Si habéis leído mi opinión acerca de Il Tempietto sabréis que aquel día no tuve una buena experiencia con la cena. Por suerte, tras la cena pude enderezar la noche gracias a que elegimos ir a tomar el postre a un Häagen-Dazs Center.
La marca
Yo creo que más o menos todos ya conocéis los helados Haagen Dazs. Pero os voy a contar un poquito de su historia.
Reuben y Rose Matus, judíos polacos asentados en EEUU, crearon en 1961 aquello con lo que llevaban soñando 40 años: tres sabores de helado elaborados artesanalmente con los mejores ingredientes de EEUU, y comenzaron a venderlos en New York gracias al boca a boca. El 1967 abren su primer establecimiento de venta de helados, y unos 13 años después se elabora la primera campaña publicitaria. Hoy en día tienen más de 900 tiendas repartidas por 50 países y elaboran 50 especialidades diferentes.
Los helados Häagen-Dazs se caracterizan por su peculiar textura, densa y cremosa, ofrecen prácticamente la crema más compacta del mercado.
Locales Häagen-Dazs
Sus locales están presentes en casi todos los centros comerciales de la ciudad de Madrid. Obviamente, cuando se trata de cadenas no se puede generalizar ni el trato ni el producto que te ofrecen a todos los establecimientos, pero ciertamente hay una serie de características comunes a todos que sí podemos comentar.
Por otro lado, cuando una empresa tiene productos de calidad y una correcta política laboral con sus empleados, es más usual que todo funcione correctamente. Si los empleados están bien pagados y motivados por su empresa, salvo excepciones, trabajan mejor y tratan mejor a los clientes.
Los locales no suelen ser muy grandes, prima una gran barra con expositores en la que se pueden ver sus principales sabores. En caso de que no tengan en ese momento terrinas de producto a la venta, te la preparan con los grandes recipientes del expositor.
Además de la barra, suelen tener unas cuantas mesas en las que consumir sus productos, aunque es la típica cosa que uno se coge para tomar mientras se da un paseo por el centro comercial, pero a mí sí me gusta sentarme y saborear tranquilamente sus exquisiteces.
Lo que ofrecen no son sólo las terrinas típicas de 500grs y de 125grs, sino también otros productos:
Cafés: de todos los tipos, con leche, con helado, capuchino…
Combinados: tienen varios combinados de helados ya pre-diseñados, además de los que tú mismo te puedes configurar.
Bollería: para acompañar los ricos cafés.
Chocolates: calentitos, mmmm.
Crêpes: más mmmm.
Toppings: sirope de chocolate, de fresa, de caramelo; bolitas de chocolate, bolitas de caramelo; crema de chocolate caliente; nata…
Vamos, como veis, hay mucho que probar…
Mi experiencia
El primer Häagen-Dazs que visité fue el del centro comercial Plenilunio. Trabajé en la zona durante un tiempo, y lo probé unas cuantas veces. Casi siempre pido el mismo combinado de helado, porque soy una adicta al Triple Choc. Lleva helado de chocolate belga, chocolate midnight cookies, choc choc chip, crema de chocolate caliente, nata y bolitas de chocolate.
Mmmm, buenísimo. Lo normal es que lo preparen con el chocolate caliente en la base, pero por un par de veces en este establecimiento no me lo prepararon de ese modo, lo que para mí supone una contrariedad porque es lo mejor de todo :D A lo que tengo que sumar la desidia de una de las camareras que, por más que yo intentaba ser maja y sonreírle, no dejaba de ser apática.
Luego, abandoné Madrid por tres años y me pasé mucho tiempo sin pasarme por un establecimiento Häagen-Dazs. Y en abril regresé y, desde entonces, he ido dos o tres veces a otros locales: Islazul y Xanadú. Algo ha debido de cambiar desde hace tres años, porque el servicio es excelente ahora.
En Xanadú nos atendió una chica muy amable, que no dejó de sonreírnos y nos invitó a sentarnos mientras esperábamos que preparase nuestro pedido. Además, los helados que pedimos venían cargaditos cargaditos, sin pedirnos 1€ más. Nos deshicimos en agradecimientos porque nos sentimos muy bien tratados.
Y en Islazul el trato fue similar o incluso mejor. Al levantarnos cogimos la bandeja para tirar los recipientes a la basura, y la camarera estaba tan pendiente de nosotros que me salió al encuentro para retirar ella misma la bandeja. En vista del trato tan agradable y de la atención prestada, no tuve más remedio que acercarme a la encargada y pedirle “lo contrario al libro de reclamaciones” porque quería dejar constancia de lo bien que nos habían tratado.
Unas semanas después recibí en mi casa una carta de Häagen-Dazs en la que me agradecían el haber reflejado de esa manera mi gratitud con el trato recibido y me decían que seguirían trabajando porque sus clientes estuviesen satisfechos. Genial :D Aunque habría estado aún mejor que me invitasen a un helado, jejeje. Por pedir que no quede.
Por mi parte, seguiré acudiendo, de manera moderada claro, porque los helados no dejan de ser calorías excesivas que quemar, pero de vez en cuando es un capricho maravilloso donde me tratan siempre genial.
Una última curiosidad
¿Sabéis qué significa Häagen-Dazs? Pues en realidad las palabras en sí no existen, pero a Reuben Matus se le ocurrió este nombre porque evocaba un origen danés y, de hecho, las primeras terrinas tenían una imagen típica de los campos daneses. ¿Por qué, si él era polaco? Porque, como os comenté al principio, además era judío, y fue su manera de dar tributo a Dinamarca, primera país que trató de manera correcta a los judíos durante la II Guerra Mundial. Ahí queda eso.