Hace demasiados meses que debí escribir esta opinión, pero con eso de cumplir ciertas cosas pendientes antes de finalizar el año, creo que éste es el momento de ponerme con ello. Vaya por delante mi dedicatoria a mi inseparable compañero de baile Pedroemilio, quien con tanto esmero y pasión intenta bailar conmigo a través de tantas experiencias y opiniones… queriéndonos tanto, como buenos amigos, a pesar de no habernos visto nunca. Y es que difícil es bailar con dos pies izquierdos, pero cuando en lugar de dos son cuatro, la cosa se complica aún un poquito más si cabe, cual es nuestro caso.
Pedroemilio, siento no coincidir contigo en la crónica de este disco del gran Serrat (que siempre será grande a pesar de algún que otro resbalón), pero si a ti te encandiló, no es ése mi sentir pleno. Sin embargo, te la dedico con el mismo cariño que lo haría si sintiese pasión por él
(por el disco, que no por Joan Manuel, por el que mi pasión siempre es absoluta, con la venia de Sabina claro está).
EL DÍA QUE SERRAT QUISO HACER UNA SEGUNDA OFRENDA A LA MEMORIA DE MIGUEL HERNÁNDEZ.
Al bueno de Joan Manuel se le ocurrió intentar replicar en un segundo disco la magnífica ofrenda a la memoria de uno de los más grandes poetas que han parido las tierras de España:
Miguel Hernández. Habían pasado muchos años, quizá demasiados, desde aquel hoy lejano año de 1972 en que el disco dedicado a Miguel Hernández vio la luz. Han pasado casi cuarenta años, que se dice pronto; O como diría el propio Joan Manuel “fa vint anys que tinc vint anys”. Y
a veces muchos años pueden convertirse en demasiados.
Sin embargo,
Serrat quiso recoger los poemas de Miguel Hernández, volver a acunarlos con su voz ronca y aterciopelada y convertirlos en bellas canciones de la firma serratiana. Escogió para ello el año 2010, una fecha global, pues se cumplían
100 años del nacimiento del poeta, y quiso así elogiar de nuevo a su memoria.
Mucho debemos a Serrat los españoles con sensibilidad. La misma que suscribe conoció y se enamoró de los ecos de Castilla entre
los versos de Machado cantados por Serrat. Y hoy, aunque suene melodramático, ni mi vida ni mi forma de ver las cosas serían lo mismo sin la constante presencia del abuelo Antonio (Machado) en sus poemas cantados con música serratiana.
Pero en este caso a Joan Manuel se le ocurrió hacerle un segundo homenaje a Hernández en lugar de a Machado. No sé si alegrarme o entristecerme, mi corazón se divide. Cierto que mi pasión por Machado no es comparable al respeto, que no pasión, por Hernández, por lo que
mentiría si no dijese que si por mí fuera, Serrat debería haberle hecho un segundo homenaje primero a Machado. Sin embargo, el gran
riesgo de una segunda parte es que no esté a la altura de la primera, especialmente si la primera era especialmente buena (regla rota apenas por pocas excepciones como por ejemplo el Padrino II, para mí la mejor de toda la saga de Coppola). Y en este caso, el primer disco a Miguel Hernández era sublime, por lo que el riesgo de no igualarlo y mucho menos mejorarlo era real, demasiado real.
La sombra de lo posible se alargaba demasiado sobre los recortes de la memoria martilleada y las notas sobre el papel. Y a veces, las sombras vencen.
Quizá era un simple presagio, ya el propio nombre lo intuía… “Hijo de la luz… y de la sombra…” la terrible y absoluta dualidad de todo.
Y aunque ésta, mi opinión, debería expresarla más adelante, si has llegado hasta aquí, seguro que la presientes.
Para mí, desgraciadamente, este disco tiene más sombras que luces. Y las segundas partes casi nunca fueron buenas, o al menos no tan buenas como aquéllas que las precedieron.HAY VIDAS DIFÍCILES Y MUERTES QUE NO LAS REDIMEN.
Miguel Hernández, uno de nuestros mártires más sagrados… No fue fácil su vida, tampoco su muerte, encerrado, olvidado, separado de todo lo que había amado. Quizá no muchos más que él merecerían que otro poeta como Serrat les hiciese el magnífico regalo de sus canciones no sólo una vez sino dos.
