------1. Orígenes: el contexto en el que se cocinó el álbum y otras reflexiones-----
Nos lo comenzaron a presentar en 2010, con actuaciones esporádicas en salas pequeñas y en acústico. Nos enseñaron lo que estaban cocinando, nos comentaron las ideas que tenían y nosotros lo disfrutamos. Nos presentaron canciones inéditas que han entrado al álbum, canciones que finalmente no veremos en disco en un futuro próximo, rehicieron alguna vieja para deleite de los fieles, repasaron sus grandes éxitos, desterraron algunos otros (para bien) y nos regalaron la interpretación de algún tema “olvidado”. No es lo habitual que un grupo de tanto calado se anime a hacer este tipo de cosas, pero creo que Amaral lo hubiera hecho antes de haber podido. Las discográficas atan mucho, negarlo es negar lo evidente. Ahora que estan libres y a su aire, así es como hacen las cosas. Y creo que la gente lo ha agradecido.

Ríos de tinta han corrido sobre el cambio de sonido, el cambio de discográfica y la evolución que Amaral llevaban un tiempo anunciando. Hay que reconocer que ellos mismos crearon expectación al anunciar un cambio de tercio, “el nacimiento de un grupo diferente”. Tal vez demasiada, por ser un grupo con tanta repercusión y, por mucho que a algunos les pese, tanta importancia en la música española. Y la gente, que siempre se va a los extremos, hizo el resto. Los que les seguimos desde siempre teníamos claro que no serían un nuevo “caso Dover”. Amaral son, ante todo, músicos coherentes. Lo llevan demostrando durante 5 álbumes, que, aunque diferentes entre si y con repertorio variado particularmente (en algún caso más que en otro), siempre han sabido darles un fondo común a las canciones, una unidad rara vez rota por sonidos que se salen del guión. Y esta vez no iba a ser diferente. Su progreso ha sido lento, pero firme. Su busqueda musical se vió afectada sin ninguna duda, por aquel boom de ventas que fue Estrella de mar y el hijo bastardo de ese éxito, Pájaros en la cabeza, que me parece un disco que está “out of character”, es decir, fuera de contexto, que no es propio de ellos, que casi no se puede decir que sea de los mismos que hicieron el anterior. No acabaron de encontrar su identidad musical hasta el casi excelso Gato negro-Dragón rojo, aunque todavía coleaba alguna canción. Y ahora, por fin, nos muestran sus cartas. No son de los que olvidan sus raíces y si querían cambiar no podían irse muy lejos, pero si cambiar ligeramente de aires. Esperar otra cosa era de ilusos. Aún así el cambio es notable y muy favorecedor. Y aún así la gente les criticó incluso mucho antes que los hechos se consumaran y ver el resultado. Algunos les criticaban por poco menos que por chaqueteros, que decían que se querían acercar al indie, una conclusión que sacaron de vaya usted a saber dónde y que todavía colea. Los indies, expertos en incendiar los ánimos, que cómo que esos que salen por la radio y venden a destajo van a convertirse en indies. Otros eran escépticos ante la posibilidad de cambio de rumbo del grupo sin perder credibilidad ni renunciar a sus orígenenes.
Y otros despotricando por el simple hecho de despotricar, que es gratis.

Algo han tenido que hacer bien para que éste álbum les toque tantísimo las pelotas a “multinacionales” e “indies”, si es que esos conceptos siguen teniendo algún tipo de significado importante más allá del de denominar una determinada moda que se supone que es antagónica al antiguo sistema de distribución y producción discográfica. Éstas dos industrias paralelas y aparentemente irreconciliables, aunque se parezcan mucho más de lo que unos y otros están dispuestos a admitir, se echaron las manos a la cabeza al ver la abrumadora respuesta del público ante el nuevo lanzamiento de Amaral: conciertos vendidos en su totalidad antes de la salída del álbum, el propio álbum llegando al número uno en ventas en iTunes y en Promusicae llegando a ser disco de oro en la primera semana (30.000 unidades) y una repercusión importantísima para un grupo alejado de ambas industrias. Tuvieron pretendientes de ambos bandos cuando el contrato con EMI expiró y decidieron no renovarlo. Declinaron las ofertas, rechazaron la idea de mertese en otra discográfica, preferían montar su sello y ser independientes de verdad. Se ve que a mucha gente de estas industrias les sentó como el culo que les dijeran que no, y ahora son como los pretendientes resentidos que no han conseguido a la chica de sus sueños. Muchos estaban deseando verles en la cuneta. Nadie se esperaba un álbum tan rotundo y con tanta trascendencia. Y todos se han quedado a verlas venir, con la rabia irracional que eso provoca. Quizá sea eso lo que más jode, al margen de si son x o z, de si hacen rock o pop. Lo que más le molesta a esta gente no es los buenos o malos que pueden ser como músicos, ni la música que hagan, sino que pasen no sólo de indies y esnobs por igual, sino también de lo comercial, de lo alternativo, de las multinacionales, de las indies y de lo que está de moda y que hagan lo que se les pone en la punta de la nariz. Pensar por uno mismo en éste país está mal visto, salirse del rebaño es pecado mortal y se condena con desprecios e infravaloración. Bajo mi punto de vista es tristísimo.
