EN serio, que placer me produce sumergirme en sus páginas cuando estoy en la peluqueria para asi dejar de ver como mi peluquera mastica su chicle con la boca abierta. Por lo demás no le encuentro ningún aliciente a leer este tipo de prensa. No me motiva para nada saber cual es el modelito elegido por Isabelita Preysler para tomar el te en su casa. O si la hija de la pantoja baila sevillanas o el gordo con pinta de borrico de su hijo ha chocado por detras con otro coche. ¿A alquien le interesa en que trabaja, si es que lo hace, el ligue de la rociito? No entiendo como hay gente que paga por leer todas esas estupideces.