones, 12 de ellas suites. Este lujoso hotel está dotado de un hall de entrada con ascensores y un área de recepción abierta las 24 horas, donde se le ofrece...
04.06.2009 11:22
Muy buena opi, te dejo el excepcional
21.11.2006 04:52
Una Nochebuena diferente, genial opi, un saludo.
18.10.2006 09:08
Me da la sensacion, que poco mas o menos, como lo que vivi en el Melia, pero como me temo que ya di por visitado Benidorm, u no tendre oportunidad de conocer el hotel, al menos me he hecho una idea, de lo que puede ser el Bali, muchas gracias.