Este puente, mi pareja me regaló una estancia maravillosa en este hotel. Lo conocía de pasada, pero no había entrado en mi vida. La oferta hotelera en Santiago crece casi cada día, de modo que si me preguntais por hoteles en mi ciudad... os diría los que conozco de toda la vida.
Este hotel es reciente. Reconozco (con cierta vergüenza) que no sé en qué año se inauguró, aunque sospecho que fue después del Xacobeo'99.
Pero esta opi debe de contar mi experiencia en el hotel, no divagar sobre los pasados Años Santos ni cómo han crecido los hoteles en Santiago (como setas).
Llegamos al hotel el jueves por la mañana. Dejamos el coche en el parking privado gratuíto, que está junto a la entrada. Solo una parte del parking exterior tiene marquesina, así que si no encuentras sitio en esa zona y hace sol, te expones a que tu coche se convierta en un horno perfecto para cocer el pan.
La entrada es amplia y luminosa. En una ciudad lluviosa como Santiago, la luz se agradece muchísimo. Y es precisamente esa luz la que hace del vestíbulo del hotel un lugar tremendamente cálido y acogedor.
Nuestra habitación estaba en el primer piso, de modo que solo cogimos el ascensor para subir el equipaje cuando llegamos y para bajarlo cuando nos fuimos. Es amplio, y puedes llevar cómodamente un montón de maletas.
La habitación... me encantó. A la derecha estaba el cuarto de baño, el cual cuenta con una bañera relativamente amplia (caben dos personas, pero sin demasiada comodidad), y el chorro de la ducha se puede regular (me encanta). En la bañera hay un dispensador de gel-champú, y junto al lavabo, uno de jabón de manos. Además, cuenta también con una caja empotrada en la pared para pañuelos de papel. Los accesorios que ofrece el hotel son: kit de higiene dental, kit de afeitado y gorro de ducha. Dispone también de secador de cabello, que no me gustó demasiado. Se recalienta un pelín de más, y deja olor a quemado. Junto al bidet, hay un dispensador de bolsitas para compresas y tampones (tuve que utilizarlo).
Frente al cuarto de baño hay un enorme armario. Ni lo abrimos, porque hacía calorcito, y no tuvimos que buscar mantas extras.
La cama es un mundo aparte. ¡Qué cosa más enorme! Yo no sé cuánto mediría, pero os puedo asegurar que ahí pueden dormir dos personas sin tocarse (aunque así es muy aburrido, ¿verdad?). El cabecero de la cama dispone de lamparitas auxiliares por si te apetece leer en la cama sin que la luz moleste a la persona que duerme a tu lado.
La tele cuenta con algo así como un millón y medio de canales (aunque no la vimos), de modo que si te aburres... puedes hacer zapping hasta que se te caigan los dedos.
Minibar, escritorio, libretita, boli, una revista... y un precioso libro de fotografías. Me vino genial para distraerme cuando mi novio recibió la llamada de un amigo suyo.
Un enooooooooooorrrrrrrrrrme ventanal daba a un minijardín y a una carretera (aunque esta última vista era totalmente prescindible... la de la carretera, quiero decir).
En cuanto a comidas... el hotel dispone de un magnífico buffet para desayunar. Zumos, pan (normal e integral), mermeladas (normales y dietéticas), una gran variedad de fruta (natural y en almíbar), quesos, embutidos, fiambres, bollería, café, té, chocolate... Y a mí, con lo que me gusta desayunar fuerte, os podeis imaginar cómo disfruté. Lo que no me hizo mucha gracia es que no te puedes servir tú el café. Un camarero (amabilísimo, eso sí), iba sirviéndolo, y eso de estar persiguiendo al pobre hombre por todo el salón para tomar mi segundo café queda un poco feo.
Encima, me encontré con la sorpresa de que uno de los recepcionistas había estado conmigo en mi antiguo grupo scout. Aunque la atención siempre fue fantástica, siempre está bien contar con una franca sonrisa de antigua camaradería, ¿a que sí?
¿El precio? Un poco alto, aunque no estuvo mal. No pagué yo, pero la cuenta rondó los 260 euros, tres noches con desayuno incluído. No es para ir a ese hotel con frecuencia (no hay bolsillo que lo resista), pero un capricho de vez en cuando no está mal.
Lo cierto es que recomiendo este hotel encarecidamente. Eso sí, hace falta tener coche, pues está alejado del centro, y el transporte público hasta allí deja mucho que desear.
13.05.2008 23:03
Buen lugar para alojarnos en tierras compostelanas
05.05.2008 21:58
Muy buena opinión. Si te interesan hoteles y restaurantes, puedes ver las mias. Gracias