Hola a todos:
Después de casi un mes de estar prácticamente desconectada de “esta nuestra página” que diría aquel, vuelvo con unas cuantas opiniones en la cartera que espero, por lo menos lo intentaré como siempre hago, os sirvan para futuras decisiones.
Pero vamos al tajo. En esta oportunidad voy a opinar sobre un hotel-palacio, de esos que me gustan a mi, con no muchas habitaciones, mucho encanto, y que ofrece una calidez y un trato que no pueden darnos los grandes hoteles.
Este año nos íbamos de vacaciones a Almería y como, desde Madrid, el camino se nos antojaba un poco largo y, por lo tanto, que íbamos a tener que estar metidos bastantes horas en el coche (no hay que correr mucho que luego con tanto radar seguro que nos viene la receta en cuanto nos pasemos un poquito), decidimos buscar un sitio donde hacer escala y que así el viaje se nos hiciera más llevadero.
Así que buscando un hotel que tuviese su encanto, a poder ser, que nos ofreciera ciertas comodidades, en el que además pudiésemos disfrutar de un día de semivacaciones, y que no nos tuviésemos que desviar mucho de nuestra ruta, dimos con el Hotel Palacio del Intendente que además estaba más o menos a medio camino de nuestro destino final.¿DONDE SE ENCUENTRA EL PALACIO DEL INTENDENTE?
El Hotel Palacio del Intendente se encuentra en el centro de Guarromán, Jaén.
Guarromán es un pueblo en el que podemos encontrar entre sus monumentos más importantes la iglesia de la Inmaculada Concepción, levantada en el siglo XVIII. El Depósito de Labradores, construido en el mismo siglo, y que se ha rehabilitado como biblioteca pública y el Palacio del Intendente (nuestro hotel) construido en 1767, y además no podemos olvidarnos de los famosos hojaldres de Guarromán.
Además está situado cerca de varias poblaciones que pueden merecer nuestra vista, ya que se encuentra a unos 20 minutos de La Carolina, a cuyo partido judicial pertenece Guarromán y que en que es importante su urbanismo del Siglo XVIII (según he leído, ya que no lo visitamos), y también está muy cerca la villa milenaria y medieval de Baños de la Encina, con el castillo de Burgalimar, que parece merecer el honor de ser el más antiguo de Europa , de los que se mantienen en pie, ya que data del Siglo X.
A 30 minutos se encuentra el denominado ”Triangulo del Renacimiento Andaluz”, formado por las ciudades monumentales de Baeza, Úbeda y Sabiote, que merecen una visita.
También está muy cerca de Linares y de Bailén. Un poco más lejos a unos 30 minutos está Jaén, a una hora aproximadamente se encuentra Granada y tampoco queda lejos la estación de esquí de Sierra Nevada.
Además, Guarromán se encuentra junto a los parques naturales de Andújar, Sierra Morena, y el de Despeñaperros, por si queremos hacer un turismo más dirigido hacia la naturaleza.
En definitiva, puede ser un buen “centro de operaciones” como lo llamo yo, cuando buscamos un hotel en el que pasar varias noches y desde el que desplazarnos a varios lugares que merecen nuestra atención. Nosotros ya estamos pensando en volver en algún puente largo y hacer varios recorridos desde allí.
EL HOTEL
Como ya he mencionado anteriormente, el hotel está ubicado en el Palacio del Intendente, una construcción 1767, en el que se ha tratado de conservar el ambiente de la época, sobre todo en las zonas comunes, en el que predomina la decoración a base de madera, barro, mármol, azulejos y con algunas piezas de mobiliario antiguas.
Tiene la entrada por una calle peatonal o parque. Después de atravesar una gran portón de madera, llegamos a una especie de vestíbulo que dará paso a un patio central, alrededor del cual encontraremos la escalera y la recepción, una sala común, el comedor y el ascensor (creo que no se me olvida nada).
El hotel tiene once habitaciones dobles, todas ellas distintas y exteriores, cada una de ellas con el nombre de mujeres que influyeron en la historia del siglo XVIII, y cuya denominación encontraremos, en unos azulejos situados al lado de la puerta de cada habitación.
En contraste con este ambiente de otra época, en las habitaciones nos encontramos con con elementos propios de nuestra época: televisión de plasma, teléfono, internet por wifi (la contraseña la encontramos en la habitación y no hace falta pedirla), calefacción y aire acondicionado.
