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Hotel Riu Papayas, Gran Canaria

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Con una estrella algo oxidada

3  12.09.2011

Ventajas:
Zona ajardinada

Desventajas:
Normas y horarios

Detalles:

Relación calidad precio

Comodidad del colchón

Atención al cliente

Limpieza del hotel

Más


Maui07

Sobre mí: Cuando tenga tiempo volveré... hasta luego!

usuario desde:01.08.2007

Opiniones:77

Confianza conseguida:82

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Esta opinión ha sido evaluado como excepcional de media por 13 miembros de Ciao

Hacía tiempo que pensábamos en ir a Gran Canaria y buscando una oferta para ir a pasar allí unos días y desconectar de la ciudad, nos ofrecieron un pack de avión y hotel con media pensión. Nos dejaban escoger entre dos hoteles de la cadena Riu, el Don Miguel y el Papayas así que nos pusimos a mirar opiniones y fotos de los dos en la web y nos acabamos decantando por el Papayas gracias a las fotos, aunque con algunas dudas. Parecía más bonito, pero las valoraciones de los dos eran muy similares, incluso un poquito más altas en el Don Miguel.
Os voy a contar todo lo que me hubiese gustado saber del Papayas, por si pensáis ir para allí algún día, para que os hagáis una idea de lo que os vais a encontrar.

Situación
Está situado en Playa del Inglés, junto a Maspalomas que son las zonas turísticas por excelencia de la isla. En realidad nos hubiese gustado ir a un hotel de la costa norte, pero nos dijeron que por allí no había porque no era una zona tan atractiva para el turismo, y que lo mejor era la zona sur por las dunas.
Nos daba un poco de miedo que estuviese en un lugar muy ruidoso, con demasiado movimiento, porque nos gusta estar tranquilos. Luego comprobamos que tal como esperábamos, Playa del Inglés estaba lleno de discotecas, pubs, bares, muchos extranjeros y sobre todo alemanes, tiendas de souvenirs y macro hoteles, pero que el hotel estaba al norte, algo apartado de la zona con más movimiento que queda al sur junto a la playa. Aunque según la habitación que nos toque podemos sentir la calma del jardín, o el karaoke del bar de atrás…. La entrada del hotel da a una calle muy tranquila, pero la parte de atrás está junto a una calle llena de bares y una carretera de cuatro carriles con bastante tráfico y ruido.

Cerca del hotel hay más hoteles enormes, tiendas de souvenirs, supermercados, tiendas de alquiler de coches, pero en frente hay un asador de carne y apartamentos de planta baja, lo que se agradece para no sentirse atrapado entre gigantes bloques de cemento. A unos 15-20 minutos del Riu Papayas se llega a la zona de más ocio de Playa del Inglés y a la playa que está a 1’5 kilómetros. Caminando por la playa hacia Maspalomas nos encontraremos con las bonitas dunas de arena dorada.

Cómo es el hotel
El Riu Papayas tiene 203 habitaciones pero en realidad forma parte de un gran complejo ya que está unido en un mismo edificio con forma de U a los apartamentos Riu Flamingo que tiene unas 203 habitaciones más. A un lado encontramos el Flamingo que ofrece apartamentos y estudios con cocina y sala de estar, y al otro lado y frente la piscina están las habitaciones del Papayas. Comparten todos los servicios pero cada uno tiene su propia recepción aunque se puede entrar por cualquiera de las dos. Es más práctico ir por la del Flamingo que queda más cerca de la calle, la del Papayas da a la zona trasera del parking y por la noche no está muy iluminado.

Al entrar en la recepción, en cualquiera de las dos ya que son iguales, la decoración es agradable y da sensación de ser un lugar acogedor. Hay gran mostrador, butacas con grandes cojines, mesitas y plantas y desde allí se accedía al restaurante y a los 3 ascensores que llevaban a las habitaciones.

