He estado un par de veces, tanto las instalaciones como el trato del personal inmegorables. El unico inconveniente es que salvo el monasterio de piedra y el propio Balneario, no hay mucha cosa para visitar por la zona (para no decir nada).
La piscina exterior es inmegorable, y destacar si cave por la noche, cuando se convierte en el sitio ideal para tomar una copa tranquilamente, en las mismas amacas que has tomado el sol durante el dia. Como una pega el escaso número de estas.
Si no se quiere comer en el hotel, se puede comer en el propio pueblo, en la calle principal (justo al lado del hotel), hay restaurantes para casi todos los gustos a buen precio (mejor que el hotel).