Amaral les ha demostrado que no es necesario el apoyo de una multinacional para triunfar, ni una presencia constante en la radio para que la gente descubra las canciones, ni tener muchos medios para hacer un álbum de sobresaliente y que las etiquetas son absurdas y nada tienen que ver con la clase música que se hace. Al final, lo que verdaderamente cuenta son las canciones, el talento, la conexión con el público, la forma de ver la vida, la manera de vivir la música y el trabajo sobre el escenario. Amaral tienen eso y mucho más. Amaral tienen ya su nombre grabado a fuego en la historia de la música española como uno de los grupos más importantes, guste o no. Son y serán grupo de referencia, el revuelo que se arma con cada nuevo lanzamiento del grupo lo confirma, y con cada paso que dan demuestran porqué se lo merecen.
-----2. Introducción al álbum, primeras impresiones y breve crítica-----
El nuevo álbum de Amaral es un álbum que se merece un hueco en la historia de los mejores álbumes de la música española.
Muchos pensarán que exagero y hasta yo misma me sorprendo con esta afirmación, pero es que creo firmemente que es así. No me suelen gustar las afirmaciones categóricas, mucho menos los fanatismos ni nada que huela a extremismo, pero sí que me gusta llamar al pan, pan y al vino, vino. Negar que tengo afinidad por el grupo sería negar lo evidente. Pero conmigo no van ni los amores incondicionales ni los odios ciegos, mucho menos por personas que ni siquiera conozco. Yo soy más partidaria de reconocer el trabajo bien hecho y de dar un tirón de orejas por un trabajo pobre. Y esta vez toca hacer una fiesta para celebrar el gran álbum que han producido.

En este caso nos encontramos con uno de los mayores aciertos de un grupo que está, sin duda alguna, en estado de gracia. Han hecho grandes canciones a lo largo de su ya extensa carrera, pero un disco así de contundente, nunca. Ni siquiera el laureado Estrella de mar, que a mi nunca me ha parecido nada fuera de lo común en su conjunto, aunque si tuviera canciones excepcionales. Este disco es un “¡Zas!, En toda la boca” para aquellos que les ningunean por salir por los 40 Principales (como si se libraran muchos de salir por esa emisora) y a todos los que les crucifican por ese ERROR (así, con mayúsculas) que fue Marta, Sebas, Guille y los demás y que a mi también me da vergüenza ajena. Los que esperen algo semejante a Pájaros en la cabeza, que se vayan bajando del barco. Ese disco no fue más que un espejismo. Creo, además, que eso ya lo dejaron claro con Gato negro-Dragón rojo, y si se hace una regresión a su producción anterior también se ve que ese álbum no pega ni con cola, así que no sé porqué la gente se pensaba que había posibilidad de que volvieran a algo tan sumamente hiperproducido cuando ya dijeron que iban a tomar un camino más parco, con las guitarras más altas y con un sonido más parecido a lo que tocan en directo. Y ganan puntos de esa manera, tienen mucha más personalidad.
Ha habido en sus canciones un cambio sustancial, tanto en el fondo como en la forma. No iban de coña cuando dijeron que a partir de este disco nacía un grupo diferente. A los que seguimos la trayectoría del grupo y les hemos visto en directo en diversas ocasiones no nos pilla de sorpresa, o por lo menos, a mi, personalmente no me pilla de sorpresa. Es un cambio que llevan gestando desde el álbum anterior, sobre todo en sus directos dónde ya se notaba que tenían delante de ellos un cruce de caminos y que tenían decidido que el que iban a elegir no era el habitual. Tal vez el cambio no sea global, su esencia y su reconocible estilo siguen ahí, pero si regional. Y eso dice mucho de un grupo que se dio cuenta, hace mucho tiempo, de que eso de repetir fómulas no se les daba nada bien. Un cambio global no es sencillo y, muchas veces, poco recomendable. Querer ser quien no eres es un error garrafal. Lo mejor es evolucionar teniendo en cuenta tus propias limitaciones, tus características y tus metas. Lo mejor es ir subiendo escalón a escalón.
Y eso es lo que han hecho ellos. Sólo que esta vez han subido dos escalones de una zancada y el cambio de aires les ha sentado maravillosamente bien. Una evolución que sólo se comprende sabiendo de dónde vienen y cual es su historia.
