El Best Benalmádena ha sido el hotel que elegimos este verano para pasar una semanita. Os cuento la impresión que de él hemos tenido:
Situación:
Muy buena. A pie de mar, y muy cerca de dos playas a las que puedes ir dando un paseíto. A una de ellas se accede desde el mismo hotel, desde los jardines donde se encuentra la piscina, abriendo una cancela que da al exterior con la misma tarjeta de la habitación.
Alrededor del hotel hay de todo, tiendas de souvenirs, un Mercadona, un super cor, un centro de salud, una farmacia y aparcamientos nunca faltaban. Siempre encontrábamos sitio para dejar el coche, ya que el parking del hotel cuesta 10 € por noche, a mi parecer un poco caro.
Selwo marina, el teleférico y Tívoli, están a 10 ó 15 minutos en coche.
Habitaciones:
Muy amplias. Dos camas de 135, una mesa/escritorio con la tele, una mesita redonda con un par de sillas, dos mesitas de noche y un armario empotrado. Tiene también una terracita y el bańo completo y muy amplio también.
Nosotros fuimos con nuestros dos hijos, de 7 y 2 ańos. No habíamos pedido cuna, ya que pensábamos dormir los 4 en las dos camas, ya que había sitio de sobra y nos encontramos el primer día por la tarde, con la agradable sorpresa de que nos habían dejado una cuna de viaje en la habitación, así que aún más amplios dormimos.
Comida:
Muy buena y variada. A mí me perdieron los postres, realmente deliciosos.
Servicio:
Muy amable. Tanto las camareras de planta como los recepcionistas. Y en el comedor igual, camareras y camareros muy amables y serviciales. La seńora que limpiaba nuestra habitación es un encanto de persona.
Instalaciones:
Bien en general, pero la piscina pequeńa, nosotros fuimos en Julio, y con tanta gente no podías nadar, sólo refrescarte.
Lo de las hamacas, una poca vergüenza, aunque de esto no tiene toda la culpa el hotel. Había carteles por todos lados advirtiendo que no se podían reservar las hamacas, pero la gente hacía caso omiso. Menos mal que tuvimos suerte y casi siempre encontramos al menos dos libres de las toallas que la gente ponía.
La cafetería está justo al lado de la piscina, con lo cual es muy cómodo pedirte algo y luego tomártelo en el jardín.
Y bueno, creo que en general no se me olvida nada. Nosotros íbamos con todo incluído, así que las meriendas de los nińos las teníamos solucionadas. Eso sí, no todo estaba incluido, ya que algunas bebidas y postres tenían suplemento.
Los ascensores nefastos. Al final te hartabas de esperar y tenías que coger las escaleras, menos mal que nuestra habitación estaba en la primera planta.
Ah, para quien no viva en la costa, le encantarán las vistas desde la habitación, realmente preciosas.
06.10.2010 16:52
"A pie de mar" de verdad, qué desastres se hacían, suerte que ahora no dejan, se ve horroroso, un ataque al paisaje. El hotel bien. saludos.