Desde luego por mi escasa experiencia en hoteles, existe la posibilidad de que sobrevalore a este hotel.Aún así se reconocer cuando algo me gusta o no, o cuando algo está mal o bien. Este hotel situado frente a la playa de jandía, ofrece unas vistas inmejorables del mar y del faro, al menos en la habitación en la que nos encontrabamos alojados.En cuanto a la habitación, espaciosa, camas decentes y una muy buena terraza, eso si sin aire acondicionado, pero he de decir que era totalmente innecesario. Desde ésta se podía ver también la piscina del hotel, que por cierto el agua estaba mas fría que la de las playas de Fuerteventura. Este resort me pareció de unas dimensiones descomunales, con amplias instalaciones, muchas de las habitaciones en situación de abandono, o mejor dicho precintadas, debido posiblemente a que les sobran habitaciones para hacer frente a la demanda. Servicio de trenecito para desplazarse por el complejo cada 15 minutos hasta las 19 de la tarde.la verdad me pareció un hotel bastante tranquilo. El comedor buffet, bonito y grande, y realizan tres noches temáticas a la semana; una de comida Asiática, otra Italiana y por último Canaria, para mi gusto no se las trabajaron bastante.En general la comida era abundante y variada, aunque había platos que se repetían casi todo los días. Destacaría la animación nocturna del hotel, el equipo se lo trabaja a fondo, y permite pasar un rato de diversión antes de ir a dormir. Por todo el complejo hay una gran cantidad de animales, sobre todo gatos, pero no molestan para nada son muy agradables y simpáticos. En general ha sido una buena estancia, nos gustó, aunque también comento que el último día antes de partir, nuestro vuelo salía muy pronto a la mañana, preguntamos a los empleados si era posible que nos dejasen el desayuno preparado a las 04:30, y nos dijeron que no había ningún problema. Esa mañana nos levantamos pronto nos dirijimos al comedor, y nos llevamos una desilusión elegante, nos dejaron las sobras de la noche anterior, la verdad que fue decepcionante, sobre todo porque habíamos pasado unos días muy buenos, y ese último gesto no fue acertado, se lo comunicamos a un empleado antes de partir y nos comunicó que era el procedimiento habitual.No nos pareció correcto, y gracias a que nos dejaron las máquinas de café encendidas. No dejamos que ese percance nos empañase la excelente semana que allí pasamos.