¡Hola!, hoy quiero hablaros del hotel La Morera, un tres estrellas estupendo, situado en València D’Àneu en la comarca del Pallars Sobirá. Se encuentra a pocos kilómetros del Parque Nacional de Aigues tortes i Llac de St, Maurici y a unos 3 km. de Esterri D’Àneu .
Este pasado mes de Agosto estuve algunos días (pocos), para lo que me hubiera gustado, pero las cosas son como son, a ver si el año próximo puedo permitirme una estancia mayor. Nosotros reservamos a través de Booking y nos salió bastante bien de precio. Aunque en un principio solo reservamos alojamiento y desayuno, una vez allí, decidimos que por comodidad cenaríamos cada día en el hotel. Dos personas, a media pensión, nos salieron a 120 euros por día.
El lugar es ideal para descansar y desconectar del ajetreo de la ciudad, (yo lo estaba necesitando), es un hotel muy silencioso, en la que los clientes se comportan con una corrección inusual en los tiempos que corren, en que los modales y las buenas maneras parece que hayan pasado de moda. Sinceramente me llamó mucho la atención el silencio y la tranquilidad que se respiraba. Situado en un enclave rodeado de altas montañas, el aire es puro y el canto de los pájaros es lo primero que oía cada mañana, ¡maravilloso sin duda!
EL HOTEL
El edificio tiene una arquitectura tipo alpino, con los techos de pizarra y macetas con geranios en los balcones, que le dan un aire muy bucólico. Creo recordar que tiene 4 plantas. Cuenta con diferentes tipos de habitaciones, entre ellas diferentes suites, como la denominada “Encantats” o la “Bonaigua”, nosotros nos alojamos en la “habitación confort”
Pegada al hotel está la iglesia del pueblo, que le da al conjunto una estampa bellísima.
La recepción es pequeña, pero suficiente, siempre hay alguien que te atenderá amablemente, (la verdad es que el personal es muy agradable), nos dieron dos tarjetas para la apertura de la puerta y con ellas un número (código), por si llegábamos después de las 12, entonces había que teclearlo en un aparatito para tal menester situado en la entrada. A la derecha de la recepción una puerta daba a las escaleras y a la sala de juegos. Al lado de esta puerta estaba el ascensor.
A la izquierda de la recepción nos encontramos con la sala de estar. La forman distintos sofás (muy cómodos, por cierto), con grandes ventanales y bajo ellos una especie de tarimas que esconden debajo los radiadores para la época invernal. Una televisión de plasma bastante grande preside la sala. En esta zona también había un par de ordenadores que cualquier cliente podía utilizar gratis.
A la derecha primero nos encontramos el bar, con mesas y sillas de madera y a continuación pasamos al salón comedor.
El comedor, decorado con colores claros, cuenta con mesas vestidas con manteles de color rosa y blanco, dando una sensación de limpieza y frescor muy agradable. En las paredes hay algunos cuadros, y apliques.
En el exterior hay una zona de mesas y sillas para tomar algo disfrutando del paisaje. Bajando unas escaleras nos encontramos con una zona infantil, y bajando unos pocos escalones más están las piscinas, una pequeñita para los crios y la otra tampoco es que fuera muy grande, pero como nunca había mucha gente suficiente.
Alrededor de la piscina hay césped y tumbonas. La temperatura del agua, aunque estábamos en una zona de altas montañas, era la adecuada gracias a una placa situada debajo de la misma que la calentaba, (según nos dijo la amable chica de la recepción)
LA HABITACION
Como os decía más arriba nosotros cogimos la habitación confort. Una habitación muy completa, en la que se estaba muy a gusto, desde luego que sí. Con camas muy cómodas y con una decoración muy adecuada al entorno. Por ejemplo el suelo era de parquet y los techos de madera, la pared del cabecero estaba pintada de un color granate intenso y las demás de un color clarito. Un sofá a rayas muy moderno y una pequeña mesa auxiliar delante del ventanal, daban a la habitación un aspecto inmejorable. Las cortinas de color blanco y encima unas de esas que no dejan pasar la luz.