Además el hotel cuenta con “el rincón de la alberca” en el que encontramos una pequeña piscina con unas tumbonas, para poder mitigar los calores de la población. No es un espacio muy grande, pero es suficiente para unos momentos de relax.
Si desde la piscina bajamos unos peldaños, podremos encontrar un patio exterior con unas mesas, sillas y plantas, donde podemos disfrutar de unos tranquilos ratos de lectura o charla.
NUESTRA HABITACION
Nuestra habitación era la denominada “Sra. de Carvajal”, toda ella decorada (muebles, paredes y tapicería) en unos tonos claros muy cálidos.
Según entrabas a mano derecha nos encontrábamos con el baño, no muy grande pero suficiente. Se componía de una cabina de ducha, un lavabo con pila transparente (de las que parece que el agua se cae al suelo), un inodoro y también tenía una banqueta y una especie de carrito con las toallas. No podían faltar los consabidos sobrecitos de gel, champú, crema, etc.
Justo enfrente de la puerta, estaba la habitación propiamente dicha, con un armario no muy grande, pero para estancias cortas no necesitaremos más, una mesa de hierro y cristal, donde podíamos encontrar la clave de wifi y una televisión de pantalla plana. Enfrente, una cama de matrimonio y una cama individual (habíamos pedido una habitación triple) muy cómodas (quedé encantada tanto con las almohadas como con el colchón). En la pared que mediaba entre la que se encontraba del armario y en la que estaban dispuestos los cabeceros de las camas había una ventana que daba al exterior con carpintería y contraventanas de madera. Como sé que para algunos de nosotros siempre es un detalle a tener en cuenta, aclaro que el suelo no está enmoquetado.
En líneas generales, una habitación bastante cómoda, acogedora, decorada con gusto y cuidado. Me encantó.
MIS IMPRESIONES Y OTROS DATOS
Nada más llegar nos dimos cuenta que íbamos a estar a gusto.
Nos confundimos y entramos por una puerta que no era la de entrada al hotel, sino a la casa particular de Eva, que es quien lo regenta. Eva es una persona simpática, agradable y dispuesta a ayudarte en todo lo que necesites.
Muy amablemente nos dio a conocer este extremo, diciéndonos, ante nuestras disculpas, mil y una vez que no nos preocupásemos por esa intromisión y enseguida inició los trámites de nuestro registro. Después nos entregó un llavero (un pequeño capote de cuero) con las llaves del portón de entrada y de la habitación, para que entrásemos y saliésemos a nuestro antojo.
Antes de subir las bolsas a la habitación (total sólo íbamos a estar una noche y no necesitábamos más equipaje), nos enseñó con tranquilidad todas las estancias del hotel, como un buen anfitrión, para que pudiésemos deambular con tranquilidad por él. También nos explicó que podíamos disfrutar de la piscina a nuestro antojo y el horario para el desayuno.
Lo único que sirven en el hotel es el desayuno (no lo incluye el precio de la habitación, por lo que hay que hay que contratarlo con antelación o avisarlo cuando lleguemos), no pudiendo comer ni cenar en el hotel.El desayuno se componía de un zumo, café o cacao, leche, unas grandes y estupendas tostadas, una torta de aceite y embutido. No había mucho donde elegir, pero estaba todo estupendo, y para mi era suficiente desayuno.
Además de Eva también había una señora que se encargaba de la limpieza y de preparar y servir los desayunos tan simpática, servicial y amable como quien lo regenta.
No sé si habría alguien más de servicio, pero lo cierto es que sólo vimos a esta señora y parece mentira que con la de trabajo que debía haber en ese hotel estuviera todo impoluto, porque si hay que destacar algo es la limpieza tanto en la habitación como en las zonas comunes.
En cuanto al precio hay que decir que está muy bien, teniendo en cuenta los servicios que ofrecen y la calidad del alojamiento. Los precios oscilan desde los 36 euros de la habitación doble para uso individual a los 66 de la habitación triple y que, como ya he dicho, no incluyen el desayuno cuyo precio es de 5 euros, para mi gusto un poco caro para lo que ofrece.
Creo que de todo lo anterior se desprende que estuvimos muy tranquilos, cómodos, nos gustó mucho, el trato fue exquisito y sin duda repetiremos si necesitamos un alojamiento en la zona. Sin duda un lugar totalmente aconsejable.
Muchas gracias a todos por vuestras, lecturas, comentarios y valoraciones.
La base de operaciones que elegiste me gusta, aunque yo hubiera optado por cualquier tugurio dentro del triángulo renacentista. Besos.