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Hemos estado en este hotel a mediados de junio, aunque es una opción de hospedaje más indicada para el invierno por su situación cercana a las pistas de esquí de La Molina i de Masella. Cal Felipet se encuentra a unos 10 minutos en coche de Puigcerdà, donde hay más servicios, puesto que en Olopte (pueblecito donde está el hotel) sólo hay algunas casas tipo segunda residencia y una iglésia románica. Es un hotel ideal para todos los que les gusta estar en un lugar tranquilo al 100% sin renunciar a la comodidad de un hotel confortable que une la decoración moderna y funcional con la base de una masía típica de montaña. Las habitaciones son amplias, la cama en la que dormimos era grande y cómoda, el baño es moderno y bonito, y los espacios comunies son acogedores e íntimos. Cenamos en el hotel donde pudimos escoger entre unos 5 platos de primero, 5 de segundo y 5 de postre, que pertenecían a un menú muy variado (no había carta) que nos costó algo más de 17 euros por persona. Las raciones eran generosas y la calidad buenísima, con productos tiernos y muy sabrosos. El desayuno es tipo buffet y consta de productos dulces y salados, en el que destaca la calidad de los embutidos. Por último cabe destacar la amabilidad de las personas que nos atendieron. La única pega del hotel es que no tiene piscina y en Olopte tampoco hay ninguna de municipal.
15.06.2009 15:27
No tiene mala pinta¡