-----3. Hacia lo salvaje, un golpe de timón-----

El cambio de rumbo definitivo que se venía gestando de años atrás se materializa finalmente en este trabajo. En el primer álbum, andaban buscando su ideal sonoro. En Una pequeña parte del mundo y Estrella de mar, se encontraron con él en bastantes ocasiones. En Pájaros en la cabeza perdieron su pista casi por completo. En Gato Negro Dragón Rojo se reencontraron con él y le sacaron buen provecho. Y ahora, si. Ahora llega el álbum definitivo, dónde finalmente se encuentran a si mismos. Y son exuberantes, fieros. Es el álbum que ellos mismos se han guisado y se han comido. Un trabajo del que pueden estar orgullosos y presumir de él como una niña presume de zapatos nuevos. En este disco vienen rockeros y eléctricos, una evolución natural si miramos su discografía y vemos las bases en las que se asientan buena parte de sus canciones y la totalidad de sus directos. Si hay algo que yo echaba especialmente de menos en todos y cada uno de los discos de Amaral era la fiereza, el arrojo, el “salvajismo”. Ese pulso que tienen en directo y que no tenían en los álbumes. Y en Hacia lo salvaje si que lo tienen, lo han incorporado con todas las de la ley con resultados inmejorables. Demuestran además que se puede ser reivindicativo y crítico sin perder las formas ni la elegancia. Se aprecia un claro cambio en producción y en ejecución en estudio. ¿Hay que echarle la culpa a Cameron Jenkins, productor de todos sus discos desde el 2000 hasta el 2008? Pues llegados a este punto, yo digo que el cambio debió llegar antes. No dudo de que hiciera un buen trabajo (la producción de los discos de Amaral ha sido siempre correcta), pero visto lo visto, ahora que Eva y Juan con la ayuda de Juan de Dios Martín han tomado las riendas del asunto, está claro que nunca les llegó a pillar el punto exacto. Escuchabas las canciones en el disco y en directo y la diferencia era más que notable, tenían otro aire. Un aire que no era sólo del cambio de estudio a directo, era algo más. Tenían una atmosfera diferente. El sonido en esta ocasión es totalmente arrollador. Mucho más parecido a lo que ellos tocan en directo, dónde se sienten más cómodos. Consiguen un sonido mucho más natural. Buen título, pues. Hacia lo salvaje. Luego tenemos el contenido. No te quedas con ganas de más, te sacia por completo. No te quedas pensando que sobra alguna canción, todas tienen su sitio y su momento. Un álbum para gozar, para emocionarse, para pensar, para alucinar y para ver que estos dos músicos valen su peso en oro. Tal vez ahora que ya no sienten la presión de la fama, ni de la discográfica, ni tienen urgencia por triunfar puedan permitirse hacer cosas que antes no hacían o hacían en un porcentaje muy bajo. Pueden permitirse hacer un álbum protestón e incluso, diría yo, revolucionario.
No es que inventen nada, ni que rompan con todo lo hecho hasta ahora, pero se han quedado con su parte más dura, más contestona y más rockera y siempre añaden algún elemento que da la sorpresa.
Una cosa es segura: a su favor siempre van a tener la voz potente, expresiva y melodiosa de Eva, la mejor vocalista de la música popular española (y de buena parte del extranjero), me atrevo a decir, de la historia, capaz de dar lustre con su voz a la canción más mediocre. Dicción impoluta, técnica vocal casi perfecta, voz potente y poderosa, con amplio registro además de bella, y un saber hacer acumulado de años y años de experiencia la avalan. Y su otro punto fuerte son sus canciones, que en un 90% se sostienen ellas solas, sin tener que dar ninguna justificación. Siempre han sido, quitado algún patinazo, unos excelentes letristas y unos grandes contadores de historias, pero a mi entender en éste álbum se superan. Y siempre han sido unos grandes creadores de melodías, salvo algún patinazo también, que han huído de lo obvio y de lo fácil. Y también se superan a si mismos en esta ocasión. Por estas razones, y por otras muchas que iré dando más adelante, podemos decir que ésta es su obra maestra… por el momento, pues estoy segura que todavía pueden llegar dar otra sorpresa y volver a superarse una vez más.
Es curioso lo de este disco. Para mi tiene una paradoja que creía imposible. O casi. Es un disco mucho más accesible que Gato negro Dragón rojo, más fácil de escuchar, tal vez porque no es doble ni junta canciones de procedencia dispar. Es un álbum muy compacto, si hablamos del estilo musical. Enseguida te entra por el oído. Y sin embargo, tiene un trasfondo mucho más profundo y elaborado que cualquier otro álbum que hayan hecho. No es inmediato, es de digestión lenta, pero te atrapa. Pese a la sencillez de la producción (un acierto, a mi parecer), hay una compleja sonoridad que se hace muy evidente. No tiene melodías sencillas ni predecibles, no tiene letras ni vanas ni banales, son letras cuidadas, díficiles y molestas en algún caso. Es la primera vez que escucho un disco de Amaral y no me encuentro con un Toda la noche en la calle, un Marta, Sebas, Guille y los demás o un Tarde de domingo rara (por poner algunos ejemplos) que estropee el disco. Y sin embargo, las canciones nos atrapan irremediablemente. Quizá se deba a esa implícita autenticidad y honestidad que rezuman todas y cada una de ellas. Ninguna está hecha para ser una superventas que pegue el pepinazo y haga despegar el álbum y sin embargo, todas podrían serlo (si vivieramos en un mundo ideal dónde valiera más la música y su trasfondo que las etiquetas o la imagen de jamonas o macizos medio en pelotas que no saben ni cómo agarrar el micrófono). Eso sólo se consigue con canciones hechas desde la más profunda sinceridad y amor por la música. Han dejado atrás la temática juvenil (y totalmente inverosímil a estas alturas) que acusaban algunos de sus temas y que ya empezaba a cansar. Es un disco que tiene una fuerte cohesión entre todos sus cortes.
Nada chirría, nada está fuera de lugar. Razones de más para pensar que este álbum es la obra maestra de la banda.
