Guangzhou y Hong Kong, etapa final
22.07.2008
Ventajas:
Conocer sitios nuevos
Desventajas:
Poco tiempo y mucha lluvia, Guangzhou prescindible y Hong Kong, asignatura pendiente
Recomendable:
Sí
 Raqueleta
Sobre mí:
Clara ya tiene un año y sigue siendo la niña más preciosa del mundo mundial...
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Ya hemos llegado a la última etapa del viaje, aunque, lamentablemente, es la etapa más floja, por un lado, por las visitas y, por el otro, por las inclemencias meteorológicas, que no son culpa de nadie. GUANGZHOU
Como ya os dije, me pareció una visita del todo prescindible, para mi gusto hubiera sido mejor ir directamente a Hong Kong desde Guilin y poder pasar allí dos días enteros, en vez de pasar una noche y parte de un día en Guangzhou. Si tenemos en cuenta que a Guangzhou llegamos tan tarde que fuimos directamente al hotel, habiendo cenado en el aeropuerto de Guilin, y que sólo visitamos un par de lugares, comimos y fuimos al ferry que nos llevaría a Hong Kong, parece una pérdida de tiempo considerable. Además, el hotel de Guangzhou (Hotel Landmark) era el peor de todos en los que nos alojamos, con diferencia. A ver si adjunto una foto de las vistas que teníamos desde la ventana de nuestra habitación, difícilmente habrá otras peores... En nuestra opinión, es un fallo por parte de Catai organizar el viaje así, si buscáis un viaje a China nuestro consejo es que contratéis uno que os permita estar por lo menos dos días en Hong Kong, aunque no se visite Guangzhou. Guangzhou es la capital de la provincia de Guangdong y fue conocida en el siglo XIX con el nombre de Cantón. Aunque el mandarín es el idioma común entre los chinos, que hablan infinidad de dialectos, en esta zona se habla el cantonés, que no se parece en nada, aunque comparte los mismos ideogramas para la escritura. Los habitantes de la zona apenas hablan mandarín, claro que para nosotros eso era lo mismo, simplemente, las pocas palabras que habíamos aprendido en mandarín ya no nos eran útiles.
A mediados del siglo XVIII, Guangzhou se convirtió en uno de los mayores puertos comerciales del mundo, situación que se mantuvo hasta las Guerras del Opio, en 1839, que supusieron la apertura de otros puertos comerciales chinos. El tratado de Nanking de 1842, que ponía fin a la Primera Guerra del Opio entre el Reino Unido y China, designó a Guangzhou como uno de los cinco puertos comerciales chinos que quedarían abiertos al mercado exterior, junto con Fuzhou, Xiamen, Ningbo, y Shanghai. La importancia de la ciudad se ha ido manteniendo por su proximidad con Hong Kong y, sobretodo, porque al tener mano de obra más barata que Hong Kong muchas empresas y manufacturas decidieron instalarse en Guangzhou. Lo que más ha trascendido de Cantón es su comida, que tiene mucha fama, pero que también nos puede parecer asquerosa. En esta región ya no se cocina con picante, lo que es de agradecer, y lo que comimos estaba muy bueno, pero es mejor mantenerse ignorante sobre lo que se come. Los cantoneses dicen de ellos mismos que "comen todo lo que nada menos los barcos, todo lo que vuela menos los aviones y todo lo que tiene cuatro patas menos las mesas". Son platos especiales la serpiente, aunque es un plato que por sus características sólo se come en invierno, el mono o el perro… ¿quién podría resistirse? Como digo yo, ojos que no ven, estómago que no sufre. No hubiera comido nada de eso, pero si me colaron algo en los platos que comí no me di cuenta y los encontré muy buenos.
