Este fin de semana pasado y retomando las buenas costumbres, hicimos un pequeño petate, y esta familia de tres nos largamos con viento fresco, muchas ganas y algo de dinerillo a pasar un relajante fin de semana a la comunidad vecina, Cantabria, dicha de sobaos, quesadas y cocidos.
El destino era Santillana del Mar, la que dicen es la ciudad mas mentirosa del pais, ya que ni es santa ni llana ni tiene mar.
Ciudad conservada como medieval, pero reconvertida en mini parque tematico,aboslutamente comercial,con incontables, pensiones, posadas, hostales, hoteles y hasta un par de Paradores, tiendas y mas tiendas de recuerdos variados y piedra muchisima piedra.
He de decir que en honor a la verdad, el hecho de que esta villa se haya convertido en lo que es, una megatienda al aire libre, ha permitido que se conserven en casi perfecto estado , casas, calles y monumentos.
La fiebre del turismo,movida por la visita al museo de Altamira,( que los que vayan no piensen entrar en la cueva original, esta tan protegida a las visitas que hay reservas hasta el 2011), La maravillosa Colegiata y los numerosos palacios que salpican el pueblo, ha hecho que hasta alli hayan ido personas de todas las partes del pais, incluso de distintos paises de Europa, America e incluso Africa.
Es curioso ver como en las tiendas te atienden con acento brasileiro, mexicano, o como los camareros son altos bigardos de piel negra enfundados en sus uniformes que parecen hechos a medida.De entre las numerosisimas opciones de alojamiento, y despues de mas de una semana de pensar, llamar a los hoteles, comparar y dudar, nos decidimos por este hotel.
El Hotel Altamira:
Situado en el mismo centro de Santillana del Mar, en la calle del Canton, a casi nada de la plaza de la iglesia, y la colegiata.
Establecido en un Palacio del siglo XVI, morada de nobles canonigos y marineros, se reconstruye a finales del XIX y se rehabilita como hotel hace algo menos de una decada.
Tres lozanas estrellas flanquean la puerta, y le dan la categoria mas que merecida ya que perfectamente podria pasar por un cuatro a poco que cambiarana alguna cosilla en la que el uso y el paso del tiempo ha dejado su huella.
Distribucion:
32 habitaciones distrbuidas en tres plantas a distintos niveles,ya que el edificio tiene tres torres que lo rodean, y los acesos se hacen desde varias escaleras interiores.
Suelos de madera maravillosos, recorridos por unas alfombras gordisimas y que en algun punto se nos escapaban debajo de los pies obligandonos a hacer algun que otro equilibrio.
La decoracion es la tipica de las casonas Cantabras, muchisimo mueble de estilo, madera, cuadros enormes que representaban a los antiguos moradores de la casa , enormes lamparas de araña salpicando los distintos salones y recibirores del hotel, paredes de piedra perfectamente conservadas, y un magico ambiente de relax y tranquilidad que invitaba al descanso.
La habitacion:
Nos adjudicaron la habitacion 302, situada en la tercera planta, la zona de buhardillas, la habitacion constaba de tres camas de 1.
10m, dos de ellas pegadas y la otra en un lateral, baño con una ducha bastante grande con mampara de cristal transparente,(muy morbosilla jejeje) sanitario, videt, lavabo, y productos de aseo, asi como secador de pelo.
Las vistas eran por encima del mismo castillo/hotel, lo cual nos permitia una panoramica espectacular de toda la zona noble de SAntillana, y podiamos divisar los maravillosos jardines privados de las casas nobles del pueblo.
En la habitacion habia ademas varios muebles antiguos, una cama plegable escondida en una especie de armario/comoda, un par de espejos ,uno de ellos de cuerpo entero, y varias sillas y bancos dispuestos por toda la habitacion, asi como varias alformbras muy gruesas, un armario con mas almohadas, varias mantas, y algo que nos encanto, la habitacion tenia WIFI.
De esta forma nos preparamos a pasar un fin de semana de descanso y jubileo en la noble ciudad de SAntillana.
EL desayuno:
Nosotros habiamos contratado el hotel con aljamiento y desayuno.
Este se sirve en una de los anexos del hotel al que se accede desde los comedores cruzando una maravillosa terraza situada donde deberia estar la entrada de carruajes, y el comedor de desayunos esta hubicado donde los cobertizos de los mismos.
Asi las cosas a las diez de la mañana del dia siguiente, bajamos a desayunar,
Un bufete con lo tipico , fiambres, quesos, bolleria, pan, cereales, fruta, cafe ,leche cacao, infusiones, asi como un bizcocho casero exquisito.
Nosotros que somos de buen comer aprovechamos muy bien lo que pagamos por los desayunos y os aseguro que dimos buena cuenta del bufette, hasta que el cuerpo y la mente se hubieron repuesto, y recuperamos las fuerzas mermadas el dia anterior por la visita y pateo de monumentos y callejas y de una noche movidilla a ritmo de salsa picante.