-----4. Producción, grabación, formatos y personal que ha participado en el álbum-----
Se les acabó el contrato con EMI, la discográfica con la que llevaban desde que ésta absorviera Virgin, decidieron no renovar y, a pesar de todas las ofertas que tenían, abandonaron el mundo de las discográficas y buscaron su propio camino creando un sello para publicar su obra, al que han llamado Discos Antártida. Para mi gusto, es la mejor opción que han podido escoger. Ir por libre conlleva riesgos, por supuesto, pero también tiene muchas ventajas, la más remarcable “hacer lo que te de la gana cuando te de la gana”. Y se nota en el álbum. Los temas fueron grabados en el estudio que el grupo tiene en Madrid “O gato negro” a mediados de 2011 y sin más participación que los propios Eva y Juan junto con Toni Toledo, Ezequiel Navas, Juan de Dios Martín, Jaime García Soriano y Chris Taylor. También la producción ha corrido a cargo del dúo con la ayuda de Juan de Dios Martín. La programación del disco es de Antonio Escobar. Las mezclas y la masterización se realizaron en Nueva York por Michael Brauer en Electric Lady y Greg Calbi en Sterling Sound. El disco acustico fue grabado por Eva y Juan en O Gato Negro, mezclado en Casadios de y por Juan de Dios Martín y masterizado en Mastertips Mastering por Juan Hidalgo. Sobra decir que Eva y Juan son los compositores de la totalidad de los temas.
El álbum lo presentan en varios formatos. El primero es el habitual: el cd de toda la vida en formato digipack… con una diferencia. Con la compra del cd se puede acceder a la descarga gratuíta de los doce temas en acústico que han grabado (además de la descarga los doce temas que componen el álbum original). También está la edición digibook, que incluye dos cds, uno con el álbum original y otro con las canciones en acústico, además de acceso a la descarga gratuíta para todos los temas y un libro con 48 páginas con letras e ilustraciones. Y la última forma de tener el álbum es en formato vinilo, que también incluye el cd y las descargas. ¿Qué pasais del formato físico? Ningún problema, se puede adquirir el formato digital por iTunes. Vamos un lanzamiento completito para que cada uno pueda elegir lo que más le conviene. Y todo a precios muy asequibles y razonables para los tiempos que corren. Así da gusto.
Y por último, una crítica a lo que es lo menos importante de todo: la portada. Es horrorosa. En dos palabras. Éste grupo es especialista en hacer portadas horrorosas o poco estéticas. Sólo dos veces dieron en el clavo: en el 2000 con Una pequeña parte del mundo y en 2002 con Estrella de mar. El resto de discos tienen portadas que van de cutres (Amaral, Gato negro-Dragón rojo) a inenarrables (Pájaros en la cabeza, Hacia lo salvaje). Como bien he dicho, es lo menos importante, pero es inevitable que esa imagen que ilustra la portada quede atada a la música por los siglos de los siglos aunque no afecte a su calidad o valía.
A lo mejor deberían empezar a mirar más las imágenes que eligen. Hubiera quedado mucho mejor como portada del álbum la que utilizaron para el primer single, que era básicamente lo mismo, pero en vez de aparecer la figura del águila rellena con parte de su foto era la foto en sí ligeramente ladeada y envejecida. Mucho más elegante. O podían haber puesto la ilustración del águila sin el relleno de su foto, que también hubiera quedado mucho mejor. Entiendo que lo hicieron para seguirle el rollo al título del álbum y que a la vez querían que apareciera su imagen, pero hay veces que hay que sacrificar algo por el bien del buen gusto. Sin embargo, el fondo en que enmarcaron la imagen que simula las escamas de la serpiente, con la cenefa de estrellas desteñidas y la fuente utilizada para el título con efecto de roca agrietada están genial. Igual que la presentación interior del Libro-disco, que es el formato que compré yo. Ilustraciones bellísimas sobre fondo otoñal y fotografías evocadoras, además de las letras de las canciones y los créditos, todo hecho con mucha elegancia. Vamos, que la peor parte se la llevó la portada. Inexplicablemente.
-----5. Las canciones que conocemos y que no pasaron la criba-----
Como ya he adelantado, algunas de las canciones que entrarían a formar parte del álbum nos las fueron presentando a lo largo de 2010 y 2011. El caso es que ellos querían ir probando temas en acústico y de paso, calmar la sed de sus seguidores por nuevo material, aunque fuera en acústico y aunque –en ocasiones- hubiera que disfrutarlo con sonído pordiosero del Youtube. Ha sido un proceso interesante ver cómo evolucionaban las canciones hasta llegar al resultado final. Y más interesante todavía es conjeturar sobre porqué algunas no llegaron a convencerles lo suficiente como para entrar en la lista de las elegidas.
