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La mayor ventaja del Hotel Tropical es su inmejorable ubicación en el centro de San Antonio, a tiro de piedra del puerto, playas, comercios, etc. Los buses los tienes ya al lado y también puedes alquilar un coche en el mismo hotel.
El Hotel Tropical es un hotel que ha sido reformado hace cosa de ocho años de una manera muy jovial. Desde que entras no tienes la sensación de estar en un edificio que ha sido construido en el año 1965 en pleno boom turístico.
Reformado y todo está lejos de ser una joya. Los gerentes de este hotel han optado por ofrecer un producto para el turismo masivo, no para una pareja que busca un nido de amor. Es ideal para ir con una familia numerosa que arma bullicio, sobre todo cuando empiezan las rabietas de alguno de los niños, porque sabes seguro que el vecino de habitación no llamará a tu puerta quejándose por los lloros del mediano de tu prole. El vecino de habitación seguro que tiene una juerga montada con los cuatro amigos que ha traido de Inglaterra que en esos momentos de autentico horror familiar le envidias. Cuando alguno de mis niños coge una rabieta siempre deseo no haber conocido a su padre para no haberlo fabricado en una noche de amor.
Afortunadamente mi santo esposo es un experto a la hora de elegir hotel, por eso le dejo que me sorprenda a la vez que paga la factura del tres estrellas de turno.
Pues bien, en este hotel el aire acondicionado era perfecto en las zonas comunes. En nuestra habitación existía el aire acondicionado natural: abrir las ventanas. Me cansé de abrir ventanas para airearnos en pleno mes de agosto.
¿Y qué decir de los extras que cobraban por algunos servicios? El desayuno, un buffet digno de gentes que no tuvieran demasiado apetito, tenía extra a pagar. La caja fuerta idem. Lo de la caja fuerte me traía más sin cuidado porque no nos tocó la primitiva ni unos décimos de lotería nacional que le habíamos comprado a un vendedor ambulante algo pesado el pobre, y el plástico más los billetes los dábamos bien guardados en los bolsillos. A los niños no los dejé ir mucho por la sala de juegos, bueno, al mayor, que los dos peques no están para muchos juegos todavía, porque tenía también extra a pagar. Hablando de pagar un añadido, ni que decir que por conectarte a Internet había que apoquinar.
Pero no todas eran desventajas. El gimansio, con todo tipo de aparataje para moverte y quemarte las grasas, era de entrar sin pagar. Tampoco cobraban por subir en ascensor o por tumbarte a la bartola en el jardín. Yo ya temía cuando subíamos en el ascensor que nos viniera un botones con una factura.
Nuestra habitación ya dije que no tenía aire acondicionado. No sé si era que no le funcionaba o no lo había tenido nunca. Necesité una cuna para el chiquitín. Pues bien, hubo que pagar la dichosa cuna. Yo no quería pagarla porque el nño nos cabía en la cama, pero mi santo esposo se negó a dormir con un bebé entre los dos. Temía que lo matáramos. Es muy buen padre.
La decoración, como ya dije, era muy juvenil. Me dio la sensación de entrar en un piso de estudiantes muy amplio. Sobraba espacio y rebosaba funcionalidad por todos los rincones. No puedo decir que estuvieramos apretados.
Había un escritorio sencillito con una silla nada cómoda. Si allí se alojaba una familia con niños que tuvieran suspensos para septiembre, al del fracaso escolar no lo ibas a convencer para no bajar a la playa con aquella silla que te daban ganas de levantarte nada más sentarte. Seguro que se tiraba al minibar de la habitación y se hacía también alcohólico. Tanquilos. Yo no le dí a la botella. Jamás me va un JB cuando la temperatura ronda los 30ºC.
La televisión se veía muy bien. Podías ver hasta cadenas internacionales. En el hotel eran consicentes de que la mayoría de sus huéspedes eran extranjeros; había muchos británicos.
¿Y qué decir del espejo? Ocupaba buena parte de una pared, justo donde estaba el escritorio. Nunca salí sin maquillar duarnte la semanita que estuvimos de vacaciones. Nada más levantarme y verme en el espejo en tamaño grande, yo pensaba "hay que pintarse rápido que estás hecha un desastre".
El baño me gustó. No le faltaba ningún tipo de artículo de esos que siempre necesitas como el secador, el albornoz, los geles y jabones. Hasta tenía bidet. Yo cuando entro en un baño con bidet me siento como en casa. Desde que nací viví siempre en casas que tenían bidet en el baño y una lo añora cuando no lo tiene.
Del personal no tengo queja. Fue de lo más amable. Pensaba que queríamos unas vacaciones tranquilas y nos ofrecieron un cambio de habitación porque al lado nos habían tocado unos ingleses que pracitcaban el botellón en la intimidad ruidosa. Les dije que no. Mis hijos también hacían ruido porque tenía al mediano con un ataque de celos, de esos que le dan de temporada en temporada y no era para agurale la tranquilidad a unos huéspedes más de andar por casa. Que mi hijo despertara a los ingleses no me importaba. Tampoco me importaba demasiado su alboroto. Me servía para practicar mi inglés mental tratando de entender sus conversaciones sobradas de decibelios.
Las bebidas eran prohibitivas. Allí ser borracho no estaba al alcance de todos. Mi santo esposo invito a unos amigos que hicimos durante nuestra estancia a unas copas y casi tiene que llamarme para pagar la factura.
Yo cuando hay playa paso de piscinas. Allí había que pasar a narices. Jamás en mi vida vi una piscina tan concurrida como aquella. Estaba situada enfrente del hotel y no sólo iban los huéspedes sino que también se apuntaba todo hijo de vecino. Nadie decía nada. Daba gusto ver una piscina donde todo el mundo era bienvenido.
Nuestra habitación tenía vistas a la piscina desde la terracita (no todas las habitaciones disponían de terraza) y flipabas con las vistas. Mi santo esposo jugaba con los niños a adivinar quienes de los que estaban en la tumbona eran o no del hotel.
Pese a todo os lo recomiendo. En San Antonio hay unas calas preciosas. Siempre encuentras algún rincón lejos del turismo masivo.
En cuanto a comida, hay variedad, pero no en cantidades excesivas. Yo soy del norte y como no vea los paltos a rebosar ya me da la sensación de que entra en hambre en casa. A nsootros el desayuno no nos entró en el paquete. Tuvimos que pagar. Era un desayuno muy para turistas. No faltaban los huevos fritos, las salchichas, el lomo, la repostería industrial,... Suerte que había algo de fruta para los que no queremos sumarnos al club del colesterol.
Participamos en alguna ocasión en las cenas temáticas. Un día hicieron una cena china y fue total. Mis niños casi acaban comiendo con las manos porque aquello de los palillos no era para ellos.
za, a poca distancia de las cafeterías Sunset, el puerto, West End y la gran variedad de discotecas de Ibiza. El West End se encuentra en el paseo marítimo y aquí podrá...
ares de interés como Passeig de ses Fonts y Cala Gracio Beach. Otros lugares de interés incluyen Playa de Cala Conta. Características del hotel.Hotel Tropical incluye un res...
28.01.2010 14:39
Ufffffff, ni de coña, pagar extra por el desayuno, por usar el miniclub etc, puews va a ser que no. Gracias por la información, nos vemos.
23.01.2010 23:28
Parece una buena opción para perderse unos días de vacaciones ... Saludos !!!!
19.01.2010 20:23
No entra en mis planes inmediatos la visita de las Pitiusas, pero me lo guardo para un futuro. Besos.