Si salíamos al balcón teníamos delante la entrada del hotel, dónde aparcaban los coches, un lugar bastante amplio por cierto, unas vistas de las montañas estupendas y desde nuestra habitación veíamos las piscinas, (ya os pondré fotos)
En la entrada había el armario, (con caja de caudales), y el cuarto de baño. En el cuarto de baño podíamos encontrar una bañera, con media mampara de cristal, el retrete, el bidet, el lavabo con una encimera suficiente para todos los utensilios personales. En la pared un secador de pelo, toallas (blanquísimas por cierto), y un conjunto de amenities en los que podíamos encontrar: Un gorro de ducha, una esponja para el calzado, un jaboncito de manos y un paquete de pañuelos de papel. En la pared de la bañera había un dispensador de gel, lleno.
Delante de la cama, una mesa con diferentes folletos y con un libro con bonitas ilustraciones del Pallars Sobirá. Colgado en esa pared un televisor de pantalla plana, con unas medidas aceptables. Una silla y un banco a cada lado de la mesa, completaban el mobiliario de la habitación.
LA COMIDA
La verdad es que se comía muy bien, las raciones no eran muy abundantes, pero para mí suficientes. Por ejemplo las comidas eran a escoger, solo el desayuno era tipo buffet.
Nosotros siempre cenábamos en el hotel y había 3 platos y un postre. Podíamos elegir entre dos opciones para cada uno de los 3 platos. Cuando querías sopa, te traían una sopera y podías repetir las veces que quisieras. La presentación muy cuidada y sobre todo sabrosa, la verdad es que esos días olvidé completamente mi dieta, jajjaj.
En el desayuno podías elegir entre bollería, embutidos, quesos del lugar, (riquísimos), zumos, cereales, yogures de la comarca, infusiones, café, leche, pan de molde, pan natural, mermeladas, etc.
Tanto las mermeladas, presentadas en recipientes de vidrio, como los embutidos y el tomate triturado para untar el pan, los ajos, (pan tostado con ajo y aceite,mmm qué delicia); jajaja, los frutos secos para añadir a los yogures, todo me pareció estupendo. Y sobre todo destacaría la limpieza tanto en el comedor, como en los utensilios, que realmente relucían haciendo que el desayuno la comida o la cena, fueran un verdadero placer.
CONCLUYENDO
Recomendaría este hotel con los ojos cerrados, tanto por las instalaciones, el entorno, el personal amable, pero no empalagoso, la cocina variada y sabrosa, la piscina con la temperatura ideal, las habitaciones, todas con balcón y con una decoración moderna y cómodas. Si, una pega si que encontré en el hotel y se me estaba olvidando, una lástima porque todo lo demás es estupendo. Se trata del calor que hacía en la habitación por la noche. No había aire acondicionado ni ventilador y aunque abríamos un poco la ventana, (no mucho por miedo a los insectos que en toda zona de montaña hay), no era suficiente y hasta que no te dormías estabas un pelín agobiado.
Por lo demás ya os digo, es un hotel inmejorable, situado en una zona con múltiples opciones para excursiones y lugares de interés, al pie del puerto de la Bonaigua, a pocos kilómetros de Sort y a un paso del Val D’Áran. Os pondré unas cuantas fotos para que comprobéis lo que os digo. ¡hasta mi próxima opinión, besos!
DATOS DEL HOTEL
Hotel La Morera - Tel: 973 62 61 24 –
Fax: 973 62 61 07
Avda. Port de la Bonaigua, 11.
25587 VALÈNCIA D'ÀNEU (Pallars Sobirà)
info@hotel-lamorera.com
musetta59
Lo tomaré en consideración el Éste peninsular es mi asignatura pendiente. Besos.