- La ciudad maldita
La presentaron en verano de 2010 en la Sala Oasis de Zaragoza, junto con Cuando suba la marea que por aquel entonces no tenía ni título, que sí ha entrado. Fueron las primeras que conocimos del nuevo proyecto y ambas me dejaron buen sabor de boca. Muchos sospechábamos, ya a finales de 2010, que La ciudad maldita no acabaría en el álbum. Y así ha sido. La tocaron sólo una vez y después no se la volvió a ver. La confirmación llegó via Twitter unos días antes de dar la lista definitiva de canciones, aunque dejaban abierta la posibilidad de incluirla en otro álbum. Ojalá sea así, era una verdadera joya de canción. El caso es que no se les puede criticar por haberla dejado fuera, sencillamente no pegaba para nada con la dinámica del álbum y han tenido buen criterio al descartarla para este proyecto. Ese aura, tristona y derrotada, que evoca la canción no va con el mensaje de lucha, fortaleza, aceptación de la realidad e insurrección que está plasmado en el resto de temas del álbum. Para verla, por aquí: http://www.youtube.com/watch?v=fH-qRtk_VQo
- Noche de cuchillos
En la sala La Palma de Madrid, “presentaron” éste tema, que era una versión extendida de aquella canción que compusieron para la película “Otro corto con niños”.
¿Ha sido buena idea dejarla fuera? La letra es tremenda, pero corta. En su versión original duraba como minuto y medio. Alargarla otro minuto y medio como hiceron en la Palma es posible, pero ¿Era material de estudio? No. Han hecho bien eliminándola. ¿Se merece el olvido? No. ¿Se merece ser publicada en un disco? Tampoco. Que se quede para ocasiones especiales. Verla aquí: http://www.youtube.com/watch?v=U0ToNdPy7mc // http://www.youtube.com/watch?v=4ylQm-XvXwg
- Juguetes rotos
Tambien la presentaron en La Palma. No puedo decir que me haya dado pena que no la incluyeran. A pesar de que la letra de la canción es muy buena, realista y dura, siempre me pareció que estaba a medio hacer, como si le faltara una hornada. Y eso no era cosa del formato acústico. Las demás fueron tomando cuerpo o ya lo tenían desde el principio. Juguetes rotos era el amigo sosito y parado entre un grupo de cachondos echa’os pa’lante. Vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=yyQ9rPb_83s
-----6. Las canciones de Hacia lo salvaje, una a una-----
A continuación me propongo desgranar los temas que componen ésta joyita.
Listado de temas:
1. Hacia Lo Salvaje (4:14)
2. Antártida (4:16)
3. Si Las Calles Pudieran Hablar (3:02)
4. Esperando Un Resplandor (3:03)
5. Robin Hood (3:07)
6. Riazor (4:06)
7. Montaña Rusa (3:09)
8. Olvido (3:11)
9. Cuando Suba La Marea (4:25)
10. Como Un Martillo En La Pared (2:58)
11. Hoy Es El Principio Del Final (4:13)
12. Van Como Locos (3:32)
1. Hacia lo salvaje
Temazo, temazo, temazo, temazo y temazo otra vez. Parece que a la primera canción que nos llega de un nuevo trabajo discográfico siempre le restamos valor, como si por ser el tema que se utiliza para anunciar un regreso sea menos que los demás, sea el más comercial, el más flojo, el menos representativo. No siempre es así y con Amaral nunca ha sido así. Si nos ceñimos estrictamente a lo de “vende o no vende”, entonces si, es su peor primer single, porque es un “no-single” o un “anti-single”, una canción que alguien con pretensiones de vender a destajo jamás usaria. Si nos ceñimos a lo estrictamente musical, probablemente sea su mejor primer single, seguido de cerca por Sin ti no soy nada y a más distancia por Kamikaze y Cómo hablar. Es una canción épica y absolutamente rotunda, de difícil comprensión y compleja letra, con una melodía muy elaborada que ni es inmediata ni es radiable. Cuesta meterse en ella, pero cuando lo haces ya no hay forma de olvidarla. De hecho, es el single que menos repercusión ha tenido junto con Kamikaze. En ambas ocasiones apostaron a caballo perdedor. Y me alegro. Aquí nos cuentan una de esas historias de abandono del hogar en busca de la libertad. En este caso, huir hacia lo natural, hacia el bosque y sus habitantes. Y es que a veces los humanos somos la peor compañía posible y somos los que realmente deshumanizamos todo. Por algo llaman al perro “el mejor amigo del hombre”. La voz de Eva es asombrosa y consigue llevarte hasta ese punto de comprensión de la historia, de su tristeza, de su rabia, de sus ansias de vivir, de sus ansias de demostrar que si lo deseas puedes conseguir lo que te propones a pesar de todo el sufrimiento.
Canta aquí con voz profunda de jotera. Y ese último y larguísimo grito que se quiebra al final y que provoca escalofríos (en el buen sentido)… Ese eco que persigue la voz de Eva durante toda la canción, como si estuviera cantando en medio del bosque... Y qué decir de la melodía que la acompaña… Fiera y contenida, luminosa y melancólica, guitarrera y melodiosa… Con esos cambios de ritmo en los estribillos, dándole importancia al hecho de la consecución de la libertad por parte de la protagonista, esa furia contenida en las estrofas… Incluso ese final años 70 cuasi discotequero le viene al pelo. Enormemente producida y genialmente llevada a cabo. ¿La única pega? Que ha perdido algo de intensidad desde la primera vez que la interpretaron en el homenaje a Labordeta allá por verano de 2010**. Aquella vez sonó como un tiro y eso que la tocaron en formato acústico sólo con la voz de Eva y la guitarra de Juan. Me gustaría a volver a verla con ese pulso tenso, conciso y totalmente guitarrero. Como ya he dicho, entiendo perfectamente por que camino la quisieron llevar y les ha quedado genial, pero ese primer esbozo me seguirá pareciendo la mejor versión.
