Sobre mí:Gracias a todos por ayudarme a conseguir el pedrusco. Lamentablemente, no tengo apenas tiempo libre ...
usuario desde:27.04.2003
Opiniones:45
Confianza conseguida:45
Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 24 miembros de Ciao
Modificación 10/12/2003: Nada especial, he metido unos cuantos puntos y aparte para hacer más legible la opinión.
Por suerte o por desgracia, he ejercido de mensajero durante una buena cantidad de años. Y, aparte de la Vespa de los comienzos, la única moto que he utilizado para estos menesteres ha sido la Honda CB 250. Concretamente he tenido tres diferentes desde el año 1995 hasta el 2001, lo que es una muestra de la confianza que me ha dado.
Este modelo surgió como respuesta al predominio de la Yamaha SR 250 en el segmento de las pequeñas cuatro tiempos. Y parece ser que en determinado momento consiguió arrebatarle la corona, aunque en la actualidad desconozco los detalles de su "competición" personal. Ambas motocicletas pasan por ser bastante parecidas, aunque la Honda saca ventaja de un diseño más moderno y de un motor bicilíndrico algo más alegre. Por el contrario, es más cara que su contendiente, aunque curiosamente su precio ha ido bajando a lo largo de los años: la primera (1995) me costó 575.000 ptas; la segunda (1997) bajó a 525.000 y, finalmente, conseguí la tercera (2000) por medio kilo justo.
Sin embargo, hay que hacer notar que la calidad de los materiales ha ido bajando de forma directamente proporcional. Desconozco si la situación habrá cambiado en la actualidad, pero tengo que apuntar que la segunda y tercera moto acusaron bastante más fallos de acabado que la primera. El componente más afectado era el embrague: siempre renqueante, no tenías más remedio que cambiar la campana o conducir de por vida con un chasquido al acelerar desde abajo. Naturalmente, la garantía de Honda cubría el desperfecto. Lo que no no te pagaba, claro está, era la pérdida de dinero que te suponía tener la moto parada durante una o dos semanas, si te dedicabas a la conducción profesional. Así que los que lo hacíamos, teníamos que cargar con el defecto.
Asismismo, batería, dirección y escapes me dieron problemas en los dos ejemplares más modernos. Y no fui el único al que le pasó, ya que del mismo modo que los taxistas lo conocen todo sobre los puntos débiles de los Seat Toledo, los Peugeot 406 o los Skoda Octavia (por ser los modelos más utilizados), nosotros compartíamos la información sobre las averías más frecuentes de las 250 o las Vespas. Y coincidíamos en reseñar la bajada de calidad que habían experimentado las CB 250. Las malas lenguas lo atribuyen a estar radicado su centro de producción en Italia en vez de en Japón.
Frente a estos problemas, tenemos un motor absolutamente de piedra. Es infatigable e indestructible, sea cual fuere el ritmo al que se circule. Yo he pilotado (no conducido) de forma atroz durante 250 ó 300 km. diarios, sin que el pobre haya dado muestra alguna de desaliento. Con el mantenimiento adecuado y una conducción normal, parece uno de estos motores legendarios que pueden durar, sin problemas, toda una vida. Su funcionamiento, por otra parte, es más suave que el de sus competidores.
En cuanto a comportamiento, en ciudad es la reina absoluta. Muy estrecha y con un manillar más elevado que el de los scooters, compensa con creces su menor radio de giro, mostrándose imbatible en los embotellamientos. Su bajo centro de gravedad y su generosa distancia entre ejes permiten hacer quiebros bruscos con seguridad, a lo que se añade la confianza que ofrece la anchura de sus gomas (monta una 130 detrás). Una potente pinza de freno de de dos pistones aferrada a un disco de buenas dimensiones aseguran una buena retención, aunque el trasero de tambor es puramente simbólico y se consume con demasiada facilidad, si se conduce rápido.
Saliendo a autopista, es evidente que el carácter de la moto no invita a otra cosa que no sea pasear. Sus veinte caballos y la falta absoluta de aerodinámica intrínseca a su diseño, hacen que los cruceros máximos se sitúen entre los 100 y los 110 km/h. Si se acepta este ritmo, es incluso capaz de llevarte al extranjero (yo lo he hecho). En carreteras reviradas demuestra las mismas virtudes a nivel de chasis que en ciudad, aunque sus largos desarrollos de cambio, pensados más para la economía, hacen que salga perjudicada incluso frente a una "R" de 80 cc.
Hablando del consumo, es algo que jamás termina de sorprender al usuario de esta moto. Con una conducción "femenina" (es decir, tranquila), se puede llegar a batir la marca de los 3 litros a los 100 km. Por mucha cera que se le dé, incluso pilotando en ciudad con acelerones y apuradas de frenada continuas, es complicadísimo hacerla consumir más de 4 litros, siempre que se tenga el motor a punto. Si se une esto a la presencia de un depósito inusualmente grande en su categoría, 16 litros, la Honda CB 250 se convierte posiblemente en la motocicleta con mayor autonomía. He llegado a rozar los 500 km en un viaje largo.
En cuanto a estética, personalmente me parece una moto preciosa, aunque hay gustos para todo. Eso sí, las pegatinas de depósito que se introdujeron en la segunda generación no fueron un acierto estético, a mi entender. Creo recordar que los colores disponibles eran granate, verde, azul y negro; aunque hace tiempo que no consulto esta información.
El mantenimiento de la moto, como no podía ser de otra forma dada su categoría, es relativamente sencillo y económico. Y la ventaja que le da su popularidad es que, frente a los accesorios originales Honda que no se caracterizan precisamente por su bajo precio, tenemos una serie de equivalentes "piratas" con los que se puede llegar a economizar bastante, teniendo claro que esto va a redundar en una menor fiabilidad y duración. Por ejemplo, en los discos de freno la diferencia es brutal: llegan a costar entre un 60% y un 70% menos.
En resumen: la Honda CB 250, como concepto, es una de las mejores elecciones dentro del segmento y el uso al que va dirigida. El punto negativo lo constituyen esos problemas de acabado antes mencionados. Se puede conceder el beneficio de la duda a su planta de producción, ya que hace ya tres años que adquirí la última "defectuosa". Con los fallos, la puntuación que le doy a la moto es de tres estrellas. Sin ellos, cinco estrellas. Así que, la que figura en la opinión es la media de ellas.
Esta moto es de las que pertenecen a la categoría de clásicas. Aún veo muchas y parece que con la fama que tienen de duraderas, aún podremos verlas mucho tiempo mas.
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04.03.2010 00:36
Esta moto es de las que pertenecen a la categoría de clásicas. Aún veo muchas y parece que con la fama que tienen de duraderas, aún podremos verlas mucho tiempo mas.
18.01.2008 20:45
Opinión muy elaborada y con muchos detalles. Además de amena.
05.02.2006 18:39
Es muy bonita, y tu opinión muy buena... deberían obligar a los ayuntamientos promocionar las motos en las ciudades