Junto a la recepción del Papayas hay un bar decorado con tonos rojos, luz tenue y un estilo que me recordaba a una fusión entre un bar de hotel antiguo de las Vegas y el bar de la película el Resplandor. Fuera del bar, frente a la recepción hay una terraza más agradable donde hay plantas y flores, mesas con velitas para crear un ambiente relajado por la noche y butacas que invitaban a sentarse en sus grandes cojines acolchados, aunque los precios te hiciesen levantar de un salto.

La piscina
Tenía forma de 8 y en un extremo tenía una zona infantil. Era bonita, en gran parte por una isleta con palmeras y plantas que tenía y le daba un toque tropical, y en parte por estar rodeada de un área ajardinada con césped y plantas. Pero era pequeña. Dicen en su página web que tiene 635 m2, pero a mi pareció muy pequeña teniendo en cuenta que la compartían dos grandes complejos Riu de 7 plantas cada uno. A la isleta no se podía subir y restaba bastante espacio, y si a eso le sumamos las colchonetas que iban flotando a la deriva llevando a tripulantes que se tostaban al sol, y las familias de alemanes en su mayoría, que jugaban a lanzarse pelotitas de punta a punta, la superficie de agua que quedaba para nadar no era muy extensa. Estaba prohibido meter colchonetas y pelotas en el agua, pero una de dos, o mucha gente no sabe leer, aunque le pongas el mensaje en un gran cartel y en varios idiomas, o mucha gente va a la suya sin importarles los demás. Supongo que pasaba más lo segundo, pero también entiendo que es difícil resistir la tentación cuando otros ya incumplen la norma y el propio hotel te vende colchonetas y pelotas junto a la piscina….

También estaba prohibido tirarse de cabeza y eso lo cumplía todo el mundo porque era muy poco profunda. No cubría en ningún sitio, creo que lo más hondo eran 1’25 metros y supongo que así se ahorraban el vigilante porque no había seguridad.

Había muchas tumbonas y eran cómodas, con un fino colchón impermeable, algunos

Fotos de Hotel Riu Papayas, Gran Canaria
  • Hotel Riu Papayas, Gran Canaria Entrada con el parking gratuito!
  • Hotel Riu Papayas, Gran Canaria Recepción Hotel Riu Papayas, Gran Canaria
  • Hotel Riu Papayas, Gran Canaria Terraza bar y tiendas
  • Hotel Riu Papayas, Gran Canaria Tumbonas y piscina
Hotel Riu Papayas, Gran Canaria Entrada con el parking gratuito!
Entrada con el parking gratuito
parasoles y mesitas, pero estaban colocadas una junto a otra, incluso algo apretadas aprovechando al máximo el espacio y de espaldas a la piscina. Eso daba la sensación de estar atrapado en un lugar masificado, sin posibilidad de encontrar un rinconcito con un mínimo de intimidad mirando al agua, y también imposibilitaba girarlas para poder orientarlas al sol, excepto las que se encontraban en los extremos de cada fila que estaban siempre ocupadas o reservadas con toallas.

Lo peor de la piscina era el horario, de 8 a 19:30. A las 18:30 ya empezaban a recoger las colchonetas de las tumbonas y te hacían sentir un poco incómodo porque parecía que molestabas. Estando en el agua, dejamos las dos toallas en la misma tumbona y al volver sólo habían dejado una colchoneta, aunque había un par de chanclas. Daba la sensación de que allí todo el mundo tenía que ir a ritmo de silbato, sin tiempo para relajarse, pero los horarios estaban pensados para los turistas extranjeros y claro, a las 18:30 ellos ya están cenando.

