Hoy toca hablar de un hotel. Es uno de mis temas favoritos, porque siempre recuerdo que a Ciao llegué precisamente a través de una búsqueda de información sobre hoteles. Soy una viajera empedernida, razón por la que me encanta viajar, y como en la mayoría de las ocasiones yo misma me monto mis paquetes vacacionales (por un lado busco el avión, por otro el hotel, en ocasiones también contrato un coche de alquiler), me viene fenomenal conocer la experiencia de usuarios que hayan utilizado antes el producto en cuestión. Por esa misma razón, siempre procuro escribir opiniones sobre los hoteles en los que me alojo, intentando dar la información más completa, de manera que la decisión de alojaros allí o no sea más fácil.

En este caso, la semana pasada tuve la maravillosa oportunidad de conocer por fin Rusia. Era un viaje que tenía muchas ganas de realizar desde hacía mucho tiempo. Hicimos el típico circuito que incluye las ciudades de Moscú y San Petersburgo, y en este caso quiero hablaros del hotel donde nos alojamos en la primera de las dos ciudades. Se trata de un hotel de la
cadena internacional Holiday Inn, por lo que a priori sabíamos lo que podíamos encontrarnos en el mismo, ya que la calidad y las condiciones de esta cadena son muy similares en todos sus hoteles.
UN HOTEL PARA EJECUTIVOS: ALEJADO PERO MUY BIEN COMUNICADO CON EL CENTRO.
Como os acabo de indicar, yo no tomé la decisión de alojarme en este hotel, sino que vino
impuesto por el paquete vacacional del viaje Moscú-San Petersburgo. Aunque normalmente planifico los viajes todo por mi cuenta, en el caso de Rusia resultaba bastante complicadillo, ya empezando por el tema del visado. Por esa razón, finalmente decidimos coger un paquete de un tour-operador a través de una agencia de viajes, que incluía avión, traslados, hotel, visitas guiadas… prácticamente todo. El hotel Holiday Inn Suchevsky formaba parte de ese paquete.
Aviso que este hotel ocupa un
edificio impresionante, una torre enorme de nada menos que
19 plantas. Nosotros estuvimos alojados en la planta séptima, pero había gente de nuestro grupo a quienes les dieron una habitación en la planta superior (la 19), por lo que no creo que fuese apta para personas con miedo a las alturas precisamente.
Estuvimos alojados durante tres noches (de sábado a martes, ambos incluidos) y además teníamos media pensión, por lo que pudimos no sólo disfrutar de la habitación del hotel sino también del desayuno y la cena, ambos buffet libre, muy amplio y con una comida realmente buena. De eso ya os hablaré más adelante, pero deciros que probablemente este hotel está orientado sobre todo a estancias de
ejecutivos, aunque eso sí, también aprovechan lógicamente el tirón del turismo de
grupos y tour-operadores.
Probablemente, de haber hecho yo la selección del hotel, quizá no me hubiese decantado por alojarme en este hotel, aunque nunca se sabe. En realidad es un hotelazo, y fisgoneando en su web he visto que tienen unos precios francamente buenos. Sin embargo, para mí tendría la desventaja inicial de que creo que está demasiado
alejado del centro.
Moscú es una ciudad inmensa (pero reaaaalmente inmensa), por lo que allí, pretender ir andando a cualquier lugar es una utopía. Por ello, pretender ir andando desde el hotel era impensable. Lo bueno es que el metro funciona realmente bien, aunque el problema que tiene es que los nombres están escritos todos ellos en caracteres cirílicos, por lo que resulta complicadillo y tienes que estar con mil ojos para no perderte. Sin embargo, sí que es cierto que cogiéndole el truco y fijándote bien no tienes por qué tener problemas, es un medio de transporte barato (28 rublos, unos 70 céntimos de euro) y además rápido, ya que en veinte minutos te dejaba cerca de la Plaza del Kremlin.
