Este hotel de dos estrellas es el buque insignia de una nueva cadena de hoteles que ofrece una estancia de calidad a precios de ganga. Para nosotros constituyó toda una agradable sorpresa porque supera de sobra a muchos hoteles de tres estrellas.
Se echaba la noche encima y estábamos en las cercanías de Madrid por lo que decidimos buscar alojamiento en la periferia. Desechamos la idea de hacerlo en el centro porque al día siguiente queríamos seguir camino y no nos apetecía asumir las molestias derivadas de entrar en una gran urbe. En una aglomeración de este tipo o te conoces perfectamente la ruta o terminas dando vueltas en redondo.
Así que a la altura de Pinto pretendimos parar en un hotel a pie de autovía, en cuya cafetería hemos parado en varias ocasiones. Naturalmente nos pasamos por lo que giramos en cuanto nos fue posible. Nuestro intento de volver nos llevó a la M-50 camino de Villaviciosa donde buscamos cualquier hotel cercano.
Llegamos hasta el kilómetro 20 de dicha autovía cuando, a mano derecha, vimos la publicidad de un Ibis. Circulando muy despacio para no pasarlo de largo nos metimos en una salida a un polígono industrial y, a pesar de nuestras precauciones, pasamos de largo su entrada.
Afortunadamente junto a este Ibis había otro hotel, con un luminoso en su piso sexto que indicaba que ofrecía la habitación a 51 euros la noche. Nos pareció un precio excelente y el aspecto exterior era muy bueno. Es un hotel de reciente construcción, una torre de seis plantas levantada en el centro de una parcela vallada que da directamente a la carretera.
Ya hacía un poco de frío y ni nos planteamos buscar aparcamiento cubierto. Delante del hotel no había sitio, incluso un lateral del garaje, en un sótano, estaba ocupado. Pero en la parte trasera del hotel había varios huecos y allí dejamos el vehículo, junto a la entrada de servicio de la cocina.
Hacía frío y nos apresuramos en dar la vuelta al edificio pues la entrada la tiene por delante. Nada más entrar accedes a las partes comunes del hotel. De frente un mostrador alargado, en cuya parte izquierda se halla la recepción y que el resto se utiliza como cafetería. A la derecha de la entrada, separada por unas macetas hay un salón polivalente que se utiliza para todo. Es el salón de la cafetería, el comedor, la sala de reuniones, el sitio del buffet.
En la parte derecha se halla un punto de acceso a Internet en un rinconcito y los ascensores.
La primera sorpresa que nos llevamos al pedir alojamiento es que por pagar en metálico, somos poco amigos de las tarjetas, nos hicieron un descuento de dos euros. Así la habitación nos salió por 49 euros. Me parece muy bien este descuento, porque no entiendo que se pretenda cobrar al cliente lo que los bancos le sacan a los comerciantes por usar sus tarjetas. Este descuento me parece una excelente idea. Eso sí este hotel nos exigió el pago por adelantado.
Nos dieron una habitación en el segundo piso y cogimos la tarjeta electrónica que la abría. Primero subimos a la habitación para dejar el equipaje de mano. El problema de este tipo de tarjetas es que tienes que tenerla conectada en el interruptor de la luz por lo que si uno de los dos sale de la habitación sólo puede volver a entrar si se le abre desde dentro. Es un pequeño inconveniente del que sólo te das cuenta cuando tu pareja está dormida y tienes que despertarla para regresar, lo que te obliga a usar por sistema el servicio de habitaciones.
Un detalle que nos llamó la atención en este hotel H2 es la juventud de su personal. O nosotros somos ya muy viejos o ellos son unos jovencitos. Eso sí la recepcionista se defendía estupendamente en inglés, como tuve ocasión de comprobar con un cliente que entró un poco antes.
La habitación nos sorprendió agradablemente. En un hotel de dos estrellas no esperas una habitación como aquella. Muy grande, todo nuevo y con un equipamiento gratuito superior a muchos hoteles de tres estrellas.
