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Opinión sobre "Haiti"

publicada 25/01/2010 | MrPinkFloyd
usuario desde : 24/04/2009
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"Haití: Una evidencia incómoda"

Esta desdicha ocurrida en Haití es un drama, es más, es una tragedia real para cientos de miles de personas afectadas directamente. A pesar de esto, es una evidencia que la tierra se autorregula, que el planeta elimina los residuos innecesarios y se deshace de ellos con facilidad. No podemos vivir eternamente y estos acontecimientos me reafirman en la teoría de que sólo los que viven en mejores condiciones y gustan de sometimientos políticos, perduran. Estas cosas ocurren, no me alegro de ello. Es pura compensación demográfica, equilibrio. Si pudiéramos escoger el lugar donde nacemos, seguro que no sería ni Haití, ni Somalia, ni Angola, ni otro país demacrado y degradado por la voluntad occidental. No decidimos eso, pero si decidimos quien sobra en la humanidad y la tierra se encarga de ser nuestro sayón. Por otra parte, es curioso como el mundo occidental se ha volcado en esta causa, y es tan llamativo cuando ha sido él (nosotros) quien se ha encargado de abandonar a su suerte millones de personas, hundidos en la más mísera pobreza, tanto física como sentida. Podría llegar a ser paradójicamente gracioso si los muertos no anegaran las calles de este pseudo-país, pero simplemente es un ejemplo más de la gran mentira que es la sociedad y el fariseísmo generalizado adyacente. La cuerda de la superviviencia se tensa por el lado más débil, hasta que se parte. La tierra se ha forzado en acometer su tarea, ésta ha aliviado la presión mediante una catástrofe de tam magnum dimensiones. Expresar esto, es una evidencia incómoda.


Haití lleva años agonizando. Los niños mueren por falta de recursos, la gran parte de la población es (era) analfabeta, el gobierno es una absurda patraña: el mundo occidental ha abandonado esa tierra a los designios de la acción de la naturaleza y ahora, ¿Nos llevamos las manos a la cabeza? ¿Nos rasgamos las vestiduras? ¡No me jodan! Hipocresía de la moral judeo-cristiana (dominio político occidental) , santurronería caucásica y ganas de limpiarse las manos aparentando, fingiendo escrúpulos, simple fariseísmo repugnante que pudre el entedimiento y hace honor a las mugrientas actitudes humanas. Si sucesos como éste han de armonizar sensibilidades o una afectividad exagerada, una solidaridad inútil y figurada, sólo me queda esperar otra desgracia similar y corroborar el nivel de cicatería humana. En sucesos como éste la humanidad se lleva las manos a la cabeza, llora cabizbaja, abatida, triste y consternada pero, contrariamente a lo moral y convencional, respiran tranquilos porque no les hubiera pasado a ellos. Si esta catástrofe hubiera ocurrido en Europa, Estados Unidos o cualquier país árabe con concentrados recursos energéticos, sí podríamos echarnos a temblar, sí que sentiríamos una afección racional y comprensible. En países como Haití, es simple equilibrio demográfico. Unos pierden y otros ganan, ¿Es injusto? Probablemente sí.


Ahora todo el mundo llora. Lo hacen aquellos que no tienen nada. Lo hacen los que tienen poco. Sin embargo los que realemente no sufren son aquéllos que tienen el suficiente dinero para olvidar dramas como éste, algo que les ayuda a reubicarse, y así, lavarse la cara. El hecho de morir puede llegar a ser una tragedia para mucha gente, pero vivir en lugares como Haití tampoco lo mejora. Ciertamente es algo muy parecido, la pérdida es mínima. Redistribuir la pobreza con situaciones como ésta, siendo una técnica bastante exagerada, violenta y torpe, es casi inevitable e inedulible. ¿Control poblacional? Sí, un eufemismo efectivo. El aumento de población en la tierra es insostenible. De forma 'natural' han ocurrido, ocurren y ocurrirán este tipo de soluciones. Desde una perspectiva malthusiana, a medida que aumenta la población deberán cultivarse tierras cada vez menos fértiles y el aumento en la producción de productos alimenticios no alcanzará la demanda. Es decir, que la pobreza se extiende y de forma voluntaria el planeta lo remedia.


El control poblacional ha sido uno de los problemas más controvertidos para economistas, sociólogos, demógrafos y políticos a lo largo del siglo XX. Desde actitudes genocidas hasta el negacionismo pasivo. Diversas técnicas en contra del aumento de la población han buscado sus sitio en teorías económicas y políticas, según su rendimiento y crueldad. Los exterminios raciales, las guerras provocadas, el control de la natalidad, las epidemias y muchas más. No obstante, ninguna de éstas ha tenido una buena aceptación, por ende, de forma indirecta y determinada la humanidad (entorno occidental, judeo-cristiano y político, económicamente capaz) ha buscado otro tipo de estrategias. Como estrategia de control descarto otro tipo de solución más taimada como aquellos entramados en la cultura social, antropológica y política de las sociedades. Me explico. Las prácticas más usuales van entorno al control de los medios de producción y el control de los territorios, siempre teniendo en cuenta los fenómenos y las fuerzas naturales propias de la tierra. En este caso, el de Haití, estas dos maniobras han proporcionado el mayor de los éxitos. Lo desarrollaré. El dominio occidental ha procurado controlar la capacidad de desarollo de mucho países, pobres ya, los ha explotado continuamente y, es más, la población se lo ha permitido. Desde explotar sus recursos, abandonarlos tras colonizaciones o, simplemente, dominarlos por una supuesta patente de corso. Todo esto ha producido una innegable falta de desarrollo en estos países que han provocado todo tipo de perjucios para su población y beneficios para la ''nuestra''. Además, se ha producido una alizanza continua con la naturaleza, para eliminar aquello que molesta. Pero tampoco nos vamos a rasgar las vestiduras, sólo cuando ocurre, fingimos un poco, lloramos y nos creemos más buenas personas de lo que realmente parecemos. Seremos monstruosidades de todas formas, así que dramatizar sólo transforma algo propio del ser humano en una actitud simulada, fraudulenta y repugnante.


