El Hostal Residencia Americano fue donde al final nos hospedamos, en la última visita a Madrid que hicimos Syrin y yo, en noviembre, para asistir al SIMO.
Como ya os conté en la opinión del Hostal Continental, este había sido nuestra primera elección pero después de haber hecho la reserva con un mes de antelación nos encontramos sin habitación en Madrid, en pleno fin de semana del partido Madrid-Barcelona y Feria del SIMO, y como digo en el título, ¡con el curo al aire…!
Ante mi insistencia en pedir el libro de reclamaciones en el Hostal Continental, lo único que conseguí fue que hiciese unas llamadas hasta encontrarnos una posible reserva en el Hostal Residencia Americano, para un día, el viernes (nosotras necesitábamos viernes y sábado), y encima dándonos prisa porque si no estábamos inmediatamente en el Hostal Residencia Americano podríamos perderla. Así que salimos pitando desde Gran Vía a la Puerta del Sol que es donde se encuentra este hostal.
El Hostal Residencia Americano, se encuentra ubicado en La Puerta del Sol número 11 y ocupa la tercera y cuarta planta. La ubicación era perfecta, para nuestro gusto, pues justo al lado de la puerta de entrada está una boca de metro que comunica todo Madrid. En un principio era eso lo que buscábamos, un lugar céntrico que tuviese movimiento por la noche y que también estuviese bien comunicado.
El portal es de los antiguos con una inmensa puerta de hierro, que por el día permanece abierta, estando la entrada vigilada por un portero, y que cierran por la noche, pero eso no es un problema, porque para entrar tienen portero automático.
Aunque el edificio es muy antiguo dispone de ascensor, el más extraño que he visto en mi vida, nosotras íbamos a la tercera planta, que es donde está la recepción del hostal, así que marcamos el número, pero en lugar de iluminarse este botón se encienden todos los demás. De mano quedamos un poco, por no decir bastante sorprendidas, pero al final funcionaba perfectamente, sólo era una peculiaridad del ascensor.
Llegamos a la recepción todas azoradas por las circunstancias, ya nos veíamos durmiendo en la calle. Y fue entran y dar los buenos días, y al menos yo, ya comencé a relajarme. ¡¡Qué diferencia de trato del hostal anterior!! Todo amabilidad.
Explicamos un poco nuestra situación, que habíamos ido a Madrid a pasar el fin de semana para asistir al SIMO y nos encontrábamos que tras hecho una reserva con un mes de antelación en un hostal, al llegar nos topábamos sin habitación.
El recepcionista, que resultó ser el sobrino de la dueña, una señora mayor de unos 90 años que vivía en el hostal, rápidamente nos encontró una solución a nuestro problema. Nos comentó que quien le había llamado sólo había pedido la habitación para un día, pero que si nosotras la necesitábamos para dos, que no había ningún problema. Sólo necesitó hacer un cambio y darnos otra habitación para dos noches. Que alivio por un lado, y que nueva decepción por el otro. Otra vez nos había vuelto a engañar el recepcionista del Hostal Continental, que pretendía que pasásemos una noche en Hostal Residencia Americano y volviésemos al día siguiente al Hostal Continental, como si no tuviésemos otra cosa que hacer que pasearnos por Madrid con las maletas de un lado a otro todos los días.
Después de la introducción os comentaré un poco como es este hostal. La habitación nos la dieron en la segunda planta del hostal, a la que se llega, después de casi perderte por los pasillos de la primera planta, se accede por una escalera de madera muy antigua y en no muy buen estado.
Después de todo lo acontecido lo único que queríamos era tener un sitio "un poco decente" para dormir, y eso fue justo lo que nos encontramos. Limpio estaba, pero la habitación no podía ser más cutre.
Dos camas separadas por una mesita, que debían de ser de 90 cm. con el somier de los antiguos, de metal trenzado que hacían un ruido que no veas. A la ropa de cama sólo le faltaba estar remendada. Además había una cama plegable de esas que ya no se ven con la cortinita alrededor.
Una mesa auxiliar con un tapetito para disimular que al menos debía de tener 50 años. Una silla, que tenías que tener cuidado al sentarte porque en cualquier momento se podía desarmar, también de la misma época. Y una butaca que ni nos atrevimos a usar, porque al moverla ya casi se le cae un brazo. Tenía un armarito de obra, que ni llegamos a usar, porque talmente parecía que si dejabas algo dentro, cuando lo volvieses a abrir, se lo podría haber tragado.
La habitación tenía un balcón que daba a la parte de atrás, desde donde se podía ver la entrada al Corte Inglés y unas maravillosas obras que estaban perforando el terreno día y noche. La ventana del balcón era tan antigua que después de abrirla me costó un montón entender el mecanismo para cerrarla. Tenía unas contraventanas exteriores de tablillas y otras interiores para poder dejar la habitación a oscuras, menos mal, porque si encima tengo que dormir con luz me da algo.
