Sobre mí:Uy, parece que vuelven a funcionar los contadores...
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Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 73 miembros de Ciao
Este hotel en el que pernocté durante mi última estancia en la Gran Manzana no es exactamente el tipo de establecimiento que suelo buscar en mis viajes, tanto por su precio un tanto disparatado como por sus características de hotel de convenciones en el que desembarcan diariamente auténticas manadas de huéspedes. No obstante, lo elegí por su localización supercéntrica y no me arrepiento de mi decisión. Aunque no sea un hotel de esos con un encanto especial y, desde luego, no puede decirse que sea precisamente tranquilo, se destaca bastante de otros de similares características que pululan por esa zona de Nueva York.
LOCALIZACIÓN
Inmejorable. Más céntrica imposible: calle 42 entre Park Avenue y Lexington. A distancia caminable de las mejores tiendas de la 5ª Avenida y puerta con puerta con Grand Central Station, que no es exactamente una atracción turística, pero que merece ser visitada no sólo por su espectacularidad, sino por las incontables películas que se han filmado allí. La zona de ocio de Broadway no queda lejos y otro de los rascacielos emblemáticos de la ciudad, el edificio Chrysler, está a tiro de piedra.
LA CADENA
Junto con Hilton y Marriott, Hyatt es una de las tres grandes cadenas hoteleras de los Estados Unidos, con presencia en los cinco continentes. Este gran consorcio basado en Chicago, explota diversas marcas hoteleras dirigidas cada una de ellas a un determinado público. Grand Hyatt es la marca que ostentan grandes hoteles urbanos en ciudades de negocios, dirigidos especialmente a atender convenciones y todo tipo de eventos sociales. Esto es algo fácil de comprobar con tan sólo echar un vistazo al lobby del hotel...
EL EDIFICIO
Se trata de un edificio de 32 plantas que llama la atención no por su altura, que en Nueva York es más bien discreta, sino por su exterior en cristal negro azulado sobre el que se reflejan los edificios circundantes. Con casi 1400 habitaciones, es obvio que estamos delante de una mole arquitectónica muy alejada de 'hotelitos' más pequeños pero con mayor prestigio como el Plaza o el Pierre, en los cuales algún día (si tengo pasta) quizá me aloje... Sin embargo, las apariencias engañan: no se trata de un hotel destinado al turismo masificado, algo que salta a la vista con las tarifas que te cascan, sino que ofrece una cantidad de servicios impresionante y, como no, tiene también sus suites lujosas para los caprichosos.
Una vez superamos la entrada, cubierta por una enorme marquesina que sobresale en la calle 42, y dejamos atrás el enorme retén de vigilancia (seis o siete gorilas vestidos de smoking con las clásicas orejeras y un bulto sospechoso en el sobaco izquierdo), nos damos de bruces con una tremenda cascada y accedemos a un espectacular lobby en tres niveles, para salvar los cuales disponemos de escaleras mecánicas (los americanos, ya se sabe, no andan ni que los maten). El lobby es enorme y algo caótico. A su alrededor, en un altillo (mezzanine, en inglés) se encuentra la zona de cafetería y restaurantes.
A pesar de lo embrollado que resulta este espacio, con múltiples zonas de sofás y mesas permanentemente ocupadas por hordas de congresistas, el acceso a la zona de check-in es relativamente fácil, sobre todo gracias a la colaboración de los maleteros, que te llevan casi en volandas. Además, nada más poner los pies en el recinto, ya te enchufan una copa de vino blanco para amenizarte la espera mientras te registras. Espera que suele ser corta, ya que si algo no falta en este hotel es personal, especialmente de seguridad: hay vigilantes recorriendo constantemente todas las plantas.
Como en la mayoría de hoteles norteamericanos, la decoración es funcional con toques cursis: abundancia de dorados y de molduras rococó que contrastan con la sobriedad del mobiliario moderno. Bueno, el Hyatt, aunque peca de lo mismo, en este aspecto se mantiene en unos límites razonables...