Y a vidas difíciles… poemas tristes. Porque
la poesía de Hernández es profunda, quebrada, realista con la suerte que le tocó vivir, expresando en lágrimas condensadas en versos esa vida tan dura, la suya. No podemos olvidar algunos de sus más bellos poemas, como “El niño yuntero”, “Las nanas de la cebolla” o para mí la que es una de las poesías más bellas jamás escritas, “La Elegía a su amigo Ramón Sijé”.
Una de las cosas más difíciles en un segundo aproximamiento es volver a hacer el filtro. Enfrentarse a la obra del poeta, a sus espectros, a sus pesadas cargas, a su vida tan difícil, y entre tanto sentimiento hecho poema volver a escoger. Ya no podemos contar con sus poesías hoy más famosas (me pregunto hasta qué punto son famosas gracias al disco de Serrat), sino
volver a buscar y rebuscar, intentando encontrar las mejores joyas que queden entre ellas. Y Serrat, a mi modo de ver, lo consigue en algunas, pero en otras quizá no consiga los resultados más idóneos. Pero esto por supuesto es una opinión absolutamente personal y subjetiva, y lógicamente hay muchos que no estarán de acuerdo conmigo, entre ellos mi querido Pedroemilio, a quien le encantó este disco, no así mi caso particular.
En “Hijo de la luz y de la sombra” podemos ver muchas luces y muchas sombras, como su nombre presagiaba. Hay en él
poemas bellísimos y tristísimos a partes iguales como “Las abarcas desiertas” y “El hambre”; magníficos y profundos poemas de amor como “Hijo de la luz y de la sombra”, “Canción del esposo soldado” o “Tus cartas son un vino”. Pero también hay
poemas que pasan sin pena ni gloria y que yo no los hubiese incluido en este segundo disco, tales como “Del ay al ay por el ay”, “La palmera levantina”, “Dale que dale” o “Si me matan, bueno”.
Pero lo que está claro es que en este disco encontraremos
profundo sentimiento hecho verso y canción. Quizá no sea el mejor Serrat, pero es Serrat.
DISECCIONANDO EL DISCO, CON LUCES Y CON SOMBRAS.
Si os parece bien, en lugar de seguir el orden que viene establecido en este disco, os hablaré de las canciones que me han encantado, las que me han gustado y las que me han defraudado.
También aviso de que este disco mejora una vez que lo escuchamos una y otra vez, lo sopesamos, lo paladeamos, como el buen vino. Quizá a estas alturas os preguntéis si no parece haberme gustado por qué le otorgo cuatro estrellas. Pues bien, si el disco no fuese de Serrat, no dudaría en encasquetarle las tres, pero una, que es seguidora del Nano del Poble Sec, no puede otorgarle menos de esas cuatro estrellas, pero en una valoración sobre un 10, pongámosle un 7, y un punto y medio viene por ser Serrat.
Pero vamos al lío…
LA PARTE DEL DISCO QUE ME HA ENAMORADO.
Hay en “Hijo de la Luz y de la sombra” ecos del mejor Serrat. Quizá debería empezar por reconocer que la música es puro Serrat y además es una música muy diferente en cada uno de los temas, algunos de ellos muy capaces de sorprendernos. Sin embargo, creo que desde “Sombras de la China” Serrat ha evolucionado al que es hoy, interrumpiendo el Serrat de los 60, sobre todo los 70 y también los 80. Este disco, quizá en parte choque tanto con el anterior a Hernández, pero como decía antes, han pasado casi 40 años y ya nada es igual, Serrat tampoco. Pero vayamos a lo que me ha apasionado…
1. HIJO DE LA LUZ Y DE LA SOMBRA.
No parece casual la elección del nombre del disco, porque probablemente uno de los mejores poemas contenidos en él y también una de sus mejores canciones es la última de todas: “Hijo de la luz y de la sombra”. En ella, Serrat canta los bellos versos que Miguel Hernández le dedicó a su mujer:
“Eres la noche esposa.
Yo soy el mediodía.
La noche se ha encendido como una sorda hoguera
de llamas minerales y oscuras embestidas.
Y alrededor la sombra late como si fuera
las almas de los pozos y el vino difundidas.
Pide que nos echemos tú y yo sobre la manta,
tú y yo sobre la luna, tú y yo sobre la vida.
Pide que tú y yo ardamos fundiendo en la garganta,
con todo el firmamento, la tierra estremecida.
Eres la noche esposa.
Yo soy el mediodía”.
2. TUS CARTAS SON UN VINO.
Este poema no es sólo bellísimo, sino que la música que la acompaña no se queda atrás. Un bellísimo poema de amor una vez más de Hernández a su mujer, desde la distancia y la guerra, expresándole que las palabras de ella son en parte las que le mantienen vivo. Es un poema tan bello, intenso y triste a partes iguales que me permito la licencia de escribíroslo entera aquí:
“Tus cartas son un vino
que me trastorna y son
el único alimento
para mi corazón.
