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Os voy a comentar lo que fue mi estancia en el hotel Barry, situado en el corazón de Bruselas.
A través de una conocida web de reservas hoteles, concreté lo que iba a ser mi alojamiente en la capital belga. El precio, factor muy importante a la hora de realizar dicha reserva, jugó un papel importante para decidirme. En temporada alta pagué 55Euro por la habitación doble, que en vista de los precios que se manejan en la ciudad, y a pesar de tratarse de un hotel de una única estrella, era relativamente económico.
La ubicación, el otro factor determinante para decantarme por este hotel es, sin lugar a dudas, el punto más fuerte que encontré. Situado en pleno corazón del centro de la ciudad (y centro turístico también) contaba con la estación de metro de <Anneessens> en la mismísima puerta, a escasos 5 minutos andando de la Grand Place (epicentro de la ciudad), y a una única parada (que bien se puede hacer caminando) de la estación de tren 'Gare du Midi' (desde la cual se coge el autobús para el aeropuerto de Charleroi, y trenes a ciudades cercanas). Como podéis imaginar, estamos hablando de una situación inmejorable.
El aspecto exterior de la fachada del hotel se encuentra bastante cuidada, dando la impresión de haber sufrido una reciente remodelación, muy acorde con la bonita plaza de Anneessens que tenemos en la misma puerta. Una vez dentro, lamentablemente, la cosa empeora un poco. El servicio de recepción no es muy profesional que se diga, el checking lo tarifé con un hombre de avanzada edad de etnia hindú, con un particular conocimiento del inglés...y con una escasa amabilidad. Una vez asignada la habitación, tras recibir la llave y el mando a distancia de la TV, me dirijo hacia el ascensor, que es bastante moderno y rápido (contrastando con el espacio interior en general...) y entro en lo que va a ser mi estancia. Esta, con una no excesivamente cuidada moqueta que desprende un muy desagradable olor a tabaco, es un tanto desoladora. El mobiliario es triste, antiguo y descuidado. La TV contaba con pocos canales, ninguno de ellos internacional. Las paredes empapeladas con el típico papel de hotel, dejaban ver algún desconchado y, tristemente, alguna huella de lo que, sin dar más detalles, puedo afirmar que se trataba de un moco...
El baño era normalito. Sin dar una impresión de gran limpieza, contaba con una ducha decente, aunque el soporte para sujetar el grifo estaba roto (¿por qué me pasa esto siempre en todos los hoteles?). Lo peor del baño era una pequeña ventana que, dando a un patio interior, era imposible cerrarla. Lo mismo le dí una alegría (o susto...) a los vecinos de enfrente.
Como comento, la habitación da a un patio interior, que aunque era bastante tranquilo, un aparato eléctrico (tal vez un aire acondicionado) emitía un insoportable zumbido que obigaba a cerrar la ventana de la habitación para poder dormir, a pesar de que hacía un poco de calor.
Pero no todo es malo. La cama, sin ser muy blanda era bastante cómoda, al igual que las almohadas. Lo dice uno al que le cuesta una barbaridad adaptarse a las camas de los hoteles. La habitación en sí, cumple siempre que tu objetivo sea dormir, darte una ducha y salir corriendo a visitar la ciudad.
Como detalle positivo decir que, al surgirme un imprevisto, me ví obligado a cancelar las dos últimas noches reservadas, para lo cual no tuve problemas para anularlas avisándolo con tiempo. Esto lo tramité con el encargado de la recepción de día, mucho más avispado que el de la noche, que incluso que resolvió alguna que otra duda sobre la ciudad. Mucho más amable.
En general el hotel cumple con lo que yo buscaba: cercanía para moverme por la ciudad, un mínimo de comodidad y precio ajustado.
21.09.2010 19:29
Lo del olor, no me gusta nada
21.09.2010 18:55
Creo que cogere otro hotel