**San Youtube al rescate. Los que quieran ver la primera versión del tema, que pasen por aquí: http://www.youtube.com/watch?v=OIf4lhLwdck (a partir del minuto 8:30) http://www.youtube.com/watch?v=Op5Og-0wgEA
2. Antártida
Fascinante reconversión de Surmenage. La melodía de este tema se remonta a mediados de los 90. Bastante antes de sacar su primer LP, Amaral hicieron unas cuantas maquetas, y en una de esa maquetas, había una canción titulada Surmenage, que se ha convertido en el centro gravitatorio de esta nueva canción. Surmenage es una de las maquetas de Amaral que se conocen, hay un buen puñado que todavía no han salido a la luz. Han reutilizado y reinventado con gran acierto la melodía del viejo tema que le va a la nueva letra como anillo al dedo. Letra originalísima donde las haya. Según explicaron en un programa de radio, de cuyo nombre me acuerdo (sólo que era de RNE), tiene algo que ver con cómo enfrentan la muerte los budistas, que no se esconden de ella sino que están preparados y cuando llega el momento van hacia la luz. Desprende una fuerza arrolladora, la melodía tiene mucho músculo y la voz de Eva suena mejor que nunca, aquí canta en su registro grave, que le da un ligero toque metálico, y demuestra de nuevo porqué es una de las mejores vocalistas que ha parido este país, con un registro vocal amplísimo y una técnica impresionante. Ha sido una gran sorpresa para mi, es una de las maquetas que más me gustaban, siempre he estado enganchadísima a Surmenage y siempre me pareció que sería de justicia que viera la luz en uno de sus discos. Mi deseo se ha cumplido. Nunca se ha de perder la esperanza. Desde el principio y hasta el fin, mi absoluta preferida de éste álbum del que ya es difícil elegir una canción con la que quedarse, porque, aviso, son todas obras maestras.
3. Si las calles pudieran hablar
Cierto regusto country inunda éste brillante tema sobre una chica que lo tiene todo y sin embargo cae en las drogas.
Nos la presentaron ya a principios de 2011. Luminosa y desesperada a la vez, consigue llegarte muy hondo. Tremenda instrumentalización, que empieza en clave acústica para dar rienda suelta a lo eléctrico con un golpe de batería. Suena dura aunque no llega a perder cierta elasticidad y margen de maniobra, que les permite pasar en ciertos pasajes del tema a un ritmo más suave acorde con el significado de los versos. La voz de Eva vuelve a su estado natural, la que nos lleva enamorando 15 años.
4. Esperando un resplandor
¿Qué decir de la fuerza y sinceridad que desprende esta canción? Para qué hablar, lo mejor es escuchar y sentir éste ajuste de cuentas en forma de rock con distorsión y regresión a los 80 en la programación. ¿La pega? Quizás sea la más genérica de todas. Pero desprende fortaleza por los cuatro costados. Se siente la rabia y las ganas de perder de vista a esa persona que intenta hacerte la vida imposible por motivos que se escapan a tu entendimiento. Lo que aquí cuentan lo hemos vivido todos alguna vez: “Para que me buscas la boca, si lo que dices me importa un pepino y no quiero tener nada que ver contigo”. Hay mucho capullo y mucha vívora por el mundo a los que dedicarle esta canción. La primera toma de contacto que tuvimos con esta canción fue en diciembre de 2010.
5. Robin Hood
Baladón. Pone los pelos de punta. Brillante instrumentalización, de corazón acústico, llena guitarras con un millar de matices a descubrir. La batería que entra en el último cuarto de la canción le da un toque más meláncolico si cabe. Brillante canto. Brillante letra. Una letra que está lejos de ser una letra de balada al uso. Dura, realista, encarnizada, que se abre a diferentes interpretaciones y cada cual imáginara un personaje diferente como protagonista principal del tema: un vagabundo, un drogadicto, una persona con mala suerte... Hay que escucharla y punto. La mejor balada que han hecho en 6 discos.
6. Riazor
Medio tiempo rockero situado en un acantilado de la bella costa gallega (I love Galicia). Otra sensacional prueba de la capacidad vocal de Eva, con esos dos breves falsetes, que indican desesperación e histerismo acordes con la temática de la canción. Otra vez una maravillosa intrumentalización, claustrofóbica y dolorosa. Otra letra brillante. La historia de una espera, que habla de saltar o no, de deseos y esperanzas rotos, de atreverse a dar un paso adelante, hace incluso referencia a la marea negra del Prestige, aunque ni siquiera se mencione el tema como tal pero la metáfora encaja sin forzarla. Termina abruptamente a la primera escucha, pero a la segunda te das cuentas de que es el momento justo en el que tiene que acabar. Un himno que se abre a diferentes interpretaciones y que cada persona hara suya de una manera distinta. La mía propia es que el salto es más metafórico que otra cosa. El cambio, el dejar atrás lo que ya no existe o lo que ya no necesitas.
