Se trata de un hotel de 5 estrellas tremendamente barato para los precios que se mueven en el país del Sol Naciente; unos 150€ la habitación doble, eso sí, sin desayuno, que como en todo Japón, encarece terriblemente el precio final.
La situación del hotel es relativamente buena, se encuentra pegado a la estación central de Hiroshima, con sus ventajas e inconvenientes. Ventajas: las estaciones de tren en Japón son todo un universo subterráneo, con infinidad de tiendas, restaurantes, pastelerías... es decir que tienes ocio por un tubo prácticamente sin salir del edificio. Inconvenientes: aunque estés en la planta 10, notas cuando pasan los trenes porque los tabiques vibran.
Nada más entrar en el hall del hotel ya piensa que una estrella le sobra; es una recepción correcta, pero sin grandes alardes. Los recepcionistas son muy amables, y no tendrán ningún problema en informarte sobre la ciudad, visitas al museo, excursiones a la isla de Miyayima....
Una vez que entras en la habitación, podrías confirmar que efectivamente, en España sería un hotel de 3 estrellas. La habitación a pesar de ser correcta, con una buena cama, resulta bastante pequeña y anticuada, tanto los muebles como la TV. El baño es muy pequeño, de hecho, da la sensación que se ha hecho robando espacio a la habitación, levantando unos tabiques de yo que sé material, que vibran tremendamente con el paso de los trenes. Lo único bueno del baño es el típico inodoro nipón y los productos de baño de Sisheido.
El restaurante del hotel es tremendamente caro, y más si pretendes degustar la especialidad de Hiroshima: las ostras. Para ello, yo optaría por uno de los cientos de restaurantes de la estación, donde las hay a buen precio y de un tamaño colosal.
En mi opinión, es un hotel decente, pero seguro que en una ciudad nueva como Hiroshima se puede encontrar con facilidad algo mejor.
La habitación cuenta yukata y con menaje para hacer té.