Decoración moderna. Paredes pintadas en colores pastel, amplio ventanal. El problema es que las vistas son pésimas. El hotel se halla en un polígono industrial a la entrada de Fuenlabrada por lo que tiene dos vistas panorámicas básicas, directamente a la autovía o hacia el interior del polígono. Dejamos las cortinas cerradas todo el tiempo que estuvimos en la habitación.
La ubicación de este hotel no es accidental. Pertenece a una cadena nueva, Hoteles2, de reciente creación y con una filosofía muy práctica, la mayor calidad al menor precio. Actualmente tienen en los alrededores de Madrid este hotel, un hostal y seis conjuntos de apartamentos. En otras partes de España esta empresa cuya central está en Barcelona tiene otros siete hoteles, algunos de ellos en fase de inauguración.
¿Dónde está el secreto para su extraordinaria relación calidad/precio? En eliminar equipamiento innecesario optimizando al máximo sus recursos. En lugar de tener una serie de salones, cada uno especializado en una función concreta, tienen una sola sala polivalente y junto a la entrada. Así sirve como lobby, sala de televisión, cafetería, comedor, salón de desayunos o sala de reuniones, según se necesite.
Eso sí, es un hotel de paso. Que nadie busque jacuzzi, sauna, gimnasio, ni nada por el estilo. Se trata del equipamiento reducido a su mínima expresión.
Pero estaba comentando cómo es la habitación. Suelo de parket, supongo que de pergo por si a algún cliente se le cae una colilla al suelo. Todo en la habitación rezuma a nuevo, no hay nada que muestre el paso del tiempo. Consecuencia lógica de alojarse en un hotel nuevo.
El cuarto de baño nos tocó con plato de ducha, un gran plato de ducha que ocupa la mitad del servicio. Lo que no me gustó es que la mampara es de cristal transparente. Lo demás perfecto, secador, artículos de limpieza, toallas, etcétera.
En la habitación había una cama de matrimonio tamaño King Size. No suele ser habitual porque en otros hoteles donde nos hemos alojado suelen colocar en las habitaciones dobles dos camas individuales juntas.
Frente a esta enorme cama una televisión plana de 32 pulgadas. Colocada en el centro de la cama, evitando así tener que verla con la cabeza girada como suele suceder con las que no son planas y por ello se ubican en laterales de las habitaciones. Situada en alto y no sobre un mueble.
Cerca de ella una estantería y los clásicos butacones.
Todo, repito, nuevo y con aspecto de moderno y práctico. Incluso el cuadro lo aparentaba, dedicado al arte surrealista.
Bajamos a la entrada y decidimos cenar allí mismo. Quisimos hacer algunas fotos pero no teníamos pilas. El hotel no dispone de tienda, un detalle a solucionar, porque para conseguir pilas había que cruzar la autovía. Por supuesto no fuimos.
Nos sentamos a cenar y tiramos de menú. La cuenta nos salió por 18 euros y salimos muy satisfechos de la cantidad de comida que pusieron, nada de regateos. El menú no era muy amplio pero sí variado así que nos tiramos por la pasta y de segundo por cinta de lomo. Tuve que hacer un esfuerzo por acabármelo, así que el postre acabó dentro de la maleta. Otro detalle que identifica las características de esta cadena es que los cubiertos eran de los baratos, parecían sacados de un chino. No tenían un camarero dedicado a estas funciones sino que observamos que quien nos servía luego se dedicaba a otras funciones así que terminó por cobrarnos la recepcionista. Puede que sea la filosofía de la cadena, optimizar los recursos al máximo. Tengo que reconocer que el personal siempre fue muy amable y cercano con nosotros, sin llegar al estiramiento ni al amaneramiento de otros hoteles. Nos sentimos muy a gusto en este H2 de Fuenlabrada.