Las habitaciones
Cuando llegamos nos tocó una habitación que daba a la parte trasera del edificio. Desde la pequeña terraza se veían bares, hoteles vecinos, la autovía y unos enormes aparatos que eran los motores de los aires acondicionados. El vidrio de la puerta era doble pero ni así nos libraba del ruido. Hasta las 3:00 tuvimos música en directo y un hombre hablando con un micro a todo volumen en alemán. Después el tráfico y los motores del aire nos acompañaron hasta que nos levantamos. Fuimos a pedir un cambio de habitación y nos dijeron que habían llamado a la policía y que a las 12 de la noche ya no había ruido, lo que era totalmente falso, y que era difícil cambiarnos porque estaba lleno. También dijeron que las habitaciones que daban al jardín tenían un suplemento de 4 euros, pero de verdad que fue la primera vez que oíamos eso. En muchos hoteles lo específica claramente pero no en este, e incluso el de la agencia en Barcelona llamó delante nuestro y pidió una habitación alta que diese a la piscina. Nos dijo que no era seguro que hubiese alguna libre pero que como valían lo mismo se podía intentar. Dijimos en el Papayas que estábamos dispuestos a pagar el suplemento y nos dijeron que no hacía falta, que intentaría cambiarnos a una habitación más tranquila, y que si era necesario nos enviaría a un apartamento del Flamingo. Finalmente nos cambiaron a otra habitación del Papayas mirando a la piscina y el jardín, con el mar de fondo a lo lejos. Esta era muy tranquila y estuvimos muchísimo mejor, así que ya sabéis, si no estáis conforme con lo que os dan, pedir que os lo cambien y quizás tendréis suerte.

Las habitaciones eran correctas. Con un baño a la entrada que tenía bañera con cortina, secador de pelo de esos de pared que secan poco y se calientan mucho, un armario grande con perchas y una caja fuerte que era de pago, varios muebles con cajones y dos camas algo duras y con almohadas muy finas, una mesita con dos butacas, y dos cortinas. Una era de plástico para impedir que la luz entrase por la mañana. También había mini nevera y en la terraza una mesa, dos sillas y un colgador extensible que iba muy bien para secar el bañador y algunas prendas, pero no había pinzas de la ropa.
La tele era pequeña y se podían ver más cadenas extranjeras que nacionales pero tenía Canal + y National Geographic en castellano.

La decoración se veía ago antigua pero agradable para pasar unos días. Estaba todo en bastante buen estado, excepto el propio edificio que tenía muchas grietas finas y no tan finas en las paredes.

El restaurante y la comida
Teníamos desayuno y cena y aquí me llevé una decepción mayor que con la piscina porque todas las opiniones que leí decían que ofrecían una excelente comida, pero a mi no me lo pareció, igual porque fui con unas expectativas demasiado altas, pero era muy repetitivo y la calidad dependía de la suerte al elegir el plato. En la página web decían que había noches de cena temática, pero yo no vi nada de eso. Lo que si ponía era que se tenía que ir a cenar con pantalón largo y así fue. Como no nos dijeron nada, la primera noche mi chico fue limpito pero con bermudas y le llamaron la atención. Querían aparentar una etiqueta y una elegancia donde no encajan las bermudas, pero señores del Papayas, muchos de sus platos y algunos de sus trabajadores tampoco. ¿qué pasaría si alguien no lleva pantalón largo? ¿le obligan a comprar uno, se lo prestan o le niegan la entrada habiendo pagado media pensión?