7. Montaña rusa
Regresión al rock ochentero. Muro de guitarras impresionante y distorsión por doquier.
Potente melodía para canto contenido y sobrio. Perfecta para partir estadios en dos. Cuidadísima letra que cuenta una historia de busqueda personal, del quien soy y adonde voy, comparando a la protagonista con un perro callejero. Aceptación implícita de que eso de cambiar el mundo es imposible y que es mucho mas posible que el mundo te cambie a ti. Otro himno.
8. Olvido
Es un cautivador medio tiempo rock con una hipnotizante melodía de influencias folk, fluidísima, que actúa como catarsis de la vocalista. Engancha y te llega muy hondo. Dedicada por parte de Eva a su fallecida madre. Una letra preciosísma salída de lo más profundo de las entrañas, en la que ennumera todas las cosas que olvida, las que merecen el olvido y aún recuerda y las que no olvidará nunca. Efecto espejo en el canto, un canto contenido, bellísimo, cristalino.
9. Cuando suba la marea
Vieja conocida desde el verano de 2010. Otra letra brillante. Otra melodía evocadora. Otra lección de canto. Tiene un aire nostálgico, a Los Secretos, al pop-rock puramente español. La letra habla de aceptar las cosas como son y como vienen, no vale la pena luchar contra los recuerdos. Un toque sutilísimo de armónica, que ya se echaba en falta, acompaña a las guitarras en el puente instrumental de la canción. Deliciosa.
10. Como un martillo en la pared
Mordiente letra. Esta canción contiene reflexiones importantes que quien más quien menos se ha preguntado alguna vez. ¿Quién eres tú para decidir el destino de los demás? ¿Porqué estas ahí? ¿Cómo has llegado? ¿Por qué haces las cosas que haces? ¿Qué más da quién haya sido el que soltó la bomba si al final siempre pierden los mismos? ¿Porqué predicas a favor de la libertad si al final nadie es libre? Ante semejante alegato a favor de la paz, la libertad, el respeto y la conciencia de que todos vamos en el mismo barco y que siempre acabamos cometiendo los mismos errores poco se puede decir. Y todo ello viene arropado en otra hipnotizante y fiera melodía que no hace sino aumentar y expandir el mensaje de la canción, además de esa rabia contenida expresada por la voz de Eva. La resentaron por primera vez en diciembre de 2010.
11. Hoy es el principio del final
Suave comienzo, para una canción que va ganando en velocidad con el paso de los versos que la componen. Incluso se puede percibir cierta influencia de la música de baile, transportada al rock eso sí. Fantástica. Sólo ellos son capaces (y tienen los milingos) de petardear el rock de ésta manera y que salga bien. Atención al increíble falsete que se escucha en el estribillo. Eso es algo que sólo gente con la capacidad vocal e interpretativa de Eva Amaral se puede permitir hacer. Que salgan aquí todas las petardas que se hacen llamar cantantes y que se pongan a intentar imitarla, que me quiero reír un rato largo. La letra habla de empezar de nuevo sin pensar en el pasado, sin lamentar lo que queda atrás. Por su toque naïve en la letra me recuerda bastante a las letras de Una pequeña parte del mundo.
12. Van como locos
Como viene siendo habitual con Amaral, el último track del disco es el que firma la obra maestra.
La canción imprescindible, el último y mejor destello de genialidad. Pasó con Estrella de mar y En sólo un segundo, Pájaros en la cabeza y No soy como tú y Gato negro-Dragón rojo y Concorde. Eso es lo que diría en un disco normal, pero todo Hacia lo salvaje es fundamental. Positivismo a raudales, ritmo guitarrero y coros de triunfo. Sencillo estribillo para una letra a la que no le sobra ni le falta una sola coma. Si en Hacia lo salvaje la protagonista se largaba hacia el bosque, aquí son los “salvajes” los que vienen a poner patas arriba la ciudad, recordándonos que la vida no es algo gris sino un lienzo en blanco que podemos colorear como nosotros queramos y que al final lo que importa es ser feliz sin dar importancia a lo que la gente pueda pensar, ser valiente y luchar por aquello en lo que se cree, cerrando así el círculo de una genial manera.
-----7. Las canciones en acústico-----
El disco complementario en acústico es un regalito que los maños han querido hacer a la parroquia. Un regalo por el que quedamos muy agradecidos y muy satisfechos. Son un grupo que suena bien de cualquier manera y en acústico brillan dos músicos muy bien dotados. Lo tienen todo: voz prácticamente inmaculada, tablas para aburrir, un montón de buenas canciones y muchas ganas de hacer las cosas bien y de disfrutar haciéndolas. Y ahora están más eufóricos que nunca, porque ahora por fin controlan las riendas de su carrera al cien por cien y pueden hacer lo que les salga de las narices con su música. Y eso se nota. Este acústico sirve para comprobar que el éxito del grupo reside en las canciones. Aún dejándolas desnudas, no pierden ni un ápice de dignidad y poderío. Eso se debe a la enorme ejecución y brillante composición de los temas. No es algo que muchos se puedan permitir el lujo de hacer. En acústico suelen sobresalir las carencias de los temas, pero en el caso de Amaral siempre brillan las virtudes. Quizá porque, como ya he dicho, este grupo es mucho más de lo que puede parecer a primera vista después de escuchar por los 40 principales su peor tema.