La cena:
La cena de la noche en que llegamos la hicimos en el mismo hotel, y no por falta de otras muchisimas opciones, pero segun vimos, tanto los precios como las posibilidades de menús era bastante corrientes en todos los sitios, asi que decidimos echar un vistazo a la carta de temporada del restaurante del hotel.
A eso de las diez de la noche bajamos al restaurante, decorado en el mismo estilo, mueble antiguo en un ambiente muy relajado y tranquilo, media docena de mesas estaban ocupadas y al fondo una gran mesa ocupada por los jugadoresd e voleibol de un equipo de Tarragona, a nosotros nos situaron en una especie de altillo donde una mesa circular para cuatro daba la impresio de presidir todo el comedor.
Una amabilisima camarera de mediana edad nos acerco las cartas mientras nos daba las recomendaciones del chef.
Nos decidimos por, Un plato de entremeses calientes, que llevaba, croquetas, calamares, tiras de lomo, sesos rebozados,gambas rebozadas, todo exquisito.
Mi pareja pidio un Lomo de buey al queso de Tresviso, el peque una ensalada de anchoas con mousse de queso fresco, y yo una de pulpo con algas , judias y esparragos trigueros.
Todo llego al momento pues nuestra pretension era compartir los platos, he de decir que todo estaba exquisito, tanto la carne como las ensaladas.
De postre solo pedimos uno, Sinfonia de Sorbetes con mermeladas de Kiwy, total tres sorbetes de helado, mango, mandarina y limon exquisitos, fresquisimos y muy muy sabrosos, ideal para terminar la cena.
Agua , un cafe que se pidio mi pareja, y total 74 euros, todo includido, he de decir que no nos parecio para nada caro, mas bien todo lo contrario ademas de que la atencion fue exquisita y la comida estaba de chuparse hasta las uñas.
La merienda:
Aqui he de hacer un apartado especial, y disculparme si lo dejo para lo ultimo y no hago cronologia de las comidas que tomamos en el hotel, aunque realmente la hago pero a la inversa.
EL mismo dia que llegamos despues de registrarnos,y despues de comer un exquisito menu del dia en un restaurante local del que mas tarde hare opinon, dimos un larguisimo y extenso paseo por todas las calles de Santillana, varias horas , numerosas fotos y bastantes kilometros de marcha despues, volvimos al hotel pero entrando por la parte de atras, donde estaba situada la terraza, he de decir que a unos cincuenta metros antes de llegar, se percibia un exquisito olor a algo que recordaba el olor de los churros recien hechos, las porras o mejor ... los picatostes...
Segun nos ibamos acercando el aroma se hacia mas intenso y al entrar en la terraza del hotel vimos que varias personas daban buena cuenta a un plato de algo tostado y espolvoreado de azucar, algo que mojaban en chocolate.
Como sabeis a goloso no me gana nadie, y a modo de sentada reivindicativa me acomode en una de las mesas que quedaban libres mientras les decia a mis acompañantes que de alli no me movia hasta no degustar aquellas ambrosias dulces que comenzaban a hacerme ver mariposillas revoloteando en torno a mi cabeza... jajajaja.
En ese momento un camarero se nos acerco y nos pregunto que ibamos a tomar, a lo que le conteste con una pregunta... ¿ que es lo que hay en el plato que han pedido los señores de la mesa de al lado?.
Picatostes , me respondio el empleado.,
Pues un chocolate con picatostes para mi, mi pareja pido lo mismo y evidentemente el Peque para no ser menos ,uno mas de lo mismo,
Cinco minutos mas tarde , se acercaba el camarero con tres tazones de chocolate, tres copas con agua, y un plato con una docenda de picatostes recubiertos de azucar.
Ni que decir tiene que no quedo ni uno y que nos reconfortaron el cuerpo y el alma ayudandonos a seguir con nuestra visita al pueblo.
El coste de la merendola, 10.50 euros, 3.50 por persona, la verdad nada caro.
A todo lo comentado hasta ahora he de añadir que todo el personal del hotel es tremendamente amable y educado, que nos hicieron muy agradable la estancia y que es un hotel al que seguro que volveremos en proximas ocasiones.
Mi recomendacion es que la visita a Santillana del Mar y el paso por el Museo de Altamira lo realiceis en temporada baja, es decir cualquier puente o fin de semana de enero a mayo ,de esta manera podreis disfrutar de una relativa tranquilidad, y digo relativa por que siempre hay excursiones, y gente de visita.
De esta forma podreis callejear sin problemas y disfrutar de la villa tal y como fue diseñada hace varios siglos.
Ah el coste de la habitacion , con desayuno , y el iva incluido fue de 107.40 euros, es decir unos 35 euros por persona, precio mas que asequible a casi todos los bolsillos.
Tienen ofertas de fin de semana para pension completa en temporada baja que tambien estan muy bien, si quereis ir en plan familiar y vais a estar mas de un dia en la zona.