En cuanto a las visitas, como ya he dicho, llegamos a la ciudad de noche, muy tarde, con lo que no vimos más que el hotel, y al día siguiente la visita fue sólo de medio día porque teníamos que ir a coger el ferry que nos llevaría a Hong Kong, por lo que pocas cosas pudimos llegar a ver. Dado el poco tiempo que pasamos en la ciudad, es de suponer que nos llevaron a visitar lo más destacado, así que en base a lo que vimos podemos decir que no vale mucho la pena… Chen Jia Ci
Se trata del templo de la familia Chen, costeado en 1890 con donativos de miembros del clan para la veneración de los ancestros y para que funcionara como escuela. Según nos contó Cherry, la guía, muchos de los clanes tienen sus casas, ella -no recuerdo su apellido- también tenía una casa familiar, aunque la más destacada es la de la familia Chen. Es interesante visitarlo, pero ni mucho menos imprescindible. Si estáis en Guangzhou no está de más visitarlo, hay bonitos bonsáis, varias estancias y varios patios. Destacaría una cama tradicional, en la que dormían sobre dura madera, sin colchón alguno, con una almohada de cerámica, blandita blandita... Impresiona verlo, e impresiona aún más saber que a día de hoy algunas personas, principalmente ancianos, siguen durmiendo en camas así. También destacaría una pequeña exposición de esculturas talladas en marfil o hueso de aceituna. Y también un pintor que hay dentro de la casa, que pinta cuadritos (valen 80 yuanes, unos 8€) con las manos. No a mano, sino con las manos. El que compramos nosotros tiene unas montañas como las de Guilin, que vimos como las hacía presionando con los puños en el papel, después de haberse embadurnado con tinta, claro. Y así va creando el cuadro, que son preciosos. Vimos otros dos pintores como éste en Guangzhou, pero no en otras ciudades, así que igual es algo típico de allí.Salón conmemorativo de Sun Yat Sen
Se trata de un pabellón erigido en el año 1931, de estilo tradicional, en el lugar donde Sun Yat Sen fue proclamado jefe del Gobierno en 1923. Este pabellón no tiene más interés que conocer cuatro cosas sobre la vida del doctor Sun Yat Sen, hombre que, en la región de Guangdong, se reverencia más que a Mao Zedong.
Sun Yat Sen, nacido en la provincia de Guangdong en 1860, fue el artífice del derrocamiento de la última dinastía de emperadores y del establecimiento de la república, se le considera el padre de la China moderna. El levantamiento fallido en Cantón en 1895 le obligó a exiliarse en el extranjero durante 15 años. Se encontraba fuera del país cuando cayó la dinastía Qing en 1911 y fue nombrado presidente de la república en 1912, pero tuvo que dimitir pronto a favor del general Yuan Shikai, que pretendía erigirse emperador. A pesar de su antipatía por la lucha de clases, se considera que Sun Yat Sen fue el revolucionario que allanó el camino para el comunismo. Según leo en mi guía, hay cosas que pueden resultar interesantes en Guangzhou (más que el Salón Conmemorativo) y que no vimos, como Hualin Si, un templo budista, o los jardines del palacio Nan Yue, un yacimiento en el que se han excavado los jardines que rodeaban el palacio de Zhao Tuo, fundador del antiguo reino de Nan Yue, el templo de Guangxiao Si, el templo de Liu Rong Si o el jardín de orquídeas. Si de por sí no nos pareció una ciudad interesante, ver que había alternativas mejores para cubrir esas tres o cuatro horas lógicamente no nos deja muy buen sabor de boca... Por suerte, fue el único "punto negro" del viaje.
HONG KONG A Hong Kong llegamos en ferry desde Guangzhou y las vistas son espectaculares. No llegas por el sitio más bonito, que sería la bahía frente a Kowloon, sino por un puerto industrial, pero igualmente se aprecian los rascacielos. Entre que llegamos, nos recogieron y nos llevaron al hotel, poco más hicimos que dejar las maletas, descansar un ratito y salir a pasear un poco y a cenar. Al día siguiente, el único día que teníamos para ver Hong Kong, llovía ya cuando nos levantamos, seguía lloviendo cuando acabamos de desayunar, llovía fuerte cuando subimos al autocar y diluvió durante toda la visita. Por suerte, nos dio una pequeña tregua cuando acabó la visita y fuimos a comer, caían apenas cuatro gotas. La tregua debió durar lo que duró nuestra siesta -al más puro estilo español, que no por algo era el último día de viaje y el cansancio se dejaba notar- porque cuando salimos del hotel para pasear y aprovechar a nuestro aire las horas que nos quedaban volvió a diluviar y no paró hasta horas después, al día siguiente. Bueno, ni siquiera parar, llovió con menos intensidad y por fin pudimos coger el avión que nos llevaría a Ámsterdam, con varias horas de retraso debido al mal tiempo. Pero no, no paró, que ya en España vimos en las noticias que había seguido la lluvia y que había habido inundaciones en el sur de China. Ya es mala suerte pasar un solo día de tu vida en Hong Kong y que esté diluviando con tanta intensidad todo el santo día…