Desde que estoy ausente
no sé sino soñar,
igual que el mar tu cuerpo,
amargo igual que el mar.
'''Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme, paloma,
que yo te escribiré.'''
Cuando me falte sangre
con zumo de clavel
y encima de mis huesos
de amor cuando papel.
Tus cartas apaciento
metido en un rincón
y por redil y hierba
les doy mi corazón.
3. LAS ABARCAS DESIERTAS.
Decía antes que ni la vida ni la muerte de Miguel Hernández fueron fáciles. Y este poema es buena prueba de ello. Entre sus versos, Hernández nos habla de inmensa pobreza, de frío, de necesidades, de frustraciones de un niño que esperaba un regalo en el día de Reyes pero que en cambio siempre se encontraba sus abarcas vacías… Bellísimo y tristísimo de nuevo a partes iguales:
“Por el cinco de enero
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.
Y encontraban los días
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.
Nunca tuve zapatos
ni trajes, ni palabras,
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.
Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío”.
4. CANCIÓN DEL ESPOSO SOLDADO.
Me gusta este poema pero más aún la música elegida por Serrat, con unos tintes que recuerdan en su primera parte a una marcha de Semana Santa. Una canción diferente, que nos reconcilia con el mejor Serrat.
“Para el hijo será la paz que estoy forjando.
Y al fin en un océano de irremediables huesos
tu corazón y el mío naufragarán, quedando
una mujer y un hombre gastados por los besos.”
LA PARTE DEL DISCO QUE ME HA GUSTADO PERO SIN APASIONARME.
Quizá una tratándose de Serrat siempre tenga las expectativas irremediablemente altas, y las canciones que voy a incluir en este apartado me han gustado, pero sin llegar a entusiasmarme ni a enamorarme.
1. UNO DE AQUELLOS.
Una canción con un texto profundo, como casi todos los de Miguel Hernández, que habla de
hombres buenos, con fortaleza, que saben defender su tierra y su patria, sus convencimientos y su amor. Hombres de vida dura, férreos, que aman y son amados.
“Con un sabor a todos los soles y los mares.
Tu majestad de árbol que abarca un continente.
A través de tus huesos irán los olivares
abrazando a los hombres universal, fielmente.
Uno de aquéllos…
Uno de aquéllos…
Si hay hombres que contienen un alma sin fronteras,
tú eres uno de aquéllos,
tú eres uno de aquéllos.
Las patrias te llamaron con todas sus banderas.”
2. SÓLO QUIEN AMA, VUELA.
Miguel Hernández es un poeta político, capaz de mostrar encarnizada la cruda realidad que le tocó vivir. Pero también un poeta enamorado, como queda patente en muchos de sus bellos poemas, como éste:
“Conquistaré el azul ávido de plumaje,
pero el amor, abajo siempre, se desconsuela,
de no encontrar las alas que da cierto coraje.
Los brazos no aletean, son acaso una cola
que el corazón quisiera lanzar al firmamento.
La sangre se entristece de debatirse sola.
Los ojos vuelven tristes de mal conocimiento.”
3. EL HAMBRE.
No fue fácil la vida de Hernández, no fueron fáciles las vicisitudes políticas, la miseria, la guerra, la muerte… Y sus
sempiternas compañeras a lo largo de su vida fueron la miseria y el hambre:
“El hambre…
tened presente el hambre.
Ayudadme a ser hombre: no me dejéis ser fiera
hambrienta, encarnizada, sitiada eternamente.
Yo, animal familiar, con esta sangre obrera,
os doy la humanidad que mi canción presiente.”
4. CERCA DEL AGUA.
Otro bello poema, más bonito aún con la voz de Serrat. Uno de los pocos poemas de este disco llenos de entusiasmo y no de horrores.
“Cerca del agua te quiero sentir
porque la espuma te enseña a reír.
Cerca del agua te quiero, mujer,
ver, abarcar, fecundar, conocer.
Cerca del agua perdida del mar
que no se puede perder ni encontrar.”
5. EL MUNDO DE LOS DEMÁS.
Otro texto de amor intenso y bello, en el que el mundo compartido por dos ni es ni puede ser igual que el mundo de todos los demás.
“El mundo es como aparece
ante mis cinco sentido
y ante los tuyos que son
las orillas de los míos.