Por la noche aunque las obras seguían en funcionamiento hacían menos ruido y entre el cansancio y las dos contraventanas no notamos mucho el ruido.
Lo más nuevo de toda la habitación era la televisión, de 15 pulgadas, colgada en la pared, menos mal que tenía mando a distancia. Aunque al principio no sabíamos encenderla y tuvimos que decirle al recepcionista que nos la mirase que no funcionaba. Al final es que tenía los canales en números altos y no se nos había ocurrido mirar.
Y ahora el baño, también cutrillo para no variar, con una ventanita que ni nos atrevimos a abrir, pero al menos tenía bidet y una amplia bañera con cortina. Eso sí, el agua caliente a tope y abundante chorro. Tenía dos toallas de baño y otras dos de lavabo, pero las pobres estaban muy viejecitas, pero al menos bien limpias. Porque aunque todo estaba muy viejo se notaba que limpiaban en condiciones.
La habitación tenía calefacción central que apagaban por la noche pero que mantenía la habitación caliente. Se notaba un poco por la mañana, que estaba algo frió, pero también es que nos levantamos a las 7. Una ducha caliente, y nuevas para recorrer Madrid.
En recepción había un par de máquinas, una de bebidas frías, y otra calientes, por lo que después de la ducha nos subimos un cafetito a la habitación. Los precios bastante asequibles y el café lo normal que te puedes encontrar en una máquina de este tipo.
Aunque casi todo el mundo opine que la zona de la Puerta del Sol, no es un buen sitio para coger una habitación, a nosotras nos gustó ver tanto movimiento como había cuando volvimos por la noche. Cuando salimos del metro alucinamos con tanta gente, sobretodo extranjeros. Había top manta de todo tipo, música, perfumes… Uno con perfumes se puso delante de la puerta de una perfumería, al poco salieron a pedirle que se fuese.
Gente manifestándose, incluso unas tailandesas que ofrecían darte un masaje de espalda por 10 €. Insistió tanto que al final dije que sí. Me senté en una pequeña silla plegable, en plena Puerta del Sol, y cerré los ojos, dispuesta a disfrutar de un masaje, que por cierto me sentó muy bien. Tenía los trapecios agarrotados entre el viaje y la tensión.
Nos lo pasamos muy bien en Madrid, el Hostal Residencia Americano, no fue lo mejor del viaje, pero tampoco lo peor. Y cuando lo que quieres es disfrutar de unos días fuera de la rutina diaria, intentas no ver el lado malo de las cosas.
Hicimos muy buenas migas con el portero del edificio, que no me había dado cuenta, pero estuvo controlando como me daba el masaje la tailandesa, es que prácticamente estábamos delante de la puerta. Me preguntó que tal me había sentado y le dije que de maravilla, jejeje.
El sobrino de la dueña del hostal, como ya dije muy amable y atento. El primer día, le preguntamos por algún sitio cerca para comer, no muy caro y con buena comida, y rápidamente nos aconsejó varios. Quedamos muy contentas al que fuimos.
El segundo día, ya hablamos un poco más y nos comentó que tenían prevista una reforma integral del hostal, que buena falta le hace. Para dejarlo un poco bien hace falta mucho dinero. Habría que tirarlo entero, tabiques, suelos, todo. Pero el edificio es muy bonito y podría quedar bien por dentro.
Aconsejar, no se lo aconsejaría a nadie, por lo menos tal y como está. Lo único a destacar es la amabilidad de los empleados, la calefacción y el agua caliente.
El precio creo que fueron 48 € por noche, por ese dinero o poco más se puede ir a un hotel en mejores condiciones.
Por supuesto, fotos ni hicimos...
Hostal Residencia Americano.
Puerta del Sol 11.
Telf. 91 522 28 22.
01.06.2007 19:49
Bueno pues estuvo entretenida la visita a Madrid no? jajaja desde luego en sitios así pasan cosas curiosas, y si pudisteis dormir algo y fueron amables, por lo menos, no es una mala experiencia. Saludillos :)
07.05.2007 03:19
En serio es posible que estuviera tan tan tan tan viejo??? Por un poco más, se duerme en un sitio más nuevo. Bueno, esa experiencia que os lleváis, y al memos, os trataron bien en ese sitio (Qué tipa la del otro sitio!!!). besos!
20.01.2007 11:36
Como bien dices, por 55 euros puedes coger un hotel 2 estrellas, también bastante céntrico (calle Salud, entre Preciados y Montera). Un saludo.