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Me he hospedado un par de veces en este hotel, y reconozco que quizás repetí por temas sentimentales. Con esto no quiero decir que sea un mal hotel, más bien es que puede resultar un tanto caro e incomodo, aunque en ocasiones las maravillosas vistas de la bahía te puedan compensar los contras. Las habitaciones dan un aspecto un tanto "antiguo" y esto no quiere decir que tengan baja calidad, sino que les hace falta un toque más moderno. El parking es gratuito, y el coche se hace casi imprescindible dada la lejanía con el centro de la ciudad, aunque un taxi te cuesta alrededor de 8-10 € que pueden estar justificados si quieres tener una cena en Donosti con vino y alguna copa. El desayuno no está mal, aunque quizás te parezca poco esforzado una vez que conoces la cocina del hotel y ves la calidad de sus productos en las comidas o cenas, las cuales resultan un poco caras, aunque reconozca la calidad de sus cocina. Si algo hay indiscutible en este hotel es su ubicación, sus vistas (habitaciones a la bahía) son inmejorables, y el placer de tomarte una cerveza en su bar con sus maravillosos ventanales son el mejor aperitivo. En las habitaciones, en invierno, hay una pega. La calefación suele estar demasiado alta, y puede resultar molesta en ciercas ocasiones. El tamaño de las habitaciones es muy amplio, se nota en ellas el estilo de la antigua burguesía Donostiarra, así como los baños de gran tamaño también... aunque la verdad, es que todas sus dependencias son de gran tamaño (hall, cafetería, pasillos...). Creo que es un hotel en el que hay que hospedarse si eres un apasionado de Donostia, ya que tendrás las mejores vistas de la ciudad, y sentiras el encanto de la vieja burguesía asomandote al anticuado parque de atracciones que tendrás bajo tus pies.
01.09.2009 21:57
Buen comentario. Algún día contaré la divertida anécdota que ocurrió allí, precisamente. Un saludo.