El mundo de los demás
no es el nuestro, no es el mismo.”
LA PARTE DEL DISCO QUE NO ME HA GUSTADO.
Quizá aquí resida el quid de la cuestión, el por qué me he llevado una pequeña frustración con este disco, que ni es tan bueno como el inicial de Miguel Hernández ni ha sido capaz de cautivarme. Insisto en que soy consciente de que espero demasiado de mis cantautores de cabecera (Sabina y Serrat) y en esta ocasión no ha sido ninguna excepción. Pero que de 13 canciones 4 no me gusten nada o casi nada supone más de un 25% de decepción en estado puro, demasiado para un disco de mi querido Joan Manuel Serrat.
Probablemente sea
muy difícil re-escoger de nuevo entre lo ya escogido, encontrar joyas entre lo trillado una y otra vez. Los poemas de Hernández son los que son, no es una obra lo suficientemente amplia como para encontrar joyas relucientes, capaces de subyugarnos y cegarnos con su esplendorosa belleza y resplandor. Pero aún así…
1. DALE QUE DALE.
Quizá el poema en sí sea bello, a mí particularmente no me llama, pero no creo que la música con la que lo han acompañado y revestido sea la más acertada.
“Dale al molino aire
hasta lo inabarcable.
Dale al aire, cabrero,
hasta que silbe tierno.
Dale al cabrero, monte,
hasta dejarle inmóvil.
Dale al monte, lucero,
hasta que se haga cielo.”
2. LA PALMERA LEVANTINA.
De acuerdo con que Miguel Hernández es levantino, más concretamente de Orihuela. De acuerdo también con que uno escribe sobre lo que conoce, y las palmeras de Levante forman parte de la historia de Hernández ya que es un elemento de su vida al fin y al cabo. Pero
yo no habría escogido este poema, creo que hay otros de Miguel Hernández que transmiten más, y éste, además de elogiar a uno de los elementos de su tierra, creo que no dice nada más.
“La palmera, lo primero
que ve el ojo marinero.
De los mares de Levante.
La palmera la que encuna
al arcángel de la luna.
La palmera de Alicante.
3. DEL AY AL AY POR EL AY.
No es que la vida de Miguel Hernández haya sido jamás una vida de alegrías precisamente… pero
esta canción es demasiado triste, demasiado oscura incluso para él. Pero no posee una oscuridad reveladora, capaz de explicarse y explicarnos, sino un lamento absurdo, demasiado reconcomido, desde antes de nacer. No me gusta, lo siento.“Ay, hijo soy del ay.
Hijo soy del ay, mi hijo,
hijo de su padre amargo.”
4. SI ME MATAN, BUENO.
Un poema y una canción quizá escrito en puro humor negro, pero puede parecer otra cosa, que no nos importe la vida, que no nos importe la muerte...
"Ante la vida, sereno,
y ante la muerte, mayor;
si me matan, bueno:
si vivo, mejor."
LA EXPERIENCIA DE ITACA SERRATIANA.
Ya lo he dicho antes,
'le doy cuatro estrellas por ser Serrat y por el fervor que me une al cantautor del Poble Sec, pero si fuese de cualquier otra persona (excepto Sabina) le daría tres estrellas y va que chuta. Para mí tiene buenas luces pero también profundas sombras, como su propio nombre indica, sombras demasiado alargadas que apagan el resplandor de las luces.
Sorprende el DVD, que como decía Pedroemilio resulta inesperado, pues nada fuera del disco te indica que vayas a encontrar un DVD en su interior, aunque ésta resulta una técnica habitual últimamente. Es realmente interesante lo que contiene dentro de él: '''varios directores españoles como Garci, Armendáriz, Isabel Coixet etc. le ponen imágenes, logrando la cuadratura del círculo, multiplicar la belleza de los buenos poemas de Miguel Hernández con la la preciosa voz de terciopelo ajado de Serrat y las imágenes de algunos de nuestros mejores directores.'''
En cuanto al disco, es bueno. Es de Serrat al fin y al cabo, no podría ser otra cosa. Pero quizá por eso podría ser mejor. Y después de todo, me debato entre el sí y el no, ya no sé si quiero o no que Serrat le haga un segundo disco a Antonio Machado, mi adorado abuelo Antonio. P.D.
A Pedroemilio, que me perdonará los pisotones con el pie izquierdo y que no me haya enamorado de este disco como él lo hizo.
A la memoria de Miguel Hernández y de todos los hombres buenos que lucharon por la libertad.
.
no soy muy seguidora de Serrat, saluditos.