El edificio se actual se alza en el emplazamiento de uno de los hoteles míticos de los años 20: el Commodore, del cual se conservan algunos elementos arquitectónicos. El salón de baile, decorado en estilo clásico, para que os hagáis una idea de la clase de hotel de la que estamos hablando, tiene una superficie de más de 5.000 m2 y puede acoger hasta 1.800 personas en actos públicos...
SERVICIOS
Sería interminable listarlos aquí todos. Más que un hotel, es un auténtico complejo turístico y de negocios. Junto al inacabable salón de baile, el edificio alberga 20 salas de conferencias, equipadas con elementos audiovisuales, cada una de ellas con una capacidad de 75 personas. Restaurantes: el Commodore, de alto nivel y en el que nunca puse los pies ya que hacía todos mis desayunos (y algunas comidas) en un Howard Johnson's que está justo enfrente cruzando la calle 42, bastante más económico. El Manhattan Sky Bar, instalado en la marquesina que cubre la entrada sobre la calle 42, es uno de los lugares clásicos de encuentro en Nueva York. Del gimnasio no puedo deciros gran cosa salvo que por comentarios que he oído no tiene nada que envidiar a muchos clubs de fitness de primer nivel...
HABITACIONES
Las Guest Rooms (habitaciones básicas; de la suites y del Regency Club no puedo hablar: son prohibitivas) dan todas a la calle 42 y, como no podía ser de otro modo, son muy completas pero pecan de ser un pelín demasiado escuetas. He estado en otros hoteles en los Estados Unidos en que las habitaciones (no suites) eran hasta cuatro veces mayores... Salvo este inconveniente, que no es demasiado grave si uno no tiene previsto pasar demasiado tiempo encerrado, la habitación ofrece todas las comodidades imaginables, incluyendo televisión Pay-per-View e internet inalámbrico. Como no, no faltan ni la Biblia en la mesita de noche ni el periódico del día (USA Today).
PRECIOS
Aquí es donde tocamos el punto más flaco, siempre teniendo en cuenta que el precio de las habitaciones puede variar mucho en función de temporada, ofertas puntuales y tarifas de tour operators. Los precios en fin de semana suelen ser sustancialmente más bajos, ya que este es un hotel que vive sobre todo de la clientela empresarial. Yo pagué 265 $ por noche, pero he visto en Internet que los precios pueden dispararse hasta más de 500$ en según qué fechas. Los precios no serían disparatados si en Nueva York no hubiera una abundante oferta hotelera de mucha calidad. La verdad es que, por bastante menos dinero, se puede pernoctar en hoteles céntricos de cinco estrellas...
En cualquier caso, el hotel merece una visita. Puerta con puerta, como ya comenté, se encuentra la Estación Central, en cuyo interior se encuentro uno de mis restaurantes favoritos en NY, el Harry's Oyster Bar & Restaurant, aunque esto será materia de una próxima opinión. Un saludo a todos l@s lectores.
va York, cerca de lugares de interés como Grand Central Terminal, Chrysler Building y Empire State Building. Asimismo, se encuentra cerca de otros lugares de interés com...
ysler, Broadway y otras atracciones, este hotel situado en el corazn de Manhattan ofrece habitaciones confortables equipadas con tecnologa de vanguardia.
itaciones, 51 de ellas suites. En el hall de entrada se encuentra la recepción abierta 24 horas, ascensor y servicio de cambio de divisa. El hotel ofrece una gran selecci...
28.02.2006 17:07
Espero ir algún día, si la suerte me acompaña. Muy interesante la opi.
22.01.2006 19:50
pues...la verdad...me parece que nunca dormiré ahí. en fin, hay otros muuuuuuuuuuuuchos hoteles en el mundo, no? saludos!
16.01.2006 14:57
es mi asignatura pendiente . saludos