Los diez gramos...
14.09.2001
Ventajas:
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Desventajas:
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Recomendable:
Sí
 Hechizera
Sobre mí:
¿Qué es lo que se siente instantes antes de lanzarse al abismo...?
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En el silencio de la noche, dos siluetas se dirigían con paso decidido a un edificio que se encontraba en medio de los barrios bajos de Brooklin. Subieron las escaleras hasta llegar al tercer piso donde pudieron observar una puerta destartalada y llena de grafitis, estaba entreabierta... Acabé de abrir la puerta de una patada a la vez que mi compañera, Kiara, se introducía ya en la estancia. - Hemos venido a buscar lo que te pedimos - espetó Kiara mientras dirigía una mirada amenazadora al hombre que nos miraba perplejo sentado en lo que en sus tiempos pudo ser un sofá, y que ahora ya no quedaba de él ni el nombre. - Es que, yo... lo, lo, lo siento... es que.... solo he podido conseguir un gramo.- tartamudeó el camello y bajó la vista en señal de arrepentimiento. - ¡Un gramo! ¡¡¡Cuantas veces tengo que decirte que necesitamos 10 jodidos gramos de cocaína!!! - le grité mientras lo levantaba del suelo por las solapas de la camisa. - Déjalo Anaïs, no vale la pena molestarse por este rastrero. Mañana volveremos Tom, más te vale que lo tengas todo mañana o sino... - Kiara no termino la frase sino que hizo un gesto a Tom advirtiéndole de que sería lo que le esperaba si no cumplía, el cual Tom parece que entendió a la perfección ya que el pánico se reflejó en sus ojos... Airadamente las dos jóvenes salieron de la habitación y dirigieron sus pasos de nuevo hacía las oscuras y solitarias calles de Brooklin.
Ahí estabamos nosotras, intentando escapar de nuestro propio destino, intentando evitar lo inevitable. Necesitábamos conseguir esos 10 gramos de coca antes de que llegaran a nuestras manos, y el tiempo se nos acababa. Ya sé que puede parecer incomprensible, pero de alguna manera estabamos condenadas a recibir esa droga y morir a causa de ella, por eso teníamos que conseguirla antes de que ella llegara a nosotras. Tenían que ser exactamente 10 gramos, un paquete exacto con 10 gramos de polvo blanco. El tiempo jugaba en nuestra contra, pronto llegaría nuestro fin si no hacíamos algo. No podíamos rendirnos, teníamos que conseguir la droga. Entre grafitis y con la Luna en los más alto dos jóvenes vestidas de negro, con largas gabardinas y botas altas de cuero caminaban por las aceras de la ciudad. Eran alrededor de las 4 de la madrugada, y solo se escuchaba el eco que producían las tachuelas metálicas de las botas al contacto con el suelo.
Mientras caminábamos sentía el tacto de la daga que llevaba en el bolsillo derecho de los pantalones, estaba fría, podía sentir el acero deslizándose entre mis dedos, y me gustaba reseguir el contorno de la empuñadura una y otra vez, me lo sabía de memoria. Tenía el grabado de dos serpientes entrelazadas que se mordían la cola la una a la otra. Más abajo había un extraño símbolo redondo con incrustaciones en su interior, siempre he pensado que significaba algo, que tiene algo que ver con mi pasado, y tal vez con mi futuro, pero me parece que nunca sabré su significado. Ni siquiera recuerdo como llegó a mis manos esa daga, es como si la hubiese tenido desde siempre... Las dos jóvenes siguieron caminando hasta llegar a la boca del metro. Una vez allí bajaron y comenzaron a andar por las vías, a esas horas ya no circulaba ningún metro, así que no había peligro. Estuvieron caminando un buen rato hasta que llegaron a una entrada de alcantarilla y se introdujeron a través de una enorme tubería la cual les condujo finalmente al entramado laberinto de túneles y pasadizos que contiene una alcantarilla.