Por la mañana había café, cereales solubles, zumos, cereales , frutas, panecillos, mermeladas, yogur, crema de cacahuetes y crema de chocolate, croissants y una variedad más de bollería que iba cambiando cada día, 3 tipos de queso y algo de embutido y los típicos platos calientes del desayuno inglés, huevo duro, huevo frito, revoltillo de huevo, bacon, salchichas, tomate frito…
Me pareció curioso que la mantequilla no venía en las típicas porciones individuales, sino que la servían en un gran bloque en un plato y cada uno se cogía un pedazo con un cuchillo. Lo mismo con las mermeladas, la crema de cacahuetes, el yogur, los cereales y todo lo demás, que estaba en los botes abiertos o directamente en grandes cuencos para que cada uno se sirviese. El melón no sabía a nada, los croissants estaban duros, los zumos eran de sobre y aunque estaban bebibles, me alegré un día que había zumo natural. Probé el de naranja y sabía a rayos porque seguro que habían usado la fruta que ya no estaban presentable para poner en el bufet.
También me llamó la atención que era como un laberinto encontrar las cosas, las cucharas en un sitio, y los tenedores y cuchillos en otro lado, las mermeladas en cuencos en un lado, pero después veías otras en tarros en otro sitio, con la fruta y los zumos los mismo. Nos hubiese ido bien tener un plano para encontrar las cosas a la primera, o directamente hubiese ido bien un poco más de orden y lógica para no hacer perder el tiempo, que allí el tiempo era oro y si te despistabas un poco recogían todo y te quedabas sin comida.
Lo mejor que un cocinero hacía pancakes y los ponía recién hechos en un plato para que todo el que quisiera fuese cogiendo.

Por la noche había dos turnos de cena, o de 18:30-20:30 o de 20:30-22:30. Es lo típico de este tipo de hoteles pero no por ello deja de molestarme. El de recepción nos dijo que teníamos que apuntarnos a un turno y le dijimos en broma que preferíamos la hora española y que si podíamos llegar a las 22:00 pero nos contestó que a esa hora ya recogían todo la comida y que no podríamos entrar, que eran las normas porque eran los horarios que preferían los turistas extranjeros. Luego comprobamos que a las 21:40 o antes ya empezaban a recoger cosas y que a las 22:00 había más carritos y camareros recogiendo y haciendo ruido, que personas comiendo. A la mínima que uno tiene un poco de interés en conocer la isla y se va a hacer excursiones, suele hacerse tarde y no fue muy agradable tener que comer siempre corriendo. Entiendo que a los camareros les va bien ese horario para acabar antes pero estaban mucho más preocupados del reloj que de los huéspedes. Si la cena acaba a las 22:30 tendrían que respetar que puedas comer tranquilo y sin presión, que algunas veces hasta te quitaban el plato de la mesa y aún no habías acabado. Porque teníamos la cena incluida pero si no, yo no creo que cenar así cueste los 22€ que pedían por noche. Además la calidad y la variedad no eran tan altas. Había platos sabrosos como la carne guisada o el gazpacho, pero otros bastante malos como la crema de patata y bacon, la paella, los raviolis o la pizza. Y muchas noches había lo mismo o casi, la carne guisada la tuvimos con zanahorias, con champiñones, con judías, con patatas y zanahoria, y estaba tierna pero siempre sabía igual. Daba la sensación de que todo estaba “ordenado” por secciones. En un sitio siempre había pasta de diferentes tipos pero siempre había salsa de tomate y boloñesa, con la cantidad de salsas que se pueden hacer para la pasta…. En otro sitio había comida para “vegetarianos”, pero no había recetas elaboradas, casi siempre eran zanahorias hervidas, pimientos de padrón, coles de Bruselas, y nunca faltaban las papas arrugas con mojo verde y rojo, y algún plato de carne, curioso. Luego en otro sitio había frutos secos, más pimientos, más papas, otras verduras y ensaladas… Siempre había huevos duros con salsa rosa, o mayonesa, que serían los que sobraban del desayuno, casi siempre había el mismo tipo de pescado blanco hecho de la misma manera, y un día de suerte pusieron salmón. Algunas frituras como croquetas, dos sopas o cremas calientes que iban cambiando cada noche y que retiraban a las 21:30, y algunas cosas más, pero no demasiadas. En la sección de postres que estaba sin ninguna lógica, en medio de todo lo demás, siempre había tarrinas de helado para hacer bolas, fruta en almíbar, alguna tarta, galletas y alguna mousse, yogur o natillas que también se presentaban como a granel en grandes cuencos.
Las bebidas no entran en la cena, como suele ser costumbre en la media pensión. No ofrecían ni una triste jarrita de agua y cada botellín de coca-cola por ejemplo costaba 2’10€ que van cargando con gusto en la cuenta de la habitación.