-----8. Conclusión-----
Amaral dando bofetones a diestro y siniestro a todos los que les han crucificado por los escasos errores puntuales que han tenido. Les responden con el disco con el que sueña cualquier músico, demostrando todo el talento que poseen. Han creado un álbum inmortal, atemporal. En mi humilde opinión, sólo hay una canción que supera a todas éstas: En sólo un segundo. Es un disco madurado con calma, trabajado con la experiencia que dan tantos años de dedicación a la música. Un disco que rezuma libertad por todos sus poros y aceptación de una realidad que no gusta y contra la que se puede luchar. En este disco reúnen las mejores características de todos sus discos anteriores, las pulen con mimo y las amplifican, demostrando que está muy bien eso de aprender de los errores y recordar el camino andado siempre que se vaya en busca de un terreno inexplorado en vez regresar siempre al mismo sitio. Se olvidan de arreglos innecesarios y de la producción excesiva, optan por un sonido parco, en ocasiones denso, en ocasiones luminoso, siempre trabajado y consiguen sonar mejor que nunca.
Aquí hay toques naïve, toques urbanos, toques simpáticos, grandes historias, canciones crudas, canciones rotundas, letras mordientes, letras reflexivas, letras amables, melodías fieras, melodías acústicas. Han añadido un pulso más rabioso a las canciones, han puesto su cuidada prosa al servicio de la crudeza y el realismo sin negarle un espacio a la fantasía y a los sentimientos y han desterrado el fantasma juvenil, aunque sin perder del todo la ilusión.
Es la madurez definitiva de un grupo que siempre fue más de lo que su éxito daba a entender. Y todo ello sobre un fondo rock marcado por el reconocible estilo amaraliano (que incluye folk-rock y sonido acústico) que le infunde una coherencia, una naturalidad y una personalidad al álbum que pocas veces se ha visto en la historia de la música popular española. Eso les convierte en un grupo a reivindicar a capa y espada que merece mucho más reconocimiento del que tiene, como suele pasar en este país con los músicos autóctonos que valen la pena y llegan al éxito. Las apariencias engañan y los prejuicios nos atan. Y es que, a veces, los buenos también llegan al éxito. Evidentemente, los que esperan algo aproximado a Pájaros en la cabeza van a llevarse un jarro de agua fría, pero si en casi 15 años no han sabido ver por dónde iban los tiros con Amaral, ahora ya es demasiado tarde.
Obra maestra. Sólo se puede resumir así. Una sublime colección de canciones a las que no se les encuentra ningún fallo, ni de composición ni de ejecución. Esperando que éste álbum sea sólo el comienzo de una brillante segunda era del grupo, me voy a escucharlo por vigésima vez en dos días.
“Hacia lo salvaje” (2011)
- Mi nota al álbum: 9.99/10 o *****/***** (no hay nada absolutamente perfecto, pero este álbum se acerca)
- Mis canciones elegidas: El álbum al completo, destacando Riazor, Robin Hood, Olvido y Van como locos
-----9. Nota a las canciones-----
Hacia lo salvaje – 9.9
Antártida - 10
Si las calles pudieran hablar – 10
Esperando un resplandor – 9.7
Robin Hood - 10
Riazor - 10
Montaña rusa – 10
Olvido - 10
Cuando suba la marea – 9.9
Como un martillo en la pared – 10
Hoy es el principio del final – 9.9
Van como locos - 10
-----10. Postdata final-----
Aprovechando la pubicación de su nuevo álbum, iré subiendo las impresiones que me provocaron en su momento los álbumes anteriores (Amaral, Una pequeña parte del mundo, Estrella de mar y Pájaros en la cabeza), para las que no encontré el momento de compartirlas. Las publicaré cuando las tenga algo más pulidas, porque ahora están escritas un tanto toscamente. Para eso me hace falta algo de tiempo, así que no será algo inmediato. Además, renovaré y actualizaré la pequeña reseña que hice de Gato Negro-Dragón rojo, que por vagueza o dejadez se quedó a medio gas. En esencia digo lo mismo en versión extendida, esto me llevará bastante menos tiempo, porque es el álbum que más fresco tengo. Si a alguien le interesa leerlas, son todas suyas. Muchas de las cosas que digo en esta larga disertación sobre el nuevo álbum cobrarán un sentido mayor al conocer las impresiones que tengo de los anteriores. Gracias por leer. Un saludo a todos.
Primero, decir que la opinión es EXCEPCIONAL, ya que no puedes aportar más del producto ni de tu opinión sobre él. Estoy de acuerdo en que el disco es genial, sobre todo las dos últimas canciones. En Van como locos, que no lo has dicho, me parece muy importante el "uh, oh, oh, oh" de los coros, al que parece que no se le da importancia pero al final ves que sí. Por otra parte, no creo que hayan cambiado tanto con este álbum. Han cambiado, pero no más que de Estrella hasta Pájaros o de Pájaros a Gato Negro.