Hong Kong es una isla al sur de China, aunque su territorio está formado también por parte de la península, en concreto la zona llamada Kowloon y la zona llamada Nuevos Territorios, que incluye también la isla de Lantau. La isla de Hong Kong fue ocupada por el Reino Unido a finales de la Primera Guerra del Opio, en 1841 y al año siguiente le fue cedida oficialmente por China por medio del Tratado de Nanjing. Posteriormente, en el año 1860, por la Convención de Beijing tras la Segunda Guerra del Opio se cedió a Gran Bretaña parte de la península de Kowloon. Posteriormente, en el año 1898, se amplió la superficie de la colonia al arrendarse a Gran Bretaña por 99 años la zona de Nuevos Territorios. El 1 de julio de 1997, y en cumplimiento del acuerdo firmado entre China y Gran Bretaña en 1984, toda la región de Hong Kong pasó otra vez a formar parte de China, convirtiéndose en una Región Administrativa Especial. Se acordó en ese momento que durante 50 años regiría en Hong Kong un régimen especial, en el cual no se aplicaría el sistema económico socialista, el llamado "un país, dos sistemas". Este régimen especial deja gran autonomía a Hong Kong, salvo en relaciones internacionales y defensa.
En Hong Kong se vive muy bien, el nivel de vida es más elevado que en el resto de China y pese a que han transcurrido ya 11 años, aún son muy "británicos". Son muy educados, tienen más clase que el resto de chinos, son más limpios, no escupen en el suelo, no llevan a los niños con un agujero en los pantalones para que puedan ir haciendo libremente sus necesidades, conducen por la izquierda y… respetan las señales de tráfico!! Creedme, después de unos días pasando miedo cada vez que quieres cruzar la calle es un lujo llegar a un paso de cebra y ver como se paran los coches, que vienen frenando ya de lejos para dejarte pasar. A parte de nuestro guía, José, que tenía ya cierta edad y que estaba encantado de haber vuelto a pertenecer a la patria china, no estoy yo muy segura de que los hongkoneses estén contentos con eso de ser chinos. Ahora no se notan diferencia de cómo vivían antes, pero les quedan apenas 39 años y ese régimen especial lo van a perder. Como decía, en Hong Kong se vive bien, tanto que existe una aduana tanto para chinos como para extranjeros, que controla las mercancías que entran y el tráfico de personas. Los chinos, hoy por hoy, no pueden libremente elegir establecer su residencia en Hong Kong, es necesario haber nacido allí. Todos estos privilegios, lógicamente, se les acabarán en el futuro. Tened en cuenta que si vais a China, pasáis a Hong Kong y luego volvéis a la China continental necesitaréis un visado especial de doble entrada.
Por cierto, teniendo en cuenta que hasta hace bien poco Hong Kong era una colonia británica, uno espera que la gente hable correctamente inglés, salvo los niños todos los habitantes de Hong Kong han formado parte de Gran Bretaña. Pues no, si bien el nivel de personas que hablan inglés es más elevado que en China, la mayoría de la gente no lo habla, con lo que seguimos con el mismo problema. Y los que lo hablan no lo hacen muy bien. En toda China pude observar diversos errores en carteles escritos en inglés, por ejemplo, eso de que la palabra "person" sólo existe en singular y que para el plural hay que usar "people" aún no lo tienen asumido. Todos, absolutamente todos los ascensores indican que la capacidad es para 6, 8 o 10 persons. Hong Kong es un gran centro financiero, parece ser que no tanto como Shanghai, aunque por apariencia parezca ésta última una ciudad más pobre, y predomina el sector servicios. Su población supera los siete millones de habitantes.
El nivel de vida en Hong Kong se nota también en los precios, es una ciudad bastante más cara que el resto de China, a nuestros bolsillos europeos nos puede seguir pareciendo barata pero se nota la diferencia. Sospechamos, por lo tanto, que esto tiene que ver en el hecho de haber pasado una noche en Guangzhou en vez de dos noches en Hong Kong. También es curioso que el viaje incluyera media pensión todos los días, salvo el último, el día que pasábamos en Hong Kong. La visita que hicimos a Hong Kong, la que teníamos contratada, también fue la más pobre de todas las que incluía el viaje, junto con la de Guangzhou.