Otra cosa del comedor que quería contar es que por la mañana se puede usar cualquier mesa vacía, dentro o en la terraza pero por la noche has de usar siempre la misma. Una chorrada porque hay muchas y si no te gusta la que te toca, te aguantas aunque a tu alrededor haya 20 mesas vacías que te gusten más. A nosotros nos pusieron en una que estaba bien y después de estar allí dos noches nos viene un tal Vicente, en plan jefecillo, nos pregunta el número de habitación y nos dice que nosotros no tenemos mesa. Mesa teníamos desde hacía dos días y entendí que no teníamos derecho a media pensión. Le explicamos que si teníamos media pensión y que nos habían dicho que aquella era nuestra mesa pero nos enseñó un papel y nos dijo que según su registro no. Estaba claro que su registro estaba mal, seguramente fue una confusión por el cambio de habitación, y nos pidió que a partir del día siguiente nos pusiésemos en otro sitio, mucho peor por cierto. Fue un poco borde y me hizo sentir algo mal porque fue todo un malentendido provocado por ellos y parecía que nos estaba acusando de cenar sin derecho o de sentarnos sin permiso a una mesa que no nos correspondía. A partir de la noche siguiente nos sentamos en la otra mesa, en un rincón, y cada día veíamos nuestra primera mesa vacía.

Resumiendo, yo diría que el restaurante del Papayas y del Flamingo, que es el mismo, es un caos de secciones mal ordenadas, y que se preocupan más de los horarios y de las normas que de la calidad y la satisfacción de los clientes, pero lo intentan disimular con elegancia.

Al mediodía el buffet está cerrado pero se puede comer algo en el snackbar de la piscina o directamente ir a comer fuera del hotel, que hay muchas pizzerías, restaurantes chinos, asadores,…

Los empleados
También leí en bastantes opiniones que eran todos muy simpáticos, pero tampoco en eso coincido. Reconozco que algunos si lo fueron, calificaría a la mayoría como correctos y algunos incluso amables, especialmente en recepción, pero otros no lo fueron.

La limpieza de la habitación muy bien, en eso no tengo queja, pero en el comedor vimos como una pequeña cucaracha correteaba por unos bizcochos. Fue sólo una y un día, y siempre digo que en los sitios de calor es normal que aparezcan los bichos, pero en la comida daba un poco de asco.

Los servicios
Una cosa muy importante es que hay parking, aunque no se porque no lo dicen en su web. Mirando fotos parecía que si había pero como no quedaba claro y teníamos entendido que por allí era todo zona azul de pago, decidimos llamar al hotel para aclararlo y nos dijeron que no, pero resultó que si lo hay, así que no entiendo porque nos dijeron que no por teléfono. No hay muchas plazas pero nunca tuvimos problemas en encontrar una o más libres, y si no hubiese sitio, la calle de delante del hotel es zona azul de 10 a 21, pero no os preocupéis, que hay bastante sitio en calles próximas y sin ser zona azul. Algo que no entendí es que para entrar al parking tenían que levantar una barrera desde la recepción pero nadie nos preguntó nunca el número de habitación, ni el número de matrícula, así que no controlaban quien entraba. Aparentemente allí podía entrar quien quisiera.

Algo que me gustó mucho es que al llegar muy tarde, cansados y sin cenar nos habían guardado un poco de cena fría en la habitación. Esta consistía en un poco de ensalada, dos trozos de pan de molde con un poco de queso y embutido, fruta y un botellín de agua.

Para los que no quieran caminar hasta la playa, el hotel tiene un autobús que va y viene cada día por la mañana y por la tarde. Lo malo de este autobús es el horario, que es un poco limitado.