Al volver a la habitación nos dedicamos a investigar su contenido. Así descubrimos que no sólo tienen hueco en una mesa para la mininevera sino que había una neverita con una botella de litro y medio de agua dentro. Es un detalle barato para el hotel pero a mí me encantó disponer de agua fresquita sin necesidad de tener que bajar a la cafetería, que no cierra nunca, o que llamar al servicio de habitaciones.
Otro detalle es la existencia dentro del gran armario empotrado de una caja de seguridad abierta y a disposición gratuitamente del cliente. Para variar es una caja de seguridad de gran tamaño, no como otras donde apenas te caben las joyas o el reloj. Aquí puedes meter el portátil.
Aunque, en esta ocasión, nosotros no llevábamos portátil. Si lo hubiésemos hecho habríamos podido conectarnos a Internet usando la red WIFI del hotel. Sin necesidad de pagar nada pero teniendo que pedir la contraseña en recepción. También tienen un ordenador con conexión junto a recepción.
Esperábamos que por la cercanía a la autovía tuviésemos alguna molestia con el ruido del tráfico, pero desde el interior del hotel no se escucha el exterior. No me dio la impresión de que las ventanas fuesen insonorizadas pero ni se oía el exterior ni a otros clientes.
En una de las esquinas estaba el control del aire acondicionado. Nunca he entendido estos sistemas pero en esta ocasión no tuve necesidad de tocar nada. Estaba regulado perfectamente para que no sintiésemos el frío del exterior pero sin llegar a tener sensación de calor. Ni siquiera fue necesario tocarlo al amanecer.
Pusimos un rato la televisión. Se veía estupendamente y ofrecía los canales habituales en una TDT.
Por la mañana me levanté temprano, sobre las ocho, y bajé a tomar algo a la cafetería. En un lateral de la misma se ofrecía un buffet. Como cliente experimentado primero consumí y luego pregunté cuánto valía. La propia recepcionista se ofrecía a hacerme un café. El surtido del buffet no era muy amplio pero todo estaba fresco.
Unos viajeros pararon en el hotel y entraron a desayunar. Aunque tocaron en el buffet no les cobraron el precio del mismo sino exactamente lo que habían consumido. A mí me costó cinco euros. Para ser un buffet es una pasada porque lo habitual es que por lo menos te pidan el doble en cualquier sitio.
Antes de irnos pretendimos llamar por teléfono y no lo conseguimos. Bajamos y le dijimos a la recepcionista que necesitábamos telefonear, pero nos dijo que las líneas estaban averiadas. El teléfono de este hotel es el 91/6008061 que espero que ya funcione.
Con la conversación nos fuimos y ni unos ni otros nos apercibimos de que nos llevamos la tarjeta electrónica de la habitación.
Tan sólo me queda reflejar que este hotel H2 Fuenlabrada tiene habitaciones para discapacitados, algo que nosotros sabemos por la publicidad del mismo, y para fumadores. Supongo que la nuestra era de fumadores, porque tenía un cenicero. Asimismo leímos en el folleto de la habitación que se admiten mascotas, bueno es saberlo porque cuando nos desplazamos con el perro tenemos que planificar las paradas con mucha antelación.
Para nosotros descubrir este hotel ha constituido una agradable sorpresa. Optimizan los recursos y evitan lujos innecesarios para darte la mejor calidad por el menor precio. N nos dimos cuenta cuando entramos de que era un dos estrellas, porque no lo parece. Por sistema siempre nos alojamos como mínimo en un tres estrellas, pero la calidad y el servicio de este dos estrellas es superior a muchos de los hoteles que conocemos. Un gran planteamiento comercial de la cadena Hoteles2 que seguro que tendrá el éxito que se merece.
20.05.2011 07:23
No está mal, pero teniendo en cuanta que vivo muy cerca de Fuenla, dudo que me pase por allí. Muaks
04.05.2011 22:14
Muy buena información de este hotel!! Nunca sabes cuando puedes necesitar sitios así!! Además del buen precio que tiene!! saludos
22.04.2011 23:15
Excepcional. Saludos