Victoria Peak Se trata de una montañita que hay en Hong Kong, desde la cual las vistas son espectaculares en un día despejado. Nosotros no vimos nada porque, además de diluviar, había niebla, y apenas se veía más allá de los rascacielos más cercanos. Desde la época colonial, Victoria Peak ha sido la mejor zona para vivir en Hong Kong y una de las más caras del mundo, las casas que pueden verse en la ladera de la montaña, mientras la vas subiendo, son espectaculares. Entre otros, allí vive Jackie Chan.
Los primeros habitantes de la zona ascendían a la montaña en sillas-litera, hasta que se construyó una línea de funicular en 1888. En la cima hay varias antenas de telefonía y en la montaña podemos encontrar el pantano de Pok Fu Lam, el Victoria Peak Garden, una ruta señalada de 3 km. y el centro comercial Peak Tower, que tiene un magnífico mirador. No hay ni que decir que nosotros, con la que caía, no pudimos ver nada de todo eso, salvo en centro comercial, a cuyo mirador subimos aunque las vistas eran pobres en ese momento. Repulse Bay
Se trata de una bahía situada en la carretera entre Aberdeen y el pueblo de Stanley, en la isla de Hong Kong. Tiene una larga playa y apartamentos pertenecientes a la élite financiera de Hog Kong. Aquí pudimos visitar un templo de pescadores, que para nuestra desgracia era al aire libre, con lo bien que nos hubiera ido un techo en ese momento... El templo está justo al pie del mar y en él hay estatuas de diversos dioses, como el Buda Feliz, el Buda de la Fertilidad, que nuestro guía tenía mucho interés que tocáramos, ya que éramos recién casados, o la diosa Guanyin.
En otras circunstancias, la visita al templo hubiera sido bonita y curiosa, pero aquí ya estábamos completamente empapados, el templo no tenía buenos desagües y el suelo se estaba inundando. Habíamos salido del hotel con un solo paraguas, porque en ese momento llovía de forma suave, y en el templo, visto lo visto, tuvimos que comprar un paraguas plegable por la friolera de 10 hongkong dólares (menos de 1 euro), que resistió la lluvia de todo el día y que actualmente está en el maletero de nuestro coche. Aberdeen
Antes era una aldea de pescadores, hoy es una ciudad independiente, la más grande de la isla de Hong Kong, que sigue conservando su puerto de pescadores y que constituye toda la actividad de la ciudad. Muchas de las embarcaciones que hay en el puerto sirven de casa a los pescadores, lo que le da ese aire de aldea tradicional. El viaje en un sampán, barco de pesca tradicional, os costará 60 hongkong dólares (unos 6 euros) por persona, y tampoco es que el viaje valga tanto la pena. Si diluvia, sin dudarlo, no lo hagáis porque no veréis nada, estos barcos sólo tienen techo pero para diluvios hay una especie de cortinas de ducha transparentes a los lados y al frente, para proteger a los ocupantes de la lluvia, pero lo de proteger sólo lo consigue parcialmente, mientras que las vistas son a través de un plástico lleno de gotas. En serio, no vale la pena. En este puerto hay algún restaurante flotante, el más famoso es el Jumbo Floating Restaurant, un barco enorme decorado en parte como casino de Las Vegas y en parte como templo chino. Si vais a comer a este restaurante, hay una barca que os acerca a él, es gratis y también veréis los barcos-casa.
Vista de Central Central es el centro financiero y administrativo de Hong Kong, lleno de modernos rascacielos, sin que se hayan conservado edificios coloniales. Entre los rascacielos que destacan tenemos el del HSBC (las siglas significan Hong Kong & Shanghai Banking Corporation), el del Bank of China, el Legislative Building o el edificio más alto de Hong Kong, el tercero del mundo, el Two International Finance Centre (IFC).