En cuanto a ser un hotel para ejecutivos, puede ser bueno o malo, depende de por dónde se mire. Lo bueno es que estarás en un hotel con un
nivel europeo (por lo que en este sentido no te vas a llevar sorpresas de lo que te encuentres en el mismo). Lo malo es que
para nada es típicamente ruso, sino que podrías estar en cualquier otro lugar del mundo y el hotel sería exactamente igual.
NUESTRA HABITACIÓN.
Una plaza de toros… o casi. La verdad es que la habitación que nos dieron era
magnífica: amplia, muy luminosa, con todas las comodidades… Me he metido en la web del Holiday Inn Suschevsky (http://www.holidayinn.com/hotels/us/es/moscow/mowss/hoteldetail/hotel-room-rates) y nuestra habitación pertenece al grupo de lo que ellos llaman
habitación ejecutiva.
En concreto, tenía una cama matrimonial muy grande (aunque no King size) y muy cómoda, dos mesitas (una a cada lado), un sofá, una pequeña mesa frente al sofá, una televisión (que curiosamente no era plana), un enorme escritorio con una silla, una lámpara de pie, un portamaletas y un armario empotrado. Todos los muebles estaban perfectos y daba un ambiente muy acogedor, aunque por supuesto tenía moqueta (como era de esperar, sé que hay muchos que no pueden con ella, pero en este tipo de hoteles siempre hay moqueta).
Empecemos por la
cama, era amplia y comodísima. Además disponíamos de cuatro almohadas individuales, dos de ellas catalogadas como ligeras. En algunos hoteles disponen de carta de almohadas, aquí directamente te ponían dos tipos de almohada sobre la cama, para que no hubiese problemas. Había un tradicional
edredón nórdico de un color blanco inmaculado. Eso sí, el edredón estaba colocado al estilo europeo, lo que tiene el problema de que si te estiras un poco, terminarás con los pies fuera, por lo que es necesario
hacer, o rehacer, la cama antes de meterse en ella, y estar seguro de meter una parte del edredón debajo del colchón para no tener problemas por la noche mientras duermes.
Como fuimos en un viaje organizado con un montón de visitas, he de decir que utilizamos más la habitación que en otros viajes. Nos íbamos muy pronto por la mañana, y después de todo el día fuera estábamos cansados. Además, como la cena estaba incluida, cenamos todos los días en el hotel y nos acostábamos prontito. Eso conllevó que yo estuviese en la camita leyendo todas las noches (excepto una) que estuvimos allí, al final del viaje me había leído tres libros enteros.
Otro punto a tener en cuenta es que por supuesto la habitación
no tenía persianas (algo muy habitual en Europa, creo que sólo las hay en España), tenía cortinas tupiditas pero para los exquisitos que no puedan dormir si hay una sola línea de luz, creo que no sirve. Además, en esta época, en Moscú anochecía a las 11 de la noche y a las tres de la mañana ya era casi de día, así que si no puedes dormir con claridad, llévate un antifaz para dormir, puede llegar a hacerte falta.
El baño también era inmenso y nuevecito. Tenía una bañera enorme y estaba todo impecablemente limpio. Además, para mí tenía otra ventaja añadida: el espacio de al lado del lavabo era realmente amplio, lo que te permitía dejar los objetos de aseo (neceser, colonias, jabones etc.) sin problemas de espacio.
La verdad es que la habitación estaba francamente bien, era muy agradable y te sentías casi como en tu casa. La
calefacción funcionaba muy bien (con una bomba de aire caliente) e incluso tenían el detalle (también muy europeo) de poner té y café gratis a tu disposición mediante una
máquina calentadora de agua. Es algo que siempre utilizo cuando me lo ponen gratuitamente en los hoteles.
EL RESTAURANTE.
En nuestro paquete vacacional incluía media pensión dentro del Holiday Inn, por lo que pudimos disfrutar de
desayunos y cenas buffet. Puedo hablaros pormenorizadamente de cada uno de ellos. Aunque lógicamente eran diferentes, tenían muchos puntos en común.