Kiara y yo decidimos separarnos, sería mejor así. Cada una tiró por un lado. Y comenzamos a andar. Al principio decidí caminar lentamente para explorar un poco la zona, nunca se sabe lo que puede pasar. Aquello estaba bastante oscuro, pero una vez que ibas avanzando a pesar de las penumbras podía vislumbrar al menos el suelo que pisaba. Pronto comencé a sentirme más segura y caminé con paso firme. No sabía muy bien adonde me dirigía. Solamente me preocupaba por seguir hacia delante sin parar. De pronto noté algo raro que me hizo parar en seco. Era como un pequeño temblor, una vibración. Al notar esa fuerza extraña me detuve e intente escuchar pero no oí absolutamente nada. No había nadie más que yo allí, Kiara se había ido por el otro camino y seguramente ya estaría lejos. Había sido una sensación muy rara la que había sentido, era algo que estaba muy cerca y a la vez muy lejos, era muy raro. Decidí olvidarme de mis paranoias y seguí andando esta vez con un poco de inseguridad. Pero no llevaba ni 10 metros recorridos cuando volví a notar la misma vibración, está vez mucho más intensa. Me entró el pánico, sentí miedo y comencé a correr casi a ciegas a través de los túneles subterráneos. Parecía que no se iban a acabar nunca, a la derecha, a la izquierda, otra vez a la derecha, no paraba de doblar esquinas y de meterme por caminos nuevos, estaba totalmente perdida, y la vibración me pisaba los talones, la notaba cerca, muy cerca, detrás de mí algunas veces, otras en el túnel contiguo, pero siempre estaba ahí, notaba su presencia. Las dos jóvenes corrían a través del entramado subterráneo de las alcantarillas, una fuerza extraña las seguía muy cerca. Ambas huían sin saber que la otra estaba en la misma situación. Túneles y más túneles, sus pasos nerviosos hacían retumbar las paredes, mientras de fondo, aún se podía notar la presencia de la extraña vibración. De repente dejé de notar la vibración y me paré de golpe. Sabía que estaba ahí, que estaba justo detrás de mí, la notaba acercarse a mí, ya no emitía esa vibración pero estaba ahí, se me erizaron los pelos de la nuca al pensar lo que podría ocurrir, pero no era el momento de asustarse. Iba a enfrentarme a fuera lo que fuera que me estaba persiguiendo. Me armé de valor y decidí darme la vuelta. La oscuridad lo cubría todo y no podía distinguir absolutamente nada. Con paso tembloroso avancé un poco y me dirigí hacia unos leves hilillos de luz que asomaban al fondo del túnel. Poco a poco pude darme cuenta de que en el fondo del túnel se dibujaba lo que podría ser una silueta humana. Caminé más deprisa, había llegado el momento, cara a cara, iba a acabar con tanta incertidumbre.
- Joder Kiara, me has dado un susto de muerte, ¿por que me seguías? no te imaginas las paranoias que he llegado a imaginarme, sabes...- no pude terminar la frase puesto que Kiara rápidamente me interrumpió. - ¡No te das cuenta! Anaïs aquí pasa algo raro, yo no te he seguido, a mí también me estaban siguiendo, pero no parecía una persona, más bien parecía una “cosa”, no sé, algo raro, he comenzado a correr y he ido a parar aquí, menos mal que nos hemos encontrado. - dijo Kiara, con un gesto de alivio. - Un momento - dije mientras miraba minuciosamente a mi alrededor - no creo que nos hayamos encontrado por casualidad, sea lo que sea lo que nos estaba siguiendo nos ha hecho llegar aquí por algún motivo. Es más, creo que aún está aquí, aunque ahora no podamos sentirlo, nos observa, nos está vigilando, me pregunto que será lo que quiere de nosotras.
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08.12.2005 14:58
Pero.................................. esto continúa en alguna otra opi????
17.09.2001 19:57
me gusta stephen king, pero creo que ahora te voy a leer a ti. Salu2.
17.09.2001 03:36
Muy buena historia y opinion. Espero que sigas escribiendo asi. Salu2