Sobre mí:Como mirarte a los ojos bajo la luz de un bar de Montmartre.
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¡Cómo se nota el mes de Agosto! Echo de menos leer opiniones de los usuarios a los que sigo habitualmente, yo estoy un poco vaga para escribir (¿será el calor?) y Ciao vuelve a estar atestado de opiniones absurdas, esta vez nos empachan en alimentación. Desde luego que este verano está siendo un tanto extraño para la página, pero haré lo que pueda por seguir participando con regularidad, ya que no me voy de vacaciones, al menos no tengo ningún plan a la vista.
Tenía pendientes opiniones lisboetas, y al margen de alguna que intentaré colar de alimentación para aprovechar un poco los días que quedan de la promoción ofrecida, me gustaría empezar con estas ya que parece que hace un siglo que estuve en la capital lusa, y empiezo a perder algunos detalles de los sitios.
Como casi siempre que voy a algun lado, empezaré hablando sobre el hotel elegido, pues suele ser de las primeras cosas que vemos, aunque sea para dejar la maleta, y lo que nos va a acompañar todo el viaje.
¿POR QUÉ ELEGIMOS EL HOTEL BORGES?
Cuando decidimos hacer la escapada a Lisboa, apenas quedaban dos semanas para la fecha elegida, pues fue una cosa un tanto improvisada. No teníamos claro apenas nada, excepto que queríamos un hotel principalmente muy barato y muy céntrico para no tener que mover apenas el coche. A mí, supongo que también en concordancia con mi edad, estilo de vida, y forma de viajar, me gustan más los hoteles que estan muy cerca del centro de la ciudad en cuestión, o en alguno de sus barrios más emblemáticos. Con esto quiero decir, que en ocasiones sacrifico un poco de comodidad y lujos que me puedan ofrecer, por una buena localización. Así era la idea que llevaba a la hora de buscar un lugar más o menos económico donde alojarme en Lisboa: Una cama, un baño, y un sitio limpio donde descansar.
Tras rastrear durante un par de días las páginas que frecuento habitualmente de viajes, logré dar con el hotel Borges. Se ajustaba a nuestro presupuesto tan limitado, estaba ubicado maravillosamente, y tenía habitaciones todavía disponibles. Después de comparar precios, reservé a través de la web de Olotels, la cual desconocía completamente, pero me ofrecía un precio más económico que en otro tipo de sitios.
HOTEL BORGES
Como os he destacado en el apartado anterior, el Hotel Borges tiene una característica que lo hace muy atractivo y es que su ubicación es inmejorable. En la peatonal Rua Garret, justo enfrente de la boca del metro Baixa-Chiado, y al lado del famosísimo Café A Brasileira, que siempre esta muy animado, sobre todo es muy atractiva su terraza, llena de gente a cualquier hora del día. Y realmente, la ubicación es fantástica, pues nos encontramos siempre a un paso de todo, pudiendo ir andando a cualquiera de los principales barrios de la ciudad. También encontraremos la parada del travía 28 a solo unos pocos metros de la puerta, y este nos puede llevar por los lugares más emblemáticos de Lisboa.
El edificio donde se ubica el hotel Borges tiene un total de cuatro plantas, aunque una de ellas actualmente se encuentra en reformas. La primera vez que subimos el ascensor, nos equivocamos de planta y fuimos justamente a parar a la que estaba en obras, y el susto fue tremendo, parecíamos estar en un holocausto zombie, o en una película de miedo. Cuenta con un total de 96 habitaciones repartidas en estas cuatro plantas, y todas disponen de baño completo y televisión.
La recepción es no es muy grande, pero es bonita y recogida. Tiene las puertas de cristal, y un mostrador.. A un lado hay sofás con revistas por si tienes que esperar, una dispensadora de agua, y una televisión. También encontramos un ordenador con un puesto de internet en el que creo que hay que pagar, aunque no estoy segura, pues nosotros no llegamos a usarlo.
El hotel cuenta también con salones para congresos y reuniones, pero yo no llegue a ver ninguna. Quizá se situaban en la planta que estaba en reformas.