El comedor era también muy europeo, al igual que la comida que servían. Teníamos incluida la comida en el precio, pero las bebidas no (excepto la jarra de agua del grifo) y las bebidas eran carísimas (una botella de agua mineral 9€, una cerveza 5€). La comida era buffet, y aunque los ingredientes eran casi siempre los mismos cambiando la combinación (pasta, sopa, verduras, pollo y pescado básicamente), los platos estaban buenos y había una variedad no excelsa pero sí suficiente. Además, todo estaba bastante bueno, así que no podíamos quejarnos.
El desayuno yo creo que incluso era mucho más amplio que la cena, ya que había dulce, salado, incluso un cheff que te hacía huevos fritos o revueltos en el mismo momento (no os podéis imaginar la cola que se montaba). La verdad es que nos poníamos las botas todos los días, para qué negarlo.
La atención en el restaurante del hotel (y en general en toda Rusia) es rapidísima. Si dejabas un plato en la mesa sin tocar durante más de dos minutos, llegaban y te lo llevaban. De este punto tengo algunos comentarios que hacer. Si en España tuviésemos la misma política de empleo que tienen en Rusia no tendríamos ni a una sola persona en el paro. Para hacer el trabajo de una persona tienen de media a tres o cuatro, así que podéis imaginaros lo inmediatos que son haciéndolo todo, ya que les sobra tiempo y les falta trabajo.
La verdad es que quedamos muy contentos con la comida de este hotel, estaba todo bueno, era abundante y muy continental. De nuevo lo bueno es que sabías qué podías encontrarte y lo malo que aquello no era nada ruso ni se le parecía, podrías estar en cualquier otro país del mundo, alojado en otro Holiday Inn, y comer exactamente lo mismo.
Pero a mí los buffets me gustan mucho, sobre todo para el desayuno, ya que desayunar en plan buffet te da la sensación de que realmente estás de vacaciones. Y ésa fue la fantástica sensación cada mañana en el Holiday Inn.
PRECIOS… Y PRECIOS.
Ya me ha pasado en otros viajes, que te alojas en un hotel a muy buen precio, pero sin embargo los servicios del hotel no incluidos salen carísimos. Eso es exactamente lo que me ocurrió en el Holiday Inn Suschevsky. A nosotros nos salió genial de precio ya que entraba dentro del paquete turístico con Travelplan, pero lo no incluido era muy caro. He mirado en la web oficial del hotel y efectivamente una habitación doble ejecutiva con desayuno puede salirte
por menos de 50€, lo que creo que está realmente bien. Sin embargo, los
extras resultan caros.
No os puedo hablar de parking, ni de precios de minibar (porque directamente estaba cerrado con llave y tenías que pedir la llave en recepción), pero como os dije antes por ejemplo las bebidas en el restaurante eran realmente caras. Pero con lo que flipé fue con el internet, la conexión durante una hora costaba 350 rublos (unos 9€). Como habréis visto, no me conecté a internet ni una sola vez, y en su lugar aproveché para leer tres libros, que me vino muy bien, todo sea dicho de paso.
RESUMIENDO…
En resumen, en general es un
hotel que recomiendo. Si lo que buscas es vivir una experiencia realmente rusa, no creo que este hotel sea lo mejor. Pero si quieres alojarte en un buen hotel, a buen precio, no te importa desplazarte en metro hasta el centro y quieres estar cómodo, el Holiday Inn Suschevsky empieza a convertirse en una opción fantástica para ti.
Me ha llamado la atención lo barata que es la habitación, aunque hay que tener especial ojo con los gastos extra. Casi todo el personal habla muy buen inglés (algo que no podría decir del hotel que tuvimos en San Petersburgo), se trata de un hotel con todas las comodidades y te sentirás incluso mejor que en tu casa. En relación calidad-precio creo que es una opción fantástica. Así que, ya sabéis, si pensáis ir a Moscú por vuestra cuenta, o si estáis mirando un paquete turístico que incluya este hotel, creo que con todo lo que os he contado podéis haceros una idea bastante fiel de lo que os vais a encontrar en él.
.
el hotel está muy bien, saluditos.