Sobre mí:Gracias, gracias, gracias, gracias, contradicció. Es lo que necesitaba en este momento. http://www.c...
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Jenny Lindberg fue compañera de clase de mi hija. Era una niña de cara ingenua, que llevaba el pelo con mechas de color azul y unas grandes gafas de hueso. Vestía... como todas las niñas del colegio, con ropa de Hennes & Mauritz. Tenía un radio cassette de color rosa palo, que descansaba sobre su hombro, y con el que iba a todas partes. Sus largos huesos (no en vano su padre fue en la juventud jugador de baloncesto) se movían sinuosamente al ritmo de la música y recuerdo cómo nos daba la tabarra con los raps que ponía continuamente en él. Porque, a pesar de nuestro cambio de país, ellas siguieron viéndose durante los veranos. Su madre se quedaba muy preocupada cada vez que tenía que venir a España y le ponía todas las vacunas conocidas y desconocidas para evitar “esas horribles enfermedades que se cogen el los países del tercer mundo”. Nunca me pareció demasiado inteligente. Sentados a la mesa, solía obligarnos a decir distintos trabalenguas en su idioma para poder reírse de nosotros. Pero ella nunca consiguió decir poco más que “Hola” en español. Cuando empezó la carrera se fue a estudiar a los Estates y ahora tiene un cargo importante en la Digital. La semana pasada estuvo en Madrid, en viaje de trabajo.
Fuimos a verla, claro. Se hospedaba en el Gran Hotel Velásquez, que está en el número 62 de la calle del mismo nombre, en pleno barrio de Salamanca, nada más pasar Ayala.
Quedamos en su cafetería y yo, que llegué la última, la reconocí a duras penas. Tan grande es la pinta de americanita que tiene ahora. La cafetería del Velázquez es un buen sitio para quedar. Resulta agradable, te ponen “marranaditas” con la copa y no tiene los precios demasiado altos. La temperatura resulta adecuada para una conversación. Estuvimos bien, a pesar de que salí de allí con la cabeza como un bombo por la cantidad de tiempo que yo no hablaba en sueco. La vida tiene casualidades muy curiosas. Después de un tiempo sin hablarse porque Jenny había cambiado de dirección, vinimos a enterarnos el año pasado de que las dos se casaban el mismo día, así que no pudieron asistir a sus respectivas bodas. Inútil es deciros que se lo contaron todo de arriba abajo mientras yo pensaba porqué narices habían quedado conmigo también.
La entrada de este hotel siempre me ha provocado un ligero sarpullido. Resulta estrecha a pesar de los espejos, y tiene un marmolejo en las paredes francamente feo, con un veteado negro espantoso de feo, que siempre me ha recordado un panteón de lo más pretencioso. Pero los empleados de la recepción resultan agradables. Son caso todas chicas, con un maquillaje excesivo, eso sí, y unas mechas de color rubio-pepé, arando sus cabezas.
El restorán es bastante malo, para qué vamos a engañarnos. Yo he comido en él apenas cuatro o cinco veces, mas siempre me he sentido estafada. Supongo que será problema del cocinero, porque hace años, cuando todavía frecuentábamos el Hogar Canario, teníamos allí una cena anual y resultaba bastante bien. Cierto es que nos traían especialmente las papas bonitas, el gofio, las piñas de millo y los berros. Pero nada habría sido igual si no hubiesen venido, como solían, dos cocineros también, que preparaban toda la cena y no dejaban meter mano al chef del Velázquez.
Y las habitaciones tampoco son ninguna maravilla. Tienen unas colchas horribles para mi gusto, que no combinan nada bien con el entelado de los cabeceros. El cuarto de baño no está demasiado mal, pero el aire acondicionado funciona muy malamente, para mí que tienen centralizada la temperatura y por mucho que le des a la ruedecita no baja ni sube. Pero, vamos, que tiene todas las tonterías que se piden a un hotel de cuatro estrellas. Aunque no he estado nunca en ninguna suite, me habría gustado que las habitaciones fuesen algo mayores y tuvieran un poco más de insonorización, porque se oye todo lo que sucede en el pasillo.
Tienen una página de Internet bastante mala, para qué vamos a engañarnos, y las supuestas ofertas de 75 € la noche sin desayuno que en ella exhiben, luego no se dan en la realidad porque te cobran 125 con desayuno, eso sí. Pero, vamos, me imagino que a Jenny le salió más baratillo por eso de estar unos cuantos días, venir de los Estates y, sobre todo, pagarlo la empresa (jejeej) En caso es que vi la habitación porque ella se empeñó en arreglarse un poquillo para la cena, a la cual, gracias a dios, yo no asistí. Habría sido demasiado para mi body. Así que es un hotel del que, en general, sólo recomiendo la cafetería, que es de lo más agradable. Para todo lo demás, debéis dirigiros a otro...
Llevas razón en que es tiene toques bastante decadentes. Sin embargo, tuve la oportunidad de estar hace un tiempo y conseguí una habitación que estaba fenomenal por un solo bono de Bancotel. Salu2.
No lo conozco pero la sola mención del negro veteado del mármol de la entrada no me inspira demasiado... enfin, nos quedaremos con las marranaditas de la cafetería :)
Lo tendré en cuenta cuando trabaje en los Estates y tenga pasta suficiente... de momento, me contentaré con pegar la naricilla al cristal de la cafetería viendo como leidi se toma una copa.. :P Besinos ;)
ndicionado, TV interactiva y vía satélite, hilo musical, minibar y servicio de caja fuerte. El establecimiento también cuenta con 6 salas de reuniones insonorizadas con capaci...
ional de España, Biblioteca Nacional y Embajada de los Estados Unidos. También está cerca de lugares de interés, como Museo del Prado y Plaza Mayor. Características.Este estab...
22.08.2003 14:59
Llevas razón en que es tiene toques bastante decadentes. Sin embargo, tuve la oportunidad de estar hace un tiempo y conseguí una habitación que estaba fenomenal por un solo bono de Bancotel. Salu2.
17.07.2003 23:44
No lo conozco pero la sola mención del negro veteado del mármol de la entrada no me inspira demasiado... enfin, nos quedaremos con las marranaditas de la cafetería :)
05.07.2003 11:38
Lo tendré en cuenta cuando trabaje en los Estates y tenga pasta suficiente... de momento, me contentaré con pegar la naricilla al cristal de la cafetería viendo como leidi se toma una copa.. :P Besinos ;)