Redundo. No me alegro de la muerte de nadie, sólo analizo lo que creo que está sucediendo. La tierra, en connivencia con las actitudes humanas, equilibran la pobreza y la población. ¿De forma drástica y cruel?, sí. ¿Evitable?, también. ¿Justa?, no. Pero lo que no se puede hacer es obviar que catástrofes como ésta reducen el nivel de miseria en el mundo, y esto, para ciertos grupúsculos políticos, no es nada malo, y, para el resto de la población que no sufre directamente este drama, tampoco. La ordenación demográfica es la que es, ir de persona cool solidario, de socialdemócrata afligido o liberal fraternal en una situación como ésta es muy cómodo, y hasta cierto punto, confortable. Actuar cuando se debe, ser generoso y crítico a tiempo, ejemplificar esa caridad con realidades constantes, ya no lo es tanto. Es más, es molesto. Lo de siempre. La hipocresía del que siempre tiene pan que llevarse a la boca, son muchos los indoctos que pasan plaza de sabios y muchos los que se crean ideales desde la desgracia. Y lo más raro de todo es que si dices lo que piensas, creen que eres un desgraciado. Ahora bien, donemos dinero para la reconstrucción de Haití, ejerzamos esa innata afección falsa y adulterada, recemos por los muertos y lavemos nuestra imagen. ¡Haced que la mierda de este mundo huela mejor!, mientras tanto, la tierra y la autocracia social occidental hará su trabajo.

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Comentarios en esta opinión

  • hinata23 publicada 07/03/2010
    Estoy de acuerdo en algunas cosas, pero la verdad es que hay una cosa de la que nos olvidamos siempre y es que precisamente por aquello que dice Otis de que Haití viene a ser el sueño de la ilustración hecho realidad, una Liberia exitosa en comparación con la Liberia real del siglo XIX, que nunca pasó de ser un invento estrafalario, es lo que nos ha dejado al margen de la posibilidad de ayudar realmente a Haití, ya que para hacerlo había que hacer que Haití renunciase a una parte de su soberanía y volviera a una tutela, más ligera quizás que la invasión anterior pero no por ello menos similar a una colonización, si no ya física, sí económica. Podíamos haberlos ayudado, nos repetimos, y ese mantra se convierte a la vez en autocrítica y en una manera de rehabilitarnos ante la opinión pública, pero muy pocos nos planteamos realmente qué representaría ayudar de verdad a las naciones que un día, en aras de una mal llamada y mal llevada descolonización, abandonamos a su suerte, ya que muy pocos queremos admitir que la única manera de relanzar la economía de todos esos países miserables, y miserables no a causa de la colonización sino de la propia descolonización, que les forzó a entrar sin posibilidades en la economía liberal de las metrópolis, mucho más avanzadas a un nivel industrial y productivo, , sería volver a establecer una suerte de protectorados económicos dentro de los cuales pudieran, a la vez, crecer y ser controlados. Por tanto, no es tan sencillo como darles dinero o darles educación o darles...m porque lo que se les da no les dura, es pan para hoy y hambre para mañana.
  • esles75 publicada 22/02/2010
    una opi dura pero con "narices"...de esas clases de ideas que todos tenemos pero nadie dice.... ole! mi excepcional!
  • otisblues publicada 28/01/2010
    Realmente es así. Tienes razón, aunque duela. Pero es que es así. Haití, desgraciadamente, es el sueño utópico (hecho realidad) de la ilustración: un país de negros libertos que, aprovechando los nuevos aires que desde la metrópoli hablan de "humanité, fraternité y legalité", siguen los dictados de la "diosa razón" al rebufo de los revolucionarios parisinos. Y pare usted de contar. Luego, lo que ya sabemos: la pobreza endémica; la ignorancia masiva; el abandono (y la indiferencia) de occidente (España y Francia a la cabeza, como primeras potencias colonizadoras). Ahora sí, ahora lloramos; nos condolemos; nos mostramos solidarios (seguro que con toda la buena fe del mundo...). Pero es demasiado tarde; hemos permitido que ese pais se descomponga en su propia miseria y fuera pasto de gobernantes despóticos, corruptos, tiranos... "Papá Doc" y sus tontón macutes; el heredero (e incapaz) Jean Claude Duvalier y sus desmanes; el general Raoul Cedrás y sus militares. Y Entonces sobreviene la catástrofe (una más). Y es así, y debe ser así porque la tierra, ciertamente, se regula; y si la plaga humana no es capaz de controlar la demografía, es la naturaleza la que asume tal función. Y es así, y no es justo, claro que no, pero es así. Y pasa en los sitios que pasa: en donde se hacinan los desfavorecidos, los miserables, los que nada tienen y nada pierden... si acaso la vida. Pero es así. Y claro que llegará, HA DE LLEGAR la deflagración final. Y entonces, ricos y pobres, opulentos y miserables, crasos y desnutridos, arderemos en la pira final: la plaga se habrá extinguido. Así sea.-
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