Sobre mí:"Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes
a tus ojos oceánicos." (P. Neruda,1923)
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Un antiguo profesor de arte nos dijo un día: "Si tienen la oportunidad, piérdanse por Cáceres". Corría el año ... 1983, pero la frase se me quedó dentro, en esa especie de agenda interna de cosas pendientes que uno suele hacer. Pasaron los años, realicé múltiples viajes, incluyendo el extranjero, y Cáceres seguía ahí, marcado en el mapa como una visita que algún día debería cumplir. Y la ocasión se presentó la semana pasada de improviso. Pasaba por Extremadura y mi intención era seguir viaje hasta que varias circunstancias casuales (o no) me llevaron al fin a Cáceres.
Lo primero era buscar alojamiento. La tarea me pareció sencilla ante la numerosa proliferación de carteles amarillos anunciando hoteles en toda rotonda que se presentaba. Pero, bien por el precio o por no encontrarlos (luego los hallé, cuando ya no me hacían falta, naturalmente), localizar un hotel me llevó más de la cuenta. Finalmente, medio por cansancio y medio por aburrimiento, me presenté en la recepción de este hotel sin demasiadas ilusiones: desconfiaba de un hotal de solamente dos estrellas y ubicado en un edificio ciertamente "añejo". Sin embargo, la amabilidad de la recepcionista y el ambiente tranquilo del hotel me animaron, junto a un precio bastante ajustado (42 euros más iva la habitación individual), y tomé habitación en él.
Como se encuentra en una calle peatonal por un lado y en otra donde no dejan aparcar por otro, es de utilidad indicar que el hotel tiene un convenio con un parking cercano (a escasos 100 metros) donde por 6 euros al día podemos dejar nuestro coche a buen recaudo. Así, al final la habitación termina por costarnos sobre los 50 euros, que no es ni mucho ni poco, aunque vistos los precios actuales parece algo correcto.
El hotel, como decía antes, ocupa un edificio ya entrado en años y ello se nota en pequeños detalles. Quizá el más molesto son las ventanas de un solo cristal y bastante viejecitas que te dan la sensación, por lo mal que aislan de los ruidos, que te separa de la calle una leve cortina. Y como uno es bastante quisquilloso con los ruidos, pues el detalle resultó ser el defecto más molesto para mi. Afortunadamente el cansacio que traía acumulado suplió la carencia del aislamiento.
Aparte de las ventanas, la habitación tenía muy poco más en su interior, pues sus reducidas dimensiones poco permitían. Tenía una cama de matrimonio con una almohada y manta adicionales en un vetusto armario empotrado. Al pie de la cama, una mesa y sobre ella, sujeta a la pared, la televisión (los canales nacionales y el Plus eran toda su oferta). Una silla y la mesilla completaban el decorado.
Y dos detalles curiosos, aunque algo cutres: una guía sobre como utilizar el mando de la tele describiendo la función de cada botón, algo que resultaba ridículo por obvio, y un par de hojitas con el membrete del hotel sobre las que reposaba un lápiz de propaganda (modesta invitación a la escritura).
El cuarto de baño era también muy pequeño, tanto que no tenía bañera por falta de espacio para ella. En su lugar, una mini ducha donde debían tomarse algunas precauciones a la hora de enjabonarse.
Pero la calefacción central estaba presente en forma de dos viejos radiadores (uno al pie de la cama y otro bajo el lavabo) que sin embargo caldeaban convenientemente la habitación. La única pega a este sistema era su centralización: a media tarde se apagaban y por la noche también. Se encendían antes de amanecer, con lo cual la habitación estaba de nuevo caliente al levantarme. Pero dado el frío reinante esos días, hubiera deseado poder encenderla yo a mi antojo y no que lo hicieran otros por mi.
La gran ventaja del hotel, sin duda, era su situación. En plena calle comercial, a dos pasos de la plaza mayor que daba acceso a la zona monumental, con una buena oferta de restaurantes y cafeterías a tiro de piedra, resultaba de una comodidad asombrosa para visitar Cáceres a pie y sin necesidad de caminatas intermnables.
Pero sería injusto no incidir en la amabilidad del trato recibido, al que ya aludí brevemente antes. Las empleadas de recepción o de la cafetería siempre me atendieron con la sonrisa en los labios y una actitud amable que a menudo he echado de menos. Puede parecer una tontería, pero es en el trato en lo que más termino fijándome a la hora de resumir mi estancia en un sitio y en este caso, atendiendo solamente a este detalle, el Alfonso IX merecería un sobresaliente.
buen consejo el de tu profesor, la ciudad vieja de Cáceres es un lugar maravilloso en el que perderse. A mí me encandiló cuando la visité hace cuatro años ya, y aún tengo pendiente regresar un fin de semana como se merece
Mi madre nació en Cáceres, por ello he ido en diversas ocasiones, realmente tiene lugares preciosos y dignos de mención, en cuanto a la atención que suelen prestar en algunos sitios es un factor determinante para decidir volver o no. Un beso.
Hoteles nuevos hay muchísimos, y viejos, pues cada vez quedarán menos, supongo. Un detalle que aunque fuera habitación individual la cama fuese de matrimonio, no? (sinceramente, No sé cómo está el tema de las habitaciones de uso individual). También desconozco los precios de fuera de Madrid, pero los 6 euros de parking me parecen muy bien, muy fáciles y convenientes de pagar, vaya. Una desventaja lo de la calefacción(pero detalle entrañable de hotel "no moderno"), pero siempre subsanable con mantas. Y lo del trato al público, un punto fuerte. Dormir se duerme mejor y más tranquilo si te sientes "bien recibido" en el hotel,que aunque parezca mentira, porque estás pagando por estar allí, hay en sitios que no se dan cuanta de la impotancia del trato amable. Un beso!
23.04.2008 22:34
buen consejo el de tu profesor, la ciudad vieja de Cáceres es un lugar maravilloso en el que perderse. A mí me encandiló cuando la visité hace cuatro años ya, y aún tengo pendiente regresar un fin de semana como se merece
09.01.2008 17:51
Mi madre nació en Cáceres, por ello he ido en diversas ocasiones, realmente tiene lugares preciosos y dignos de mención, en cuanto a la atención que suelen prestar en algunos sitios es un factor determinante para decidir volver o no. Un beso.
07.01.2008 04:51
Hoteles nuevos hay muchísimos, y viejos, pues cada vez quedarán menos, supongo. Un detalle que aunque fuera habitación individual la cama fuese de matrimonio, no? (sinceramente, No sé cómo está el tema de las habitaciones de uso individual). También desconozco los precios de fuera de Madrid, pero los 6 euros de parking me parecen muy bien, muy fáciles y convenientes de pagar, vaya. Una desventaja lo de la calefacción(pero detalle entrañable de hotel "no moderno"), pero siempre subsanable con mantas. Y lo del trato al público, un punto fuerte. Dormir se duerme mejor y más tranquilo si te sientes "bien recibido" en el hotel,que aunque parezca mentira, porque estás pagando por estar allí, hay en sitios que no se dan cuanta de la impotancia del trato amable. Un beso!