Desde Kowloon, y situados en la Avenida de las Estrellas, podemos ver una buena vista de Central. Además, cada noche, a las 20 horas, creo recordar, hay un espectáculo de luz y sonido. Son los edificios de Central que se van iluminando al ritmo de la música, que se oye en el lado de Kowloon. El espectáculo dura unos 20 minutos y es agradable de ver, pero con paraguas, lloviendo a cántaros y con viento agobia muchísimo. En ese momento sólo quería irme al hotel y cambiarme de ropa, pero ahora, a toro pasado y con ropa seca, me gustó lo que vi y me alegra haber podido verlo pese a las inclemencias del tiempo. La Avenida de las Estrellas es una corta avenida con estrellas de famosos actores chinos, entre las que destacan la de Jackie Chan y la de Bruce Lee.
De lo que es Hong Kong propiamente dicho no vimos nada más, la visita que teníamos contratada era muy corta, y durante el tiempo libre que tuvimos no era como para aventurarse. Por haberme interesado, de haber tenido más tiempo y de no haber llovido, hubiera ido a visitar el Templo Man Mo, los mercados de Sheung Wan, hubiera subido en el Star Ferry, servicio de transbordador establecido en el año 1898, que cruza de Kowloon a Hong Kong y que durante el trayecto se tiene una vista preciosa de la ciudad. En Kowloon, aparte de pasear por Nathan Road, la calle más comercial, atestada de gente, tiendas y centros comerciales, conocida como "Milla Dorada" en su último tramo, me quedé con ganas de visitar el Hong Kong Museum of History, que no parecía quedar lejos de nuestro hotel. En Hong Kong todo es moderno, no hay rastro de cómo era la ciudad antes de los rascacielos, y por eso me interesaba visitar el museo, que contiene réplicas de aldeas, calles y tiendas y exposiciones de fotografías antiguas. Pero me quedé con las ganas, la lluvia era tal que nos desorientamos y al poco rato ya estábamos empapados, así que renunciamos a cualquier cosa y nos limitamos a pasear por Nathan Road en dirección a la Avenida de las Estrellas para ver el espectáculo de luz y sonido. También hubiera estado bien visitar el mercado de Temple Street y de jade y el mercado de pájaros y flores, o el Templo Wong Tai Sin. Pero todo eso tendrá que quedarse para una próxima visita, si llega a darse.
De tener más tiempo, no está mal llegar hasta Nuevos Territorios y ver el Templo de los Diez Mil Budas o los pueblos amurallados. En una sola tarde y lloviendo a cántaros me tuve que conformar con ver las miles de tiendas de cosméticos en Nathan Road (los cosméticos están a buen precio en Hong Kong, así como la tecnología) y resignación, que es lo que hay. Espero que esta serie de opiniones haya podido ser de utilidad a alguien que quiera visitar China, o haya creado interés en alguien que no se lo hubiera planteado previamente. Para mí ha sido un placer, espero que también lo haya sido acompañarme...
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20.12.2009 01:39
En verdad, que el itinerario de Guangzhou no pudo estar peor trazado. Por ejemplo, el museo de la tumba del rey Nanyue de los Han del Oeste es francamente interesante. Un paseo por la isla Shamian (isla totalmente integrada en la trama urbana), antiguo hogar de las concesiones británica y francesa es sumamente relajante. Y los otros puntos que señalas, también son buenos complementos. La ciudad dispone de mejores hoteles, aunque las vistas nunca serán interesantes (¿Y qué vista urbana lo será, después de Guilin?). Sobre la comida, he de disentir, en general es posible y fácil saber qué se come (salvo el dim sum, suelen servirte animales enteros: pollos, patos, peces, etc.). Comparto bastantes de tus opiniones sobre Hong Kong. Haces bien en señalar el tema del doble visado para volver a la china continental. En esta última ciudad, el itinerario fue bastante completito, por lo que veo. ¡Felicidades por el viaje!
14.01.2009 18:56
Pues sí, Raquel, sin lugar a dudas ha sido una experiencia muy agradable leer tus impresiones sobre cada sitio que visitasteis, así como aprender su historia y disfrutar de las anécdotas... Estas dos últimas visitas de la opinión serían las más pobres, pero tu escrito ha estado a la altura de todos los anteriores. Un besazo, guapa.
18.11.2008 13:24
Uno de mis mayores defectos como viajero consiste en que a la vista de tan irresistibles ‘manjares’ cantoneses hubiera acabado corriendor a buscar un McDonald’s. Me gustaría ser culinariamente más abierto, pero soy incapaz de comer según que cosas. Una pena lo de la lluvia, porque Hong Kong sí que me parece un lugar atractivo para visitar. Un saludo!