Vale, me independizo, me largo solo y sin la ayuda de nadie, me planto en el corte ingles en busca de una almohada para mi nueva cama. Deberia ser sencillo, pero lo cierto es que no recuerdo haber cambiado de almohada en mi vida y como quiero cambiar todo en mi nueva vida, le doy puerta y me arriesgo. Y como muy a menudo hacemos los hombres, lo mas caro debe ser lo mejor. Me acerco a una señorita que se aburre horrores de la poca faena que le da su sección y rapidamente me atiende. Me enseña unas almohadas presentadas en una preciosa funda de fibra blanca, con cremallera y asa para transportar ...
Más