Las habitaciones son bastante grandes de tamaño, pero muy básicas. A nosotros nos dieron una habitación interior en la tercera planta, y la ventana daba a un patio que no tenía absolutamente nada. Sería genial si nos hubiese tocado una habitación exterior a Rua Garret, pero quizá esas fuesen más caras que la nuestra. Todas las habitaciones tienen un baño completo, que en nuestro caso se componía de WC, lavabo con espejo, bidé y bañera. El baño es sencillo, pero se nota un poco anticuado, algunos azulejos estaban un poco desgastados, y a veces olía un poco a tuberías al entrar en él, pero al momento de estar allí te acostumbrabas.La habitación constaba de una cama de matrimonio, dos mesillas a ambos lados de la misma, un armario, una mesa-escritorio, una silla y un espejo. Tenía también una televisión bastante antigua, pequeña y de tubo, pero nosotros no la encendimos nunca. En el armario encontrabamos algunas mantas, por si hiciera frio, y otras dos almohadas de repuesto o por si se prefiee un poco más de altura en la cabeza y cuello a la hora de dormir. Yo no usé ninguna de las dos cosas.
También tenía aire acondicionado, peor la temperatura era bastante buena, así que tampoco lo llegamos a encender ninguna vez.
El suelo de la habitación así como los pasillos es de moqueta, lo aviso por que se muchos de vosotros os echará para atrás este elemento. A mí la moqueta tampoco me entusiasma, pero me había llevado mis chanclas para estar por la habitación, así que no la pisé ni nada.
El punto positivo de la habitación es que era muy espaciosa, con sitio de sobra para colocarlo todo. Y la cama era cómoda, no la más cómoda del mundo, pero si lo suficiente para unos días. Vamos, una habitación normal con baño, televisión, y aire acondicionado sin nada de lujos, suficiente para dormir por la noche, y patear Lisboa durante el día.
Personal y servicios
El hotel tiene la recepción abierta 24horas, y no hace falta que dejes la llave (que es de tarjeta) en ella cuando sales de sus instalaciones, si no que la puedes llevar encima siempre que quieras.
El personal de recepción fue con el que primero tratamos en nuestra llegada al hotel. El chico que nos atendió no hablaba español, no se si el resto de personal lo hará, pero la verdad es que en Portugal no me ha resultado muy difícil hacerme entender en mi propio idioma, y entenderlos a ellos en portugués o chapurrear unas pocas pabras. Una vez aterrizamos en el hotel, lo primero que hicimos fue el check-in. Le comentamos que teníamos una reserva, y entregué el resguardo que previamente había impreso de Olotels. La reserva estaba ya pagada, así que solo nos tomaron los datos, y nos dieron la tarjeta de nuestra habitación, la número 230, y nos indicaron dónde tomar el ascensor para llegar hasta la tercera planta, que era donde se situaba nuestro cuarto. Para el check-out no tuvimos que hacer más que dejar la tarjeta-llave, y como ya estaba pagado, enseguida nos dieron las gracias y nos dijeron que nos podíamos marchar cuando quisieramos.
Tengo que destacar que el personal de limpieza del hotel fue especialmente amable con nosotros. Las veces que tuvimos que solicitar algún sobrecito de champú de más, nos lo dieron sin problemas a pesar de que nos costaba un poco hacernos entender con ellas debido a la barrera del idioma. Aun así, fueron amables y serviciales en todo momento, algo muy de agradecer siempre.
Precio
El precio que pagamos en la segunda semana de Julio reservando a través de Olotels, fue de 52 euros por noche. No tenía desayuno incluido, al menos a nosotros no nos informaron, por lo que nunca fuimos. No es problema, en Lisboa hay maravillosos cafés cercanos al hotel en las que te puedes tomar un interesante desayuno por un precio asequible. Si no está incluido en el precio de la habitación, no recomiendo pagar ningún suplemento por el desayuno en ningún hotel debido precisamente a este motivo.
En resumen
Para mí, fue una experiencia agradable y satisfactoria pasar las cuatro noches de mi escapada en el Hotel Borges, nada especialmente destacable, pero lo suficientemente grata como para pensar en repetir si alguna vez vuelvo a Lisboa con un presupuesto igual de ajustado.Lo considero hotel muy interesante si no tienes unas espectativas muy altas con respecto al alojamiento, y solo necesitas un lugar limpio y cómodo para dejar las cosas y dormir mientras te empapas del ambiente de la ciudad. Le daría 3 estrellas y media Ciao, es satisfactorio y para el precio que nos costó, me parece una opción interesante. Sin embargo esta opción no es posible así que lo dejaré en 4 estrellas tirando un poco por lo alto.
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19.01.2012 22:20
Siempre tarde, pero llego. Bicos.
19.01.2012 22:19
Siempre tarde, pero llego. Bicos.
28.10.2011 11:33
Tenemos gustos parecidos, me gusta el hotel, limpio, una cama cómoda y céntrico por ese precio que más se puede pedir, saludos