Y para los que prefieran quedarse en la piscina hay toallas gratis a cambio de unas tarjetas que dan el primer día. Ojo con perder esas tarjetas porque tendremos que devolverlas o devolver las toallas antes de irnos o sino nos harán pagar 10 € por cada tarjeta/toalla perdida. Y ojo con pedir la toalla por la tarde que os pueden poner mala cara porque tienen otra norma interna según la cual las toallas se piden por la mañana.

También había servicio de masaje a 20€ 30 minutos, y junto a la recepción, entrando en el bar había una zona para los tour operadores que es donde señalaban la hora para los traslados al aeropuerto para aquellos que lo tuviesen contratado, y un lugar de zona wireless de pago con unos ordenadores para los que no tuviesen su portátil a mano.

La animación del hotel era sólo por la noche junto a la piscina. Un día que nos quedamos todo el día y pasé mucho tiempo en la piscina no vi nada para los niños. Cada día sobre las 21:30 había música en directo hasta las 23:00 más o menos para que los que quisieran dormir pudiesen hacerlo. Una noche fue un imitador de Michael Jackson que lo hacía muy bien y ese día si se lleno todo el espacio que había para el público, incluso mucha gente se quedó de pie viéndolo, el resto de días un trio cantaba canciones variadas, desde Panamericano hasta Rehab de Amy Winehouse.

El hotel también tiene unos billares de pago, a 1 € por partida, una tienda de ropa que curiosamente estaba cerrada por vacaciones en pleno agosto, y otra de “todo un poco” con cosmética, cámaras de fotos, recuerdos…

Resumen de puntos fuertes
- Nos cambiaron de habitación y comprobamos que las que dan al jardín son muy tranquilas.
- El hotel tiene un jardín bonito y en general es agradable.
- Las habitaciones son espaciosas y tienen un balcón amplio.
- El restaurante tiene muchas mesas y no hay que esperar para entrar.
- Tiene parking gratuito.
- Hay 3 ascensores rápidos y no hay que esperar para subir y bajar.
Resumen de puntos débiles:
- Las habitaciones que dan a la parte de atrás y a la autovía son muy ruidosas.
- La piscina se queda pequeña y no es muy relajante nadar entre colchonetas, pelotitas y alemanes gritando.
- El horario del buffé está pensando para los extranjeros.
- La variedad y calidad de la comida es algo justa.

En conclusión
No está mal para pasar unos días si encontramos una oferta pero deberían cuidar más los detalles y relajarse un poco con las normas y los horarios. Agradezco mucho que nos cambiasen de habitacion, pero aunque sea de 4 estrellas y en apariencia las tenga, si no podemos dormir, ni cenar tranquilos, ni nadar tranquilos, ni tomar el sol tranquilos,… acabamos pensando que una de las estrellas la tiene un poco oxidada.
Para saber las tarifas y ver un mapa de su situación os dejo el enlace de su web:
http://www.riu.com/es/Paises/espana/gran-canaria/hotel-riu-papayas/index.jsp#seccion

Os dejo con unas fotos y os envío un saludo.
Gracias por las valoraciones y comentarios.
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Comentarios sobre esta opinión
Dandra

Dandra

13.11.2011 16:34

Yom solo he estado en un Riu, el Lupita y no tuve ningún problema.-

dextrosa

dextrosa

31.10.2011 20:18

Las opciones para los vegetarianos desde luego son de lo más variada... ejem. Menos mal que os cambiaron la habitación, menudo rollo toda la noche con música y demás ruidos. No me convence mucho. Saludos!

Yessel

Yessel

16.10.2011 13:33

Excelente opinión. He estado en algunos Riu de Gran Canaria pero éste creo que no será uno de ellos. Yo soy de Gran Canaria y los mejores hoteles, para mi gusto, están en la zona de Meloneras. Saludos.

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